miércoles, 23 de junio de 2010

Junio.

Junio, como siempre, ha sido un mes bastante estresante y duro. Menos mal que, al final, todo tiene su recompensa tanto académica (aprobé valenciano), como profesional y personal, como se puede leer en el post anterior. Y menos mal que, a pesar de todo, a ratos pude estar donde quería estar, con quien quería estar y haciendo lo que quería hacer.


Disfruten de San Juan y de la luna casi llena, como diría Xnem.









(Foto de Antequera, cortesía de A. Pérez.)

jueves, 17 de junio de 2010

Nuestra bandera enarbolada.

Tras una semana en la que he conducido por motivos laborales tanto como para llegar de aquí a Sevilla, y, además, arriesgando mi vida no metafórica, sino realmente, conduciendo durante tormentas e inundaciones, en la que he vivido casi más en el coche y en el instituto que en mi casa, anoche fue la primera vez en todo el curso en que, mientras conducía casi sola por una autovía fantasma a las diez de la noche, pensé que igual ha valido la pena hacer cien kilómetros al día para ir a trabajar. Uno de trescientos sesenta y cinco días en los que los alumnos y sus padres me hacen creer que vale la pena seguir en este trabajo del que salgo harta muchas veces y con ganas de dedicarme a otra cosa.



Pero, ¿qué haría yo si no fuera profesora? Profesora de las que hasta el último día está dando clases de repaso para septiembre, de las que explican en un recreo en la biblioteca, de las que cogen un papel y un boli y hacen un resumen del Present Perfect en inglés de una manera tan sencilla que el inglés deja de tener secretos. Siempre pensé que la estructura del inglés era lo que las fórmulas a las matemáticas y que es lo más científico de las letras. De las que en medio de la tormenta sale con la conserje a abrir la puerta porque el mando no funciona con la lluvia y, a pesar del paraguas, acaba calada quitándose los calcetines y escurriéndolos en el lavabo (mi compañera de física y química me preguntó al verme si quería quitarme la camiseta y los pantalones y ponerme una bata blanca de laboratorio, pero le dije que no). De las que se queda en el segundo recreo a explicar las oraciones condicionales a los alumnos de bachillerato que le preguntan porque no lo han entendido. De las que se dejan la piel cada día. De las que, quizá, no sabrían ser otra cosa.




Por eso es una satisfacción pasar un recreo, como ayer, dando diplomas a los alumnos que mejor se han comportado, que una alumna a la que sólo le he dado clase una hora a la semana en el desdoble venga por el pasillo hasta donde yo estoy y se despida de mí. Que mi mejor alumna, una alumna de todo dieces, delante de su padre me diga que le ha gustado que sea su tutora este curso y que le dé un abrazo (después de que el padre, a solas, me hubiera dado las gracias por haberle dado clase a su hija), después de que otros padres en la reunión también me hubieran dado las gracias y se hubieran despedido de mí. Incluso unos me regalaron unos bombones y una colonia. Fue un detalle bonito y me acordé, aunque no lo dije, del día en que vino el padre todo agobiado porque se habían tenido que ir a Ucrania (son de allí) de prisa y corriendo pues su madre (abuela de mi alumno) se puso gravemente enferma. Dos días conduciendo para ir y otros dos para volver más una semana que pasaron allí, era ya casi Navidades y el padre estaba preocupado porque no me habían podido avisar, aunque hizo que una vecina me mandara una nota explicándome lo que había sucedido. También le preocupaba que su hijo había tenido que faltar a varios exámenes. Le dije que bueno, era la primera evaluación, que si suspendía, lo primero es lo primero y más importante que los exámenes había sido ir a Ucrania. Quedaban dos días para la evaluación, hablé con los profesores y le hicimos los exámenes que pudimos y el chaval aún salvo muchas asignaturas. Ahora lo ha aprobado todo.



Por eso, mientras conducía, pensé que había valido la pena todo este curso y recordé este poema de Gabriel Celaya:

"Educar es lo mismo
que poner motor a una barca...
hay que medir, pesar, equilibrar...
...y poner todo en marcha.
Para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino...
un poco de pirata...
un poco de poeta...
y un kilo y medio de paciencia
concentrada.
Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia los puertos distantes,
hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera
enarbolada."

sábado, 12 de junio de 2010

Adolescentes.

