miércoles, 31 de diciembre de 2008

Feliz año nuevo.

De repente, se me ocurre mirar las entradas de 2007 y de 2008 y son... 74 en ambos casos. Dudo si escribir esto para desempatar y tener 75 entradas en 2008 o dejarlo estar y empezar ya mañana, con el nuevo año. Pero al final decido publicar hoy mis propuestas o deseos de año nuevo. Lo que los anglosajones llaman: "New Year resolutions".

1. Aprender a cocinar. (Ver posts anteriores.)

2. Aprender a tocar la guitarra. (No sabía yo que era tan difícil, he estado practicando con vídeos de you tube esta mañana y creo que nunca voy a poder estirar los dedos de la mano izquierda tanto como para abarcar el primero, segundo y tercer trastes con cada dedo, amén de poner cada uno en una cuerda distinta y después atravesar el índice pisando todas las cuerdas. ¡Ufff! ¿Quién se inventó eso?)

3. Jubilarme a los 35 años, aunque no creo que me dejen. Pero es que, si tengo que aprender los puntos 1 y 2, necesito media vida. Sobre todo, porque en el caso de la guitarra, no voy a aprender a los 60/65 cuando tenga artrosis y demás. Si ya me cuesta doblar los dedos en esas posturitas ahora, mucho menos voy a ser capaz a esas edades. Así que se impone la jubilación ya, aunque no creo que cuele ante mis jefes, a no ser que falsifique mi fecha de nacimiento.
Y no pido más, porque si no va a ser más difícil de cumplir.

martes, 30 de diciembre de 2008

Los hombres, la cocina y yo.

Llevo varias noches cenando en mi casa con un hombre distinto. El domingo cené con A. y muy bien. Se me quemó un poco la tortilla porque hacía años que no preparaba una y porque no domino aún la encimera de inducción nueva. Pero se podía comer, a pesar de todo, y me dijo, de broma: "De una mujer que se va a la montaña a hacer senderismo los fines de semana no me esperaba que supiera cocinar, así que, no te preocupes." Yo ya sabía que no iba a conquistar a los hombres por el estómago, pero tampoco hacía falta decirlo tan directamente, ¿no? El viernes invité a Al. A este le hice pizza del supermercado y dijo que él hace unas pizzas caseras que están de muerte. "¿Y por qué no me has invitado tú?", pensé. El sábado invité a John, le dije que iba a hacer tortilla y me contestó que para qué, si ya las venden hechas en el supermercado. (Claro, por eso he estado yo como seis años sin hacerlas.) Pero aún así la hice en una sartén nueva, más pequeña que la que tenía, y me salió mucho mejor la tortilla. A John le encantó, aunque todavía me queda que mejorar. Así que, no sé, igual voy por buen camino y aún acabo conquistando a los hombres por el estómago. Si persevero, igual llegaré a medio "arguiñana". Aunque con un cuarto ya me conformaría.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Feliz Navidad.

Estoy encantada reinaugurando mi casa cada día con unos y con otros, quedando con gente a la que hacía tiempo que no veía, aprendiendo a hacer tortillas en la encimera de inducción (me salió un poco quemada y deformada, pero en cuanto domine la sartén nueva y qué númerito hay que poner en la encimera para que no se queme, todo superado, porque estaba buena a pesar de todo), recibiendo postales navideñas de allende los mares e, incluso, un libro de poemas de Clara, como dije en el post anterior. Además me han dado un montón de regalos para mi casa y espero poder irme a vivir pronto allí. Aún faltan unas pequeñas reformas, pintar, comprar algunos muebles...

De vez en cuando la vida, toma conmigo café...


lunes, 22 de diciembre de 2008

Lavandera de la noche.

