sábado, 28 de noviembre de 2009

Punto de cruz.




Para que no me digáis que siempre estoy de viaje, voy a contaros que ayer me fui con mi madre a ver una exposición de cuadros hechos a punto de cruz. Una de las tres mujeres que exponían era la madre de dos amigas mías y las otras, amigas suyas. Como veis en el cartel de la exposición que he puesto, están hechas unas artistas y los cuadros son impresionantes, la de horas que habrán dedicado a ellos para que se vean los diferentes tonos de color que forman los pliegues de la capa y las patas del caballo del S. Jorge que se ve en la imagen, por ejemplo.

Ayer era la inauguración y hubo una merienda con rollitos buenísimos, unas galletas, unos pastelitos, refrescos y mistela, que se note que ya casi estamos en Navidad. Las tres estaban bastante contentas, la verdad es que les quedó muy bien, y me dijeron que, por lo menos, ahora la gente podría ver sus creaciones, ya que en los pasillos y las habitaciones de sus casas no se luce tanto como en una exposición. Tenían razón: hay mucho talento oculto y ya es hora de sacarlo a la luz.
Si os animáis a ir, pasad por la Mutua Maz en la plaza de Sta. María hasta el 11 de diciembre y la exposición está en el segundo piso.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Por tierras de Albacete.

Noviembre avanza y en el campo los árboles se tiñen de rojo o amarillo, como pude comprobar el domingo pasado por tierras de Murcia y Albacete. Sonaba la banda sonora de Amélie mientras mi hermano conducía el Suzuki matrícula de Málaga entre las hojas amarillas caídas. Caminos impracticables, un riachuelo, una cascada, descalzarme y meter los pies en un agua que no parecía tan fría hasta que estabas dentro.



Y, para quién nunca haya escuchado mi voz, que le dé al play:



Alberto, tú le das al play aquí.

Y gracias a la inestimable ayuda técnica de Montse, sin la cual esta grabación no habría sido posible.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Flores.

Qué bueno cuando un hombre baja del tren con un ramo de flores para recibirte. Creo que es la primera vez que me pasa. Aunque una vez, hace años, me dijera estos versos de Cristina Peri Rossi que considero muy ciertos:

"Líbranos, Señor,
de encontrarnos años después,
con nuestros grandes amores."

Y es que, ya no tengo dieciocho años ni estamos en primero de carrera. Hace ya dieciocho años de eso.

jueves, 5 de noviembre de 2009

The Moon Says Hello.

No sé por qué, hoy me he estado acordando de esta canción. Será que necesito que me encuentren, aunque últimamente no me dejo encontrar.



Para los que no hablan inglés:

Señora, he estado soñando con el pasado, cuando las cosas iban demasiado rápido para mí. Supongo que sabía que no podía durar. Últimamente me he estado escondiendo bajo tierra. Supongo que todo fue demasiado para mí.

Ahora necesito que me encuentren. Pero hay veces en que te veo marchar y las heridas empiezan a quemar. Pero entonces la luna viene a decir: "hola" y la lluvia se convierte en nieve. Así que, di "hola".

¿Te veré de nuevo, lo sabes? ¿Quedaré contigo otra vez, lo sabes? ¿Te encontraré de nuevo, lo sabes?


domingo, 1 de noviembre de 2009

Noviembre.

Noviembre sabe a castañas asadas, frío, días más oscuros, mal tiempo... Hojas que se caen de los árboles y cubren de marrón el suelo. Manga larga, paraguas, chaquetas, abrigos... Días grises en los que apetece quedarse en casa tapada con una manta en el sofá y no hacer nada, ni ver a nadie e hibernar, como los osos. Y, sin embargo, por ahora hace tanto calor como en junio. Pero hay luna llena, algo es algo.

viernes, 30 de octubre de 2009

Formentera Tonight.

Hace años, cuando leí los blogs de Pam y Xnem sobre unas vacaciones a Ibiza y una excursión a Formentera, pensé que me gustaría ir. Y este post de Bruixot me lo acabó de confirmar. Por eso le mandé un mensaje al móvil nada más entrar al puerto de Formentera diciéndole que estaba allí.



