jueves, 27 de noviembre de 2008

Fin de semana bloguero.

Si el fin de semana pasado me quedé con las ganas de conocer a Cornelius, éste sí pude conocer a Marmack, quien vino a Elche. Nos pasamos el sábado de visita turística y también hablando, hablando y hablando hasta quedarme afónica (bueno, ya estaba resfriada previamente, con lo cual, no hizo falta mucho) no sólo sobre mi pueblo, sino también sobre "The Town I Love so Well", es decir, London/derry. Al menos, eso dice esta canción que yo llamo "el Aromas ilicitanos de Derry", porque la cantan siempre, del mismo modo que aquí cantamos "Aromas ilicitanos".




Tras ver casi palma a palma y tronco a tronco (que ya tiene mérito) sólo unas doscientas palmeras de las doscientas mil que hay en Elche, MA ya se cansó, obviamente, y, como de todas formas yo estaba afónica y no podía cantarle "Aromas ilicitanos", ni nada (aunque no por ello se va a librar, que se lo coloco en el vídeo siguiente), nos fuimos a una tetería. Creo que ahora ya entiende por qué mi foto de perfil de usuario es una palmera del Parque Municipal.



Además de palmeras, huertos y jardines, también vimos la basílica de Santa María, un museo sobre el Misterio de Elche y los baños árabes, aunque esto último el domingo, que son gratis. Tras un aperitivo con delicias de Elche (dátiles envueltos en bacon y con una almendra dentro) en el Parque Deportivo, como mandan los cánones ilicitanos, fuimos a la estación de tren, donde nos despedimos. Lástima que, como muchos de mis amigos son de fuera, los aeropuertos y estaciones sean siempre lugar de encuentro y de despedida hasta no se sabe cuándo.

Y eso fue el fin de semana. Fue una pena que yo no estuviera en mi mejor momento, porque no podía hablar mucho, tosía continuamente y me tenía que sonar los mocos, pero creo que vimos lo esencial de Elche y nos conocimos en persona, que fue también muy interesante. MA resultó ser un tío muy majo: simpático, con sentido del humor, pero también reflexivo, serio, con las ideas claras y un caballero. Sorprendentemente, un hombre con el que se puede hablar horas y horas de mil temas distintos sin cansarte e, incluso, quedarte afónica y seguir hablando en susurros porque la conversación lo vale, pues como dice Paco, del blog Viena directo, "lo que la gente nos enseña gratis, no tiene precio" y hay pocas personas con las que se pueda tener una buena conversación.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Besos.

Hace poco, sin querer se creó una polémica entre los partidarios de Lorca y Machado en este blog y, aunque dije que siempre fui más de Machado, la verdad es que para mí Pedro Salinas es casi el mejor poeta español de todos los tiempos. Sobre todo, desde que leí a los veinte años:

"¡Si me llamaras, sí;
si me llamaras!
Lo dejaría todo, todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!"

Y también:


"Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada
ya, para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.

Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
—¿adónde se me ha escapado?—.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos."


Pero los cantantes son casi más expertos en besos que los poetas y, si no, que se lo pregunten a Víctor Manuel:






Y también a Carlos Goñi:



Pero en fin, habrá que volver a la vida real y corregir lo que me queda.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Cazorla.



El viaje empezó con un pequeño contratiempo: se nos pinchó una rueda y menos mal que apareció la Guardia Civil para rescatarnos (no siempre están para multar, que conste) y gracias a ellos y a Antonio, que mantuvo el volante, es una anécdota que contar, pero estamos sanos y salvos. El caso es que perdimos tiempo mientras los talleres, compañías de seguros y demás se despertaban un sábado por la mañana y abrían el negocio, así que hubo que cambiar un poco los planes del fin de semana, pero al final salió todo bastante bien y lo disfrutamos.

Descubrí que tengo una capacidad tremenda para adaptarme a las circunstancias y que cuando hay un problema me centro en cómo se puede arreglar e intento colaborar con los demás para lograrlo, no salgo corriendo ni pongo pegas. Afortunadamente, la mayoría del grupo éramos así y por eso conseguimos poner cada uno su granito de arena para que las cosas salieran bien a pesar de los contratiempos. Especialmente cuando una del grupo se hizo un esguince y entre todos nos coordinamos para prestar ayuda, sobre todo, una enfermera que venía con nosotros. Menos mal que con el vendaje pudo bajar por su propio pie apoyada en dos bastones y, aunque ya llegamos a los coches anocheciendo, valió la pena el paseo lento por la sierra.



Cazorla estaba preciosa: unas cascadas impresionantes, ríos, verde por todas partes, montañas con formas diferentes... Sabía que me iba a gustar, pero nunca pensé que tanto. Además, todos estábamos igual de sorprendidos y encantados, con lo cual el buen humor se notaba. Eso sí, hacía bastante frío por la mañana temprano, desde Irlanda no había vuelto a ver escarcha sobre la hierba, y por la tarde, conforme se iba poniendo el sol también bajaron las temperaturas, lo cual, como siempre, me afectó a la garganta y, aunque he estado resistiendo lo posible estos días, hoy ya he caído y no he ido a trabajar porque me dolía mucho al hablar y al tragar.

Fue un viaje también para la reflexión, porque la naturaleza te hace pensar en que los seres humanos jamás deberíamos habernos separado de ella, por todo lo que nos aporta. Deberíamos estar integrados en ella, como nuestros antepasados. Además, como estos días he estado leyendo el libro que me regaló M.F. por mi cumpleaños, El alquimista, también me hizo pensar en todo eso de seguir la leyenda personal, el lenguaje del mundo y si será verdad que cuando deseamos algo el universo entero conspira para que se cumpla.




