martes, 13 de octubre de 2009

¿Por qué escribimos un blog?

El domingo este blog cumplió tres años y diez meses y aún no sé por qué se escriben los blogs. Supongo que, en principio y sobre todo, se escriben para una misma. Y, después, para los demás. A veces, para una persona concreta, otras, para varias. También hay las que se dan por aludidas sin que, en un principio, el bloguero pensara en ellas. Pero está bien, cuando sueltas algo al aire, ya no es tuyo, es de todos, y cada uno lo interpreta como quiere para hacerlo suyo. Se hacen guiños a alguien, se mandan mensajes secretos en público que sólo capta la otra persona o los más avispados, o los que saben de qué va el tema. Un blog puede servir para contar lo que no nos atrevemos a decirle a otra persona, tanto bueno como malo. También puede servir para desahogarnos y sentirnos mejor.

Hay blogs temáticos: de cocina, poesía, viajes... Hay otros blogs que lo mezclan todo. ¿Qué pasa con los blogs y sus autores cuando desaparecen? A veces, simplemente, borrados de la faz de internet. Otras veces, abandonados a la deriva. Por suerte, algunas de estas desapariciones son temporales y luego volvemos a regocijarnos con la lectura de nuestros blogs preferidos y podemos volver a "hablar", aunque sea por escrito, qué cosas, con los amigos de antaño.

Hay muchas cosas detrás de los blogs, como me dijo Merche en una mañana de agosto en Formentera. "Eso es lo que hay detrás de los blogs". Y yo le contesté: "Es que, si lo contáramos todo en el blog, seríamos muy aburridos". Y es verdad. Me gusta la gente que se guarda algo para sí misma o para compartirlo con los más íntimos. Y, bueno, hasta ahora, ha sido siempre un placer conocer en persona a la gente que me leéis y a la que leo desde hace tantos años. He pensado en cerrar el blog muchas veces, pero no concibo que esto sean cuatro años de mi vida tirados a la basura, porque no lo son. Aunque lo cerrara no lo serían. Pero es que, escribir es el único vicio que tengo. Si no escribiera, si no escribiera un blog, ¿qué haría? Y el blog está contigo aunque se vayan las personas, aunque vuelvan, aunque te hiera tu mejor amiga, aunque se muera tu tío, aunque cambies de trabajo. Y también cuando es tu cumpleaños y cuando apruebas unas oposiciones o cuando te enamoras, si es que alguna vez te enamoras de algo (de alguien) más que de la vida.

jueves, 8 de octubre de 2009

Más Ibiza.

El primer día Metis y yo nos fuimos a comprar la carne para la torrada de esa noche en su terraza y después fuimos a buscar a Merche Pallarés a Ibiza. Como hacía mucho calor para subir a Dalt Vila, decidimos visitar primero Santa Eulalia, donde Merche nos explicó cosas muy interesantes sobre las iglesias fortaleza y la división que hicieron de la isla tras la conquista de Jaume I el conquistador. (Merche, corrígeme si mi memoria me falla, aunque sé que no hace falta decirlo porque lo harás de todas formas, ¡ja, ja!)

Luego Metis se tuvo que ir a trabajar tras un pequeño almuerzo y Merche y yo nos fuimos a tomarnos un helado y a dar una vuelta por el paseo marítimo con un calor que derretía hasta las piedras. Decidimos volver a Ibiza en barco, para así ver otro paisaje y refrescarnos con la brisa marina. Pero casi morimos en el intento en aquella playa esperando el barquito de marras. ¡Ufff, qué calor! Eso sí, valió la pena porque desde la costa vimos la inmensidad de pinos que hay en Ibiza (más que palmeras en Elche, que ya es decir) y me sorprendí de los distintos tonos de azul que puede tener el Mediterráneo y yo sin saberlo. Recuerdo además las gaviotas sobrevolando el barquito turístico y nadando en el mar sin asustarse al pasar nosotros cuando nos aproximábamos al puerto de Ibiza mientras la catedral nos observaba desde lo alto. Sé que Merche dijo que apenas hablamos en esa travesía, pero es que, había tanto que contemplar que a mí no me salían las palabras. Hubiera sido como romper el hechizo. Y, hasta que vuelva de Aracena, podéis leer en su blog más aventuras y ver fotos, que hoy no tengo tiempo de subirlas, mañana tengo que levantarme a las 5 am para seguir con el chip del viaje, como diría Xnem. Un abrazo a todos y buen fin de semana de puente.

sábado, 3 de octubre de 2009

Ibiza.

