sábado, 29 de mayo de 2010

Tardes de mayo.

"Tarde tranquila, casi
con placidez de alma,
para ser joven, para haberlo sido
cuando Dios quiso,
para tener algunas alegrías... lejos,
y poder dulcemente recordarlas."

Antonio Machado.


El otro día, paseando por la ciudad mientras esperaba a unas amigas, recordé este poema de Antonio Machado que tanto me gustaba a los 17 años y que ahora, con la edad, tiene más sentido.

jueves, 27 de mayo de 2010

El falso amor.

El otro día Umma publicó un post muy interesante sobre esos amores que no lo son realmente. Lo podéis ver aquí. Se lo mandé a una amiga y me contestó que qué fácil es ver los toros desde la barrera. Puede que sí, pero espero que abra los ojos de una vez y se dé cuenta de quién es quién. Quiénes son sus amigos verdaderos, que se partirían la cara por ella, y quiénes lo son sólo por un rato y por conveniencia. Y espero que sea lo suficientemente inteligente como para actuar en consecuencia. Y también para entender que no puedo alegrarme de que se vaya a ver a un idiota. Me alegraré cuando vaya a ver a un hombre de verdad, un tío como Dios manda. Pero claro, cuando vaya a ver a un hombre de verdad no me dejará tirada un día antes de irnos de viaje, porque ya sabrá hace tiempo que tiene otro viaje con él y no cambiará de opinión cinco minutos después de hablar conmigo para irse de viaje con él. Porque un hombre de verdad no jugará con ella hasta el último momento, sabiendo que tiene otros compromisos, para luego dejarla tirada como un cobarde gilipollas.






No creo que el interfecto lea mi blog, aunque ella le dio esta dirección hace tiempo. Lo siento porque me encantaría que supiera lo que pienso de su escasa hombría, de su falta de respeto por las mujeres y de su tendencia a no dar la cara cuando hay que hacerlo. Pero bueno, tampoco vale la pena perder el tiempo con gente así. Como dicen en valenciano: "No vale la pena hacer caso de medios días habiendo días enteros." No vale la pena hacer caso de mediohombres habiendo hombres enteros.

domingo, 16 de mayo de 2010

Lambrusco.

No sé por qué me está saliendo este mayo tan alcohólico en el blog, pero sigamos con el tema. Anoche vinieron a casa mis amigas M. Esther y M. France para enseñarme a preparar un flan de queso y jamón de york que estaba muy bueno. Tengo que aprender a cocinar y, afortunadamente, tengo buenas maestras. Vamos, estoy por organizar unos cursillos de cocina en mi casa los fines de semana y, de paso, cenar o comer y pasárnoslo bien, ¡ja, ja! Que cada uno que venga me enseñe una receta. El problema será que luego me acuerde de todo y que se sepa reproducirlo, porque no soy muy aplicada en la cocina.


Mientras aprendíamos a usar mi horno, nos comimos el aperitivo y una ensalada, esperando a que se hicieran los flanes. Además ellas también habían hecho un bizcocho para el postre, que estaba buenísimo, y trajeron una botella de lambrusco que cayó durante la espera. El lambrusco lo descubrí en cenas con amigos, ya que en mi casa mi abuelo era el único que bebía un vaso de vino tinto en las comidas. A mí no me gusta el vino tinto (aunque, si hay que beber bebo, pero no me gusta el sabor, me parece muy fuerte, pruebo una copa y acabo bebiendo agua porque no me gusta), pero el lambrusco rosado, con sus burbujas y tal, sí me gusta. Siempre en las comidas, porque yo, beber por beber, tampoco. El caso es que el lambrusco me recuerda siempre a buenos momentos con amigos en restaurantes italianos o en nuestras respectivas casas.

domingo, 9 de mayo de 2010

In vino veritas.