Al final las cosas salieron de forma diferente a lo previsto y no pude conocer a Cornelius pero, a cambio, hablé con su mujer por teléfono y comprobé que es encantadora, como ya era de suponer tras leer el blog de su marido y los posts que le dedica a veces. Por tanto, queda pendiente conocernos en otra ocasión.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Blogs.

¿Cómo explicar a alguien que no ha blogueado nunca lo que es un blog, cómo funciona, los vínculos que se crean tan fuertes...? Quiero crear un blog para el trabajo y he estado explicándoles a mis compañeros qué es, cómo funciona, cómo podemos usarlo en clase, etc. Como siempre, hay gente muy dispuesta, con muchas ganas de empezar, y otra no tanto porque no usan las nuevas tecnologías en su vida cotidiana. Pero lo más complicado es explicar qué se siente teniendo blog, por qué las amistades son tan fuertes sin habernos visto nunca.

Al final creo que lo logré y mi compañera M., que parece por ahora ser la más entusiasta en el proyecto, me dijo que entendía perfectamente que, al escribir, nos abrieramos más en la distancia y el no estar cara a cara y que eso llegara a formar una relación muy especial. Además, le parecía una forma muy interesante de conocer a gente. Me estuvo preguntando si se podían subir fotos, si las iba a ver todo el mundo o se podía seleccionar a las personas que querías que las vieran... Así que, espero que pronto tengamos una nueva bloguera por estos mundos, a ver si se anima del todo, que seguro que tiene mucho que contar. (Y nosotros que leer si se decide a escribirlo.)

Este fin de semana me voy a Cazorla a hacer senderismo, Metis me acompañará en otra ocasión a otro viaje, que ya estuvimos hablando del tema cuando me llamó hace un par de semanas o así. Y espero poder conocer el domingo a Cornelius, a ver si hay tiempo en la apretada agenda del viaje. Además, espero conocer también a Marmack la semana que viene, si es posible. Poco a poco vamos poniendo cara y voz a los amigos.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Guitarra.

Mira que no me gusta nada Federico García Lorca, pero este poema lo bordó:


"La guitarra
Empieza el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil
callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.

Es imposible
callarla.
Llora por cosas
lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama.
¡Oh guitarra! Corazón malherido
por cinco espadas."






Aunque yo fui siempre más de Antonio Machado:

"Guitarra del mesón que hoy suenas jota,
mañana petenera,
según quién llega y tañe,
las empolvadas cuerdas.

Guitarra del mesón de los caminos
no fuiste nunca ni serás poeta.

Tú eres el alma que dice su armonía
solitaria las almas pasajeras...
y siempre que te escuche el caminante
sueña con un aire de su tierra.

Guitarra del mesón que hoy suenas jota,
mañana petenera,
según quién llega y tañe,
las empolvadas cuerdas.

Guitarra del mesón de los caminos
no fuiste nunca ni serás poeta."


En fin, que me he comprado una guitarra. Ahora tendré que aprender a tocarla.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Textos "robados" 2.

Viene del post anterior, a quién le interese, que lo lea entero incluso los comentarios. Aquí sólo he puesto un poco de orden en los textos para no liarnos. La historia, por ahora, está así:


Recuerdo que te llamé desde la playa. Qué cercana y qué lejos. No te lo dije: me quité la corbata, los zapatos y remangué los bajos del pantalón para caminar por la arena. La Barceloneta estaba tranquila: unos niños jugaban en el patio de un colegio, unas chicas se apoyaban inverosímiles sobre una pared para contarse historias de amor y cigarrillos tempranos. Unos viejos jugaban quizá la última partida al aire libre. Pasó una joven atractiva haciendo deporte. A mi derecha, el Maremagnum equilibraba de modernidad el aire. Frente a mí, unos jóvenes soñaban olas de otros lugares. Recuerdo que te llamé desde la playa para decirte que volvía a mi habitación, que todo había salido bien, que Barcelona hervía en ruido y gente. Te dejé que oyeras el mar, que te llamaba. (Pedro Ojeda Escudero.)


Recuerdo que me llamaste desde la playa, ¿cómo olvidar tu voz alegre por las buenas noticias y aquella forma de decirme "te quiero"? Me costó encontrar el móvil en el fondo del bolso, sonando con tanta urgencia que me puse nerviosa y me volví torpe, sabiendo que eras tú quién llamaba y no podía encontrar el maldito trasto. Pero al final contesté y las piedras de aquella plaza castellana tan sobria se volvieron multicolores al oír tus palabras. Llovía aquel mediodía de finales de octubre en que yo cruzaba la plaza, sin paraguas, como siempre, soy así de desastre, ¿qué le vamos a hacer? Nadie es perfecto.

Me estaba empapando con esa lluvia fina y eterna que parece nada pero acaba calándote hasta los huesos. Hacía un poco de fresco y la mano con la que sujetaba el teléfono se me heló, aunque no lo noté hasta mucho después de colgar. ¿Cómo sentir el frío estando contigo aunque sea en la distancia?

Me llamaste desde la playa y me dejaste oír el mar. O la mar, ¿quién sabe? De repente, volvieron todos los veranos de mi niñez que, como canta Serrat, "sigue jugando en tu playa" porque yo también nací en el Mediterráneo. Me subió una ola de nostalgia del pecho a la garganta y la emoción apenas me dejó decirte: "Te quiero, te echo de menos, vuelve pronto." ¿Cómo olvidar esa llamada tuya desde la playa, que me hizo saber en ese preciso instante el amor inmenso que te tengo? (Amelche.)

...Colgué, mientras las nubes se alejaban sobre mi cabeza empujadas por un viento, furioso por momentos, se iban como se fue tu voz, como se alejó tu palábra calida de mi oído. Consciente ahora de mi soledad y de ese frío inexistente mientras te sentí cerca... Los viejos se alejaban ya, las chica con sus risas y misterios ya no estaban, mientras yo abría la nueva espera, para volver a escuchar tu voz... (Brujita.)