Me encuentro por la calle un grupo de quinceañeros, son unos diez o doce. Vienen de jugar al fútbol o practicar algún deporte, por las ropa que llevan. Van empujándose, riéndose... lo típico de la adolescencia. Conozco a tres de ellos por lo menos, porque les di clase hace dos años. Los otros, no sé quiénes son. Yo vengo del supermercado cargada con dos bolsas y dudo si reñirles cuando empujan a uno de ellos contra un coche aparcado, aunque intento recordar que no estoy trabajando y me callo. Pero lo vuelven a hacer y una mujer que venía de frente con un cochecito de bebé sí les llama la atención. Así que ya no me puedo aguantar más y les digo: "Tened cuidado que, al final, con la tontería, os haréis daño." Justo en ese momento uno de los dos últimos del grupo, que iban delante de mí, estaba empujando al otro mientras el amigo le hacía gestos para que parara, mirara hacia atrás y me viera, porque él ya me había visto. Al hablar yo, el otro se giró y dijo, sorprendido: "¡Ey, profe!" Es curioso que, aunque pasen mil años y no les hayas vuelto a dar clase, siempre seas "profe" y con derecho a reñirles, aunque sea por la calle, porque pusieron cara de haberles pillado haciendo maldades. Les volví a repetir que no fueran tan brutos, que se iban a hacer daño y me contestaron lo que suelen decir en estos casos: que estaban jugando y no pasaba nada.



Al ponerme al lado de ellos, noté cómo han crecido y se lo dije porque sé que les gusta parecer mayores. "¡Qué alto estás, más que yo!" (Mido 1'70 y él era mucho más bajo que yo cuando le daba clase) "Profe, son dos años", me contestó en tono de: "Por supuesto, qué cosas tienes." "Sí, pero yo no he crecido en dos años", le dije riéndome, "y a él le ha salido hasta barba" (tenía unos pelillos de barba de dos días). Me despedí de ellos, crucé la calle y me fui a mi casa pensando que lo único bueno que tiene trabajar a 45 kms. este curso es no encontrarme con los alumnos en mi barrio.

domingo, 6 de junio de 2010

Resumen de la semana.

Esta semana creo que ha sido bastante buena en vida social, amistades y emociones. He aquí algunas breves pinceladas:

  • Domingo: Día familiar en casa de mi hermano y la novia en un pueblo de Albacete. Excursiones por la montaña y estudiar valenciano.
  • Lunes por la noche: Cena con Amada sin planearlo en una cafetería y paseo mientras tomábamos un helado y hablábamos de nuestras cosas. A la vuelta hablo por teléfono con un compañero de carrera que se presenta por primera vez a las oposiciones y necesita consejo.

  • Martes por la tarde/ noche: Cena en mi casa con dos compañeras de trabajo con paseo por Elche de una de ellas y yo mientras la otra estudiaba para las oposiciones.
  • Miércoles: Mis alumnos me piropean. Supongo que para hacerme la pelota para que los apruebe, aunque digan que no, que lo dicen en serio. Insisten en que voy muy guapa hoy, que el verde me favorece... La verdad es que llevaba una blusa verde que me compré en Valencia hace 5 años y que me encanta porque creo que sí me sienta muy bien. De hecho, me la he puesto en exámenes de oposiciones porque pensaba que me daba presencia. Igual parte de razón tenían.
  • Jueves por la tarde: Amada viene a mi casa después del trabajo, nos tomamos un zumo fresco y me regala dos camisetas. ¡Me encantan estas sorpresas! Después llamo a una amiga de Barcelona que conocí hace muchos años en Irlanda para felicitarle el cumpleaños.
  • Viernes: Examen de valenciano en la escuela de idiomas. Es un poco largo y pesado, pero espero aprobar. Sobre todo, porque me dan por ello un punto en el concurso de traslados y quiero volver a trabajar en Elche.
  • Sábado: Cena de cumpleaños con una amiga y su hermana en un restaurante griego y luego un batido de turrón en una cafetería.

    sábado, 29 de mayo de 2010

    Tardes de mayo.

    "Tarde tranquila, casi
    con placidez de alma,
    para ser joven, para haberlo sido
    cuando Dios quiso,
    para tener algunas alegrías... lejos,
    y poder dulcemente recordarlas."

