miércoles, 15 de enero de 2014

Enseñar a salvar vidas.

 Todos sabemos algo que podemos enseñar a los demás, en mi caso es inglés, en el de mi hermana a salvar vidas. Y estoy muy orgullosa de ella, pero mejor que lo explique ella misma con sus palabras:


(Publicado por mi hermana en su Facebook)

"En memoria de Juanma Martínez, una de las pocas fotos que pude hacerle, la vida (o la muerte) no ha permitido poder compartir más carreras con él.


Siempre me ha dolido el sufrimiento ajeno. Cuando las malas noticias vienen de zonas lejanas me afectan pero, cuando la mala noticia es de una persona joven que muere realizando lo que más le gusta: correr, entonces me identifico y pienso que ese también es mi modo de vida y el de tantos amigos que me rodean, incluyendo a una de las personas que más quiero en el mundo, mi pareja. Si encima se une a que, al ponerle cara y nombre a esta persona Juanma Martínez, resulta que me lo he cruzado en varias carreras y, encima, muchos de mis amigos, incluyendo mi pareja, tenían trato y/o amistad con él, la noticia cae como un mazazo y el sufrimiento ajeno, se convierte en propio, encogiendo el corazón y el estómago.

Dejé la enfermería hospitalaria precisamente por eso, tras haber finalizado mi carrera, por más que me habían advertido que aprendiera a separar, a no llevarme a casa el dolor de los demás, es lo único que no conseguí hacer nunca, dirigiendo mi trayectoria laboral hacia un nuevo rumbo dentro de la enfermería que sería tratar a los sanos, para ayudar a que no enfermaran, la enfermería preventiva.

Hoy creo que debo actuar. Al recibir la noticia pienso ¿cuántos de los corredores que conozco sabrían reaccionar correctamente ante una parada cardiaca o fibrilación ventricular? Y la respuesta es que son muy pocos los que saben. Soy enfermera, tengo todos los conocimientos para transmitirlos, la experiencia al haber impartido formación en primeros auxilios durante dos años e incluso tengo un muñeco de RCP (reanimación cardiopulmonar). He decidido que voy a realizar una o varias formaciones gratuitas para todo aquel que esté interesado. Serán de aproximadamente 1 hora, o poco más (dependiendo de los asistentes). Tienen que darse muchos factores para salvar una vida, pero cuantos más corredores estemos formados, más probabilidades habrá de realizar una correcta actuación si algún día nos encontráramos un corredor en el suelo.

Sólo falta saber a quién le interesaría, para poder programarlo en febrero y/o marzo, tendría que ser fines de semana, por mi trabajo.

Un saludo a todos y mi más sincero pésame a la familia y amigos de Juanma."

domingo, 12 de enero de 2014

Adelgazar.

Ayer vino una amiga a cenar y nos pusimos al día de las últimas novedades. De repente, me dice:

-Estoy pensando en ir a un sitio a adelgazar.

-¿Ah, sí? ¿A cuál?

-A la Clínica del Pie, me lo ha recomendado el fontanero.

Empiezo a partirme de risa y me pregunta:

-¿Qué pasa?

 -¿Vas a ir a adelgazar a la Clínica del Pie? -muerta de risa.

-Sí, ¿por qué te ríes?

 -¿Tú te estás escuchando? Me estás diciendo que un señor que arregla tuberías te ha recomendado, no que te cambies los grifos, sino que vayas a adelgazar, a una clínica del Pie. ¡Esto es surrealista!

-A ver, que tienen nutricionista y psicólogo.

-Pues entonces, ¡que le cambien el nombre a la clínica!

-Y el fontanero es P., un amigo de la familia, vino a tomar café el otro día y salió el tema.

-Sí, sé quién es P., lo conocí en el hospital cuando tu hermana estaba enferma. Pero es que, lo has dicho de una manera...

Al final no podíamos parar de reír ninguna de las dos.

martes, 7 de enero de 2014

2014.

Escribo la fecha en la pizarra por primera vez en este año y siento que me gusta 2014. Parece un año de esos que nunca iba a llegar, mágico. Recuerdo un anuncio de mi niñez que decía: "Faltan quince años para el año 2000" y ya casi han pasado otros quince.

jueves, 2 de enero de 2014

Empieza el año.

Me gusta estar en casa cuando llueve y hace mal tiempo fuera, no tener que ir a trabajar. Me gusta quedarme a limpiar, poner lavadoras, organizar mi espacio, preparar cosas para la cena del sábado. Que me llamen mientras las amigas o aparezca mi hermana por sorpresa y, así, hacer un descanso. 
Creo que han estado bien las vacaciones, con familia y amigos, deberes de alemán, continuar la búsqueda de los pasos de mi abuelo durante la guerra civil, compras, excursiones, descanso (que me hacía mucha falta), preparar un viaje a Londres para febrero... En fin, Navidades  entretenidas.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Harta del acoso publicitario.