Entonces me acosté pensándote, saboreándote en la distancia sintiendo que tú también, en ese preciso instante, estabas conmigo y gocé ¡cómo gocé...! (Merche Pallarés.)

(Provisionalmente lo coloco aquí mientras pienso qué hacer porque, como le he dicho a Bridget, creo que su texto sería mejor colocarlo en lugar del mío.) Recibí tu llamada desde la playa. Yo, acostada en la cama, enredada en mis cabilaciones, le brazo ocultandome de la luz. Me contabas que la Barceloneta estaba tranquila, se oía a los niños jugar, que todo estaba bien. Tu voz sonaba acelerada. Te imaginé gesticulando en medio del paseo, mirando al mar y pensando en mi. Imagino que desde el Maremagnum hasta la playa corriste para dejar atrás el nerviosismo con el que habías salido de tu habitación para enfrentarte al nerviosismo de llamarme a mi. Recibí tu llamada desde la playa. Oí tu sonrisa através del teléfono cuando me dijiste que todo saldría bien. Que seríamos felices en Barcelona, que lo sabías porque veías el mar. El silencio nos envolvió. Repetiste que todo saldría bien. En ese momento aparté el brazo, la luz lo inundó todo y yo también pude ver el mar. (Bridget.)


O tal vez… soñé tu llamada, imaginé tu voz cálida como una caricia, sentí tus brazos envolviéndome, compartí tu risa sincera… Tal vez tú no existas, o no fue mi número el que marcaste… pero yo soñé, o imaginé o realmente recibí tu llamada… Sólo sé que en aquella tarde lluviosa me llegó un envolvente soplo de afecto y de deseo, y me sentí amada, comprendida, entendida, deseada, libre y acompañada, y me levanté de la cama revuelta con lágrimas, suaves lágrimas bailando en las pestañas, pero alegre por dentro, fuerte de nuevo para retomar la vida, real, esa sí real, que me esperaba tras la puerta de la alcoba. (Sofía)

Y Alberto sigue con la versión masculina (corrígeme si me equivoco): Sí, iba a regresar a mi habitación, a revivir tu aliento, tu sonoridad, tus manos. Entonces pasé por delante de aquella dársena. De un barco negro salían hombres negros como esscupidos de la boca del dragón. Me lo quedé mirando. Quería volver a la calidez de tu recuerdo, pero algo me impulsaba a mirar. Mi retina se cubrió de agua salada, de bravo oleaje, de piratas de otro tiempo. ¿Qué podía hacer? ¿Seguir mis deseos o dejarme atrapar por aquel férreo imán que me atraía como una sirena?Quise que tu fueras mi sirena, pero no… el destino me tenía reservada otra.

Uno de aquellos pasajeros del infierno se dirigía a mí rápidamente. Quise huir pero no pude. ¿Quién era aquél que me buscaba? ¿Por qué necesitaba esperarle? ¿Qué fuerza tenía? Era fornido, musculoso, seguro de sí… Sus ojos atormentados me suplicaban. Eran unos ojos negros, profundos, abismales. ¿Qué misterios encerraban? Por cierto, no sé si lo ves en tu ordenador, Alberto, pero he puesto los distintos trozos en diferentes colores: azul el de Pedro, verde el mío, rojo el de Brujita, naranja el de Merche y lila el de Sofía. Y ahora he añadido en negro el de Bridget y el tuyo.

viernes, 31 de octubre de 2008

Textos "robados".

Al leer este post de Pedro Ojeda Escudero no he podido evitar primero, continuar la historia en un comentario que le he dejado y después, "robárselo" y traerlo aquí, para ver si alguien más se anima a seguir escribiendo y qué nos sale de aquí. Espero que no le importe a Pedro y que se lo tome como el Arcipreste de Hita en El libro del buen amor: "Cualquiera que lo oiga, si hacer versos supiere,/ puede más añadir y enmendar, si quisiere." Después de todo, los blogs van de mano en mano y de plaza en plaza, como la literatura medieval. He aquí la historia hasta ahora:

Recuerdo que te llamé desde la playa. Qué cercana y qué lejos. No te lo dije: me quité la corbata, los zapatos y remangué los bajos del pantalón para caminar por la arena. La Barceloneta estaba tranquila: unos niños jugaban en el patio de un colegio, unas chicas se apoyaban inverosímiles sobre una pared para contarse historias de amor y cigarrillos tempranos. Unos viejos jugaban quizá la última partida al aire libre. Pasó una joven atractiva haciendo deporte. A mi derecha, el Maremagnum equilibraba de modernidad el aire. Frente a mí, unos jóvenes soñaban olas de otros lugares. Recuerdo que te llamé desde la playa para decirte que volvía a mi habitación, que todo había salido bien, que Barcelona hervía en ruido y gente. Te dejé que oyeras el mar, que te llamaba. (Pedro Ojeda Escudero.)


Recuerdo que me llamaste desde la playa, ¿cómo olvidar tu voz alegre por las buenas noticias y aquella forma de decirme "te quiero"? Me costó encontrar el móvil en el fondo del bolso, sonando con tanta urgencia que me puse nerviosa y me volví torpe, sabiendo que eras tú quién llamaba y no podía encontrar el maldito trasto. Pero al final contesté y las piedras de aquella plaza castellana tan sobria se volvieron multicolores al oír tus palabras. Llovía aquel mediodía de finales de octubre en que yo cruzaba la plaza, sin paraguas, como siempre, soy así de desastre, ¿qué le vamos a hacer? Nadie es perfecto.

Me estaba empapando con esa lluvia fina y eterna que parece nada pero acaba calándote hasta los huesos. Hacía un poco de fresco y la mano con la que sujetaba el teléfono se me heló, aunque no lo noté hasta mucho después de colgar. ¿Cómo sentir el frío estando contigo aunque sea en la distancia?

