(No es la segunda parte de una película de acción, sigue de Tras el cristal.)
Esta mañana, cuando la lluvia abría caminos insospechados en la espesura de la ventanilla, mientras iba dejando atrás las calles del centro de Mánchester y las zonas residenciales, he sentido, como tantas otras veces, que soy una mujer mediterránea. No me van las nubecitas y las lluvias diarias porque estoy acostumbrada a ver el sol entre las palmeras de mi tierra y el mar, de color indefinido, eternamente poderoso e inmenso.
¿Qué es lo que veo desde el autobús cuando voy y vengo de Middleton? Veo anuncios que me llaman mucho la atención. Anuncios en los autobuses y en grandes vallas, en las paredes metálicas de algún solar en construcción, en los periódicos y en el banco donde trabajo. Ahora sé, gracias a los anuncios, que hay lugares en Gran Bretaña en que el racismo no existe, "aquí", es decir, en la cabeza de cada uno de los bebés que aparecen en la foto en blanco y negro del anuncio. Sé que la palabra más pronunciada en el mundo es "OK" y la segunda una conocida marca de cola. Que, si no te puedes refrescar, como el chico que en el anuncio lleva los pantalones cortos llenos de cubitos de hielo, debes beber una determinada marca de refresco. He aprendido que no todo el mundo se echa novia en el edificio de al lado, por eso hay trenes que van de Mánchester a Nottingham cada hora. Que las cabinas telefónicas son cajas para charlar (chatboxes) y que el asesino más importante de Gran Bretaña, según una asociación para la prevención de los ataques de corazón, vive en la caja torácica y es el corazón.
Es verano, de nuevo, y hay coches que se estrellan contra los árboles de las carreteras. Después dicen que los anuncios de la DGT son demasiado realistas, pues la DGT británica no se corta un pelo cuando pone una familia entera inmóvil y chorreando de sangre tras chocar contra un árbol. "Llegas pronto", dice una chica que lleva un famoso sujetador. No sé a quién se lo dirá. Una enfermera besa a un niño, así es como entienden la medicina en no sé qué clínica privada. Y, después del trabajo, de tanto anuncio y tal, "¿Has hecho hoy algo que valiera una cerveza X?" He hecho tantas cosas que valen más de una cerveza... Y vuelvo a mi habitación con la GM Buses porque es una compañía con "gente en movimiento", igual que, según el eslógan publicitario, en el banco donde trabajo "la gente es lo que importa".
(Escrito en el verano de 1994.)
Esta mañana, cuando la lluvia abría caminos insospechados en la espesura de la ventanilla, mientras iba dejando atrás las calles del centro de Mánchester y las zonas residenciales, he sentido, como tantas otras veces, que soy una mujer mediterránea. No me van las nubecitas y las lluvias diarias porque estoy acostumbrada a ver el sol entre las palmeras de mi tierra y el mar, de color indefinido, eternamente poderoso e inmenso.
¿Qué es lo que veo desde el autobús cuando voy y vengo de Middleton? Veo anuncios que me llaman mucho la atención. Anuncios en los autobuses y en grandes vallas, en las paredes metálicas de algún solar en construcción, en los periódicos y en el banco donde trabajo. Ahora sé, gracias a los anuncios, que hay lugares en Gran Bretaña en que el racismo no existe, "aquí", es decir, en la cabeza de cada uno de los bebés que aparecen en la foto en blanco y negro del anuncio. Sé que la palabra más pronunciada en el mundo es "OK" y la segunda una conocida marca de cola. Que, si no te puedes refrescar, como el chico que en el anuncio lleva los pantalones cortos llenos de cubitos de hielo, debes beber una determinada marca de refresco. He aprendido que no todo el mundo se echa novia en el edificio de al lado, por eso hay trenes que van de Mánchester a Nottingham cada hora. Que las cabinas telefónicas son cajas para charlar (chatboxes) y que el asesino más importante de Gran Bretaña, según una asociación para la prevención de los ataques de corazón, vive en la caja torácica y es el corazón.
Es verano, de nuevo, y hay coches que se estrellan contra los árboles de las carreteras. Después dicen que los anuncios de la DGT son demasiado realistas, pues la DGT británica no se corta un pelo cuando pone una familia entera inmóvil y chorreando de sangre tras chocar contra un árbol. "Llegas pronto", dice una chica que lleva un famoso sujetador. No sé a quién se lo dirá. Una enfermera besa a un niño, así es como entienden la medicina en no sé qué clínica privada. Y, después del trabajo, de tanto anuncio y tal, "¿Has hecho hoy algo que valiera una cerveza X?" He hecho tantas cosas que valen más de una cerveza... Y vuelvo a mi habitación con la GM Buses porque es una compañía con "gente en movimiento", igual que, según el eslógan publicitario, en el banco donde trabajo "la gente es lo que importa".
(Escrito en el verano de 1994.)
6 comentarios:
Excelente contrapunto. Mientras lo leía, imaginaba al mar, buen similudor de lo infinito, y una avenida, más bién angosta con carteles de colores, como corredor de una elegante prisión.
Muy aguda Amelche, muy aguda.
Y lo más importante..
Cómo estás de salud?
Te sentís mejor?
Repito, me gsta este diálogo que comenzamos.
Mis mejores deseos, tocaya.
Es que los anuncios en inglés me llamaban mucho la atención porque eran diferentes a los españoles y porque había muchos juegos de palabras. Por ejemplo, lo del chico en pantalón corto era: "Can't get refreshed?" Y, abajo, junto a una lata del refresco anunciado: "Can". Es que "can" es el verbo "poder" en inglés, pero también significa "lata". Y creo que el inglés se presta mucho a esos juegos de palabras por ser un idioma casi de monosílabos. La mayoría de las palabras tienen sólo una o dos sílabas.
En cuanto a mí, hoy la doctora me ha hecho la baja, pero me ha dicho que vaya mañana a ver si estoy mejor y me da el alta con fecha del lunes para poder volver al trabajo la semana que viene. Ahora ya no estoy muda como estos dos últimos días, puedo hablar un poquito, pero sin hacer esfuerzos, que si no, me duele la garganta.
Gracias por tus comentarios y por interesarte por mi salud.
Un abrazo en la distancia.
Esto de los juegos de palabras, vuelve locos a los traductores.
Es interesante ver, como hay correspodencias de pensamiento entre las estructuras de una lengua y quienes las hablan.
Las lenguas mandan, pienso en el humor tan especial de los ingleses y en ese ingenio, un poco siniestro que manifiestan.
Voy a prepararme el desayuno, tengo un hambre que no veo, y sigo leyendo tus respuestas, tocaya.
Un beso
Ahora sí. munida de un tazón de café y unos bollitos que me preparé, me apresto a retomar la charla, que el estómago, como te dije, no me daba tregua.
Vuelvo a tu post sobre la búsqueda del tesoro, a comentarte lo que pensaba mientras batía los ingredientes del desayuno
¡Ja, ja! La verdad es que con un poco de comida las cuarenta preguntas de mi búsqueda del tesoro se hacen más ligeras. No pensaba poner tantas, pero al final, me lancé en la búsqueda de preguntas y no paré. Creo que estamos conectadas a la vez, pero cada una en un post distinto, voy a ver si coincidimos...
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