Hace unos días me sucedió lo siguiente: Llegué a mi casa del trabajo, pero me tenía que ir pronto a clase de alemán y luego volver al instituto para dar las notas a los padres. Cosa rara en mi calle, había un sitio, así que, aparqué sin molestarme en meter el coche en el garaje. Desde lejos vi a un chico que estaba tocando todos los timbres de mi edificio y nadie le abría. Pero el tío insistía. Llego a la puerta y me pregunta: "¿Me puede decir el nombre del presidente?" Con todo el morro, sin presentarse ni nada. ¿Quién se cree que es? ¿Por qué tengo que darle información sobre mi edificio a un desconocido? ¿Por llevar una carpeta e ir bien arreglado ya hay que abrirle la puerta de tu casa y darle toda la información que quiera? ¿Qué más quieres, que te abra la nevera, te saque una cerveza, te deje mi sofá para ver la tele...? Es el colmo de la desfachatez. 

Supongo que sería un comercial, no lo sé porque no le di más opción, ya que él tampoco se había molestado en decirme quién era y qué quería. Le contesté: "Pues no, no se lo pienso decir." Se quedó pasmado y, entre incrédulo y chulito, lo cuál me dio la impresión de que era un machista que no acepta que una mujer le gane la partida, replicó: "¿Que no me lo piensa decir?" (Mira nene, ponte en plan adolescente enrabietado, que ya tengo experiencia de sobra en ese tipo de comportamientos y por ahí no vas a ningún lado, chaval.) Y yo: " Pues no, no tengo por qué. Así que, si lo quiere saber, averígüelo." Entré y le cerré la puerta en las narices para que no se colara en mi edificio. Se quedó despotricando contra mí, pero me da igual. Viene a molestar a todo el mundo a la hora de la comida/ siesta, que es el momento más íntimo que tenemos, sobre todo, con este ritmo de vida que llevamos. Tiene la mala educación de no decirme quién es y para quién trabaja y, encima, se cree con derecho a interrogarme y que yo le conteste. Hasta ahí podríamos llegar, que para eso estoy en mi casa. Desde luego, no sé qué piensan las empresas, porque con esas técnicas agresivas, a mí no me dan ganas de comprar ningún producto. Y supongo que, a la mayoría de la gente, tampoco.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Ella y yo.

Dicen que Luz Casal dedica esta canción de su último disco a la enfermedad, por todo lo que le ha enseñado. No sé si será verdad, pero se la dedico a dos personas que han vivido esa enfermedad y hoy es un día especial por ello.




"Entre el saber y el sentir, / la emoción de la vida / transforma la rutina / hasta hacerme sonreír. /Una rival que elegí/ en un mismo continente, /una amenaza inocente, /eso fuiste para mí. /A veces se gana /y las más se pierde./ Es cuestión de suerte /ser feliz. /Ella y yo/ a solas,/ manos tendidas/ cuerpos al sol. /Ella y yo,/ dos olas /que se entrecruzan en un adiós, /las dos./ El cielo estaba incendiado/ atardecer anunciado,/ únicas en el rosal/ con collares de coral. /A veces se gana /y las más se pierde. /Es cuestión de suerte /ser feliz. /Ella y yo /a solas,/ manos tendidas, cuerpos al sol. /Ella y yo, /dos olas/que se entrecruzan en un adiós, /las dos./ Descubrimos tanto juntas,/ ella y yo."

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Ocho años de blog.

¡Cómo pasa el tiempo! Hace ocho años que empecé este blog sin saber cuánto iba a durar. Ha cambiado de formato varias veces (porque cambió Blogger, yo no suelo hacer cambios de plantilla y demás), ha ido cambiando de lectores, mucha gente dejó de escribir y, por tanto, de leer otros blogs como el mío. Empezaron a existir Facebook, Twitter, otros formatos que no había hace ocho años y eso fue matando poco a poco los blogs. Sin embargo, aún quedamos algunos románticos que seguimos escribiendo y publicando de vez en cuando aquí. 



                       Gaviotas en Asturias.

   El blog me permitió relacionarme con gente, conocer cosas nuevas, aprender, viajar a conocer a blogueros en persona... Ha sido una experiencia maravillosa y espero que siga durante muchos años. Gracias a todos los que estáis ahí, al otro lado de la pantalla. 

sábado, 30 de noviembre de 2013

Afónica.

