lunes, 29 de enero de 2018

A Juan Carlos.

"Si muero sobrevíveme con tanta fuerza pura
que despiertes la furia del pálido y del frío,
de sur a sur levanta tus ojos indelebles,
de sol a sol que suene tu boca de guitarra.

No quiero que vacilen tu risa ni tus pasos,
no quiero que se muera mi herencia de alegría,
no llames a mi pecho, estoy ausente.
Vive en mi ausencia como en una casa.

Es una casa tan grande la ausencia
que pasarás en ella a través de los muros
y colgarás los cuadros en el aire.

Es una casa tan transparente la ausencia
que yo sin vida te veré vivir
y si sufres, mi amor, me moriré otra vez."


Pablo Neruda. 

miércoles, 24 de enero de 2018

martes, 9 de enero de 2018

Trazabilidad.

Hay algo que se llama: "trazabilidad". Consiste en saber, por ejemplo, en qué granja y de qué gallina salió un huevo. ¿No hay trazabilidad para los coches? ¿Se puede trazar la ruta seguida por un huevo o un tomate y no por un coche? En este mundo que existe internet, los GPS, que sabes en todo momento dónde está un paquete cuando compras online, etc. , ¿no se sabe dónde está un coche? No me lo creo.

Hace dos semanas me compré y pagué por completo un Kia. Se supone que a estas alturas lo tendría que tener ya, pero, de momento, ni tengo el dinero ni el coche. En el concesionario no saben nada. Kia España dice que hay que esperar un mes para reclamar y que no saben dónde está mi coche. Aún no lo he visto y ya estoy arrepentida de haberlo comprado.

(He mandado un enlace de este post a KIA España, a ver si me contesta.)

lunes, 18 de diciembre de 2017

Tengo hábito de ti.

Un concierto fantástico el del sábado. Y es que, tengo hábito de ti, es evidente.


martes, 4 de abril de 2017

Señorita Escarlata.

¿A un tío le llamas: "señorito"? No, ¿verdad? Pues a mí no me llames: "señorita", es así se sencillo. Todo lo que no llamarías a un hombre, no se lo llames a una mujer. No soy Escarlata O'hara, no me llames: "Señorita".
Le acabo de mandar un e-mail a mi compañía de seguros, por una carta que me ha llegado hoy, y les he dicho: "Quisiera que no me llamaran "señorita" en la próxima carta. No tengo 15 años y llamar "señorita" a las mujeres solteras, además de ser machista, está pasado de moda en pleno siglo XXI. Con que pongan sólo mi nombre, sobra."
Y me queda escribir a Bankia para que deje de dirigirse a mí llamándome: "Señor" y mi apellido. Repito lo anterior: ¿A un hombre lo llamarías "señora" y su apellido? No, ¿verdad? No te atreverías. Pues a una mujer tampoco la llames: "Señor" y su apellido. Estoy harta ya de que me ninguneen por ser mujer. Y más empresas a las que les pago con mi dinero. Ni "señorita", ni "señor", ni leches. Llámame "señora", "Doña" o no me llames nada, pon sólo mi nombre, pero deja de hacer el ridículo poniéndome cosas que no soy.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Un faro en el fin del mundo.


Creo que el faro más perdido, el faro más en el fin del mundo en el que he estado, es este, en la punta norte de la Isla de Lewis (Islas Hébridas, Escocia). Y, la verdad, no me importaría volver a perderme allí, con las ovejas, la hierba, el mar y el faro. Pero también hay otros faros amables donde perderse, como este de mi amigo J. que os recomiendo a todos: 


https://unfaroenelfindelmundo.wordpress.com/

viernes, 20 de enero de 2017

Vanesa Martín.

Ha sacado nuevo disco.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Feliz año nuevo.

Ha sido un año difícil, con mucho trabajo y mucho estrés, más de lo normal. Eso me ha causado problemas de salud, por lo que también ha sido el año que más veces he ido al médico. Resfriados, afonías, logopeda, muchos análisis de sangre... Afortunadamente las cuerdas vocales no estaban afectadas, la tiroides está fastidiada, pero la ecografía salió bien. Y es todo como ir pasando exámenes, pero me gustan más los académicos, se pierde menos si suspendes.


Santa Pola.