Siempre que abro una botella de vino me acuerdo de ti, Juanjo, por el sacacorchos que me regalaste durante aquella cena en mi casa en Valencia. Acertaste: no tenía, ya lo sabías además, por eso lo trajiste. Y también me acuerdo por las copas de vino con las que te empeñaste en aumentar mi "ajuar". Eso sí, debo confesarte que el escanciador lo uso de jarrón para los ramos de flores. Lo siento, no son tan fina ni tan connoisseur (siendo mujer igual debería decir connoisseuse, no sé). Pero, si es cierto aquello de in vino veritas, me regalaste la clave para llegar a la verdad. Lo cual no es poco. Y, aunque no sea así, al menos me regalaste algo con lo que compartir buenos momentos de amistad.

sábado, 1 de mayo de 2010

Licor de ensaimada.

Cuando estuvimos en Úbeda mientras desayunábamos en una cafetería me fijé en que había una botella de forma extraña llamada Aimada y le comenté a Amada: "Mira, casi como tu nombre". Era licor de ensaimada, ninguna sabíamos de la existencia de un licor así y nos sorprendió. Pasaron las horas y, ya cuando nos disponíamos a dormir, Amada me dijo: "Podríamos volver a salir y tomarnos un licor de ensaimada." Yo me quedé mirándola (ella dice que con una cara que era un poema) pensando si lo decía en serio o me estaba tomando el pelo y, además, pensando también: "yo ahora no me quito el pijama y me vuelvo a vestir" y acabé contestando: "Anda, déjate de tonterías y vamos a dormir".


Desde entonces, Amada no ha dejado de picarme con frases como: "Mira que no dejarme ir a tomar un licor de ensaimada", "Y no me llevaste a tomar un licor de ensaimada", y similares. Así que, aprovechando que mi hermana estaba trabajando en Mallorca, le pregunté si podía conseguir una botella de licor de ensaimada. En todos los sitios donde buscó la tomaron por loca o le dijeron que eso no existe y, de existir, tendría un sabor horrible. Yo le dije que esa gente no tenía ni idea, que sí existe, que yo había visto la botella y que, además, está en internet: ver aquí. Total, que al final consiguió una botella en el aeropuerto antes de volver. Como hoy es el cumpleaños de Amada, se la he regalado para que tome licor de ensaimada cuando le dé la gana sin tener que quitarse el pijama, volver a vestirse y salir de casa para ir a buscarlo. Además, lo hemos probado y está buenísimo.


Pdata. Para mí la foto que he puesto simboliza nuestra amistad: Mientras íbamos de excursión yo le aparté, sin pensar, las ramas a Amada, que iba detrás de mí, y ella me sacó una foto. Es una alegoría de cómo me preocupo yo y de cómo ella me saca fotos cuando no me doy cuenta.

sábado, 24 de abril de 2010

Reflexiones en el día del libro.

Me encuentro por la calle con mi profesora de ética de 1º de BUP, cuando yo tenía catorce años. La saludo y le pregunto si se acuerda de mí y me contesta que sí, que me dio clases en el 88. Que conserva las fotos de todos los alumnos que ha tenido y algún día, cuando se jubile, hará una exposición con ellas. Le cuento que soy profesora también, pero de inglés, y me dice que me sea leve, que los adolescentes hoy en día están fatal. Después me encuentro con unas alumnas que tuve hace dos años. Han crecido un montón, están diferentes, hechas unas mujeres. Me saludan también. Un día me las volveré a encontrar, dentro de unos años, y me dirán que son profesoras, astronautas, dependientas de una tienda... y así seguirá el ciclo de la vida y, como decía mi compañero Paco: "Cuando ves que, al cabo de los años, te saludan por la calle con una sonrisa, es que algo pusiste en ellos."


Aunque sea un poco tarde, porque el día del libro fue ayer, me gustaría compartir con vosotros este vídeo que me mandaron el otro día y que me parece muy bueno:



martes, 20 de abril de 2010

20 de abril del 90.