Cuando llegué de Salamanca, apenas tuve tiempo de deshacer la maleta, lavar la ropa y volver a hacerla para irme a Ibiza. Llegué el sábado por la noche y el domingo por la noche ya estaba en Ibiza. Me sorprendió el poco tiempo que se tarda en avión: subes, te pones el cinturón, despega, hay diez minutos en el aire en los que te puedes quitar el cinturón e, inmediatamente, a ponerse el cinturón otra vez, que aterrizamos. Unos cuarenta minutos en total.

Yo tenía claro que no quería ir a discotecas, a las que dejé de ir cuando tenía quince años o por ahí. Quería descubrir otra Ibiza, por ejemplo, la que muestran las fotos de Juan: pinchad aquí o la que me querían contar Merche Pallarés, guía de Ibiza, y mi anfitriona, Metis. Puestas de sol, playa, aguas de colores diferentes a los que estoy acostumbrada a ver por aquí (jamás pensé que el Mediterráneo pudiera ser azul turquesa), con peces nadando a tu alrededor, torres vigía, iglesias fortaleza, recitales de poesía, excursiones en barco, torradas que yo llamaría barbacoas, cenas junto al mar y vino blanco, pero eso ya lo iremos contando poco a poco.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

La anécdota del día.

Cosas que no preguntan en las oposiciones, pero pueden pasar: "¿Cómo arreglar la taquilla de un alumno?" Hoy he visto a un alumno de 1º ESO luchando varias veces a lo largo del día con la cerradura de su taquilla y le he ayudado a cerrarla, aun a riesgo de destrozarme ya del todo el brazo, que me duele desde hace dos semanas y mañana tengo que ir a llevarle la radiografía a la doctora a ver qué pasa. Al final, en el recreo ya no había forma de cerrar la taquilla de las narices. Menos mal que una veía MacGyver de niña, así que, le he preguntado si tenía a mano desodorante o colonia (suelen llevar para educación física) y me ha contestado que tenía desodorante. Así que le he puesto desodorante por dentro a la cerradura y ha funcionado como lubricante: se ha cerrado.

Luego me he tenido que ir a lavar las manos porque, manchadas de tiza y oliendo a desodorante de hombre... como me ha dicho una compañera partida de risa al contárselo, era para preguntarme: "¿Qué has estado haciendo en el instituto?"

jueves, 24 de septiembre de 2009

Las Batuecas.

La primera vez que oí hablar de Las Batuecas creo que fue en la literatura española del siglo XIX, en artículos como el de Larra: Carta a Andrés desde Las Batuecas. Pongo aquí un enlace sonoro para todos, especialmente para Alberto: pinchad. Parecía un lugar perdido del mundo (y sigue estándolo, a pesar de que ahora tenemos aviones, trenes de alta velocidad, carreteras y coches) donde la gente lo único que hacía era ponerse el traje típico y poco más. Lo que no sabía yo era que Las Batuecas continuaban en Las Hurdes en el lado extremeño, otro lugar mítico como símbolo de pobreza, atraso y aislamiento.

El caso es que llegamos allí un poco por casualidad, porque nos lo recomendó la recepcionista del hotel, quién nos dijo que solía ir a bañarse al río. La verdad es que valió la pena, por la tranquilidad y la calma que se respiraba allí. Un lugar para perderse y que no venga nadie a buscarte, a no ser que lo pidas tú.


La ruta del agua por Mogarraz y los pueblos vecinos también estuvo muy bien el día anterior, aunque no hubiera agua. En primavera debe de ser más bonita. Y, al final, conseguimos comer las "patatas meneás" que nos recomendó Ana casi el último día de nuestra estancia por tierras salmantinas.



En resumen, que fue un viaje muy agradable por la compañía, los paisajes, la ruta cultural y la gastronomía. A pesar de que nos quedáramos sin ver el concierto en la Casa Lis la primera noche por culpa de la lluvia. Pero otra vez será.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Portugal.