    Antonio Machado.


    El otro día, paseando por la ciudad mientras esperaba a unas amigas, recordé este poema de Antonio Machado que tanto me gustaba a los 17 años y que ahora, con la edad, tiene más sentido.

    jueves, 27 de mayo de 2010

    El falso amor.

    El otro día Umma publicó un post muy interesante sobre esos amores que no lo son realmente. Lo podéis ver aquí. Se lo mandé a una amiga y me contestó que qué fácil es ver los toros desde la barrera. Puede que sí, pero espero que abra los ojos de una vez y se dé cuenta de quién es quién. Quiénes son sus amigos verdaderos, que se partirían la cara por ella, y quiénes lo son sólo por un rato y por conveniencia. Y espero que sea lo suficientemente inteligente como para actuar en consecuencia. Y también para entender que no puedo alegrarme de que se vaya a ver a un idiota. Me alegraré cuando vaya a ver a un hombre de verdad, un tío como Dios manda. Pero claro, cuando vaya a ver a un hombre de verdad no me dejará tirada un día antes de irnos de viaje, porque ya sabrá hace tiempo que tiene otro viaje con él y no cambiará de opinión cinco minutos después de hablar conmigo para irse de viaje con él. Porque un hombre de verdad no jugará con ella hasta el último momento, sabiendo que tiene otros compromisos, para luego dejarla tirada como un cobarde gilipollas.






    No creo que el interfecto lea mi blog, aunque ella le dio esta dirección hace tiempo. Lo siento porque me encantaría que supiera lo que pienso de su escasa hombría, de su falta de respeto por las mujeres y de su tendencia a no dar la cara cuando hay que hacerlo. Pero bueno, tampoco vale la pena perder el tiempo con gente así. Como dicen en valenciano: "No vale la pena hacer caso de medios días habiendo días enteros." No vale la pena hacer caso de mediohombres habiendo hombres enteros.

    domingo, 16 de mayo de 2010

    Lambrusco.

    No sé por qué me está saliendo este mayo tan alcohólico en el blog, pero sigamos con el tema. Anoche vinieron a casa mis amigas M. Esther y M. France para enseñarme a preparar un flan de queso y jamón de york que estaba muy bueno. Tengo que aprender a cocinar y, afortunadamente, tengo buenas maestras. Vamos, estoy por organizar unos cursillos de cocina en mi casa los fines de semana y, de paso, cenar o comer y pasárnoslo bien, ¡ja, ja! Que cada uno que venga me enseñe una receta. El problema será que luego me acuerde de todo y que se sepa reproducirlo, porque no soy muy aplicada en la cocina.


    Mientras aprendíamos a usar mi horno, nos comimos el aperitivo y una ensalada, esperando a que se hicieran los flanes. Además ellas también habían hecho un bizcocho para el postre, que estaba buenísimo, y trajeron una botella de lambrusco que cayó durante la espera. El lambrusco lo descubrí en cenas con amigos, ya que en mi casa mi abuelo era el único que bebía un vaso de vino tinto en las comidas. A mí no me gusta el vino tinto (aunque, si hay que beber bebo, pero no me gusta el sabor, me parece muy fuerte, pruebo una copa y acabo bebiendo agua porque no me gusta), pero el lambrusco rosado, con sus burbujas y tal, sí me gusta. Siempre en las comidas, porque yo, beber por beber, tampoco. El caso es que el lambrusco me recuerda siempre a buenos momentos con amigos en restaurantes italianos o en nuestras respectivas casas.

    domingo, 9 de mayo de 2010

    In vino veritas.

    Siempre que abro una botella de vino me acuerdo de ti, Juanjo, por el sacacorchos que me regalaste durante aquella cena en mi casa en Valencia. Acertaste: no tenía, ya lo sabías además, por eso lo trajiste. Y también me acuerdo por las copas de vino con las que te empeñaste en aumentar mi "ajuar". Eso sí, debo confesarte que el escanciador lo uso de jarrón para los ramos de flores. Lo siento, no son tan fina ni tan connoisseur (siendo mujer igual debería decir connoisseuse, no sé). Pero, si es cierto aquello de in vino veritas, me regalaste la clave para llegar a la verdad. Lo cual no es poco. Y, aunque no sea así, al menos me regalaste algo con lo que compartir buenos momentos de amistad.

    sábado, 1 de mayo de 2010

    Licor de ensaimada.