Me llamaste desde la playa y me dejaste oír el mar. O la mar, ¿quién sabe? De repente, volvieron todos los veranos de mi niñez que, como canta Serrat, "sigue jugando en tu playa" porque yo también nací en el Mediterráneo. Me subió una ola de nostalgia del pecho a la garganta y la emoción apenas me dejó decirte: "Te quiero, te echo de menos, vuelve pronto." ¿Cómo olvidar esa llamada tuya desde la playa, que me hizo saber en ese preciso instante el amor inmenso que te tengo? (Amelche.)

...Colgué, mientras las nubes se alejaban sobre mi cabeza empujadas por un viento, furioso por momentos, se iban como se fue tu voz, como se alejó tu palábra calida de mi oído. Consciente ahora de mi soledad y de ese frío inexistente mientras te sentí cerca... Los viejos se alejaban ya, las chica con sus risas y misterios ya no estaban, mientras yo abría la nueva espera, para volver a escuchar tu voz... (Brujita.)


Entonces me acosté pensándote, saboreándote en la distancia sintiendo que tú también, en ese preciso instante, estabas conmigo y gocé ¡cómo gocé...! (Merche Pallarés.)


¿Quién da más?


Pdata. Pedro me dice en los comentarios que pongáis los enlaces a su post y a este para saber de dónde viene todo y a dónde vamos con la historia. Me parece bien, porque si no, puede ser un lío encontrar luego las diferentes partes del relato.
Además, como veis, Brujita se ha animado a continuar y he añadido su texto. Y Merche Pallarés creo que se ha adelantado demasiado a los acontecimientos yendo al grano, pero en fin, ahí queda su aportación también.

Pdta 2: Una amiga me ha mandado por e-mail la continuación a partir de mi texto, por eso lo pongo en el mismo color que el de Brujita, porque es la tercera parte. Sin embargo, a mí no me cuadra que la protagonista esté en una plaza y al mismo tiempo en la cama. Puede que se imagine toda la historia, pero es que él empieza diciéndole: "Recuerdo que te llamé desde la playa", así que no se lo ha imaginado, los dos personajes coinciden en eso. En fin, será que soy muy tiquismiquis con que haya una coherencia entre el espacio-tiempo. He aquí la continuación:

O tal vez… soñé tu llamada, imaginé tu voz cálida como una caricia, sentí tus brazos envolviéndome, compartí tu risa sincera… Tal vez tú no existas, o no fue mi número el que marcaste… pero yo soñé, o imaginé o realmente recibí tu llamada… Sólo sé que en aquella tarde lluviosa me llegó un envolvente soplo de afecto y de deseo, y me sentí amada, comprendida, entendida, deseada, libre y acompañada, y me levanté de la cama revuelta con lágrimas, suaves lágrimas bailando en las pestañas, pero alegre por dentro, fuerte de nuevo para retomar la vida, real, esa sí real, que me esperaba tras la puerta de la alcoba. (Sofía)


Pdata 3: Bueno, ahora que lo leo todo, veo que, aunque Sofía lo pensó para continuar después de mi texto, también tiene sentido si lo ponemos a continuación del de Merche. Al final me voy a tener que tragar mis palabras sobre la coherencia del espacio-tiempo... Pido disculpas de rodillas. :-)

lunes, 27 de octubre de 2008

Adolescencia.

(Dedicado a Cristina, una bloguera que hoy cumple 15 años.)

"Siempre echaré de menos tener 14, 15, 16, 17 años, ser adolescente, cuando estás llena de proyectos y sueños, cuando nada es imposible si tú no quieres, cuando la vida te asquea y te encanta a la vez, cuando un rato te ríes a más no poder y más tarde igual te pones triste, cuando te sientes libre, joven y capaz de comerte el mundo.

La adolescencia y la juventud son las mejores etapas de una vida, son las etapas tuyas, verdaderamente tuyas y eres consciente de tus actos. Porque en la niñez, eres feliz, pero no eres responsable ni consciente plenamente de tus actos, en la madurez tienes una responsabilidad con tus hijos y ya no eres libre, y en la vejez ya no tienes esa euforia de la juventud.

(Escrito en mi diario el 4-11-1988, viernes, cuando yo tenía 15 años.)

Y un poema dedicado al instituto:

"Cual negras figuras de bandoleros
las palmeras, paraguas abiertos
contra el azul oscuro del cielo en invierno
cuando el semáforo vergonzoso
nos cierra el paso de nuevo
mostrando su disco rojo.

Conjunto de clases rolleras
y actividades extraescolares
iniciador de sueños y quimeras
desilusión o felicidad a mares.

Buenos y malos profesores,
exámenes y evaluaciones
se suceden de enero a enero
como las horas libres con los compañeros.

Inmensa mole amarilla
donde dejé de ser niña
para convertirme en adulta
al mismo tiempo que ser más culta.

Edificio mil veces odiado
y a pesar de todo mil veces amado
donde aprendí a compartir mi vida
con gente alegre y divertida
entre el patio y la cantina.

Cuando esté a punto de divorciarme y tenga
cinco o seis hijo y cuarenta años de edad
-como dice una compañera-
echaré el instituto a faltar."

17-1-1989.

Así que, para no echarlo a faltar, me hice profesora, para seguir eternamente yendo al instituto, mezclarme con los adolescentes y ser un poco adolescente cada día.


Otro post relacionado, el que escribí sobre las generaciones.

sábado, 25 de octubre de 2008

Carácter.

Me da rabia que me juzguen sin conocerme, sin embargo, es mucho peor cuando me juzgan conociéndome. Aunque, cuando lo hacen, parece que ni siquiera me conocieran, a pesar de muchos años de amistad. Parece un trabalenguas, pero yo sé lo que me digo.