Merche estuvo genial como guía de la isla y Pep, el capitán del Ulises Cat, encantador, como también los conductores de autobuses, a los que Merche conoce. Nos faltó por ver parte de la isla pero, como dice Metis en un comentario anterior, hay que dejarse algo para tener la excusa de volver.

Yo siempre pensé que Irlanda era mi isla pero, después de conocer Ibiza y Formentera, ya no estoy tan segura. Aún quedan islas donde naufragar, aunque Sabina cantara que no. Porque, ¿quién no se perdería en estas aguas azul turquesa?



Por eso la canción del verano ha sido la de este anuncio, rodado en Formentera, canción que, por cierto, me cantan a veces mis alumnos más golfos cuando me ven por el pasillo. Bueno, cantar, lo que se dice cantar... Sólo repiten: "tonight".








(Alberto, para oír la canción, pincha aquí.)

La verdad es que el estribillo engancha. Y, para los que no sepáis inglés, aquí hay un valiente que la canta en español, aun a riesgo de que llueva. Pero hay que reconocer que lo vive, ¡ja, ja! Pinchad aquí.

martes, 20 de octubre de 2009

Fin del viaje a Ibiza.

Sigo contando el viaje a Ibiza de este verano. Ese miércoles de agosto Metis me llevó a una cala preciosa donde nadaban unos peces que yo no había visto en mi vida. Por la tarde la acompañé al trabajo y me fui a dar una vuelta por el paseo marítimo y a la playa. Luego intentamos ver la puesta de sol en El café del mar, pero llegamos tarde por pocos minutos, así que nos fuimos a cenar al Buda (si no recuerdo mal). Había un grupo de jovenzuelos de Irlanda del Norte (por el acento) en la mesa de al lado, pero no me atreví a preguntarles si eran de Derry.

Al día siguiente me fui a Ibiza a hacer unas compras mientras Metis trabajaba y, cuando volví a casa ya por la tarde, descansé un rato y luego nos fuimos a cenar mientras veíamos la puesta de sol, como ya dije aquí. El viernes nos fuimos Merche y yo a Formentera, lo cual se merece otro post, así que ya lo contaré con más detalle, y por la noche Juan, Metis y yo fuimos a cenar a Cala Salada. No vimos la puesta de sol, pero para mí también tuvo magia porque esa noche no había luna y se veían todas las estrellas. No como en Mogarraz la noche en que Alicia y yo subimos a la terraza del hotel y me estuvo explicando sobre diversas constelaciones mientras la Vía Láctea se veía mejor que nunca. Esa noche en Ibiza no se veía bien la Vía Láctea, porque el cielo no estaba tan claro, pero también tenía su encanto.

El sábado, mi último día antes de volver a casa, me levanté tarde porque estaba ya cansada de tantos viajes, hice la maleta y luego me fui a buscar a Metis para comer con ella y con Zahoneo, que venía a Ibiza también. Zahoneo y yo pasamos la tarde tomando cócteles de frutas sin alcohol y dando un paseo por la playa mientras Metis trabajaba. Al salir, me acompañaron al aeropuerto, me despedí de ellos y volví a la vida real, esa que, a veces, también sale en los blogs, pero que suele ser más aburrida.

sábado, 17 de octubre de 2009

Dalt Vila.



Dalt Vila desde el puerto.

Me gusta ese nombre que describe perfectamente lo que es: una villa en lo alto. El martes 18 de agosto Metis, Merche y yo decidimos hacer frente al calor y subir a Dalt Vila, el casco antiguo de Ibiza. Menos mal que, gracias a las explicaciones de Merche, se nos hizo más llevadero. Lo que más curioso me resultó es que hubiera piratas enterrados en una iglesia y, para más inri, con los símbolos piratas esculpidos en las tumbas. Se ve que la piratería y la religión podían ser compatibles siempre que se aportara a las arcas de la Iglesia una bonita cantidad. Merche también nos llevó a conocer los lugares que describe al principio de su blog, de cuando llegó a Ibiza en los años 70.
Tras despedirnos de Merche, volvimos a casa porque Metis tenía que irse a trabajar y yo la acompañé, pero me fui a la playa a tostarme. (Me quemé y todo y eso que me puse crema, pero es que no suelo ir tantas horas seguidas a la playa.) Pasé la tarde bañándome y paseando por San Antonio, hasta que fue la hora de ir a buscar a Metis y volver a casa... para salir corriendo a un recital de poesía, que la vida del turista es muy dura. Sin embargo, valió la pena tanta prisa, fue un recital muy interesante.

martes, 13 de octubre de 2009

¿Por qué escribimos un blog?