    Cuando estuvimos en Úbeda mientras desayunábamos en una cafetería me fijé en que había una botella de forma extraña llamada Aimada y le comenté a Amada: "Mira, casi como tu nombre". Era licor de ensaimada, ninguna sabíamos de la existencia de un licor así y nos sorprendió. Pasaron las horas y, ya cuando nos disponíamos a dormir, Amada me dijo: "Podríamos volver a salir y tomarnos un licor de ensaimada." Yo me quedé mirándola (ella dice que con una cara que era un poema) pensando si lo decía en serio o me estaba tomando el pelo y, además, pensando también: "yo ahora no me quito el pijama y me vuelvo a vestir" y acabé contestando: "Anda, déjate de tonterías y vamos a dormir".


    Desde entonces, Amada no ha dejado de picarme con frases como: "Mira que no dejarme ir a tomar un licor de ensaimada", "Y no me llevaste a tomar un licor de ensaimada", y similares. Así que, aprovechando que mi hermana estaba trabajando en Mallorca, le pregunté si podía conseguir una botella de licor de ensaimada. En todos los sitios donde buscó la tomaron por loca o le dijeron que eso no existe y, de existir, tendría un sabor horrible. Yo le dije que esa gente no tenía ni idea, que sí existe, que yo había visto la botella y que, además, está en internet: ver aquí. Total, que al final consiguió una botella en el aeropuerto antes de volver. Como hoy es el cumpleaños de Amada, se la he regalado para que tome licor de ensaimada cuando le dé la gana sin tener que quitarse el pijama, volver a vestirse y salir de casa para ir a buscarlo. Además, lo hemos probado y está buenísimo.


    Pdata. Para mí la foto que he puesto simboliza nuestra amistad: Mientras íbamos de excursión yo le aparté, sin pensar, las ramas a Amada, que iba detrás de mí, y ella me sacó una foto. Es una alegoría de cómo me preocupo yo y de cómo ella me saca fotos cuando no me doy cuenta.

    sábado, 24 de abril de 2010

    Reflexiones en el día del libro.

    Me encuentro por la calle con mi profesora de ética de 1º de BUP, cuando yo tenía catorce años. La saludo y le pregunto si se acuerda de mí y me contesta que sí, que me dio clases en el 88. Que conserva las fotos de todos los alumnos que ha tenido y algún día, cuando se jubile, hará una exposición con ellas. Le cuento que soy profesora también, pero de inglés, y me dice que me sea leve, que los adolescentes hoy en día están fatal. Después me encuentro con unas alumnas que tuve hace dos años. Han crecido un montón, están diferentes, hechas unas mujeres. Me saludan también. Un día me las volveré a encontrar, dentro de unos años, y me dirán que son profesoras, astronautas, dependientas de una tienda... y así seguirá el ciclo de la vida y, como decía mi compañero Paco: "Cuando ves que, al cabo de los años, te saludan por la calle con una sonrisa, es que algo pusiste en ellos."


    Aunque sea un poco tarde, porque el día del libro fue ayer, me gustaría compartir con vosotros este vídeo que me mandaron el otro día y que me parece muy bueno:



    martes, 20 de abril de 2010

    20 de abril del 90.

    Me recuerda Alberto que hoy hace veinte años del 20 de abril del 90, la canción de Celtas Cortos que ya mencioné en este blog el mismo día de 2006 (ver aquí). Ese día yo tenía 16 años, estaba en 3º de BUP en el instituto y poco tiempo después es cuando recuerdo haber oído esa canción en la radio y en el pub a donde solía ir con mis amigas, Vine, vine. La última vez que pasé por allí, hace un año o dos, el pub se había convertido en una asesoría y desde la puerta vi que habían hecho un largo pasillo para llegar a los distintos despachos. En qué acaban los lugares míticos de la juventud... ¿Dónde estará aquella barra con la foto en blanco y negro de Nueva York, todavía con las torres gemelas y sin que nadie pensara que nunca pudieran desaparecer, la edad de la inocencia?