Me han acusado varias veces de ser poco sociable, de no querer conocer gente nueva, cuando pienso que, a pesar de mi timidez, soy bastante abierta y estoy siempre dispuesta a hablar con desconocidos. De hecho, cuando he vivido en el extranjero, he llegado a conocer a muchas personas, sin ningún problema. Como también las he conocido en todos los trabajos en los que he estado y me he llevado bien con todos. Además, suelo adaptarme a viajar con gente, a salir con gente e, incluso a la gente con la que he compartido casa, que era en algunos casos bastante peculiar. Vamos, que no creo ser una tiquismiquis. Vosotros lo sabéis porque habéis comprobado que os he mandado e-mails, cartas, postales e, incluso, no he tenido reparos en hablar por teléfono o quedar para conoceros. Llegué a irme a Irlanda y todo para conocer a Anaví. Si fuera una persona cerrada o sosa, no contestaría ni me molestaría en llamar o en ir a conocer a gente nueva.

En resumen, que creo que la teoría de que soy poco sociable se cae por su propio peso. Lo que sí es verdad es que me gusta tener mi espacio y que se respete, que no se metan en mi vida privada, por ejemplo. Que no me digan cómo tengo que hacer las cosas, como si no fuera yo suficiente mayor para saber cómo vivir mi vida. Tampoco entiendo que se piensen que estoy aburrida o triste, sólo porque me apetezca estar sola. Porque hay momentos en que, cuando pasas mucho tiempo metida en un autobús con un grupo, te gusta pararte a contemplar un paisaje o visitar una ciudad tú sola. Y más yo, que trabajo encerrada con treinta personas en clase, cuando salgo al recreo me encuentro a cien personas en la sala de profesores y, al cabo de la jornada laboral me he cruzado con más de mil por los pasillos y el patio. Así que es normal que me apetezca estar sola. Además, soy una persona que, cuando no quiero estarlo, llamo por teléfono a alguien, intento quedar... O sea, que lo digo.

Tampoco me gusta que me critiquen en público sin dirigirse a mí, pero dando a entender que va para mí (y, encima, con risitas y cachondeo) en vez de dar la cara y decirme: "Ana, pasa esto." Que no me contesten cuando doy las gracias por algo y que me ignoren todo el tiempo. Cuando eso pasa, por supuesto, a mala leche a mí no me gana nadie porque yo también sé ponerme borde con los impresentables. Lo que me duele es que mis amigos no se den cuenta de que no fui yo quién empezó, sino que simplemente me defendí del ataque, y que, con la misma actitud que otras personas, a mí me juzgan y yo lo hago mal y, sin embargo, sus otros amigos lo hacen todo correctísimamente y son los buenos de la película. ¡Qué difíciles son las relaciones humanas! Pero en fin, supongo que, después de todo, "ladran, luego cabalgamos". Y que al final el tiempo me dará la razón.

Propaganda de la tierra de mis antepasados:


Cáceres capital cultural europea 2016.

Votar aquí.

sábado, 18 de octubre de 2008

Bricolaje.

Para cambiar los tiradores viejos de los armarios y cajones de la cocina hizo falta:

  • Los alicates de mi bisabuelo.
  • El martillo de mi tío.
  • Los destornilladores de mi padre y su truco para sacar los tornillos oxidados que los carpinteros clavaron en la madera. (Hay que ser chapucero...)
  • La fuerza de mis brazos.

Bueno, mi padre sacó la mitad, pero luego yo "me enseñé", que decía mi tío y también Paco en su blog el otro día: ver aquí. Gracias, papá. Ahora, enséñame a pintar.

domingo, 12 de octubre de 2008

Nada que contar.

Entre la lluvia, el viento, que la gente se había ido de puente y los que no parece que estaban sin ganas de salir, me he pasado el fin de semana haciendo honor al lema de la Real Academia de la Lengua Española, que, por si alguien no lo sabe, es "Limpia, fija y da esplendor". Pero en sentido literal, que yo me tomo las cosas al pie de la letra, es decir: sacando brillo y esplendor a los azulejos del lavadero y la galería, fregando la vajilla nueva y limpiando armarios de la cocina, en los que he encontrado (o se me ha aparecido, no sé) hasta la Virgen del Pilar. Una que compró mi abuelo cuando hizo la mili en Zaragoza años ha. Y no debía ya ni acordarse de que estaba ahí, porque a los trece años le regalé otra cuando fui de viaje de fin de curso por tierras aragonesas y esa sí que estaba localizada. O igual la guardó cuando le regalé la mía y nunca más se supo, hasta ayer, cuando saqué todos los trastos de un armario de abajo, en la esquina, de difícil acceso, me dio por sacar la tabla y todo, para lo cual tuve que desatornillar las bisagras de la puerta del armario (¿A qué mente privilegiada se le ocurriría que se abra a la derecha, cuando el armario se mete un metro o así hacia la izquierda y con la puerta a la derecha no puedes sacar nada?) y, de repente, había algo que no me dejaba sacar la tabla. Era un bote de café vacío en el fondo de los fondos. Vale, me puse a sacar la tabla otra vez y... otra cosa con la que se atascaba. Metí el brazo y saqué... ¡una Virgen del Pilar de metal! "Pero, ¿qué hace esto aquí?"-pensé. Y mira que ya, casi ni me sorprendo de nada, porque han salido las cosas más variopintas de esa casa donde vivían mi abuelo y mi tío, por ejemplo, el carnet de identidad de mi bisabuelo, pero esto no me lo esperaba. Si es alguna señal divina (ya que hoy es el día del Pilar) espero que sea buena...

viernes, 3 de octubre de 2008

Entre todos.