A veces, por esos misterios de la vida, aparecéis en forma de postales navideñas o cartas y, aunque nunca os haya visto más que en fotos colgadas en vuestros blogs y es posible que, en algunos casos, no haya oído vuestra voz, ni siquiera por teléfono, de repente me llegan vuestras letras, escritas a mano y cobráis vida. No es que antes no la tuviérais, pero ahora tengo algo vuestro más tangible que el reflejo de una pantalla de ordenador. El correo ordinario tiene más magia que internet, llega más directo. Y sé que existís, que sois personas de carne y hueso, no sólo un nick en un blog.

También hay veces, como hoy, en que la sorpresa es mayor, porque aparece un libro de poemas que supongo que a Clara le habrá costado sangre, sudor y lágrimas escribir y mucho más que se lo publicaran. Y, de repente, vuelvo a dos años atrás, cuando empezamos el blog común Mc Raven's Generation, y escribí que los artistas de todo tipo hoy en día no se encuentran en un bar de París, como en los años 20 del siglo pasado, ni en las tertulias de un café madrileño o bonaerense, sino en el ciberespacio. Además, siempre supe que aquel grupo de "locos" de Mc Raven's Generation teníamos todos creatividad y muchas cosas que contar, ya fuera por escrito o con imágenes y el libro de Clara que tengo en la mano viene a confirmar mis sospechas. O mis certezas.




Cuando llega un libro que viene de doce mil kilómetros de distancia, lo primero que hace una es abrirlo y leer la dedicatoria, que no transcribo aquí porque no sé si Clara querrá hacer públicas esas palabras. Y esa letra real, de mujer que existe y no se ha quedado en una pantalla de ordenador, es una letra firme, segura, a veces algo enrevesada, pero no llega a ser ininteligible. Y el bolígrafo violeta purpurina que ha usado para escribirlas denota femineidad y, tal vez, sentido artístico. Al menos, para mí, que soy tan clásica que sólo escribo en negro, azul o, cuando corrijo exámenes, rojo o verde.

A continuación, leemos las dedicatorias y después pasamos a hojear el libro al azar y nos llegan los amigos, la familia, el amor, la ciudad... en definitiva, las cosas más importantes en la vida de una persona, en este caso, Clara, pero que podríamos ser nosotros. Y, de repente yo, a doce mil kilómetros de distancia, en otro país y otro acento, tengo mucho en común con alguien a quién no he visto en mi vida. No sé por qué Clara le puso el título Lavandera de la noche, pero cuando me enteré le dije en su blog que me gustaba porque me recuerda a esta canción tradicional que grabó Carlos Núñez con Noa y que es una belleza:





No me queda más que felicitar a la autora y desearle el mayor de los éxitos con este libro y los venideros, decirle que lo leeré tranquilamente y con bolígrafo rojo para subrayar los versos que más me gusten, para así volver a ellos fácilmente cuando me apetezca. Además de mandarle un beso, no por la fría pantalla del ordenador, sino en la portada de su libro, justo donde está escrito su nombre en letras azules, mi color preferido.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Tres años de blog.

Hace tres años empecé así y, como creo que ya he dicho muchas cosas a lo largo de todo este tiempo y ha quedado claro todo lo que el blog ha aportado a mi vida y las amistades que he hecho, todo lo que he vivido dentro y fuera de la pantalla, sobran las palabras. Hubo mucha gente que se quedó en el camino y decidió cerrar sus respectivos blogs en todo este tiempo, pero siempre surgieron amistades nuevas, blogueros por conocer. Nos fuimos eligiendo por afinidades y, al final, nos encontramos aquí. Eso es lo que hay que celebrar hoy. Y que me quedan sólo 34 años y medio de hipoteca por pagar, también. :-)

viernes, 5 de diciembre de 2008

Exámenes.

Tengo varias pilas de exámenes, cuadernos, libretas, etc. que corregir este fin de semana antes de que se acumule más material. Y estoy que me duermo por los rincones, no sé por qué. Esta mañana casi llego tarde a trabajar porque me he despertado a las 7.40. No sé si es que no ha sonado el despertador, o lo he parado. Encima, el gato, que todas las santas mañanas se pone a maullar delante de mi puerta, hoy no lo ha hecho. Con lo cual, el "despertador animal", como yo lo llamo, ha fallado también.