Después fuimos a Ciudad Rodrigo y cruzamos por una carretera secundaria a Portugal. Esos cruces de fronteras, de estar en un país y, de repente, en otro, siempre me han fascinado, desde que salíamos de Irlanda del Norte y nos metíamos en la República de Irlanda en mi juventud. También en el viaje a los Alpes del año pasado atravesamos fronteras varias veces. Portugal, Las arribes del Duero y las leyendas de contrabandistas de un lado a otro, me recordaron viejas historias familiares: mi bisabuelo en tiempos difíciles ganándose un dinerillo extra con el contrabando de tabaco de Portugal a España, pero esta vez un poco más al sur, en Extremadura. En el Tajo en vez de en el Duero. Y mi abuelo segando en Salamanca en los albores de la Guerra Civil, a saber si no segaría alguno de los campos que, setenta y tres años después, vería yo pasar a través de la ventanilla del coche.

Portugal me hizo consciente de estar en otro país y de querer hablar en otro idioma, lástima no haber llevado a Pilar, quién aprendió portugués en Brasil. Siempre que estoy en otro país, daría lo que fuera por hablar en su lengua, por muy enrevesada que sea. Intenté acordarme de alguna palabra en portugués y sólo me acordé de: "obrigado". Y, mientras yo pensaba cómo iba a pedirle al camarero lo que quería, Amada, más práctica y en la lengua internacional de signos, señaló en un cartel los helados que queríamos y dijo simplemente: "uno, dos, uno" y el camarero la entendió perfectamente. Si es que, en el fondo, ser lingüista es un problema, porque nos empeñamos en hacer frases gramaticalmente correctas y nos olvidamos del poder de la situación y el contexto, en los que no hacen falta ni palabras para entenderse. Pero yo soy como el protagonista traductor en la novela Corazón tan blanco: "Tengo la tendencia a querer comprenderlo todo, cuanto se dice y llega a mis oídos, tanto en el trabajo como fuera de él, aunque sea a distancia, aunque sea en uno de los innumerables idiomas que desconozco, aunque sea en murmullos indistinguibles o en susurros imperceptibles, aunque sea mejor que no lo comprenda y lo que se diga no esté dicho para que yo lo oiga, o incluso esté dicho justamente para que yo no lo capte." Y, al mismo tiempo, la tendencia a intentar expresarme yo también en una lengua extranjera con la misma fluidez que tengo en español. Lo cual, por supuesto, no siempre es posible.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Sierra de Francia.

Al día siguiente, después de ver lo que quedaba de Salamanca, emprendimos la marcha hacia la Sierra de Francia pasando por carreteras muy estrechas por donde sólo cabe un coche, con mil curvas y baches, pero que atravesaban bosques frondosos y unos paisajes impresionantes. Por fin llegamos a Mogarraz, que usamos como base para visitar otros lugares. Dejamos las cosas en el hotel y nos fuimos a comer a uno de los pocos restaurantes que hay en el pueblo.

Por la tarde descansamos un rato, ellas en el spa del hotel y yo en la habitación, y luego nos fuimos a La alberca, que estaba a tope de gente por ser sus fiestas patronales. En general, los pueblos de la Sierra de Francia, con las casas hechas de madera y piedra, me recordaban a las casas de la época de Shakespeare, que también son del mismo estilo. Se ve que la globalización ya había llegado en aquella época. Lo curioso es que en estos pueblos suelen haber inscripciones religiosas talladas en piedra en la fachada de las casas. Mis compañeras de viaje me explicaron que eso era porque, originalmente, los habitantes eran judíos o árabes conversos que tenían que aparentar que eran muy católicos para evitar visitas de la Inquisición.

Copyright de la foto de Mogarraz: A. Pérez.
Más información: aquí y aquí.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Más Salamanca.

Como no quiero que Amada me vuelva a reñir (y con razón) por no escribir en el blog, voy a seguir contando nuestro viaje a Salamanca. El domingo 9 de agosto estuvimos recorriendo las calles y monumentos que la tarde anterior no habíamos podido disfrutar por cuestión de tiempo y de la lluvia. A media mañana nos encontramos con Joaquín, Ana y Marcos en la catedral y nos hicieron de guías. Acabamos tomando un aperitivo en la Plaza Mayor mientras Marcos daba de comer a las palomas. Después fuimos a comer a un restaurante del centro, donde el vino me hizo recordar muchas aventuras de cuando Joaquín y yo fuimos Erasmus en Coleraine y contárselas a su mujer y tocaya mía. Ana y yo nos hemos visto sólo cuatro o cinco veces, pero es ya como si nos conociéramos de toda la vida porque es muy maja y cariñosa.