El domingo este blog cumplió tres años y diez meses y aún no sé por qué se escriben los blogs. Supongo que, en principio y sobre todo, se escriben para una misma. Y, después, para los demás. A veces, para una persona concreta, otras, para varias. También hay las que se dan por aludidas sin que, en un principio, el bloguero pensara en ellas. Pero está bien, cuando sueltas algo al aire, ya no es tuyo, es de todos, y cada uno lo interpreta como quiere para hacerlo suyo. Se hacen guiños a alguien, se mandan mensajes secretos en público que sólo capta la otra persona o los más avispados, o los que saben de qué va el tema. Un blog puede servir para contar lo que no nos atrevemos a decirle a otra persona, tanto bueno como malo. También puede servir para desahogarnos y sentirnos mejor.

Hay blogs temáticos: de cocina, poesía, viajes... Hay otros blogs que lo mezclan todo. ¿Qué pasa con los blogs y sus autores cuando desaparecen? A veces, simplemente, borrados de la faz de internet. Otras veces, abandonados a la deriva. Por suerte, algunas de estas desapariciones son temporales y luego volvemos a regocijarnos con la lectura de nuestros blogs preferidos y podemos volver a "hablar", aunque sea por escrito, qué cosas, con los amigos de antaño.

Hay muchas cosas detrás de los blogs, como me dijo Merche en una mañana de agosto en Formentera. "Eso es lo que hay detrás de los blogs". Y yo le contesté: "Es que, si lo contáramos todo en el blog, seríamos muy aburridos". Y es verdad. Me gusta la gente que se guarda algo para sí misma o para compartirlo con los más íntimos. Y, bueno, hasta ahora, ha sido siempre un placer conocer en persona a la gente que me leéis y a la que leo desde hace tantos años. He pensado en cerrar el blog muchas veces, pero no concibo que esto sean cuatro años de mi vida tirados a la basura, porque no lo son. Aunque lo cerrara no lo serían. Pero es que, escribir es el único vicio que tengo. Si no escribiera, si no escribiera un blog, ¿qué haría? Y el blog está contigo aunque se vayan las personas, aunque vuelvan, aunque te hiera tu mejor amiga, aunque se muera tu tío, aunque cambies de trabajo. Y también cuando es tu cumpleaños y cuando apruebas unas oposiciones o cuando te enamoras, si es que alguna vez te enamoras de algo (de alguien) más que de la vida.

jueves, 8 de octubre de 2009

Más Ibiza.

El primer día Metis y yo nos fuimos a comprar la carne para la torrada de esa noche en su terraza y después fuimos a buscar a Merche Pallarés a Ibiza. Como hacía mucho calor para subir a Dalt Vila, decidimos visitar primero Santa Eulalia, donde Merche nos explicó cosas muy interesantes sobre las iglesias fortaleza y la división que hicieron de la isla tras la conquista de Jaume I el conquistador. (Merche, corrígeme si mi memoria me falla, aunque sé que no hace falta decirlo porque lo harás de todas formas, ¡ja, ja!)