Me recuerda Alberto que hoy hace veinte años del 20 de abril del 90, la canción de Celtas Cortos que ya mencioné en este blog el mismo día de 2006 (ver aquí). Ese día yo tenía 16 años, estaba en 3º de BUP en el instituto y poco tiempo después es cuando recuerdo haber oído esa canción en la radio y en el pub a donde solía ir con mis amigas, Vine, vine. La última vez que pasé por allí, hace un año o dos, el pub se había convertido en una asesoría y desde la puerta vi que habían hecho un largo pasillo para llegar a los distintos despachos. En qué acaban los lugares míticos de la juventud... ¿Dónde estará aquella barra con la foto en blanco y negro de Nueva York, todavía con las torres gemelas y sin que nadie pensara que nunca pudieran desaparecer, la edad de la inocencia?

Hoy no queda casi nadie de los de antes, y los que quedamos hemos cambiado, sí. No tengo críos y ya hace años que corté con "el tío ese". Sigo currando en lo mismo (que años después, claro, porque en el 90 no trabajaba), aunque a veces también me canse y me sienta vacía.





(Alberto, si pinchas en las palabras "aquí", "Alberto", "Vine, Vine" al principio del post te llevará a los enlaces y esta es la canción: http://www.youtube.com/watch?v=ULLmdlRv32E&feature=related.)

viernes, 16 de abril de 2010

Los pueblos negros.


Diciembre 2009
Cuando estuvimos en los pueblos negros (Guadalajara) en diciembre, hizo mal tiempo. Niebla, lluvia, frío... Por eso hemos tenido que volver, para disfrutarlos a pleno sol primaveral. Son pueblos hechos de pizarra, de ahí su color negro. En su día supongo que estarían bastante aislados y en la actualidad también en los largos inviernos. Pero vale la pena visitarlos y probar su gastronomía con las montañas nevadas al fondo. Además, en una web leí una leyenda muy curiosa: Hubo una vez un rey y brujo que tenía tres hijos. Harto de las peleas entre ellos, los hechizó y así quedaron los tres convertidos en montes: el Moncayo, el Ocejón y el Alto Rey, cada uno en un extremo del territorio, para servir de ejemplo.



Abril 2010

Para que veáis el día que nos hizo en diciembre y el que nos ha hecho en abril os dejo las dos fotos de la misma iglesia. Además os recomiendo pinchar en los enlaces, en las palabras "gastronomía" y "web" que salieron más arriba.

sábado, 10 de abril de 2010

Gente.

Me encanta la gente que hace bien su trabajo, da igual que sean médicos, profesores, jueces, abogados, fontaneros o cajeras de supermercado, por poner varios ejemplos. Da igual lo que cada uno haga, lo importante es que sea profesional y se esfuerce por hacerlo bien. Además, me encanta la gente que, en este loco y estresado mundo, aún le queda la amabilidad de ceder el paso a otro coche, esperarse sin pitar a que aparque, dejar pasar antes a un señor que sólo lleva una barra de pan en la cola para pagar... Ese tipo de detalles generosos que hacen que vivir en sociedad sea más agradable.



martes, 6 de abril de 2010

Visita bloguera.

El jueves, después de cuatro años esperando este momento, por fin nos conocimos en persona Aylandara y yo. Habíamos intentado quedar varias veces antes, pero, al final todo se había quedado en agua de borrajas. Sin embargo, todo llega y, al final, nos encontramos. Desde el primer momento, no paramos de hablar como cotorras (había muchas cosas que contarse) y no sé si su novio, Luis, se aburriría con nosotras, pero el buen hombre resistió estoicamente sin quejarse.