La bloguera Aylandara, rebautizada como Asha tras su viaje a la India, me llamó hace unas semanas y estuvimos hablando de su estancia en ese país. Me parece precioso dedicar las vacaciones de verano a un proyecto solidario que, para ella, no sólo se limita al verano, ya que también durante todo el año dedica muchas horas al día a esa labor. Así que le prometí que escribiría un post sobre su ONG, aquí tenéis el enlace: entretodos porque creo que es mejor que lo leáis por vosotros mismos y veáis los proyectos tan interesantes que tienen en la India a nivel de educación, talleres de formación para mujeres y sanidad.

Como le dije, yo no sería capaz de ir a la India (ni siquiera de vacaciones) pero admiro a la gente que va allí y a otros países similares a aprender y a ayudar. Esos son los imprescindibles, como parece ser que dijo Bertolt Brecht. Aunque supongo que cada uno de nosotros, a nuestra manera y en nuestro ámbito, podemos hacer mucho cada día por mejorar las cosas.

Por si alguien no recuerda la frase:

"Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles."


Ps. For the person who came from Ontario and translated the post about my trip to Aragon. I speak English, so please, next time just tell me and I´ll translate the post for you because I see the internet translator destroyed my text completely! Ha, ha! But thanks for having the interest to read me, even if it wasn't written on your language.
(Postdata para la persona que llegó a mi blog desde Ontario y tradujo un post de 2006 sobre mi viaje a Aragón. Hablo inglés, así que, por favor, la próxima vez me lo dices y lo traduciré para ti porque veo que el traductor de internet destruyó por completo mi texto, ¡ja,ja! Pero gracias por mostrar interés por leerme, incluso estando escrito en otro idioma distinto del tuyo.)

Ver el destrozo, aquí.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Casi salimos nadando...

Ayer hubo una fuerte tormenta que parecía un huracán: no se veía nada de la cortina de agua que caía y luego empezó a granizar. Dos gorriones cayeron al suelo muertos, los árboles de la calle casi se parten y se han quedado con pocas hojas. Los móviles se quedaron sin cobertura, aunque el mío sí funcionaba. Como el alcantarillado general no aguantaba más agua, se salía por los desagües de las casas, los inodoros... En un momento se nos empezó a llenar de agua la casa y los cuatro que éramos no dábamos a basto a recogerla con cubos y fregonas. En fin, aquí tenéis la noticia con vídeo incluído para que veáis a qué me refiero. No he hecho fotos porque, con achicar el agua, ya tenía bastante trabajo.

Más vídeos aquí.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Noche de luna llena.

Esta noche, esperando a Antonio para cenar, me he dado cuenta de que había luna llena, como aquella noche, hace ya muchos años (el 9 de diciembre de 1995) en que esperaba a otro amigo que acabó siendo mi novio. No sé cuántas lunas habrán pasado entre una noche y otra, pero sé que la luna en aquellos tiempos me hacía recordar una frase del final de la película El cielo protector: "¿Ha habido alguna tarde que haya cambiado el resto de tu vida? Puede que cuatro o cinco, o tal vez ninguna. ¿Cuántas veces más contemplarás la luna llena? Puede que no más de veinte. Y, sin embargo, todo parece ilimitado." Sobre todo, parecía más ilimitado en esos años en que éramos más jóvenes.



Hoy en día, además, existen los móviles, para que te llegue un mensaje justo en el momento en que estás más concentrada mirando la luna llena y te interrumpa los pensamientos. Virginia, que tiene la adjudicación de plazas el martes, igual que Paqui. Ojalá tengan suerte las dos y les toque un instituto bueno este curso. Enciendo una vela verde esperanza para ellas.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Comentarios.

El otro día me llegó un comentario curioso. Estuve a punto de borrarlo pensando que era spam, por eso de la publicidad, pero pinché en la dirección y no hay nada, sólo un perfil de usuario anónimo. Y es sorprendente que la gente siga encontrando mi blog buscando en google poemas para romper con alguien, que sea uno de los posts que más aparece en las estadísticas de cómo llegaron aquí. El comentario era este:

FUTURA Publicidad ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Un poema para romper con alguien.": A veces para no dañar a la persona que te ama es necesario terminarla con Dulzura, y que mejor que termninarla con un poema... y bien si ustedes dicen para que tomarse un tiempo para esa persona si ya la vas a romper, pues yo digo que hay que tomarse el tiempo para olvidar con cariño todos los lindos recuerdos que se paso con esa persona... aunque la cosa haya terminado mal, creo que es la forma mas dulce de decirle gracias x haberme querido un tiempo."

Y, no sé por qué, me recordó a esta canción, aunque se refiere a una página de un periódico en la que la gente escribe mensajes y se compuso muchos años antes de que existieran los blogs, creo que algunos de los pseudónimos que usamos y de las frases de estos mensajes podrían haberse publicado perfectamente en un blog. Escuchad bien la letra:



Y ya hay canciones que hablan del amor en la red:








(Veremos qué dice Xnem cuando descubra que he puesto una canción de José Luis Perales en el blog, ¡ja,ja,ja!)

domingo, 7 de septiembre de 2008

En un café de Buenos Aires.

Anoche estuve en un café de Buenos Aires, según dice Umma en su blog, refugiándome del frío y la lluvia (y eso que por la mañana fui a la playa a 21 kilómetros de aquí, será que voy teniendo el don de la ubicuidad con los años) calentándome las manos con la taza de café (y eso que casi nunca tomo café porque no me gusta) como solía hacer en los días fríos de Irlanda con las tazas de té. Charlábamos alegremente de los blogs, de la vida, de esto y lo otro. Lo cuenta de tal manera que me imagino un lugar donde no he estado nunca y unos contertulios a los que no he visto y, de repente, estoy allí, como si siempre hubiera tomado café con ellos y con Borges, Gardel, Alfonsina Storni, Lorca y hasta Rubinstein (quién, por cierto, estuvo en Elche también y tiene una palmera dedicada en el Huerto del Cura, ver aquí). No perdía el tiempo el hombre: hoy café en el Tortoni y mañana contemplando palmeras en el Huerto del Cura entre concierto y concierto. ¿Qué son doce mil kilómetros, Umma?

