(Escrito el 10-5-1995 cuando tenía 21 años y era estudiante Erasmus en la Ulster University en el campus de Coleraine.)
"Estoy aquí en la playa de Portrush sentada en un banco. Irlanda es preciosa cuando no llueve, cuando no nieva, cuando no hace viento frío huracanado, es decir, casi nunca. Pero hay días como hoy en que, aunque esté nublado, Irlanda es preciosa. Y hay días en que estoy harta de pasarme la vida encerrada en la universidad y necesito salir a dar una vuelta por el mundo. Porque el mundo no es sólo la universidad y Portstewart. El mundo es también Coleraine y Portrush. Y la República de Irlanda y España, por supuesto, y muchos sitios más.
Y hay veces en que tienes 21 años, pero te sientes como si tuvieras sesenta, y sientes, aunque estés rodeada de gente, que estás sola. Y cuando estás sola, te sientes más sola aún. Sabes que te gusta la carrera que elegiste a los 18 años, que no te equivocaste y que no la cambiarías por nada. Sabes que te queda un año para acabarla y te alegras porque, a pesar de todo, ya estás un poco harta de tanto estudiar, pero también te entristeces porque sabes que todo tu mundo se te va a venir abajo en cuanto termines y que tu futuro está tan en el aire como la sonrisa del crío que, desde el cochecito que lleva su abuela, me acaba de mirar.
Hay veces en que te gustaría tener 30 años, una casa con un marido y con un crío como el del cochecito. Hay veces en que te gustaría sentirte necesaria, saber que alguien depende de ti y no dependes de nadie. Hay veces en que te gustaría que un niño te cogiera de la mano para pasear y te preguntara: "Mamá, ¿por qué el mar es de color azul?" o cualquier cosa típica de las que preguntan los niños. Entonces le dirías que el mar no es azul, que el mar es algo indefinido entre el azul y el verde en Los Arenales del Sol y es gris en las rocas de Portstewart."
Dedicado a mi amiga Rosa, ella ya sabe por qué. Y espero que no volvamos a discutir este año, que con lo de hoy ya ha habido bastante.
"Estoy aquí en la playa de Portrush sentada en un banco. Irlanda es preciosa cuando no llueve, cuando no nieva, cuando no hace viento frío huracanado, es decir, casi nunca. Pero hay días como hoy en que, aunque esté nublado, Irlanda es preciosa. Y hay días en que estoy harta de pasarme la vida encerrada en la universidad y necesito salir a dar una vuelta por el mundo. Porque el mundo no es sólo la universidad y Portstewart. El mundo es también Coleraine y Portrush. Y la República de Irlanda y España, por supuesto, y muchos sitios más.
Y hay veces en que tienes 21 años, pero te sientes como si tuvieras sesenta, y sientes, aunque estés rodeada de gente, que estás sola. Y cuando estás sola, te sientes más sola aún. Sabes que te gusta la carrera que elegiste a los 18 años, que no te equivocaste y que no la cambiarías por nada. Sabes que te queda un año para acabarla y te alegras porque, a pesar de todo, ya estás un poco harta de tanto estudiar, pero también te entristeces porque sabes que todo tu mundo se te va a venir abajo en cuanto termines y que tu futuro está tan en el aire como la sonrisa del crío que, desde el cochecito que lleva su abuela, me acaba de mirar.
Hay veces en que te gustaría tener 30 años, una casa con un marido y con un crío como el del cochecito. Hay veces en que te gustaría sentirte necesaria, saber que alguien depende de ti y no dependes de nadie. Hay veces en que te gustaría que un niño te cogiera de la mano para pasear y te preguntara: "Mamá, ¿por qué el mar es de color azul?" o cualquier cosa típica de las que preguntan los niños. Entonces le dirías que el mar no es azul, que el mar es algo indefinido entre el azul y el verde en Los Arenales del Sol y es gris en las rocas de Portstewart."
Dedicado a mi amiga Rosa, ella ya sabe por qué. Y espero que no volvamos a discutir este año, que con lo de hoy ya ha habido bastante.
6 comentarios:
No sé quién será la amiga a la que dedicas este escrito, pero debe de sentirse muy bien al leerlo. Perdona que me entrometa en lo que no me importa, pero yo estaría muy feliz si tuviera 30 años y la vida que describes (aunque añadiría un niño o niña más, me gustan las parejitas). A veces nos quejamos o no vemos claramente lo que tenemos y es bueno parar y que alguien nos lo recuerde. También está bien ver el punto de vista de otro e intentar entenderlo.
Si le dedicas a alquien un escrito como ese es seguro que difícilmente volveréis a discutir. De todos modos, una relación suele fortalecerse si, después de la tormenta, el barco aún sigue intacto.
FELIZ Y AMISTOSO AÑO NUEVO
LUTO
Querido Luto:
Gracias por tu comentario y espero que tengas razón respecto a mi amiga. Yo, que paso ya de los 30, y soy soltera y sin hijos, a veces me planteo lo que escribí aquel día en la playa de Portrush hace ya más de diez años. Sin embargo, creo que, como Benedetti, "De haber tenido un hijo/acaso no sabría qué hacer con él/salvo decirle adiós cuando se fuera/con mis heridos ojos/por la vida". Así que, supongo que será mejor así y que a cada uno la vida le da lo que tiene que darle.
jajaja vas a empezar el año discutiendo?? uff jeje
Sí, pero parece que está arreglado. Aún falta una conversación cara a cara para aclarar todos los puntos, pero por teléfono se aclaró, más o menos.
Ana
¿has tenido alguna vez la sensación de que tus pensamientos se repiten en otra parte del mundo? Yo si al leer este post tuyo. Yo estuve en Inglaterra al año siguiente y también me imaginé muchas veces, como sería mi vida con 30 y que sería de mi cuando terminara la carrera. Tu ciudad es muy bonita, estuve en el 2003.
Creo que esa sensación la tuve anoche leyendo tu blog. Y cuanto más leía, más me sorprendía... Creo que tenemos mucho en común.
Yo estuve en Jerez de la frontera en septiembre del 2001. Era un viaje organizado a Granada, Córdoba y Sevilla y una de las excursiones desde Sevilla fue a Jerez de la frontera. Vimos el alcázar y una bodega de vinos. Pero he visto en tu blog unas fotos de unas playas preciosas, así que, tendré que ir algún día por Cádiz.
Publicar un comentario