Me he vestido corriendo, he desayunado corriendo y me he ido. Al final, con tantas prisas, he llegado antes que nadie al departamento de inglés. Y eso que está en la otra punta del instituto, lejos de la sala de profesores.
En fin, voy a ver si sigo trabajando.

martes, 2 de diciembre de 2008

Aragoneses por el mundo.

He recibido el siguiente comentario en un post anterior y lo cuelgo aquí por si conocéis a alguien a quién le pueda interesar. Dice así:

"Hola:

Te escribo del programa “Aragoneses por el mundo” de la television autonómica de Aragón. He encontrado tu blog a través del google y te escribo porque vamos a viajar a Irlanda del Norte del 5 al 12 de diciembre y estamos buscando aragoneses que vivan allí. No sé si conoces alguno con el que nos pudiesemos poner en contacto.

Un saludo y muchas gracias de antemano por la ayuda.


DANIEL DE CASTRO, “Aragoneses por el mundo”

EMAIL: ddecast@medinamedia.info

TELEFONO: 647595815"

A ver si encontramos a alguien...

jueves, 27 de noviembre de 2008

Fin de semana bloguero.

Si el fin de semana pasado me quedé con las ganas de conocer a Cornelius, éste sí pude conocer a Marmack, quien vino a Elche. Nos pasamos el sábado de visita turística y también hablando, hablando y hablando hasta quedarme afónica (bueno, ya estaba resfriada previamente, con lo cual, no hizo falta mucho) no sólo sobre mi pueblo, sino también sobre "The Town I Love so Well", es decir, London/derry. Al menos, eso dice esta canción que yo llamo "el Aromas ilicitanos de Derry", porque la cantan siempre, del mismo modo que aquí cantamos "Aromas ilicitanos".




Tras ver casi palma a palma y tronco a tronco (que ya tiene mérito) sólo unas doscientas palmeras de las doscientas mil que hay en Elche, MA ya se cansó, obviamente, y, como de todas formas yo estaba afónica y no podía cantarle "Aromas ilicitanos", ni nada (aunque no por ello se va a librar, que se lo coloco en el vídeo siguiente), nos fuimos a una tetería. Creo que ahora ya entiende por qué mi foto de perfil de usuario es una palmera del Parque Municipal.



Además de palmeras, huertos y jardines, también vimos la basílica de Santa María, un museo sobre el Misterio de Elche y los baños árabes, aunque esto último el domingo, que son gratis. Tras un aperitivo con delicias de Elche (dátiles envueltos en bacon y con una almendra dentro) en el Parque Deportivo, como mandan los cánones ilicitanos, fuimos a la estación de tren, donde nos despedimos. Lástima que, como muchos de mis amigos son de fuera, los aeropuertos y estaciones sean siempre lugar de encuentro y de despedida hasta no se sabe cuándo.

Y eso fue el fin de semana. Fue una pena que yo no estuviera en mi mejor momento, porque no podía hablar mucho, tosía continuamente y me tenía que sonar los mocos, pero creo que vimos lo esencial de Elche y nos conocimos en persona, que fue también muy interesante. MA resultó ser un tío muy majo: simpático, con sentido del humor, pero también reflexivo, serio, con las ideas claras y un caballero. Sorprendentemente, un hombre con el que se puede hablar horas y horas de mil temas distintos sin cansarte e, incluso, quedarte afónica y seguir hablando en susurros porque la conversación lo vale, pues como dice Paco, del blog Viena directo, "lo que la gente nos enseña gratis, no tiene precio" y hay pocas personas con las que se pueda tener una buena conversación.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Besos.

Hace poco, sin querer se creó una polémica entre los partidarios de Lorca y Machado en este blog y, aunque dije que siempre fui más de Machado, la verdad es que para mí Pedro Salinas es casi el mejor poeta español de todos los tiempos. Sobre todo, desde que leí a los veinte años:

"¡Si me llamaras, sí;
si me llamaras!
Lo dejaría todo, todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!"