Pero, antes de que existieran los blogs, ya había amistades así, como la de 84 Charing Cross Road, también llamada en español La carta final, en cuya película sale Anthony Hopkins encarnando a un librero inglés que mantiene correspondencia con una escritora neoyorquina, cliente a la que le envía libros que no encuentra en EEUU.

El mundo virtual a veces trasciende al real y nos escribimos cartas, nos mandamos e-mails y mensajes al móvil, nos llamamos y, con suerte, incluso nos llegamos a conocer en persona.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Sábado por la tarde.

Dónde va a parar la voz de esta mujer, que es una cantante como la copa de un pino, con la sustituta que se han buscado... ¡Ni punto de comparación!












Cambiando de tema y no es por dar envidia, ¡qué bien se estaba en la playa esta mañana! El agua estaba buenísima.

martes, 2 de septiembre de 2008

Aviso para navegantes.

Existen tantas palabras en nuestro idioma que se podría pensar que está todo dicho ya. Sin embargo, creo que aún quedan muchas cosas por decir. ¿Qué sabes de Ana? Quizás no sepas que, tras esa apariencia de madurez, de este disfraz de mujer culta licenciada en filología inglesa que ha vivido en el extranjero, a veces, no hay más que una chiquilla asustada. Yo, que la conozco bien, sé que es una mujer especial, aunque no se lo digo casi nunca. Es una mujer especial por su sinceridad y por lo frágil que es debajo de la coraza que se pone. Porque siempre lleva armadura para que no la hieran en sus sentimientos y es muy sensible.

Esta mujer especial de la que te estoy hablando, tiene tendencia a la melancolía y a derrumbarse de vez en cuando. Es tan fácil herirla, como fácil es que en seguida se vuelva a poner en pie y no se note lo que le pasa por dentro. Y te costará saberlo porque lo disimula muy bien y porque es demasiado orgullosa para reconocer sus debilidades. Nunca quiere aparecer como una mujer débil, aunque sabe que lo es en ciertos aspectos, a una persona como ella no le gusta mostrar sus puntos débiles y quiere aparecer siempre muy segura de sí misma. Además, lleva toda la vida luchando a brazo partido con su timidez para saber cómo actuar siempre, por miedo a hacer el ridículo. Por eso no saber cómo actuar la intimida y, a veces, llegará a intentar evitar situaciones incómodas.

No es perfecta, ya lo sabes, es muy cabezota y terca como una mula cuando se le mete algo entre ceja y ceja. No se enfada a menudo, pero, cuando lo hace, saca el genio que heredó de su padre y ya puedes echarte a temblar porque tiene un pronto un poco fuerte, que sólo dura unos minutos. Normalmente, no llega la sangre al río, ya sabes que perro ladrador, poco mordedor. Y cuando se le pasa, es muy calmada. Pero es una mujer con buena memoria y no olvida, no olvida nunca, aunque parezca que sí. No es rencorosa porque sabe perdonar y sabe escuchar las explicaciones pertinentes y aceptar las disculpas, pero eso no quiere decir que se haya olvidado del asunto. Tampoco quiere decir que te lo vaya a echar en cara cada dos por tres. Simplemente, lo tendrá en cuenta y obrará en consecuencia la próxima vez para protegerse a sí misma, porque sabe que le cuesta cicatrizar las heridas una vez que le han hecho daño.

No es una mujer que se deje dominar fácilmente, aunque en un principio parezca obediente y sumisa. Cederá en las cosas triviales y cotidianas, no va a perder el tiempo discutiendo por ir a un sitio o a otro, por tomar esto o lo otro. Le da exactamente igual. Pero, ¡ojo!, porque en las cosas que ella cree importantes no cederá ni un ápice y no habrá manera de que caiga del burro, pues ya te he dicho que es muy cabezota. Y muy independiente también, cuando quiere. Así que te recomiendo paciencia y mucha mano izquierda si quieres llevarla a tu terreno.

Es muy nerviosa y muy activa y necesita estar ocupada en veinte cosas a la vez. Pero, en las situaciones en que muchos pierden los estribos o se asustan o se ponen nerviosos, la verás muy serena, con una serenidad que ni ella misma sabe de dónde le viene. Y será capaz de tomar las riendas del asunto y tranquilizar a los afectados. También es muy responsable y exigente consigo misma y con los que la rodean. Tanto, que a veces agobia. Pero se vuelve más flexible cuando se da cuenta de ello. Creo que, si no exagera con sus exigencias, es una buena amiga, una buena compañera, y, en su día, tal vez sea también una buena madre. Aunque, para llegar a esto último, antes deberá aprender a combinar su dureza y su exigencia con ese amor inmenso, esa ternura que guarda muy dentro y no sabe cómo mostrar, cómo sacar al exterior. Y que, cuando consigue mostrarlo, sorprende a la persona a la que va dirigido, porque no esperaba que Ana guardara tanto amor y tanta vida. Quizá esa sea la definición: esta mujer de la que te hablo está VIVA y quiere seguir estándolo durante mucho tiempo. Está llena de proyectos, de ideas nuevas, y de tantas cosas que no sabe sacar fuera y que están esperando, como el arpa de Bécquer, que alguien les quite el polvo y las saque al exterior en todo su merecido esplendor.