Por la tarde nos despedimos de nuestros cicerones y continuamos el recorrido a solas por claustros de todo tipo y condición y la Casa Lis hasta acabar agotadas en el hotel. Lo mejor de todo eran las explicaciones de Amada leyendo la guía de Salamanca y atascándose en palabras como: "arquitrabado" y "abaluartado", que no me extraña. Como en inglés, las palabras de más de tres sílabas no deberían existir. Debo reconocer también que una gran parte del éxito del viaje y de lo bien que nos lo pasamos las cuatro, fue gracias a Amada. Ella lo planeó muy bien, reservó los hoteles, se leyó la guía, consultó los mapas para preparar actividades para cada día y, para más inri, hizo de chófer todo el tiempo. Yo sé que es una mujer modesta que no lo reconocerá nunca y que me va a matar cuando lea esto, pero al César lo que es del César y la verdad es que Amada lo bordó. Y otra parte importante del éxito también la tienen Joaquín y Ana, que se portaron fenomenal con nosotras.

martes, 1 de septiembre de 2009

Mapa de los sonidos de Tokyo.

No sé por qué las películas occidentales (las orientales no las he visto, así que, desconozco cómo tratan el tema) sobre Japón sólo muestran ciudades de noche o sórdidos interiores donde la gente intenta ser feliz, la mayoría de veces sin conseguirlo. Muestran un mundo de soledad, incomunicación y aislamiento que no sé si se corresponderá con la realidad japonesa. Tanto el Mapa de los sonidos de Tokyo, como Lost in Translation o Babel responden a esa idea. Parece que, lo mejor que te pueda pasar en Japón es volver a tu país, donde sí se puede disfrutar de la vida. Y, la verdad, no creo que sea para tanto, porque en todas partes cuecen habas y en otros países tampoco se vive tan divinamente.

Al menos, el Mapa de los sonidos de Tokyo hace que te fijes en los sonidos cotidianos a los que, normalmente, no prestamos atención. Casi que es una película más oída que vista. Y también hay una historia interesante, diferente. Así que, os la recomiendo.

sábado, 29 de agosto de 2009

El final del verano.

Estoy aquí, casi de síndrome postvacacional, porque el martes ya vuelvo a trabajar. Pero la reflexión es que este verano ha sido bastante intenso, compartido con un montón de amigos y amigas, he conocido incluso a Metis y Merche, a las que sólo conocía por el blog. Ha habido cenas y alguna merienda para reinaugurar mi casa a finales de junio y principios de julio. Ha habido descanso, que me hacía falta y más playa y piscina que otros veranos. Además, he leído dos libros sobre Barcelona en distintas épocas: La catedral del mar y El juego del ángel. Empecé también a leer Barrio de maravillas, de Rosa Chacel, uno de los libros de mi tío, pero se me atragantó y ahí está, en la mesita de noche sin saber si lo volveré a poner en la estantería o lo acabaré. Y tengo en inglés Cometas en el cielo en la mesa del despacho, para ver si me animo a leerlo, ya que la película me encantó.

Ha habido viajes estupendos con gente encantadora a Valencia, Salamanca e Ibiza, muchas comidas y cenas fuera de casa para probar nuevos platos y vinos rosados y blancos. Demasiada comida quizá, me va a tocar hacer la operación bikini en otoño en lugar de en primavera. Queda ver qué hacer a partir de ahora porque, como dice Maribel, siempre tan sabia: "Piensa que cada etapa que empezamos en nuestra vida es como un libro en blanco que nosotras tenemos que escribir, sé positiva y llena esas páginas con esperanza. Piensa que nuestro destino siempre es una incognita y a veces sólo nosotros tenemos la clave para resolverlo. Sólo hay que encontrarla..."

martes, 25 de agosto de 2009

Sa posta de sol.

(Traducción al castellano, a continuación.)

(Dedicat a Metis i Joan.)