Y también:


"Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada
ya, para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.

Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
—¿adónde se me ha escapado?—.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos."


Pero los cantantes son casi más expertos en besos que los poetas y, si no, que se lo pregunten a Víctor Manuel:






Y también a Carlos Goñi:



Pero en fin, habrá que volver a la vida real y corregir lo que me queda.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Cazorla.



El viaje empezó con un pequeño contratiempo: se nos pinchó una rueda y menos mal que apareció la Guardia Civil para rescatarnos (no siempre están para multar, que conste) y gracias a ellos y a Antonio, que mantuvo el volante, es una anécdota que contar, pero estamos sanos y salvos. El caso es que perdimos tiempo mientras los talleres, compañías de seguros y demás se despertaban un sábado por la mañana y abrían el negocio, así que hubo que cambiar un poco los planes del fin de semana, pero al final salió todo bastante bien y lo disfrutamos.

Descubrí que tengo una capacidad tremenda para adaptarme a las circunstancias y que cuando hay un problema me centro en cómo se puede arreglar e intento colaborar con los demás para lograrlo, no salgo corriendo ni pongo pegas. Afortunadamente, la mayoría del grupo éramos así y por eso conseguimos poner cada uno su granito de arena para que las cosas salieran bien a pesar de los contratiempos. Especialmente cuando una del grupo se hizo un esguince y entre todos nos coordinamos para prestar ayuda, sobre todo, una enfermera que venía con nosotros. Menos mal que con el vendaje pudo bajar por su propio pie apoyada en dos bastones y, aunque ya llegamos a los coches anocheciendo, valió la pena el paseo lento por la sierra.



Cazorla estaba preciosa: unas cascadas impresionantes, ríos, verde por todas partes, montañas con formas diferentes... Sabía que me iba a gustar, pero nunca pensé que tanto. Además, todos estábamos igual de sorprendidos y encantados, con lo cual el buen humor se notaba. Eso sí, hacía bastante frío por la mañana temprano, desde Irlanda no había vuelto a ver escarcha sobre la hierba, y por la tarde, conforme se iba poniendo el sol también bajaron las temperaturas, lo cual, como siempre, me afectó a la garganta y, aunque he estado resistiendo lo posible estos días, hoy ya he caído y no he ido a trabajar porque me dolía mucho al hablar y al tragar.

Fue un viaje también para la reflexión, porque la naturaleza te hace pensar en que los seres humanos jamás deberíamos habernos separado de ella, por todo lo que nos aporta. Deberíamos estar integrados en ella, como nuestros antepasados. Además, como estos días he estado leyendo el libro que me regaló M.F. por mi cumpleaños, El alquimista, también me hizo pensar en todo eso de seguir la leyenda personal, el lenguaje del mundo y si será verdad que cuando deseamos algo el universo entero conspira para que se cumpla.




Al final las cosas salieron de forma diferente a lo previsto y no pude conocer a Cornelius pero, a cambio, hablé con su mujer por teléfono y comprobé que es encantadora, como ya era de suponer tras leer el blog de su marido y los posts que le dedica a veces. Por tanto, queda pendiente conocernos en otra ocasión.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Blogs.

¿Cómo explicar a alguien que no ha blogueado nunca lo que es un blog, cómo funciona, los vínculos que se crean tan fuertes...? Quiero crear un blog para el trabajo y he estado explicándoles a mis compañeros qué es, cómo funciona, cómo podemos usarlo en clase, etc. Como siempre, hay gente muy dispuesta, con muchas ganas de empezar, y otra no tanto porque no usan las nuevas tecnologías en su vida cotidiana. Pero lo más complicado es explicar qué se siente teniendo blog, por qué las amistades son tan fuertes sin habernos visto nunca.