Menos mal que estás tú, que me llevas a pasear y a comer junto al mar cuando salgo del médico, a pasear en carro por bosques tupidos y preciosos, a explorar volcanes que hicieron erupción hace miles de años, a buscar grullas en lagunas sin agua, a ver el Belén de Tirisiti y a contemplar la luna llena. Espero que me sigas proponiendo viajes y excursiones durante 2017.

Guadix.

Laguna de Gallocanta. 

La fageda d'en  Jordà.

Saps on és la fageda d'en Jordà?
Si vas pels vols d'Olot, amunt del plà,
trobaràs un indret verd y pregon
com mai més n'hagis trobat al món:
un verd com d'aigua endins, pregon i clar;
el verd de la fageda d'en Jordà.
El caminant, quan entra en aquest lloc,
comença a caminar-hi poco a poc;
compta els seus passos en la gran quietud
s'atura, i no sent res, i està perdut.
Li agafa un dolç oblit de tot el món
en el silenci d'aquell lloc pregon,
i no pensa en sortir o hi pensa en va:
és pres de la fageda d'en Jordà,
presoner del silenci i la verdor.
Oh companyia! Oh deslliurant presó!"

Joan Maragall.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Once años de blog.

Cuando empecé este blog, no pensaba que fuera a durar tanto (aunque lo he tenido abandonado varios meses) ni que conocería a tanta gente de tantos países y a algunos, incluso llegaría a conocerlos en persona. A Elche vinisteis unos cuantos, la mayoría a pasar el día y, algunos pocos, un fin de semana conmigo. La última, Tanginika, a la que conocí este verano después de mucho tiempo sin saber de ella y años después de habernos conocido en el blog. Yo también viajé a Irlanda e Ibiza invitada por Anaví y Metis, respectivamente. Y en algún momento en que fui de viaje o de excursión a otros lugares, aproveché para poner cara a gente que me leía y a la que leía. 

Todavía me escribo e-mails, mensajes y postales de Navidad con algunos de vosotros y pienso que aquella fue una época mágica, la inocencia de internet. Creo que Facebook y Twitter no tienen el encanto de los blogs, quizá porque los blogs son para gente a la que le gusta escribir de verdad, no poner sólo una foto o una noticia, un "me gusta", o escribir 140 caracteres. 

Cuando empecé hacía fotos con la cámara de carrete y luego las escaneaba para poder publicarlas, ahora las hago con el móvil (cómo ha cambiado la copla, a pesar de lo poco tecnológica que soy). Un brindis: Va por ustedes, por muchos años de blogs y, sobre todo, de vida. 


viernes, 25 de noviembre de 2016

25 de noviembre.


Hoy cumples dos años y esta tarde iremos a tu pueblo a celebrarlo. Pero hoy también es el día internacional contra la violencia de género, que espero que no te afecte nunca. Espero que seas una mujer independiente (carácter no te falta) que sepa siempre lo que quiere y, sobre todo, lo que no quiere.

Tengo la sensación de que he pasado poco tiempo contigo, al menos, menos tiempo del que había pasado con tu hermano a tu edad. Eres la segunda, no el primero, contigo todo es diferente. Y, a pesar de ello, te he cantado en inglés, hemos jugado juntas, cuando empezaste a andar te llevé de la mano... Nunca encuentro ropa que me guste para ti, porque siempre la ropa de chica es rosa y cursi y no te pienso regalar nada que no no me pondría, ni mucho menos le pondría a mi hija. Pero, en caso de encontrar, siempre te la compro demasiado grande, no acierto contigo. Con tu hermano era más fácil comprar ropa: me gustaba toda y acertaba siempre con las tallas. Tampoco sé muy bien qué juguetes regalarte. A una feminista como yo, a la que jamás le gustaron las muñecas, ni siquiera de pequeña, le repatea la sección de juguetes de niñas con todas sus gamas del mismo rosa cursi y sus estereotipos: muñecas, cocinitas... ¡Agggg!, me dan ganas de vomitar. ¿Qué mierda de sociedad es esta? 

Me preocupa que tengas miedo de los animales, que te asusten cuando ladran los perros y que te echaras a llorar cuando te enseñé un vídeo de un gallo cantando. Me gustaría que te encantaran los animales y la naturaleza, espero que, con los años, vayas mejorando y superes ese miedo. Todavía eres una incógnita que se irá despejando poco a poco, quiero vivir contigo muchos momentos y enseñarte todas esas cosas que no vienen en los libros. Feliz cumpleaños, sobrina. 

miércoles, 16 de noviembre de 2016

La pareja del autobús.