Luego Metis se tuvo que ir a trabajar tras un pequeño almuerzo y Merche y yo nos fuimos a tomarnos un helado y a dar una vuelta por el paseo marítimo con un calor que derretía hasta las piedras. Decidimos volver a Ibiza en barco, para así ver otro paisaje y refrescarnos con la brisa marina. Pero casi morimos en el intento en aquella playa esperando el barquito de marras. ¡Ufff, qué calor! Eso sí, valió la pena porque desde la costa vimos la inmensidad de pinos que hay en Ibiza (más que palmeras en Elche, que ya es decir) y me sorprendí de los distintos tonos de azul que puede tener el Mediterráneo y yo sin saberlo. Recuerdo además las gaviotas sobrevolando el barquito turístico y nadando en el mar sin asustarse al pasar nosotros cuando nos aproximábamos al puerto de Ibiza mientras la catedral nos observaba desde lo alto. Sé que Merche dijo que apenas hablamos en esa travesía, pero es que, había tanto que contemplar que a mí no me salían las palabras. Hubiera sido como romper el hechizo. Y, hasta que vuelva de Aracena, podéis leer en su blog más aventuras y ver fotos, que hoy no tengo tiempo de subirlas, mañana tengo que levantarme a las 5 am para seguir con el chip del viaje, como diría Xnem. Un abrazo a todos y buen fin de semana de puente.

sábado, 3 de octubre de 2009

Ibiza.

Cuando llegué de Salamanca, apenas tuve tiempo de deshacer la maleta, lavar la ropa y volver a hacerla para irme a Ibiza. Llegué el sábado por la noche y el domingo por la noche ya estaba en Ibiza. Me sorprendió el poco tiempo que se tarda en avión: subes, te pones el cinturón, despega, hay diez minutos en el aire en los que te puedes quitar el cinturón e, inmediatamente, a ponerse el cinturón otra vez, que aterrizamos. Unos cuarenta minutos en total.

Yo tenía claro que no quería ir a discotecas, a las que dejé de ir cuando tenía quince años o por ahí. Quería descubrir otra Ibiza, por ejemplo, la que muestran las fotos de Juan: pinchad aquí o la que me querían contar Merche Pallarés, guía de Ibiza, y mi anfitriona, Metis. Puestas de sol, playa, aguas de colores diferentes a los que estoy acostumbrada a ver por aquí (jamás pensé que el Mediterráneo pudiera ser azul turquesa), con peces nadando a tu alrededor, torres vigía, iglesias fortaleza, recitales de poesía, excursiones en barco, torradas que yo llamaría barbacoas, cenas junto al mar y vino blanco, pero eso ya lo iremos contando poco a poco.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

La anécdota del día.

Cosas que no preguntan en las oposiciones, pero pueden pasar: "¿Cómo arreglar la taquilla de un alumno?" Hoy he visto a un alumno de 1º ESO luchando varias veces a lo largo del día con la cerradura de su taquilla y le he ayudado a cerrarla, aun a riesgo de destrozarme ya del todo el brazo, que me duele desde hace dos semanas y mañana tengo que ir a llevarle la radiografía a la doctora a ver qué pasa. Al final, en el recreo ya no había forma de cerrar la taquilla de las narices. Menos mal que una veía MacGyver de niña, así que, le he preguntado si tenía a mano desodorante o colonia (suelen llevar para educación física) y me ha contestado que tenía desodorante. Así que le he puesto desodorante por dentro a la cerradura y ha funcionado como lubricante: se ha cerrado.

Luego me he tenido que ir a lavar las manos porque, manchadas de tiza y oliendo a desodorante de hombre... como me ha dicho una compañera partida de risa al contárselo, era para preguntarme: "¿Qué has estado haciendo en el instituto?"

jueves, 24 de septiembre de 2009

Las Batuecas.

La primera vez que oí hablar de Las Batuecas creo que fue en la literatura española del siglo XIX, en artículos como el de Larra: Carta a Andrés desde Las Batuecas. Pongo aquí un enlace sonoro para todos, especialmente para Alberto: pinchad. Parecía un lugar perdido del mundo (y sigue estándolo, a pesar de que ahora tenemos aviones, trenes de alta velocidad, carreteras y coches) donde la gente lo único que hacía era ponerse el traje típico y poco más. Lo que no sabía yo era que Las Batuecas continuaban en Las Hurdes en el lado extremeño, otro lugar mítico como símbolo de pobreza, atraso y aislamiento.

El caso es que llegamos allí un poco por casualidad, porque nos lo recomendó la recepcionista del hotel, quién nos dijo que solía ir a bañarse al río. La verdad es que valió la pena, por la tranquilidad y la calma que se respiraba allí. Un lugar para perderse y que no venga nadie a buscarte, a no ser que lo pidas tú.