Al final creo que lo logré y mi compañera M., que parece por ahora ser la más entusiasta en el proyecto, me dijo que entendía perfectamente que, al escribir, nos abrieramos más en la distancia y el no estar cara a cara y que eso llegara a formar una relación muy especial. Además, le parecía una forma muy interesante de conocer a gente. Me estuvo preguntando si se podían subir fotos, si las iba a ver todo el mundo o se podía seleccionar a las personas que querías que las vieran... Así que, espero que pronto tengamos una nueva bloguera por estos mundos, a ver si se anima del todo, que seguro que tiene mucho que contar. (Y nosotros que leer si se decide a escribirlo.)

Este fin de semana me voy a Cazorla a hacer senderismo, Metis me acompañará en otra ocasión a otro viaje, que ya estuvimos hablando del tema cuando me llamó hace un par de semanas o así. Y espero poder conocer el domingo a Cornelius, a ver si hay tiempo en la apretada agenda del viaje. Además, espero conocer también a Marmack la semana que viene, si es posible. Poco a poco vamos poniendo cara y voz a los amigos.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Guitarra.

Mira que no me gusta nada Federico García Lorca, pero este poema lo bordó:


"La guitarra
Empieza el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil
callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.

Es imposible
callarla.
Llora por cosas
lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama.
¡Oh guitarra! Corazón malherido
por cinco espadas."






Aunque yo fui siempre más de Antonio Machado:

"Guitarra del mesón que hoy suenas jota,
mañana petenera,
según quién llega y tañe,
las empolvadas cuerdas.

Guitarra del mesón de los caminos
no fuiste nunca ni serás poeta.

Tú eres el alma que dice su armonía
solitaria las almas pasajeras...
y siempre que te escuche el caminante
sueña con un aire de su tierra.

Guitarra del mesón que hoy suenas jota,
mañana petenera,
según quién llega y tañe,
las empolvadas cuerdas.

Guitarra del mesón de los caminos
no fuiste nunca ni serás poeta."


En fin, que me he comprado una guitarra. Ahora tendré que aprender a tocarla.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Textos "robados" 2.

Viene del post anterior, a quién le interese, que lo lea entero incluso los comentarios. Aquí sólo he puesto un poco de orden en los textos para no liarnos. La historia, por ahora, está así:


Recuerdo que te llamé desde la playa. Qué cercana y qué lejos. No te lo dije: me quité la corbata, los zapatos y remangué los bajos del pantalón para caminar por la arena. La Barceloneta estaba tranquila: unos niños jugaban en el patio de un colegio, unas chicas se apoyaban inverosímiles sobre una pared para contarse historias de amor y cigarrillos tempranos. Unos viejos jugaban quizá la última partida al aire libre. Pasó una joven atractiva haciendo deporte. A mi derecha, el Maremagnum equilibraba de modernidad el aire. Frente a mí, unos jóvenes soñaban olas de otros lugares. Recuerdo que te llamé desde la playa para decirte que volvía a mi habitación, que todo había salido bien, que Barcelona hervía en ruido y gente. Te dejé que oyeras el mar, que te llamaba. (Pedro Ojeda Escudero.)


Recuerdo que me llamaste desde la playa, ¿cómo olvidar tu voz alegre por las buenas noticias y aquella forma de decirme "te quiero"? Me costó encontrar el móvil en el fondo del bolso, sonando con tanta urgencia que me puse nerviosa y me volví torpe, sabiendo que eras tú quién llamaba y no podía encontrar el maldito trasto. Pero al final contesté y las piedras de aquella plaza castellana tan sobria se volvieron multicolores al oír tus palabras. Llovía aquel mediodía de finales de octubre en que yo cruzaba la plaza, sin paraguas, como siempre, soy así de desastre, ¿qué le vamos a hacer? Nadie es perfecto.

Me estaba empapando con esa lluvia fina y eterna que parece nada pero acaba calándote hasta los huesos. Hacía un poco de fresco y la mano con la que sujetaba el teléfono se me heló, aunque no lo noté hasta mucho después de colgar. ¿Cómo sentir el frío estando contigo aunque sea en la distancia?