És la primera vegada que escric en valencià al blog, pero crec que és imprescindible escriure en la nostra llengua aquest post, encara que després el tradueixca al castellà. I ha de ser en valencià perque és la llengua que utilitze per parlar amb Metis i Joan, els quals parlen eivissenc. Em resulta curiós l'ús que fan de "sa" (que per a mi significa "la seua"), de "es" i "ses" perque estic acostumada a un significat diferent d'eixes paraules. I el millor de tot va ser que, quan Joan es va baixar del cotxe, Metis va continuar parlant en eivissenc i jo contestant en valencià, fins que va arribar un punt en que ella va dir: "Bueno, ahora castellano" i em vaig riure dient que no, que ara parlariem en anglés.

Què més es pot demanar que una posta de sol a Es Vedrà amb vi blanc, salmó i meló? De totes les postes de sol de la meua vida, és la que més recordaré.



Copyright de la foto: Metis.








(Dedicado a Metis y Joan.)

Es la primera vez que escribo en valenciano en el blog, pero creo que resulta imprescindible escribir este post así, porque es la lengua que utilizo para hablar con Metis y Joan, quienes hablan ibicenco. Me resulta curioso el uso que hacen de "sa" como "la", cuando para mí significa "su,", de "es" y "ses", que para mí tienen un significado distinto en valenciano. Lo mejor fue que, cuando Joan se bajó del coche, Metis siguió hablándome en ibicenco y yo contestando en valenciano, hasta que llegó un momento en que se dio cuenta y dijo: "Bueno, ahora castellano" y a mí me pegó la risa y le contesté que no, que ahora íbamos a hablar en inglés.
¿Qué más se puede pedir que una puesta de sol en Es Vedrá con vino blanco, salmón y melón? De todas las puestas de sol de mi vida, creo que es la que más recordaré.

sábado, 22 de agosto de 2009

Salamanca.

Llegamos por la tarde a Salamanca con un sol radiante y nos fuimos a dar una vuelta. Mi amigo J. Joaquín ya nos estaba esperando en la puerta de la catedral para hacer de guía. Junto a la Torre del gallo nos explicó la historia de el mariquelo. Mientras tanto, el cielo se empezó a oscurecer con presagios de tormenta. En la Casa de las conchas cayeron las primeras gotas de lo que luego sería casi el diluvio universal. Bromeamos diciendo que veríamos las gárgolas en funcionamiento, pero deben de estar atascadas, porque no las vimos tirar mucha agua.



Foto: Torre del gallo, Copyright de A. Pérez.

Mientras hablaba con Joaquín apoyada en la barandilla del primer piso, se me iba mojando la mano con el agua de la lluvia viendo a mis compañeras de viaje sacar fotos o hablar por el móvil. En vista de que no iba a parar de llover, decidimos salir de allí sorteando a toda la gente que se había refugiado en la Casa de las conchas y nos fuimos a un bar a tomar unos vinos y unas tapas. Ya más animados con el estómago lleno, seguía lloviendo y se nos ocurrió la locura de salir a buscar otro bar. Llegamos calados, pero, ¿y lo que nos reímos? Al final, Joaquín se fue a casa y nosotras al hotel a cambiarnos de ropa para volver a salir a dar una vuelta por la Plaza Mayor.

miércoles, 19 de agosto de 2009

A veces...

A veces me entran ganas de llamarte en tardes como esta, con el sol a mi izquierda, el mar a mis pies salpicando con fuerza, mojándome los pantalones cortos y trayéndome un cangrejo que se me sube por el pie y me sacudo. Los barcos en el horizonte, las colinas cubiertas de pinos, Ibiza, ¿qué más se podría pedir? ¿Cómo voy a callar y no contarte todo esto? Pero llamo y el móvil está apagado o fuera de cobertura, o has hecho voto de silencio, no sé. Lo intento un par de veces más mientras camino por la playa y voy cambiando de perspectiva. Sigo enviando señales hasta que anochece a mi espalda y sigo sin saber de ti.

domingo, 16 de agosto de 2009

Las arribes del Duero.