A veces voy a la escuela de idiomas en autobús y esta tarde he llegado a la parada y aún faltaba un rato. Se ha sentado al lado mío una señora mayor que ha estado contándome que ahora se hace de noche muy pronto y que se volvía a casa (sobre las 4'30 pm) a ponerse la bata, echarse en el sofá y ver la tele. 

Al llegar el autobús otra señora mayor ha subido la primera, pero no se aclaraba con el bono y el conductor le ha dicho que con el DNI no iba a pagar, que eso es para la policía, pero no para él. Entonces un señor mayor que estaba detrás de mí la ha llamado para que bajara. Hemos subido los que estábamos en la cola y luego he visto que subían los dos. Ya no quedaban sitios para que se sentaran juntos, así que me he levantado  y me he sentado junto a otra chica. Ellos estaban frente a nosotras, pero nuestros asientos iban al lado contrario de la marcha. 

Al arrancar bruscamente la señora ha estado a punto de caerse, menos mal que ya estaba cerca del asiento y no le ha pasado nada, pero casi se pone a llorar y decía: "Que me he caído, que me he caído..." Su marido intentaba consolarla diciéndole que no había pasado nada y cogiéndola de la mano. Él se ha puesto a contarnos la historia a la otra chica y a mí. Nos ha dicho que tiene alzheimer y que lleva así unos tres años. Que él la lava y la viste todos los días, que le dicen que la lleve a una residencia pero "si la llevo a una residencia, me muero". Que han pasado varios meses en el apartamento de la costa porque ella está mejor allí, dando paseos al aire libre y que, ahora que están en Elche, él coge el coche todos los días y la lleva a ver pueblos o a la playa a pasear, para que se distraiga porque si no, ella empieza a ponerse peor. Pero hoy él no se encontraba bien y no le apetecía conducir, así que se habían ido a dar una vuelta y por eso habían cogido el autobús. Que el conductor había estado desagradable diciéndole lo del DNI pero, claro, no sabía que la mujer está mal. Ella no decía nada, parecía perdida dentro de su mente, sólo le agarraba la mano muy fuerte. 

Cuando he llegado a mi parada, aún estaba contando la historia y me he tenido que bajar. Pero, ¿quién se pone a estudiar francés después de esto? 

viernes, 6 de mayo de 2016

jueves, 22 de octubre de 2015

domingo, 27 de septiembre de 2015

Cortana y yo no somos compatibles.

Me han regalado un móvil nuevo por mi cumpleaños y lleva el sistema Microsoft. Explico esto porque Microsoft incluye una aplicación llamada: "Cortana" que me pone de los nervios. Ahora saltaréis todos diciendo que soy una antigua y que Cortana es buenísima... Todo lo que queráis, pero como decía un comentario que leí en internet, hasta que Cortana no planche, friegue y limpie, a mí no me sirve de nada. Eso sí es útil.

¿Qué es Cortana? Según parece una especie de "ordenador a bordo" en el móvil que te guarda los teléfonos a los que más llamas, te bloquea a alguien temporalmente si no quieres que te moleste en ese momento, te pone las noticias de los temas que más te interesan, te recuerda las cosas... Perdona, bonita, pero cuando sea mayor y pierda la memoria ya te usaré, de momento, tengo una memoria de elefante y no necesito ni agenda. Ni agenda gasto, como para usar Cortana... Y no se puede quitar del móvil porque viene con el sistema operativo. Sí o sí hay que tragar con Cortana. He leído por ahí que se puede desactivar, pero yo aún no lo he conseguido.

El caso es que estaba yo buscando el Whatsapp y, no sé qué he tocado sin querer, que me ha salido Cortana diciendo: "¿Qué puedo hacer por ti? Prueba con: ¿Dónde estoy?" Y yo, resoplando del cabreo: "¡Joder, que no!" Hasta ahí todo había sido por escrito, pero, de repente, Cortana me habla (sí, habla, encima, habla, ¡lo que faltaba!): "Perdón, no lo he pillado." Ni lo vas a pillar nunca, chavala, porque estás programada para gente que no te manda a la mierda como yo. ¡Ufff! Cortana y yo somos incompatibles, vamos a tener broncas todos los días. 

domingo, 2 de agosto de 2015

Escocia 2014 (Última parte).