    Hoy no queda casi nadie de los de antes, y los que quedamos hemos cambiado, sí. No tengo críos y ya hace años que corté con "el tío ese". Sigo currando en lo mismo (que años después, claro, porque en el 90 no trabajaba), aunque a veces también me canse y me sienta vacía.





    (Alberto, si pinchas en las palabras "aquí", "Alberto", "Vine, Vine" al principio del post te llevará a los enlaces y esta es la canción: http://www.youtube.com/watch?v=ULLmdlRv32E&feature=related.)

    viernes, 16 de abril de 2010

    Los pueblos negros.


    Diciembre 2009
    Cuando estuvimos en los pueblos negros (Guadalajara) en diciembre, hizo mal tiempo. Niebla, lluvia, frío... Por eso hemos tenido que volver, para disfrutarlos a pleno sol primaveral. Son pueblos hechos de pizarra, de ahí su color negro. En su día supongo que estarían bastante aislados y en la actualidad también en los largos inviernos. Pero vale la pena visitarlos y probar su gastronomía con las montañas nevadas al fondo. Además, en una web leí una leyenda muy curiosa: Hubo una vez un rey y brujo que tenía tres hijos. Harto de las peleas entre ellos, los hechizó y así quedaron los tres convertidos en montes: el Moncayo, el Ocejón y el Alto Rey, cada uno en un extremo del territorio, para servir de ejemplo.



    Abril 2010

    Para que veáis el día que nos hizo en diciembre y el que nos ha hecho en abril os dejo las dos fotos de la misma iglesia. Además os recomiendo pinchar en los enlaces, en las palabras "gastronomía" y "web" que salieron más arriba.

    sábado, 10 de abril de 2010

    Gente.

    Me encanta la gente que hace bien su trabajo, da igual que sean médicos, profesores, jueces, abogados, fontaneros o cajeras de supermercado, por poner varios ejemplos. Da igual lo que cada uno haga, lo importante es que sea profesional y se esfuerce por hacerlo bien. Además, me encanta la gente que, en este loco y estresado mundo, aún le queda la amabilidad de ceder el paso a otro coche, esperarse sin pitar a que aparque, dejar pasar antes a un señor que sólo lleva una barra de pan en la cola para pagar... Ese tipo de detalles generosos que hacen que vivir en sociedad sea más agradable.



    martes, 6 de abril de 2010

    Visita bloguera.

    El jueves, después de cuatro años esperando este momento, por fin nos conocimos en persona Aylandara y yo. Habíamos intentado quedar varias veces antes, pero, al final todo se había quedado en agua de borrajas. Sin embargo, todo llega y, al final, nos encontramos. Desde el primer momento, no paramos de hablar como cotorras (había muchas cosas que contarse) y no sé si su novio, Luis, se aburriría con nosotras, pero el buen hombre resistió estoicamente sin quejarse.


    Dimos un paseo por varios parques para que admiraran el palmeral, visitamos la Basílica de Sta. María y subimos a la torre, para ver el panorama de palmeras que hay en la foto de arriba. Además, también degustamos la comida típica en el restaurante del Parque Municipal: el arroz con costra. A mí se me hizo un poco corto, el tiempo voló, pero ya habrá ocasión de otros encuentros en Zaragoza, Valencia o cualquier otro lugar del mundo. La primera impresión, para mí, fue muy buena (y no es por hacer la pelota), me cayeron muy bien, me parecieron una pareja estupenda. A él sólo lo conocía por lo que ella me había contado, con ella había hablado varias veces por teléfono, nos habíamos mandado e-mails y nos habíamos dejado comentarios en nuestros respectivos blogs, así que ya sabía lo simpática y lo maja que es. En resumen, balance positivo, a ver si Aylandara se anima a seguir con su blog, que lo tiene un poco parado desde hace tiempo, y que sigamos todos tan bien como hasta ahora, pudiendo disfrutar de la vida y de esos momentos de conversación, paseo y comida.

    miércoles, 31 de marzo de 2010

    Úbeda.