Dimos un paseo por varios parques para que admiraran el palmeral, visitamos la Basílica de Sta. María y subimos a la torre, para ver el panorama de palmeras que hay en la foto de arriba. Además, también degustamos la comida típica en el restaurante del Parque Municipal: el arroz con costra. A mí se me hizo un poco corto, el tiempo voló, pero ya habrá ocasión de otros encuentros en Zaragoza, Valencia o cualquier otro lugar del mundo. La primera impresión, para mí, fue muy buena (y no es por hacer la pelota), me cayeron muy bien, me parecieron una pareja estupenda. A él sólo lo conocía por lo que ella me había contado, con ella había hablado varias veces por teléfono, nos habíamos mandado e-mails y nos habíamos dejado comentarios en nuestros respectivos blogs, así que ya sabía lo simpática y lo maja que es. En resumen, balance positivo, a ver si Aylandara se anima a seguir con su blog, que lo tiene un poco parado desde hace tiempo, y que sigamos todos tan bien como hasta ahora, pudiendo disfrutar de la vida y de esos momentos de conversación, paseo y comida.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Úbeda.

La visita guiada por Úbeda también fue muy interesante, pero pasamos frío y nos mojamos con la lluvia. Como al salir a desayunar hacía calor, nos dejamos las chaquetas en el hotel, además de los paraguas. Justo al empezar la visita empezó a llover, pero como íbamos entrando y saliendo de iglesias, monasterios y el ayuntamiento, nos refugiábamos un poco. Lo malo es que dentro de esos edificios antiguos hace un frío tremendo, lo cual, unido a la lluvia, hizo que al acabar el recorrido estuviera helada y me doliera bastante el brazo que resultó dañado por la tendinitis que tuve en septiembre y que me costó un mes de rehabilitación. Pensé que no podría conducir a la vuelta, pero el ibuprofeno hizo milagros y, al final, 841 kms. conducidos en total.

Como no estaba el tiempo para hacer picnic en el lugar del día anterior, nos fuimos a buscar un restaurante para comer y estuvimos contándonos cosas de la infancia y de los mejores momentos vividos. Por la tarde nos fuimos a ver el hospital de Santiago (pinchad para saber más) y luego merendamos en una confitería e hicimos algunas compras antes de volver al hotel a cambiarnos de ropa para ir a cenar. La cena estuvo muy bien, era un menú degustación de unas jornadas gastronómicas, y luego fuimos a dar un paseo nocturno por esa plaza tan impresionante en la que no cabe un milímetro más de arte y de historia. (Pinchad aquí.) La noche, las luces de las farolas, los pocos coches y la poca gente que pasaba (otros turistas como nosotras) hicieron de ese paseo un momento mágico que las dos recordaremos siempre.

viernes, 26 de marzo de 2010

Baeza.

Después de comer, nos fuimos a Baeza. No sabíamos de dónde salía la visita guiada, sólo teníamos el nombre de una plaza en el ticket, pero acabé aparcando justo delante de esa plaza en el único lugar en el que no estaba prohibido aparcar, sólo un espacio para cuatro o cinco coches en batería. Si, en el fondo, creo que tengo suerte en la vida, a pesar de todo.

Dimos una vuelta por la ciudad por nuestra cuenta, luego fuimos a una tetería árabe y después ya a la visita guiada, que fue muy interesante. Sólo a los de Baeza se les ocurre enterrar a un obispo de pie allá en lo alto de la fachada de la catedral, por si los de Jaén (con quienes habían estado disputando dónde debía ser enterrado) venían a robárselo. Aunque es una pena que, por esa cabezonería, la reina Isabel les tirara las murallas porque las dos familias nobles más importantes del lugar no dejaban de guerrear entre ellas. Y lo de trasladar piedra a piedra un edificio en tiempos de Franco a un lugar donde se supone que iba a tener más esplendor, no medir el terreno y luego ver que se quedaba pequeño y no les cabía el edificio... Pero eso ya fue culpa del arquitecto de turno o, quizá, de los especuladores de la época.

A pesar de estas curiosidades, a mí lo que me gustó más fue entrar al instituto y al aula donde dio clases Antonio Machado. No me importaría pedir el traslado y dar clases allí. Como el año pasado ya estuve en Segovia, en la pensión donde vivió Machado, sólo me faltan por ver Soria y Colliure. Algún día iré.