La ruta del agua por Mogarraz y los pueblos vecinos también estuvo muy bien el día anterior, aunque no hubiera agua. En primavera debe de ser más bonita. Y, al final, conseguimos comer las "patatas meneás" que nos recomendó Ana casi el último día de nuestra estancia por tierras salmantinas.



En resumen, que fue un viaje muy agradable por la compañía, los paisajes, la ruta cultural y la gastronomía. A pesar de que nos quedáramos sin ver el concierto en la Casa Lis la primera noche por culpa de la lluvia. Pero otra vez será.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Portugal.

Después fuimos a Ciudad Rodrigo y cruzamos por una carretera secundaria a Portugal. Esos cruces de fronteras, de estar en un país y, de repente, en otro, siempre me han fascinado, desde que salíamos de Irlanda del Norte y nos metíamos en la República de Irlanda en mi juventud. También en el viaje a los Alpes del año pasado atravesamos fronteras varias veces. Portugal, Las arribes del Duero y las leyendas de contrabandistas de un lado a otro, me recordaron viejas historias familiares: mi bisabuelo en tiempos difíciles ganándose un dinerillo extra con el contrabando de tabaco de Portugal a España, pero esta vez un poco más al sur, en Extremadura. En el Tajo en vez de en el Duero. Y mi abuelo segando en Salamanca en los albores de la Guerra Civil, a saber si no segaría alguno de los campos que, setenta y tres años después, vería yo pasar a través de la ventanilla del coche.

Portugal me hizo consciente de estar en otro país y de querer hablar en otro idioma, lástima no haber llevado a Pilar, quién aprendió portugués en Brasil. Siempre que estoy en otro país, daría lo que fuera por hablar en su lengua, por muy enrevesada que sea. Intenté acordarme de alguna palabra en portugués y sólo me acordé de: "obrigado". Y, mientras yo pensaba cómo iba a pedirle al camarero lo que quería, Amada, más práctica y en la lengua internacional de signos, señaló en un cartel los helados que queríamos y dijo simplemente: "uno, dos, uno" y el camarero la entendió perfectamente. Si es que, en el fondo, ser lingüista es un problema, porque nos empeñamos en hacer frases gramaticalmente correctas y nos olvidamos del poder de la situación y el contexto, en los que no hacen falta ni palabras para entenderse. Pero yo soy como el protagonista traductor en la novela Corazón tan blanco: "Tengo la tendencia a querer comprenderlo todo, cuanto se dice y llega a mis oídos, tanto en el trabajo como fuera de él, aunque sea a distancia, aunque sea en uno de los innumerables idiomas que desconozco, aunque sea en murmullos indistinguibles o en susurros imperceptibles, aunque sea mejor que no lo comprenda y lo que se diga no esté dicho para que yo lo oiga, o incluso esté dicho justamente para que yo no lo capte." Y, al mismo tiempo, la tendencia a intentar expresarme yo también en una lengua extranjera con la misma fluidez que tengo en español. Lo cual, por supuesto, no siempre es posible.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Sierra de Francia.

Al día siguiente, después de ver lo que quedaba de Salamanca, emprendimos la marcha hacia la Sierra de Francia pasando por carreteras muy estrechas por donde sólo cabe un coche, con mil curvas y baches, pero que atravesaban bosques frondosos y unos paisajes impresionantes. Por fin llegamos a Mogarraz, que usamos como base para visitar otros lugares. Dejamos las cosas en el hotel y nos fuimos a comer a uno de los pocos restaurantes que hay en el pueblo.

Por la tarde descansamos un rato, ellas en el spa del hotel y yo en la habitación, y luego nos fuimos a La alberca, que estaba a tope de gente por ser sus fiestas patronales. En general, los pueblos de la Sierra de Francia, con las casas hechas de madera y piedra, me recordaban a las casas de la época de Shakespeare, que también son del mismo estilo. Se ve que la globalización ya había llegado en aquella época. Lo curioso es que en estos pueblos suelen haber inscripciones religiosas talladas en piedra en la fachada de las casas. Mis compañeras de viaje me explicaron que eso era porque, originalmente, los habitantes eran judíos o árabes conversos que tenían que aparentar que eran muy católicos para evitar visitas de la Inquisición.