    La visita guiada por Úbeda también fue muy interesante, pero pasamos frío y nos mojamos con la lluvia. Como al salir a desayunar hacía calor, nos dejamos las chaquetas en el hotel, además de los paraguas. Justo al empezar la visita empezó a llover, pero como íbamos entrando y saliendo de iglesias, monasterios y el ayuntamiento, nos refugiábamos un poco. Lo malo es que dentro de esos edificios antiguos hace un frío tremendo, lo cual, unido a la lluvia, hizo que al acabar el recorrido estuviera helada y me doliera bastante el brazo que resultó dañado por la tendinitis que tuve en septiembre y que me costó un mes de rehabilitación. Pensé que no podría conducir a la vuelta, pero el ibuprofeno hizo milagros y, al final, 841 kms. conducidos en total.

    Como no estaba el tiempo para hacer picnic en el lugar del día anterior, nos fuimos a buscar un restaurante para comer y estuvimos contándonos cosas de la infancia y de los mejores momentos vividos. Por la tarde nos fuimos a ver el hospital de Santiago (pinchad para saber más) y luego merendamos en una confitería e hicimos algunas compras antes de volver al hotel a cambiarnos de ropa para ir a cenar. La cena estuvo muy bien, era un menú degustación de unas jornadas gastronómicas, y luego fuimos a dar un paseo nocturno por esa plaza tan impresionante en la que no cabe un milímetro más de arte y de historia. (Pinchad aquí.) La noche, las luces de las farolas, los pocos coches y la poca gente que pasaba (otros turistas como nosotras) hicieron de ese paseo un momento mágico que las dos recordaremos siempre.

    viernes, 26 de marzo de 2010

    Baeza.

    Después de comer, nos fuimos a Baeza. No sabíamos de dónde salía la visita guiada, sólo teníamos el nombre de una plaza en el ticket, pero acabé aparcando justo delante de esa plaza en el único lugar en el que no estaba prohibido aparcar, sólo un espacio para cuatro o cinco coches en batería. Si, en el fondo, creo que tengo suerte en la vida, a pesar de todo.

    Dimos una vuelta por la ciudad por nuestra cuenta, luego fuimos a una tetería árabe y después ya a la visita guiada, que fue muy interesante. Sólo a los de Baeza se les ocurre enterrar a un obispo de pie allá en lo alto de la fachada de la catedral, por si los de Jaén (con quienes habían estado disputando dónde debía ser enterrado) venían a robárselo. Aunque es una pena que, por esa cabezonería, la reina Isabel les tirara las murallas porque las dos familias nobles más importantes del lugar no dejaban de guerrear entre ellas. Y lo de trasladar piedra a piedra un edificio en tiempos de Franco a un lugar donde se supone que iba a tener más esplendor, no medir el terreno y luego ver que se quedaba pequeño y no les cabía el edificio... Pero eso ya fue culpa del arquitecto de turno o, quizá, de los especuladores de la época.

    A pesar de estas curiosidades, a mí lo que me gustó más fue entrar al instituto y al aula donde dio clases Antonio Machado. No me importaría pedir el traslado y dar clases allí. Como el año pasado ya estuve en Segovia, en la pensión donde vivió Machado, sólo me faltan por ver Soria y Colliure. Algún día iré.

    Anécdotas del viaje: Que unos ingleses que pasaban por la calle preguntaran a la guía dónde estaba la oficina de turismo y les contestara que no hablaba inglés, con lo cual me tocó explicárselo a mí. Que no haya hecho fotos. Y, sobre todo, lo más extraño es que Amada haya sido la única persona en seis años y ocho meses que tengo el coche, que haya conseguido que saque la antena del maletero (donde la dejé desde que lo compré, para que no me la robaran) porque siempre escucho CDs y eso de escuchar la radio en mi coche es un hecho inédito. Que me encontrara en Úbeda a una ex-compañera de la oficina de turismo de Elche (bueno, ella sigue trabajando allí, yo no) cenando con sus familiares en la terraza de un restaurante cerca de nuestro hotel y me indicara en un mapa dónde había un bar de tapas, aunque al final, no lo encontramos y nos metimos en otro. Y, como resumen de todo, que no me importaría volver a perderme por los cerros de Úbeda.

    miércoles, 10 de marzo de 2010

    Trueque.