Anécdotas del viaje: Que unos ingleses que pasaban por la calle preguntaran a la guía dónde estaba la oficina de turismo y les contestara que no hablaba inglés, con lo cual me tocó explicárselo a mí. Que no haya hecho fotos. Y, sobre todo, lo más extraño es que Amada haya sido la única persona en seis años y ocho meses que tengo el coche, que haya conseguido que saque la antena del maletero (donde la dejé desde que lo compré, para que no me la robaran) porque siempre escucho CDs y eso de escuchar la radio en mi coche es un hecho inédito. Que me encontrara en Úbeda a una ex-compañera de la oficina de turismo de Elche (bueno, ella sigue trabajando allí, yo no) cenando con sus familiares en la terraza de un restaurante cerca de nuestro hotel y me indicara en un mapa dónde había un bar de tapas, aunque al final, no lo encontramos y nos metimos en otro. Y, como resumen de todo, que no me importaría volver a perderme por los cerros de Úbeda.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Trueque.

Ayer aparecieron las farolas y los semáforos de Elche con papelitos que decían lo siguiente:

"Sólo 20 € ¿Conoce el trueque? De los muchos servicios que puede solicitar aquí tiene un ejemplo:

Ana, madre de 42 años, solicitó clases de repaso de la ESO para su hija durante el año, a cambio de preparar la comida de la semana a Javier, chico universitario solo en Elche. Javier pudo comer de caliente entre semana sin necesidad de gastar dinero en el bar. Miles de ejemplos como este se encuentran en servicioeconomico. (Y viene un móvil para llamar.)

Cocinar, limpiar, hacer recados, cuidado de animales, idiomas, pasear, cine, clases de baile, transportes, deporte, consejos de todo tipo, reparación hogar... Nosotros se lo gestionamos. No lo piense, rellene su ficha y verá cuánto beneficio obtendrá."

La verdad, a mí me parece buena idea ahora con la crisis. Te ahorras dinero y practicas un poco de aquello que antes se llamaba: "hacer favores a la vecindad". Creo que es algo que humaniza este mundo tan deshumanizado en el que vivimos, en el que cada uno va por su lado y no saluda ni al vecino.

domingo, 28 de febrero de 2010

Reflexiones de un domingo de febrero.

Desde que existen los blogs, el mundo ya no es lo que era. Sobre todo, cuando hay una gripe A en México o un terremoto en Chile y conoces a gente allí. Conoces a gente que no has visto nunca, pero que por sus fotos y vídeos del blog, por lo que cuentan, es como si estuvieran en el pueblo de al lado, como si tú hubieras visto esas calles y esos paisajes por los que nunca has pasado. Por eso ayer envié sendos e-mails a Nelson y a Iradya y me alegré de saber que estaban bien cuando me contestaron al cabo de las horas. Además, son dos de los primeros blogueros que conocí al empezar en este mundillo y, concretamente, Nelson fue uno de los que me animó a hacerme un blog.

¡Cómo ha pasado el tiempo! En estos cuatro años Nelson terminó sus estudios, se casó y tuvo una hija. Y yo aprobé las oposiciones, me compré el piso, me mudé, conseguí un trabajo fijo... En fin, que la vida sigue. Aunque estos días estoy como la barca de Montse, varada en la orilla, o, más bien, encallada sin saber cómo volver a navegar, aquí estoy. Para que Amada no organice manifestaciones de blogueros pidiendo que escriba, como "amenazó" con hacer si no me animaba a escribir algo ya mismo.