Me he resfriado y, como siempre, me ha atacado a la garganta. He intentado resistir porque tenía un montón de exámenes esta semana y las evaluaciones a la vuelta de la esquina, así que, he ido a trabajar. Creo que los alumnos se han portado mejor que los profesores, han visto que estaba afónica y, aunque han hecho sus travesuras habituales, han dado por hecho que les iba a reñir con una mirada o un gesto, que tenían que leer más de lo que habitualmente hacen la pizarra (muchos ni la miran, no tiene pantalla táctil, no interesa) para seguir instrucciones, escuchar más listenings, hacer el examen en silencio y ya está. Business as usual. 

Sin embargo, mis compañeras (la verdad es que los hombres pasan más y esta vez casi se lo he agradecido, así que eran compañeras las que más me han hablado) me han agobiado un poco con tanto querer protegerme. "¿Qué te ha pasado? No hables." Y: "Haz gárgaras con bicarbonato. Con tomillo, con orégano"... cada una me decía una cosa. Vamos, que puedo hacer gárgaras con lo que sea, porque se ve que se hacen con todo. "¿Te estás tomando algo?" ¿Cómo no me voy a estar tomando algo, con el trancazo que llevo encima? Pero si tengo que explicarlo, me toca hablar y no puedo. Luego dos que me querían ayudar a cerrar los sobres de las cartas de las faltas de mis alumnos, que estoy afónica, ¡no manca! Al final tuve que dejar me ayudaran, aunque creo que lo hago mejor yo sola. Pero claro, no puedes discutir ni decir que ya te apañas sola si estás afónica.

De verdad, que se agradecen los mimos y la preocupación, pero me han puesto un poco de los nervios porque sólo quería que me dejaran en paz y hacer mis cosas como siempre. Luego me encuentro a la directora de camino al aseo y ella venía de la cantina: "¿Cómo vas?" Pero, no me hagas hablar, mujer. Y yo, susurrando: "Pues me he tomado un colacao caliente hace un rato." 

"¿Y cómo das clase sin voz?" Esto no me lo preguntaron profesores, sino mi madre, las que trabajan en secretaría y la de la cantina. Buena pregunta, pero es que no puedo contestar hoy. Todo el mundo queriendo hablarme más que nunca. En mi asignatura, hay mil maneras de dar clase sin hablar: listenings, vídeos, exámenes (en los que no se habla), presentaciones orales de los alumnos (que hablen ellos) y ya, si no hay más remedio, hojas de ejercicios que cada uno/a hace y yo voy por las mesas susurrando dónde se han equivocado y dónde no. O escribo las soluciones en la pizarra explicando por qué es la respuesta correcta. Por cierto, no sé por qué tengo la impresión de que mis mejores clases las hago cuando estoy afónica. Incluso varios alumnos y alumnas me dijeron que les había gustado más que otros días...

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Los olivos de Belchite.

Nunca he estado en Belchite, pero recuerdo que había una página que hablaba sobre el tema en un libro de español que usaba para dar clase a unos ingleses que se habían jubilado y se habían venido a vivir a España sin saber nada del idioma. No sé por qué, el sonido de la palabra "Belchite" les hacía mucha gracia. El caso es que, como me gustó La maestra republicana, decidí comprarme también Los olivos de Belchite. Me llegó el jueves por correo y el sábado ya estaba leído. 

Ambas novelas tratan temas similares: las huellas de la Guerra Civil todavía en el presente, aunque la gente se piense que no, que eso ya es pasado remoto y pasaron las consecuencias (sigue siendo un tema tabú, mi abuelo nunca me contó que había estado en un campo de concentración, me tuve que enterar por una fotocopia de un documento del Archivo Militar de Ávila), el contraste entre pueblo o el campo y la ciudad, temas económicos de actualidad, las parejas de diferentes culturas, los hijos secretos o los padres y madres secretos que se descubren al cabo de los años...

 Recogida de olivas en Matola (Elche). Foto cedida por A.Pérez.

Quizá lo que más me llama la atención de las novelas de Elena Moya es la vuelta a las raíces, a la tierra, al lugar donde has sido feliz. Supongo que me identifico de alguna manera con el amor de María, la protagonista, por los olivos centenarios porque pasé los veranos de mi infancia en el campo con los almendros de mi bisabuelo. Eso sí, reconozco que el olivo no es tan rugoso como el almendro y, por tanto, a la hora de trepar, no te haces tantos arañazos. Y bueno, aunque no es mi especialidad coger olivas, una también ha hecho sus pinitos, como ya conté: aquí. 

