El domingo fuimos a Espluga de Francolí, visitamos un castillo que
ha comprado la familia Torres (los de las bodegas) y tiene allí una
plantación de viñas. Hacen un vino blanco y otro tinto, con el nombre del castillo y de las murallas del monasterio. Se entra por un camino de tierra y piedras, sin asfaltar y nos seguía un coche rojo. Mi amiga, que era la que conducía, comentó: "No sé si será el guía o el guarda y llega tarde, pero va a toda leche, lo tengo pegado. ¡Qué prisas!" Al llegar al aparcamiento, se puso a nuestro lado y bajó la ventanilla. "Y este, ¿qué quiere ahora?", pensé.
Estaba todo feliz y nos preguntó: "¿Sois de Alicante?" Mi amiga tiene un coche que lleva ya más de doscientos mil kilómetros y fue de los últimos en matricularse con las iniciales de la provincia. Así que, se ve que nos vio y se emocionó. Le dijimos que de Elche. "Yo soy de Villena", nos contestó. Nos dijo que está trabajando por allí y que vive en una casa un poco más abajo del castillo. Nos invitó a ir a tomar algo y se agradece, pero están los tiempos un poco raros para aceptar ofertas de desconocidos. Así que, la declinamos con educación.
Tras la visita al castillo, nos fuimos al Museo de la vida
rural, que tiene herramientas y enseres de hace 50-100 años, cuando no
estaba todo tan industrializado, y cuenta cómo era la vida en el campo entonces. Al salir ya era la una y pico de la tarde, así que, buscamos un sitio donde comer. A las 3 pm ya estábamos
en el Monasterio de Poblet, que está muy cerca del pueblo, y elegimos una visita guiada. Al
salir, aún nos daba tiempo de ver
una cueva del pueblo. No tiene nada, pero le han sacado un partido que
no veas: la han llenado de audiovisuales y figuras disfrazadas de
neandertales y te cuentan toda la prehistoria. Además, hay una parte
menos accesible, porque pasa el río Francolí subterráneo y ahí hacen
visitas de aventura, que están tan de moda ahora. Te prestan un mono y unas botas de
agua, porque vas con el agua a la cintura, y hala. Ahí ya no nos
metimos, no estamos tan locas todavía. Aunque, cualquier día de estos, se nos cruzan los cables y lo hacemos.

A mí la verdad es que me habría hecho más ilusión que contaran la Batalla del Ebro, cuando esa cueva fue un polvorín, sólo lo mencionaron muy brevemente, pero bueno. Igual pensaron que con la Prehistoria acudiría más la gente, porque está menos vista que la Guerra Civil. Pero a mí me interesa más lo que pasó hace 75 años que hace miles de año,s porque a estas alturas, ¿qué sabemos acá?, como dice mi padre. Me queda demasiado lejos y siempre me ha gustado más la historia y la literatura reciente, me identifico más.
Al salir estaba lloviendo y eran las 7 pm. No sabíamos si
volver al hotel o visitar algún sitio más. Al final, paramos en Alcover,
dimos una vuelta por el pueblo y nos volvimos. Como habíamos comido
mucho, no teníamos hambre y como el hotel estaba lejos del centro y
tampoco sabíamos si habría muchos bares abiertos en domingo, compramos
comida en la tienda de una gasolinera, nos preparamos unos bocatas y cenamos en la habitación.
El lunes fuimos a Falset y Miravet, donde comimos. Queríamos subir al castillo, pero estaba cerrado. Volvían a abrir a las tres, pero a esa hora estaba cayendo un chaparrón que nos hizo desistir. Así que, pasamos el Ebro
en barca (con el coche) y ya nos volvimos a casa porque aún teníamos un largo viaje de vuelta por delante.
Pdata. (28-4-14): Añado unas fotos para que A. y Mestre no me riñan, una porque dice que soy una sosa que no pone fotos en los posts y el otro porque dice que comemos mal.