Desde la tarde de agosto en que Joaquín y Ana nos llevaron a ver las Arribes del Duero en Saucelle y paramos a hacer fotos en aquella carretera, he estado pensando en aquel cuento que hablaba de un pueblo en el que la gente tenía unas libretitas donde ir apuntando los momentos en que habían sido felices y, al morir, se sumaba todo y se veía quién había vivido más. Porque, en caso de tener una libretita de esas, sin duda la tarde de Saucelle, frente a aquel paisaje espectacular al que llegamos mientras sonaba la canción principal de La vida es bella en el coche de Amada, sería uno de los momentos dignos de ser apuntados y contabilizados hasta el último segundo. Por no hablar de otra tarde de risas y carreras bajo la lluvia de tasca en tasca probando las tapas salmantinas y sus vinos mientras nos caía el diluvio universal encima y acabábamos empapadas teniendo que ir a cambiarnos al hotel. Pero todo eso ya lo iremos contando poco a poco, que me tengo que ir a Ibiza a conocer en persona a Metis.

martes, 11 de agosto de 2009

Ella.

(English version here.)



Ella camina al instituto entre las palmeras.



Ella usa la pizarra digital en el aula 309.



Ella bromea con sus compañeros



mientras suena el timbre para ir a clase.



Ella disfruta cocinando cada día



y escucha con paciencia a todo el mundo.



Ella lleva a sus alumnos al teatro en una mañana soleada



y va a reuniones del instituto cada martes.



Ella ayuda a su hijo a hacer los deberes



mientras corrige un montón de exámenes.



Ella habla inglés delante de la clase.



Ella consuela a un alumno que está llorando



porque ha suspendido un examen.



Ella es una mujer muy trabajadora



y una persona sensible.



Maribel es un millón de cosas diferentes



porque es profesora.


Traducido de mi versión en inglés (leer aquí) del poema She de Annette Kennerly y dedicado a mi compañera Maribel, que es una gran profesora.)

viernes, 7 de agosto de 2009

Fotos.

Voy a la tienda de siempre a comprar un carrete de fotos y no les quedan. Voy a otra tienda y sólo les queda uno. Salgo a la calle en esta tarde gris de agosto pensando que es el final de una era, que pronto no podré hacer fotos con mi querida cámara, con la que durante más de once años he recorrido España, Irlanda, parte de Alemania, Suiza y Francia, y hasta he estado en los Alpes italianos. Al final me tendré que comprar una de esas cámaras digitales que odio y cabrearme tocando mil botones para que salgan las fotos como quiero, como salen tocando un solo botón de mi cámara antigua.

(Estaré fuera unos días, pero volveré la semana que viene para volverme a ir.)

martes, 4 de agosto de 2009

Amistad.

"La mayoría de la gente iba por la vida sin llegar a conocer la amistad. Por supuesto, conocían sucedáneos. "Te presento a unos amigos." "Mi amigo fulano." "He comido con unos amigos"... la palabra se empleaba con ligereza, pero era un título demasiado importante para dárselo a cualquiera. Él lo había comprendido así, al descubrir que el silencio podía ser acogedor y tibio, que la risa era un don a compartir con alguien, que las lágrimas no tenían nada vergonzoso, que la vida era una experiencia grandiosa y que tal vez existiese Dios, al fin y al cabo." Los 80 son nuestros, Ana Diosdado.

Yo creo que sí he llegado a conocer la verdadera amistad, aunque también me he llevado grandiosas decepciones por parte de gente que consideré amiga. Sin embargo, como en el amor, no aprendo, y sigo creyendo en la amistad. Afortunadamente. Porque si no, me perdería conocer y cultivar amistades nuevas, gente muy interesante por descubrir, con la que subir al Mulhacén, pasear por Los Alpes o ir a Salamanca. Con la que no poder parar de hablar o esos silencios que son también una forma de comunicación, o, al menos, de dejar que cada una piense en sus cosas tranquilamente, porque no hace falta estar hablando todo el rato. Tú me das siempre las gracias no sé por qué, y quizá debería ser yo la que te diera las gracias por haberme convencido de que fuera a los Alpes (un viaje apasionante), por estar ahí, por mis zapatillas azules, por tu sinceridad. Aunque lo mejor, quizá, es que entiendas la naturaleza de la misma forma que yo.