No quiero estropear la lectura, así que, no digo más. Os dejo que os perdáis por las calles de Londres o los campos de Belchite, las avenidas de Barcelona...

martes, 5 de noviembre de 2013

Por los Erasmus.

Porque fui Erasmus, porque nunca pagaron lo suficiente, porque los cuatro meses que pasé en la University of Ulster at Coleraine se los debo, sobre todo, a mis padres. Los sobresalientes y notables que saqué en el curso en que mejores notas tuve de toda la carrera, a pesar de tener que hacer los exámenes y los trabajos en un idioma que no era mi lengua materna, fueron la mejor manera de devolverles su sacrificio y su esfuerzo.





Por los Erasmus pasados, presentes y futuros, aquí van unos vídeos para dar voz a Ramsés, Aida,  Noelia y todos estos chicos y chicas que están estudiando en el extranjero actualmente. Además se lo dedico con cariño a Cristina, que está de Erasmus en Galway, como regalo atrasado por su cumpleaños.


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viernes, 1 de noviembre de 2013

miércoles, 23 de octubre de 2013

La maestra republicana.

Por recomendación de mi amiga Pilar he leído estos días La maestra republicana, de Elena Moya. Es un homenaje a las maestras republicanas que tanto lucharon por la Educación pública, por la igualdad de las mujeres, por llevar la cultura a pueblos remotos a través de bibliotecas o de misiones pedagógicas... Y, además, una parte importante de la historia transcurre en Morella, un pueblo al que le tengo cariño desde que estuve allí de viaje con mis padres hace varios años.

En el libro se hacen referencias a la época de la guerra civil y la postguerra, pero también a la corrupción urbanística y política actual. Algo parecido a unir ambas épocas históricas estoy haciendo yo buscando el rastro de mi abuelo durante la guerra civil (ver aquí) y, al mismo tiempo, viviendo momentos convulsos en estos tiempos de crisis. Por un lado, estoy leyendo cartas y telegramas de 1938 en el Archivo Histórico Municipal, cajas y cajas llenas de papeles que hablan de soldados desaparecidos o  muertos, de enfermedades de familiares con certificados médicos para que los soldados pudieran solicitar permiso y venir a verlos, de nacimientos mientras los padres andaban por el frente, de deserciones, de denuncias, informes policiales o de alcaldes pedáneos que afirman que alguien es "de probado carácter antifascista" y que no tiene familia "en territorio faccioso". Haberes que el ejército republicano no pagaba a tiempo, solicitudes de pensiones de viudedad... Cartas que terminan con: "salud y República", "salud y victoria", "saludos antifascistas" y empiezan por "cámarada". Miles de papeles en forma de cuartillas, reciclados (por detrás hay impresas otras cosas), algunos que se leen perfectamente, como si los hubiéramos escrito ayer, otros borrosos en los que casi no se distinguen las letras. Algunas cartas a mano con una caligrafía preciosa, de la que ya no hemos vuelto a ver ni veremos más, teniendo en cuenta que ahora casi todo lo escribimos a ordenador y ya no sabemos ni escribir con boli y papel. 

Vidas que existieron hace más de setenta años y vidas que existen ahora: estudiantes, padres, madres, profesores con los que me cruzo cada día. Manifestaciones con pancarta a la hora del recreo contra la ley de educación, huelga mañana... De alguna manera los maestros republicanos siguen existiendo y habrá que seguir rescatándolos del olvido, como proponen en esta web: http://lasmerindadesenlamemoria.wordpress.com/2012/10/24/1976/ Y, no sé por qué, tras haber encontrado cartas y telegramas que se refieren a la desaparición de mi abuelo en esa maraña de papeles, tengo la intuición aunque no la certeza, de que pudo ser capturado en el frente cerca de Morella. Al final, la historia de ayer y la de hoy, acaban unidas por los mismos sitios.

martes, 8 de octubre de 2013

A los que se fueron y a los que nos quedamos.

Yo me fui porque quise (y pude volver) pero muchos se han ido obligados y no saben cuándo podrán volver, si es que vuelven. Dentro vídeo:


miércoles, 4 de septiembre de 2013

Cantabria infinita.

Hemos recorrido tres mil kilómetros por la meseta, la montaña y la costa. Hemos visto cuevas con estalactitas y estalagmitas, con dibujos prehistóricos o que fueron refugios de la guerra civil. Hemos visto valles con ríos y rías que dan al mar. Hemos visitado palacios, casas de indianos, molinos de río y de las mareas, iglesias, ermitas, colegiatas, una catedral y hasta un monasterio. Hemos estado en playas preciosas sin bañarnos porque teníamos frío y hemos hecho picnics con mesa y todo.

Picos de Europa.