domingo, 14 de febrero de 2010

Viaje a Málaga

Hay más gente de la que creía en la estación de autobuses un sábado por la mañana temprano: aparte de los viajeros, hay niños con el equipo de fútbol jugando al escondite para desesperación de la limpiadora, que piensa que le van a ensuciar todo otra vez, montañeros vestidos con los pantalones típicos, esos que llevan como unas rodilleras negras, sus botas y sus forros polares, que se han dejado el todoterreno en la puerta mientras se toman un café. Cuando llega el autobús nos dice el conductor que no sabe si podremos llegar a Granada por la nieve, pero emprendemos la marcha.
Al acabarse la provincia de Murcia ya empieza la nieve, sólo unos copos que caen y no llegan a cuajar y una ligera capa de nieve que se extiende sobre los campos. Nunca había visto almendros floridos, nevados. Se supone que, "Quan la candelaria flora, l'hivern ja està fora." Así que, si ya habían florido, en teoría, el invierno ya estaba fuera, pero parece que no. Nunca había visto nieve y nieve y nieve durante tantos kilómetros. Cruzamos toda Almería y una buena parte de Granada con nieve. A veces más fina, otras había una capa más gruesa, pero la nieve no parecía acabarse. Sin embargo, pocos kilómetros antes de llegar a Granada, se termina y da paso a la lluvia, que no para, prácticamente, hasta Málaga.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Pedro Salinas, de nuevo.

Siempre me gustó este poema de Pedro Salinas...

"Si me llamaras, sí...

¡Si me llamaras, sí,
si me llamaras!

Lo dejaría todo,
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!"

domingo, 31 de enero de 2010

Luna llena.

"La luna estaba preciosa ayer, es verdad. Mientras estábamos chateando, asomaba su redondez por detrás de la oscuridad de los árboles, cuando volví iluminaba toda la noche y la madrugada, y este amanecer todavía estaba más bella." Tomo prestadas estas palabras que me ha escrito una amiga para empezar este post, porque creo que debería escribir más a menudo y publicar en un blog, aunque sé que le gusta el anonimato.



Anoche yo tampoco pude resistirme al influjo de la luna llena, contemplándola mientras esperaba a Antonio para ir a cenar. No hay nada como una buena conversación, cenar sin prisa, disfrutando de la comida, dar un paseo bajo la luna y luego, ir a una tetería tranquila a seguir charlando. De vez en cuando, la vida es bella.

jueves, 28 de enero de 2010

A veces...

A última hora tenía un examen con los alumnos de 3º de diversificación. Son gente que ha repetido al menos un curso, que tienen 16 años y que son, más o menos, trabajadores, pero les cuesta y no llegan al nivel requerido. Por eso se les pone en un 3º especial, sólo con 15 personas, se les "perdonan" las asignaturas pendientes de otros cursos, se les juntan asignaturas en "ámbitos" (ámbito lingüístico/ social, ámbito científico, etc.) o sea, que tienen menos asignaturas y menos profesores, para que se saquen la ESO con un nivel más bajo.

El examen era: por una cara, la hoja que hicimos y corregimos en clase el lunes y por la otra, otros ejercicios que no habíamos visto en clase, pero eran muy parecidos a los que sí y muy fáciles. Sin embargo, todos estaban histéricos, dudosos y preguntándome qué había que hacer en cada ejercicio. Uno de los alumnos había hecho una actividad que me ha dicho que estaría mal porque lo había hecho "a boleo". Lo he mirado y estaba perfecto. Le he contestado que estaba todo bien y que, igual que ese, hiciera el siguiente, que era lo mismo, pero con preguntas. Ha hecho algunas frases y luego quería entregarme el examen porque decía que no sabía más. Me ha dicho: "Toma, suspéndeme y ya está." Le he dicho que no le iba a suspender, que el examen era muy fácil, que lo hicimos el otro día, que se fijara y seguro que algo le sonaba. Y, si estaba mal, mala suerte, pero si recogía algún punto más, mejor. Le he dicho: "Tú eres un tío luchador, ¿no? Pues lúchalo hasta el final, hasta que toque el timbre." Además, tiene una novia inglesa y el inglés hablado lo domina bastante bien, escrito le cuesta, pero algo le puede sonar, digo yo. Total, que al final ha seguido y ha rellenado bastantes cosas y a todos los que se lo querían dejar antes, tampoco les he dejado entregar el examen y les he obligado a seguir.