Nos dio mucha pena irnos de Oban y volver a Glasgow porque significaba que se nos acababa la aventura y, además, era un día gris y lluvioso en el que no se veía nada.

Vista de la bahía de Oban desde la montaña.
Nos costó entrar en Glasgow porque nos perdimos por la autopista varias veces, pero al final conseguimos encontrar el hotel, dejar las maletas e ir al aeropuerto a devolver el coche de alquiler. Como ya se hizo tarde, picamos algo en una cafetería del aeropuerto y luego volvimos a Glasgow en autobús. Dimos un paseo por el barrio y nos metimos en un pub donde ya había estado en mi viaje de 2011, un local muy curioso porque es una antigua iglesia: Oran Mor. Os dejo el enlace por si lo queréis ver: http://oran-mor.co.uk/.

Una calle del centro de Glasgow.

El domingo nos dedicamos a pasear tranquilamente por las calles de Glasgow, entrar en algunas tiendas que estaban abiertas, ver la catedral y el People's Palace. Por la tarde volvimos al hotel a dejar las compras y nos fuimos al Jardín botánico. Nos sentamos en un banco y vimos a un señor que estaba paseando un perro. Lo saludé recordando mis tiempos de Irlanda del Norte en que todo el mundo se saludaba por la calle, respondió, se acercó ¡y nos contó toda su vida! Una hora por lo menos o más estuvimos hablando, bueno, más bien fue un monólogo porque él hablaba y hablaba y hablaba, mi compañera de viaje, muda porque no habla inglés, y yo conseguí decir una o dos frases de vez en cuando, aprovechando alguna pausa del buen hombre. Y el pobre perro, tirando de la correa porque se quería ir. 

Nos contó una historia curiosa de una estación de tren subterránea abandonada, allí en el Jardín botánico, y nos llevó a verla. No entramos, por supuesto. Aquello está sucio, medio en ruinas... Nos dijo que había habido varios proyectos, pero ninguno se había llevado a cabo y que sería bueno poder unirla a la red de metro (que es circular en Glasgow) para poder llegar hasta el Botánico. O aprovechar el túnel para que la gente pudiera ir a correr o pasear sin mojarse en una ciudad donde llueve tanto. Es una pena, porque fue una de las primeras estaciones subterráneas de Gran Bretaña, abierta en 1896. El edificio de la estación se quemó en un incendio en los años 70 y, a partir de ahí ya cayó en el olvido y el abandono total.

Artículo en inglés sobre la estación.

Página web en inglés con muchas fotos de la estación abandonada.

Tras despedirnos del hombre, nos fuimos a buscar un sitio para cenar en nuestra última noche en Glasgow y luego, de camino al hotel, nos tomamos la última cerveza en otro pub. Al día siguiente vino un taxista a recogernos al hotel (se lo habíamos pedido a la recepcionista la noche anterior) y ya volvimos a casa.


jueves, 30 de julio de 2015

Escocia 2014 (Undécima parte).

Al día siguiente hicimos el tour de las tres islas. Habíamos comprado los billetes para la excursión en la Isla de Skye, cuando pasamos por la oficina de los ferries para ir a la Isla de Lewis. Primero fuimos de Oban a la Isla de Mull en ferry, allí nos recogió un autobús y nos llevó hasta la otra parte. En aquel puerto nos metimos en un barquito que nos llevó a la Isla de Staffa (una preciosidad). De allí fuimos a la isla de Iona, donde hay un monasterio reconstruido. Y después hicimos el camino inverso para volver a Oban. 

Faro de camino a la Isla de Mull.


Desde que fui Erasmus en Irlanda del Norte en el año 95 quise ir a una parte de Escocia donde, según la leyenda, continúa la Calzada del gigante. Descubrí que era la Isla de Staffa y que es increíblemente igual que la Calzada del gigante. Sin embargo, la leyenda es distinta. En Irlanda del Norte el gigante construyó una calzada para poder ir a visitar a su novia giganta en Escocia. Y en Escocia el gigante le tiró una piedra a otro gigante en Irlanda del Norte y de allí surgió la formación rocosa que hoy conocemos como Giant's Causeway. Ni qué decir tiene que me gusta más la leyenda de Irlanda del Norte. 
Giant's Causway or Staffa Island?
¿Quién diría que lo de la foto no es la Calzada del gigante? Pinchad en este enlace y veréis lo iguales que son: http://www.giantscausewayofficialguide.com/ Impresionante, ¿verdad? Lo más sorprendente para mí es que toda la isla es igual, es mucho más grande que Giant's Causeway y creo que más desconocida, quizá porque es más complicado llegar hasta allí:


En Iona elegimos las audioguías en vez de la visita guiada porque estaban en español (a mí me daba igual, pero mi compañera de viaje no habla inglés) y nos pusimos a ver el monasterio. Yo me distraje curioseando por la iglesia y la perdí de vista. Salí, me metí en el claustro por otra puerta y me dijo:

-¡Menos mal, te iba a mandar un mensaje!

-¿Por qué?- respondí.

-Porque sin darme cuenta me he ido detrás de los de la visita guiada, que han entrado por una puerta desde la iglesia, y me he encontrado aquí y tú no estabas.

Monasterio de Iona.

Reanudamos la visita al monasterio y, al acabar, paseamos un poco por la isla, entramos en algunas tiendas y, como era pronto para volver al puerto a esperar el ferry, entramos en un pub y nos tomamos una cerveza. Allí se me ocurrió sacar el móvil y vi un mensaje, lo abrí y me partí de risa porque ponía: "Estoy en el claustro. Help!" Yo había entendido que me iba a mandar un mensaje, pero ¡es que ya me lo había enviado! 

To be continued...

miércoles, 22 de julio de 2015

Dudoso.

Mi sobrino está pintando piedras, tiene varios colores y no sabe cuál elegir. Me acerco y le digo:

-¿Qué haces? Te veo dudoso.
-¿Dudoso?

Casi siempre se me olvida que sólo tiene cuatro años y no entiende todas las palabras que digo. Me sale la vena pedagógica y respondo:

-Dudoso, de tener dudas. Tener dudas es no saber qué hacer. Cuando no sabes qué hacer, estás dudoso.

No sé si lo entendió o pensó: "Vaya rollos que me cuenta la pesada de mi tía". El caso es que no me preguntó nada más.

Mientras tanto, mi sobrina ha crecido, el sábado cumple ocho meses. Está preciosa y aprendiendo a dar palmas.

El fin de curso fue tan arrollador, que necesitaba descansar. Pero voy a intentar volver al blog, aunque sea una vez al mes.

domingo, 24 de mayo de 2015

Votar.

A mi hermana le ha tocado ser presidenta de una mesa electoral, así que esta mañana mi sobrino y yo nos hemos ido a verla. No estaba muy lejos del chalet, así que hemos ido andando. He tenido que acompasar mi manera de andar rápida a los pasos de un niño de cuatro años. A mitad de camino se para, mira para atrás y le pregunto: "¿Estás cansado? ¿No quieres seguir?" Me contesta: "Estamos muy lejos de casa." Son cinco minutos andando, pero para él es una aventura. 

Llegamos, saludamos a mi hermana, le enseño que es un colegio como el suyo, con canastas de baloncesto en el patio (en su cumpleaños le regalé una canasta que atamos a un árbol, y he comprado también dos pelotas, para recordar viejos tiempos, cuando yo jugaba al baloncesto), le enseño las papeletas y las urnas, incluso las cortinas para esconderte y que nadie se entere de lo que votas. Viene la vecina con sus dos hijos, la saludamos, hablamos un rato, mi sobrino calla, tímido. 

Volvemos a casa. Se hace el remolón diciendo que está cansado, le contesto que bueno, que lo llevo en brazos, pero sólo un trozo que no tiene acera. Cuando lleguemos a la acera, tiene que ir andando porque si no, me canso yo. Así lo hacemos.

jueves, 14 de mayo de 2015

Hace calor.

Orgullosa de mis alumn@s de 3º de ESO, que se han portado mejor que nunca a pesar del calor asfixiante (estamos en alerta naranja) y de las dificultades, saliendo voluntarios a leer y a traducir sin que tuviera que insistirles, preguntando dudas de vocabulario... incluso gente que normalmente no suele participar en clase. La vergüenza, para quien corresponda, es que hayamos tenido que dar clase en el patio porque las aulas no están acondicionadas y quedarse era arriesgarse a que nos diera una lipotimia.