martes, 3 de enero de 2006

Poesía.

De todas las poesías que escribí en mi adolescencia, creo que las mejores fueron las de los 17 años. Se ve que en esa época estaba inspirada. Hoy en día, a pesar de que me sonrojo cuando las leo en la intimidad, creo que todavía hay alguna que se podría salvar de la hoguera. Como esta que publiqué en Koma etíliko, la revista de la facultad, el 3-2-1993. Escrita el 29-4-1991.


Despedida

Hemos llegado ya a la encrucijada,
el punto que adjudica dos caminos,
dos vidas, dos futuros bien distintos,
el momento de la última palabra.
Por no saber decir nada importante,
escribo y mojo pluma en corazón
y guarda miel vivida este buzón
que me endulza de recuerdos la sangre.
Sonríe, quiero tatuarme tu risa
en un profundo rincón del ánima
para, así, rememorarte sin prisa.
Cuando pongamos fin a esta página,
verás, de la ventana en la repisa,
cristalino ojo cuajarse en lágrima.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Para que tengas comentarios en todas...
Jo, los 17, casi nada...¿quién no escribió cosillas de estas en las carpetas, libros y demás?...
Recuerdo que todos mis amigos nos dejábamos dedicatorias firmadas, incluso una amiga me regaló varias poesías. Esta me recordó mucho a ella.
Gracias por regalárnosla tú.
Besucos. :)

amelche dijo...

Has sido la única valiente que se ha atrevido a comentar aquí. ¿Verdad que escribíamos mucho en aquella época? Luego da un poco de vergüenza releerlo, pero en fin.