La amistad entre mujeres, además de no ser un mito, es buenísima para la salud porque libera oxitocina y nos hace sentirnos la mar de bien. No lo digo yo, sino un estudio de la universidad de California: leer aquí. Parece mentira que haya que investigar estas cosas que nuestras abuelas y bisabuelas ya sabían cuando se reunían en sus cocinas (el único espacio que nos dejaban a las mujeres por aquel entonces) a intercambiar recetas, consejos sobre la crianza de los hijos, cotilleos sobre sus parejas masculinas... y se lo pasaban pipa.

domingo, 2 de agosto de 2009

Valencia de nuevo.

Me gusta ponerme un par de deportivos, una mochila y perderme como turista en la gran ciudad, pero moviéndome como pez en el agua, porque viví allí y conozco los sitios. Ver a los amigos que hace años que no veo.

El jueves volví a Valencia con mis compañeras, que tenían que ir a las adjudicaciones. Por primera vez yo no tenía que ir, pues ya me han dado la plaza definitiva, así que, me lo tomé con más calma, aunque me contagiaron los nervios de la víspera y me costó dormir esa noche. Mientras ellas se iban corriendo en un taxi, yo terminé de desayunar tranquilamente (para una vez que nos entra el desayuno en el precio... la crisis tiene sus ventajas: el hotel diez euros menos por noche respecto al año pasado y, encima, con desayuno, que nunca entraba). Luego me fui a Llíria en autobús a ver a mi amiga M.Jesús, más de un año sin vernos, pero en un "decíamos ayer" nos pusimos al día enseguida almorzando un par de tostadas con tomate en un bar. Después J.Miguel me llevó de vuelta a Valencia y fuimos a comer con nuestros compañeros, que ya habían salido de las adjudicaciones y estaban bastante contentos, dentro de lo que cabe, con lo que les había tocado. Juanjo se apuntó también, así que, no sufriría tanto el año pasado con nosotros, si ha repetido. Volvimos a comer en el mismo restaurante del año anterior y luego, cada uno se fue a su casa o sus quehaceres. Paqui y yo nos quedamos solas y decidimos irnos a Alboraya a tomar una horchata.

Esta vez no fuimos de rebajas, sino de librerías, y, cuando ya nos cansamos, volvimos al hotel, dejamos las compras (el saber no ocupará lugar, pero los libros pesan), nos duchamos y nos fuimos a cenar. Estábamos cansadas porque llevábamos en pie desde las 7 de la mañana y al día siguiente queríamos ver más cosas, así que, no nos acostamos muy tarde. Aunque nos quedamos hablando hasta las tantas.

Ayer estuvimos en un museo que me encanta y, encima, es gratuito, el Museo de la Ilustración. He ido un montón de veces y nunca me aburro. Las exposiciones temporales bien, pero lo que me gusta es la permanente: La aventura del pensamiento, que es un recorrido desde los monjes de la época medieval, pasando por la invención de la imprenta, los ilustrados, los que tuvieron que defender sus ideas científicas contra la Inquisición y las ideas más retrógradas de la Iglesia católica, como Galileo ("y, sin embargo, se mueve"), hasta nuestros días, en el mundo de la imagen y el sonido. Después fuimos a la tienda recién inaugurada de Cielo Drive. No sé si querrá que le hagamos propaganda, pero la voy a hacer igual: que vayáis a Valencia y compréis en su tienda frente a Santa Catalina. De ahí nos fuimos a comer en nuestra pizzería preferida y a ponernos al día de las últimas novedades. Luego ya, la vida es dura, Cielo Drive se tuvo que ir a trabajar otra vez y nosotras a recoger las maletas, que habíamos dejado en el hotel, y a por el autobús para volver a casa.

domingo, 12 de julio de 2009

Entre todos 2.