También hemos comido muy bien y hemos conocido a gente muy amable. Nos hemos perdido con los mapas y nos hemos encontrado. Hemos bebido sidra y devorado sobaos pasiegos.

San Vicente de la Barquera.

Nos hemos alojado en casas preciosas y hemos visto varias puestas de sol. Hemos estado en contacto con la naturaleza, hemos visto muchos animales y hemos hecho senderismo. Hemos cargado el coche hasta los topes con el equipaje, regalos y comida para la vuelta.

Picos de Europa.

Pero, lo más importante de todo, es que hemos sido felices, nos hemos relajado y hemos salido de la rutina. Así que, gracias por acompañarme.

domingo, 1 de septiembre de 2013

40.


Hemos cambiado de década.

martes, 20 de agosto de 2013

No al fracking.



Ni en Cantabria, ni en ningún sitio.

Pdata. del 31 de agosto:

Y ojo, porque nos la cuelan:  http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/08/30/actualidad/1377891090_236107.html

martes, 2 de julio de 2013

Mi sobrino.

Sobrino: "Un avión."

Yo mirando por todas partes y, al final, lo veo pequeñísimo allá arriba. ¡Qué vista, tiene el tío! Le contesto:

-Está muy alto.

-Está muy alto, no se puede coger. -me dice.

-No, no se puede coger. - confirmo.

-Con una escalera.

¿De dónde ha salido este niño que con dos años contesta esto?

jueves, 20 de junio de 2013

Comida.

En estos últimos meses he donado comida siempre que me he enterado de una campaña de recogida de alimentos. Sin embargo, me siento fatal cada vez que lo hago, me dan ganas de llorar de rabia, impotencia, frustración. De ver cómo esta gentuza egoísta nos machaca cada vez más quitándonos dinero y derechos adquiridos durante generaciones. Afirma que hay que trabajar más y ganar menos, pero ellos siguen trabajando poco y ganando lo mismo o más a costa nuestra. No hay dinero para Sanidad y Educación, pero sí para evadir a Suiza. No tenemos derecho (según ellos) a ponernos enfermos ni tampoco a hacernos viejos, porque salimos muy caros y no trabajamos,  ¿Qué es eso de cobrar sin trabajar? Fuera bajas remuneradas, fuera pensiones. Si nos quedamos sin trabajo o nos ponemos enfermos y no podemos trabajar ni cobrar, por tanto, no podemos pagar la hipoteca, se quedan con nuestra casa, si pueden, también la de los padres pensionistas que nos avalaron, y, encima, nos reclaman una deuda que no podremos abonar jamás en la vida. Etc. Etc. Eso, ¿no se ha llamado siempre esclavitud?

domingo, 9 de junio de 2013

La mula.

 La mula es una novela sobre la guerra civil que demuestra que siempre ganan los mismos, que si eres pobre, da igual que estés en el bando de los vencedores porque vas a perder de todas formas. Mi sobrino se acerca a ver qué hago, le enseño la portada y le digo, señalando el título: "La mu-la". Y le enseño también una foto de la portada para que vea qué es una mula. Repite: "La mula", coge el libro, señala la foto que le he enseñado y se va a donde está su madre, así que, sigo leyendo. Vuelve a los cinco minutos y se queda mirándome a mí y al libro. Le señalo una frase y se la leo: "¡A sus órdenes mi comandante!" Se va a donde está su madre y le dice: "¡A sus órdenes mi comandante!" Y nos partimos de risa. Hace varios viajes más, de su madre a mí, para ver lo que leo, así que le voy leyendo frases sueltas en voz alta, que después retransmite a su madre. En una de sus visitas, vuelvo a la portada y leo: "La" y se lo señalo también en la palabra "mula" y en los apellidos del autor, cuyo nombre completo está también en la portada. De punto de lectura tengo una postal de Málaga, se la enseño y leo: "Málaga", señalando otra vez "la". Me mira con curiosidad y mi cuñada me dice: "Es muy pequeño todavía para aprender a leer". Sí, pero, "si tú lees, ellos leen", ¿no?

miércoles, 29 de mayo de 2013

Fin de curso.

Salgo del examen oral de alemán, ayer hice las otras partes, así que, he acabado ya. Arranco el coche, abro las ventanillas, pongo un CD de Ana Belén y me voy a trabajar. ¡Por fin puedo escuchar la música que me dé la gana y no grabaciones para practicar alemán! Subo el volumen, hace buen día y me gustaría tener un descapotable para ir con los pelos al viento y la música alta, como en las películas. ¡Qué sensación de libertad! Así da gusto ir a trabajar. Ahora, a esperar al día 19 para saber los resultados.