Copyright de la foto de Mogarraz: A. Pérez.
Más información: aquí y aquí.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Más Salamanca.

Como no quiero que Amada me vuelva a reñir (y con razón) por no escribir en el blog, voy a seguir contando nuestro viaje a Salamanca. El domingo 9 de agosto estuvimos recorriendo las calles y monumentos que la tarde anterior no habíamos podido disfrutar por cuestión de tiempo y de la lluvia. A media mañana nos encontramos con Joaquín, Ana y Marcos en la catedral y nos hicieron de guías. Acabamos tomando un aperitivo en la Plaza Mayor mientras Marcos daba de comer a las palomas. Después fuimos a comer a un restaurante del centro, donde el vino me hizo recordar muchas aventuras de cuando Joaquín y yo fuimos Erasmus en Coleraine y contárselas a su mujer y tocaya mía. Ana y yo nos hemos visto sólo cuatro o cinco veces, pero es ya como si nos conociéramos de toda la vida porque es muy maja y cariñosa.



Por la tarde nos despedimos de nuestros cicerones y continuamos el recorrido a solas por claustros de todo tipo y condición y la Casa Lis hasta acabar agotadas en el hotel. Lo mejor de todo eran las explicaciones de Amada leyendo la guía de Salamanca y atascándose en palabras como: "arquitrabado" y "abaluartado", que no me extraña. Como en inglés, las palabras de más de tres sílabas no deberían existir. Debo reconocer también que una gran parte del éxito del viaje y de lo bien que nos lo pasamos las cuatro, fue gracias a Amada. Ella lo planeó muy bien, reservó los hoteles, se leyó la guía, consultó los mapas para preparar actividades para cada día y, para más inri, hizo de chófer todo el tiempo. Yo sé que es una mujer modesta que no lo reconocerá nunca y que me va a matar cuando lea esto, pero al César lo que es del César y la verdad es que Amada lo bordó. Y otra parte importante del éxito también la tienen Joaquín y Ana, que se portaron fenomenal con nosotras.

martes, 1 de septiembre de 2009

Mapa de los sonidos de Tokyo.

No sé por qué las películas occidentales (las orientales no las he visto, así que, desconozco cómo tratan el tema) sobre Japón sólo muestran ciudades de noche o sórdidos interiores donde la gente intenta ser feliz, la mayoría de veces sin conseguirlo. Muestran un mundo de soledad, incomunicación y aislamiento que no sé si se corresponderá con la realidad japonesa. Tanto el Mapa de los sonidos de Tokyo, como Lost in Translation o Babel responden a esa idea. Parece que, lo mejor que te pueda pasar en Japón es volver a tu país, donde sí se puede disfrutar de la vida. Y, la verdad, no creo que sea para tanto, porque en todas partes cuecen habas y en otros países tampoco se vive tan divinamente.

Al menos, el Mapa de los sonidos de Tokyo hace que te fijes en los sonidos cotidianos a los que, normalmente, no prestamos atención. Casi que es una película más oída que vista. Y también hay una historia interesante, diferente. Así que, os la recomiendo.

sábado, 29 de agosto de 2009

El final del verano.

Estoy aquí, casi de síndrome postvacacional, porque el martes ya vuelvo a trabajar. Pero la reflexión es que este verano ha sido bastante intenso, compartido con un montón de amigos y amigas, he conocido incluso a Metis y Merche, a las que sólo conocía por el blog. Ha habido cenas y alguna merienda para reinaugurar mi casa a finales de junio y principios de julio. Ha habido descanso, que me hacía falta y más playa y piscina que otros veranos. Además, he leído dos libros sobre Barcelona en distintas épocas: La catedral del mar y El juego del ángel. Empecé también a leer Barrio de maravillas, de Rosa Chacel, uno de los libros de mi tío, pero se me atragantó y ahí está, en la mesita de noche sin saber si lo volveré a poner en la estantería o lo acabaré. Y tengo en inglés Cometas en el cielo en la mesa del despacho, para ver si me animo a leerlo, ya que la película me encantó.