Al final, me han entregado los exámenes, han subido las sillas y faltaba un minuto o así para que tocara el timbre. Estaban ya todos de pie en la puerta esperando para salir y les he dicho: "Os voy a contar un cuento con moraleja." Una historia que escuché en la manifestación contra la violencia de género el 25 de noviembre: "En la India, cuando los elefantes son pequeños, los atan con una cadena a un árbol y empiezan a tirar, pero no se pueden soltar. Por eso, cuando son mayores, ya ni se les ocurre tirar, porque piensan que no podrán soltarse de la cadena, cuando justamente tienen mucha más fuerza y se podrían soltar fácilmente con un tirón de nada. Nunca penséis que no podéis hacer algo, porque os estaréis poniendo vosotros mismos la cadena y no podréis. Tenéis que pensar siempre que sí podéis. A lo mejor fracasáis una vez. O dos, Pero seguro que al final, conseguiréis lo que queréis." Silencio absoluto, cosa rara en clase, y hasta yo me estaba emocionando al contar la historia, no sé si me he puesto roja, pero me ha temblado la voz un poco al final. El timbre ha tocado justo cuando yo he terminado de hablar y les he dicho: "Bueno, ya podéis iros, pero que no se os olvide." Y han salido todos pensativos. A veces, sólo a veces, lo bordo y lo sé.

Algún día me gustaría llegar a ser como aquel profesor de la película El club de los poetas muertos que tanto me habría gustado tener. Espero estar en camino. Oh, Captain. My Captain.



martes, 26 de enero de 2010

Enero.

Conduzco con lluvia y viento en un día desapacible y frío. Tardó en entrar el invierno, pero ahora las estamos pagando todas juntas. Suena Marlango en inglés, me he aprovisionado de CDs baratos en el hipermercado, porque ya estaba cansada de escuchar siempre lo mismo. El cuentakilómetros marca 58.888, qué pena que sean para ir a trabajar, y no para ir de viaje. Entro al instituto en medio del diluvio pensando que la guardia de patio va a ser horrorosa hoy. Y siento que la música de Marlango le pega totalmente al tiempo: "My love is soft when he whispers. My love is tough when he cries..."


martes, 19 de enero de 2010

En blanco y negro.

Once de marzo de 1945, aún no se ha acabado la Segunda guerra mundial, larga postguerra en España. Ni siquiera habían nacido mis padres. Una pareja de novios pasea por el Parque Municipal de Elche y les hacen una foto, un poco de lejos, para mi gusto, apenas se les ve en esa foto pequeña, pero están muy jóvenes y guapos. Y las palmeras, en blanco y negro, son las mismas que yo he puesto muchas veces en este blog, quizá, incluso, la misma que uso en mi perfil de usuario.

Pasan sesenta y cinco años y, una tarde de enero, la novia, mi tía abuela, nos enseña la foto a mi madre y a mí. "¡Quién pudiera volver a los veinte años, sabiendo lo que sé ahora! Yo creo que ni me casaba, ahorraría todo el jornal y me lo gastaría en viajes." Y le contesto, riéndome: "Eso es lo que hago yo." Aunque es fácil hablar desde un mundo en el que las mujeres tienen más libertad que antes, para decidir sobre sus propias vidas.

Añadido después de publicar el post:

Como dice Paco, desde su blog Viena Directo: "Y me he dado cuenta de que el valor de una foto es un valor relativo en el tiempo. El paso de los años hace que se recalcule constantemente lo que suscitan en nosotros. El tiempo las contextualiza, las conecta, las sitúa, cada nueva experiencia las cambia; dota a cada gesto de un significado nuevo, a cada tersura de la piel de una conexión inapelable con la inocencia que todavía conservábamos. Las fotos antiguas nos muestran, invariablemente, más felices, más inocentes y más ingenuos de lo que somos ahora que ya sabemos lo que ignorábamos entonces."