(Viene de aquí.) Hace unos días Aylandara me mandó el siguiente e-mail, que publico porque me rogó que lo difundiera:


"Muchos de vosotros sabéis que formo parte activa de Entretodos, una Ong de desarrollo con cooperación en Bihar, un estado muy pobre de India. Los que no, os informo en este correo. Me encargo de la parte de comunicación y sensibilización. Estamos de enhorabuena pues ya tenemos Web. En esta causa he metido mis horillas y mi ilusión y creo que ha quedado bastante bien. No tengo abuela!! :)

Os paso el enlace para que le echéis un vistazo, faltan cosillas de animación y retoque y ampliación de fotos pero ya está colgada en la red. http://www.entretodos.org/. Hay un blog actualizado y podréis ver cuáles son los sucesos más recientes. No tiene desperdicio la ayuda recibida por parte de un colegio de Zaragoza cuya ong "Ayuda sin límites" está formada y gestionada por alumnos de 6º de primaria. Con distintas actividades han recaudado dinero que han destinado a Entretodos. Un hecho que ha sido una gran lección para todos. Es una pasada verlos funcionando y haciendo socios entre alumnos del colegio que donan un euro al mes y tienen su cartilla sellada y actualizada. Fui a dar una charla sobre mi viaje a India y se fueron presentando: secretaria, tesorero, jefes de recogida de dinero por ciclos.... la repera!!

Asímismo os agradeceríamos que reenviaráis este correo o la dirección de la Web a vuestros respectivos contactos. Si tienes blog o un portal personal (facebook, msn, twenty, etc...) puedes poner una reseña en él, los efectos de su repercusión son de sobra conocidos. Hace unas semanas tuvimos un encuentro en Madrid con varios colaboradores para revisar cómo marchan las cosas, muchos acuerdos tomados y una generalizada satisfacción por un trabajo responsable y enfocado desde la mayor calidad posible. Dado que son varios proyectos los que están puestos en marcha necesitamos más socios para cubrir esas necesidades. Reformas y ampliación en escuelas, contratación de profesores, pago de becas para continuar los estudios, empleos para discapacitados... muchas son las demandas necesarias y actualmente cubrimos las que están en nuestras manos. Creemos que con el lanzamiento de la Web, podemos obtener socios u aportaciones puntuales que den un empujoncito económico al proyecto. Verdaderamente lo necesitamos. Entendemos que nos hallamos en un momento crítico en cuanto a la situación económico-social de nuestro entorno. Pero también apostamos por el valor de la empatía, porque es quizá ahora cuando más valoremos que si nuestro bienestar personal se ve afectado, cuan complicado es el suyo. Anímate a seguir esa cita de Gandhi que te da la bienvenida en la Web de entretodos, anímate a ser ese cambio en el mundo... Besos y gracias por vuestra colaboración. Elisa."
Bueno, he sido vaga para escribir una reseña y me he limitado a copiar y publicar el e-mail, pero supongo que se me perdonará porque ya la escribí en el post que cito al principio.

sábado, 4 de julio de 2009

Mediterráneo todo el año.

Como ya conté aquí, soy una mujer mediterránea. Y eso quiere decir que tengo los ojos castaños, el pelo castaño y una piel que en verano toma el color de la arena sobre la que extiendo mi toalla. Y también significa que me siento parte de una civilización antigua que vio días de esplendor y gloria ahora acabados, tal vez, para siempre. Y esta noche siento descalza sobre la arena el baño del mar en mis pies, las huellas que dejo y que duran hasta que la próxima ola las borre de la orilla.

Bueno, más que esta noche, ha sido esta tarde, cuando he ido a la playa de siempre, la de mi infancia, con Antonio, José Miguel y Amada, mediterráneos todos. El martes también fui con Vanessa y estaba fenomenal, como hoy, con bandera verde y casi sin olas, como a mí me gusta. Es curioso porque esa playa a Vanessa, Antonio y Amada también les recuerda a su infancia. Y es que yo, supongo que ellos también, en cualquier playa del mundo donde esté, siempre busco instintivamente, Alicante y las montañas a la izquierda, el faro de Santa Pola y Tabarca a la derecha. Ese paisaje es la playa, sin ese paisaje la playa es un lugar donde me pierdo y no sé reconocer mis pasos.

No sé lo que será la playa para alguien de interior, para mí son veranos de mi infancia, adolescencia y juventud con mi familia, las primeras salidas con amigas y amigos, primero en autobús y, unos años más tarde, en el coche viejo de nuestros padres cuando ya nos sacamos el carnet de conducir. Fue también lugar de trabajo durante cuatro veranos en que aborrecí ir a la playa y es un buen sitio para pasear en invierno, otoño o primavera sin tantos turistas y forasteros. ¿Qué le voy a hacer si yo, como Serrat, nací en el Mediterráneo?