Ha habido viajes estupendos con gente encantadora a Valencia, Salamanca e Ibiza, muchas comidas y cenas fuera de casa para probar nuevos platos y vinos rosados y blancos. Demasiada comida quizá, me va a tocar hacer la operación bikini en otoño en lugar de en primavera. Queda ver qué hacer a partir de ahora porque, como dice Maribel, siempre tan sabia: "Piensa que cada etapa que empezamos en nuestra vida es como un libro en blanco que nosotras tenemos que escribir, sé positiva y llena esas páginas con esperanza. Piensa que nuestro destino siempre es una incognita y a veces sólo nosotros tenemos la clave para resolverlo. Sólo hay que encontrarla..."

martes, 25 de agosto de 2009

Sa posta de sol.

(Traducción al castellano, a continuación.)

(Dedicat a Metis i Joan.)

És la primera vegada que escric en valencià al blog, pero crec que és imprescindible escriure en la nostra llengua aquest post, encara que després el tradueixca al castellà. I ha de ser en valencià perque és la llengua que utilitze per parlar amb Metis i Joan, els quals parlen eivissenc. Em resulta curiós l'ús que fan de "sa" (que per a mi significa "la seua"), de "es" i "ses" perque estic acostumada a un significat diferent d'eixes paraules. I el millor de tot va ser que, quan Joan es va baixar del cotxe, Metis va continuar parlant en eivissenc i jo contestant en valencià, fins que va arribar un punt en que ella va dir: "Bueno, ahora castellano" i em vaig riure dient que no, que ara parlariem en anglés.

Què més es pot demanar que una posta de sol a Es Vedrà amb vi blanc, salmó i meló? De totes les postes de sol de la meua vida, és la que més recordaré.



Copyright de la foto: Metis.








(Dedicado a Metis y Joan.)

Es la primera vez que escribo en valenciano en el blog, pero creo que resulta imprescindible escribir este post así, porque es la lengua que utilizo para hablar con Metis y Joan, quienes hablan ibicenco. Me resulta curioso el uso que hacen de "sa" como "la", cuando para mí significa "su,", de "es" y "ses", que para mí tienen un significado distinto en valenciano. Lo mejor fue que, cuando Joan se bajó del coche, Metis siguió hablándome en ibicenco y yo contestando en valenciano, hasta que llegó un momento en que se dio cuenta y dijo: "Bueno, ahora castellano" y a mí me pegó la risa y le contesté que no, que ahora íbamos a hablar en inglés.
¿Qué más se puede pedir que una puesta de sol en Es Vedrá con vino blanco, salmón y melón? De todas las puestas de sol de mi vida, creo que es la que más recordaré.

sábado, 22 de agosto de 2009

Salamanca.

Llegamos por la tarde a Salamanca con un sol radiante y nos fuimos a dar una vuelta. Mi amigo J. Joaquín ya nos estaba esperando en la puerta de la catedral para hacer de guía. Junto a la Torre del gallo nos explicó la historia de el mariquelo. Mientras tanto, el cielo se empezó a oscurecer con presagios de tormenta. En la Casa de las conchas cayeron las primeras gotas de lo que luego sería casi el diluvio universal. Bromeamos diciendo que veríamos las gárgolas en funcionamiento, pero deben de estar atascadas, porque no las vimos tirar mucha agua.



Foto: Torre del gallo, Copyright de A. Pérez.

Mientras hablaba con Joaquín apoyada en la barandilla del primer piso, se me iba mojando la mano con el agua de la lluvia viendo a mis compañeras de viaje sacar fotos o hablar por el móvil. En vista de que no iba a parar de llover, decidimos salir de allí sorteando a toda la gente que se había refugiado en la Casa de las conchas y nos fuimos a un bar a tomar unos vinos y unas tapas. Ya más animados con el estómago lleno, seguía lloviendo y se nos ocurrió la locura de salir a buscar otro bar. Llegamos calados, pero, ¿y lo que nos reímos? Al final, Joaquín se fue a casa y nosotras al hotel a cambiarnos de ropa para volver a salir a dar una vuelta por la Plaza Mayor.