    Ayer aparecieron las farolas y los semáforos de Elche con papelitos que decían lo siguiente:

    "Sólo 20 € ¿Conoce el trueque? De los muchos servicios que puede solicitar aquí tiene un ejemplo:

    Ana, madre de 42 años, solicitó clases de repaso de la ESO para su hija durante el año, a cambio de preparar la comida de la semana a Javier, chico universitario solo en Elche. Javier pudo comer de caliente entre semana sin necesidad de gastar dinero en el bar. Miles de ejemplos como este se encuentran en servicioeconomico. (Y viene un móvil para llamar.)

    Cocinar, limpiar, hacer recados, cuidado de animales, idiomas, pasear, cine, clases de baile, transportes, deporte, consejos de todo tipo, reparación hogar... Nosotros se lo gestionamos. No lo piense, rellene su ficha y verá cuánto beneficio obtendrá."

    La verdad, a mí me parece buena idea ahora con la crisis. Te ahorras dinero y practicas un poco de aquello que antes se llamaba: "hacer favores a la vecindad". Creo que es algo que humaniza este mundo tan deshumanizado en el que vivimos, en el que cada uno va por su lado y no saluda ni al vecino.

    domingo, 28 de febrero de 2010

    Reflexiones de un domingo de febrero.

    Desde que existen los blogs, el mundo ya no es lo que era. Sobre todo, cuando hay una gripe A en México o un terremoto en Chile y conoces a gente allí. Conoces a gente que no has visto nunca, pero que por sus fotos y vídeos del blog, por lo que cuentan, es como si estuvieran en el pueblo de al lado, como si tú hubieras visto esas calles y esos paisajes por los que nunca has pasado. Por eso ayer envié sendos e-mails a Nelson y a Iradya y me alegré de saber que estaban bien cuando me contestaron al cabo de las horas. Además, son dos de los primeros blogueros que conocí al empezar en este mundillo y, concretamente, Nelson fue uno de los que me animó a hacerme un blog.

    ¡Cómo ha pasado el tiempo! En estos cuatro años Nelson terminó sus estudios, se casó y tuvo una hija. Y yo aprobé las oposiciones, me compré el piso, me mudé, conseguí un trabajo fijo... En fin, que la vida sigue. Aunque estos días estoy como la barca de Montse, varada en la orilla, o, más bien, encallada sin saber cómo volver a navegar, aquí estoy. Para que Amada no organice manifestaciones de blogueros pidiendo que escriba, como "amenazó" con hacer si no me animaba a escribir algo ya mismo.

    domingo, 14 de febrero de 2010

    Viaje a Málaga

    Hay más gente de la que creía en la estación de autobuses un sábado por la mañana temprano: aparte de los viajeros, hay niños con el equipo de fútbol jugando al escondite para desesperación de la limpiadora, que piensa que le van a ensuciar todo otra vez, montañeros vestidos con los pantalones típicos, esos que llevan como unas rodilleras negras, sus botas y sus forros polares, que se han dejado el todoterreno en la puerta mientras se toman un café. Cuando llega el autobús nos dice el conductor que no sabe si podremos llegar a Granada por la nieve, pero emprendemos la marcha.
    Al acabarse la provincia de Murcia ya empieza la nieve, sólo unos copos que caen y no llegan a cuajar y una ligera capa de nieve que se extiende sobre los campos. Nunca había visto almendros floridos, nevados. Se supone que, "Quan la candelaria flora, l'hivern ja està fora." Así que, si ya habían florido, en teoría, el invierno ya estaba fuera, pero parece que no. Nunca había visto nieve y nieve y nieve durante tantos kilómetros. Cruzamos toda Almería y una buena parte de Granada con nieve. A veces más fina, otras había una capa más gruesa, pero la nieve no parecía acabarse. Sin embargo, pocos kilómetros antes de llegar a Granada, se termina y da paso a la lluvia, que no para, prácticamente, hasta Málaga.

    miércoles, 10 de febrero de 2010

    Pedro Salinas, de nuevo.

    Siempre me gustó este poema de Pedro Salinas...

    "Si me llamaras, sí...

    ¡Si me llamaras, sí,
    si me llamaras!

    Lo dejaría todo,
    todo lo tiraría:
    los precios, los catálogos,
    el azul del océano en los mapas,
    los días y sus noches,
    los telegramas viejos
    y un amor.
    Tú, que no eres mi amor,
    ¡si me llamaras!"