En cuanto a la religión, aunque no lo parezca, es religiosa a su manera. Ella cree en un Dios que es amor con mayúsculas y que no tiene nada que ver con ese Dios castigador y vengativo que nos han pintado muchas veces. Cree en un Dios justiciero en el sentido de que tarde o temprano hará justicia y tratará a cada uno como se merece, pero el Dios en el que ella cree sabe perdonar las pequeñas faltas y defectos de cada uno y hacer la vista gorda de vez en cuando. Ella no busca a Dios donde lo buscan otras personas, ella busca a Dios y lo encuentra en un paisaje magnífico, que es obra de Dios, tanto en las grandes montañas como en el inmenso océano. Ella sabe que Dios está en una noche de luna llena y en una tarde de lluvia, en las hojas de los árboles y en las palmeras, en el viento y en las nubes. Ella quiere comunicarse con Dios en las iglesias vacías, para tenerlo para ella sola, en los espacios abiertos y en las noches, haya luna llena o nueva. Y para ello, no le valen las fórmulas consabidas y repetidas desde el principio de los tiempos: ella quiere hablarle con sus palabras y en su idioma. Cree que cada religión es una forma distinta y respetable de honrar a Dios y que cada persona es libre para comunicarse con Él de la manera que mejor le parezca. Por eso odia los fanatismos, vengan de donde vengan, y no le gusta que intenten convencerla para que ella vea las cosas de otra manera, porque ella tiene su propia manera de entender el mundo y ha visto en Irlanda del Norte a lo que llevan los extremos.

Ermita de Gornergrat (Suiza), a 3100 metros de altitud.

Es una mujer prudente y respetuosa, pero también con muchas dudas. Dudas a las que ni la ciencia, ni la religión, ni la filosofía ni la literatura le han respondido. Dudas para las que no encuentra explicación. Sin embargo, a pesar de sus dudas y de sus temores, de sus miedos y de sus incertidumbres, es una luchadora nata y busca un mundo más justo porque es una idealista.

En el amor, es fiel. Fiel en el sentido de la palabra que quieras. Porque sabe que, lo que ha tardado años en encontrar y conseguir, no va a estropearlo por cinco minutos de lo que no se planteó buscar y se encontró de pronto. Y porque no le gusta hacer lo que no le gusta que le hagan. Ella siempre ha querido verte más allá de lo aparente, más allá de lo que todo el mundo ve en ti a primera vista. Ella no te mira sólo con los ojos, sino también con el corazón. Y, como a ti te mira, de esa manera, no ha mirado a nadie más, por eso no debes tener celos. Porque no la he visto sonreír nunca de esa manera en que sonríe cuando te mira a ti, cuando te recuerda a ti, cuando te mira a ti.

(Carta que le escribí a mi ex-novio cuando estaba a punto de cumplir 23 años y, ahora que cumplo 35, parece que no he cambiado mucho.)

domingo, 31 de agosto de 2008

Mujeres.

Veo a unas chicas árabes pasar por debajo de mi ventana, vendrán de la carnicería-supermercado árabe que hay en esta calle, porque vienen con bolsas en las manos. Dos llevan pantalones, una falda larga. Dos llevan pañuelo en la cabeza, otra no. Parece que en ellas se mezcla la tradición con la modernidad occidental. Van riéndose y hablando en un idioma que no entiendo y, sin embargo, sé que están hablando de hombres. Las mujeres sólo nos reímos así, con esa picardía, cuando hablamos de nuestros novios o maridos, de los que no son novios ni maridos pero nos gustaría que lo fueran, o de algún chico guapo conocido en una noche de fin de semana. Y, de repente, me encantaría saber su idioma, bajar a la calle, entender lo que dicen y reírme también.

jueves, 28 de agosto de 2008

Trasventura.

Me pide Toñi, la jefa de Trasventura (Antonio, su marido, supongo que ya sabe que somos las mujeres las que mandamos, así que no se molestará si digo que la jefa es ella), que le escriba un pequeño relato sobre los viajes que hemos hecho y cómo nos lo hemos pasado, para ponerlo en la página web. De paso, aprovecho para ponerlo aquí, ¡ja, ja!


En primer lugar, creo que todos viajamos para salir de la rutina, conocer sitios y gente nueva, probar otras comidas, incluso, a veces, hablar otros idiomas. El viaje es un aprendizaje, un vaciarte de ti, de lo conocido, para llenarte de nuevas vivencias. Sin embargo, cada uno, aunque viajemos en grupo, lo vivimos de una manera distinta dependiendo de nuestros intereses y de lo que somos. Por ejemplo, un arquitecto o un historiador no van a ver una catedral de la misma forma que un profesor de inglés. Un biólogo, geólogo o alpinista no van a contemplar una montaña de la misma forma que un piloto de carreras. La foto que me hice en Ginebra delante de la casa donde vivió George Eliot tiene sentido para mí por lo que he estudiado de esa escritora, cualquier otra persona podría pasar ante esa casa y ni siquiera leer la placa. Cómo vivimos el viaje depende de lo que hemos vivido ya, de nuestras experiencias previas, nuestros gustos, nuestra personalidad.




Sin embargo, creo que los que viajamos con Trasventura tenemos algo en común: el amor por la naturaleza y que Antonio y Toñi, cuando organizan los viajes, lo hacen pensando en espacios que les han impresionado por su belleza, la cual quieren compartir con sus amigos. Porque el éxito de Trasventura creo que está en hacernos sentir que somos como de la familia o los amigos, gracias a la hospitalidad y el buen trato de Antonio y Toñi. Después, al llegar al lugar y contemplar el Cañón del Río Lobos, o la Sierra de Grazalema, o el Mar de hielo de los Alpes, comprendes por qué han querido llevarte allí. No hay palabras para explicarlo, lo único que puedo decir para animar a las personas que no han viajado nunca con Trasventura, es que prueben y lo vivan por sí mismas, porque seguro que vuelven encantados y repiten.




Fotos: Mer de glace y Argentière.

(Añadido el 31 de agosto.) Noticias blogueras, por si a alguien le interesan: Ver aquí.