Me llamaste desde la playa y me dejaste oír el mar. O la mar, ¿quién sabe? De repente, volvieron todos los veranos de mi niñez que, como canta Serrat, "sigue jugando en tu playa" porque yo también nací en el Mediterráneo. Me subió una ola de nostalgia del pecho a la garganta y la emoción apenas me dejó decirte: "Te quiero, te echo de menos, vuelve pronto." ¿Cómo olvidar esa llamada tuya desde la playa, que me hizo saber en ese preciso instante el amor inmenso que te tengo? (Amelche.)

...Colgué, mientras las nubes se alejaban sobre mi cabeza empujadas por un viento, furioso por momentos, se iban como se fue tu voz, como se alejó tu palábra calida de mi oído. Consciente ahora de mi soledad y de ese frío inexistente mientras te sentí cerca... Los viejos se alejaban ya, las chica con sus risas y misterios ya no estaban, mientras yo abría la nueva espera, para volver a escuchar tu voz... (Brujita.)


Entonces me acosté pensándote, saboreándote en la distancia sintiendo que tú también, en ese preciso instante, estabas conmigo y gocé ¡cómo gocé...! (Merche Pallarés.)

(Provisionalmente lo coloco aquí mientras pienso qué hacer porque, como le he dicho a Bridget, creo que su texto sería mejor colocarlo en lugar del mío.) Recibí tu llamada desde la playa. Yo, acostada en la cama, enredada en mis cabilaciones, le brazo ocultandome de la luz. Me contabas que la Barceloneta estaba tranquila, se oía a los niños jugar, que todo estaba bien. Tu voz sonaba acelerada. Te imaginé gesticulando en medio del paseo, mirando al mar y pensando en mi. Imagino que desde el Maremagnum hasta la playa corriste para dejar atrás el nerviosismo con el que habías salido de tu habitación para enfrentarte al nerviosismo de llamarme a mi. Recibí tu llamada desde la playa. Oí tu sonrisa através del teléfono cuando me dijiste que todo saldría bien. Que seríamos felices en Barcelona, que lo sabías porque veías el mar. El silencio nos envolvió. Repetiste que todo saldría bien. En ese momento aparté el brazo, la luz lo inundó todo y yo también pude ver el mar. (Bridget.)


O tal vez… soñé tu llamada, imaginé tu voz cálida como una caricia, sentí tus brazos envolviéndome, compartí tu risa sincera… Tal vez tú no existas, o no fue mi número el que marcaste… pero yo soñé, o imaginé o realmente recibí tu llamada… Sólo sé que en aquella tarde lluviosa me llegó un envolvente soplo de afecto y de deseo, y me sentí amada, comprendida, entendida, deseada, libre y acompañada, y me levanté de la cama revuelta con lágrimas, suaves lágrimas bailando en las pestañas, pero alegre por dentro, fuerte de nuevo para retomar la vida, real, esa sí real, que me esperaba tras la puerta de la alcoba. (Sofía)

Y Alberto sigue con la versión masculina (corrígeme si me equivoco): Sí, iba a regresar a mi habitación, a revivir tu aliento, tu sonoridad, tus manos. Entonces pasé por delante de aquella dársena. De un barco negro salían hombres negros como esscupidos de la boca del dragón. Me lo quedé mirando. Quería volver a la calidez de tu recuerdo, pero algo me impulsaba a mirar. Mi retina se cubrió de agua salada, de bravo oleaje, de piratas de otro tiempo. ¿Qué podía hacer? ¿Seguir mis deseos o dejarme atrapar por aquel férreo imán que me atraía como una sirena?Quise que tu fueras mi sirena, pero no… el destino me tenía reservada otra.

Uno de aquellos pasajeros del infierno se dirigía a mí rápidamente. Quise huir pero no pude. ¿Quién era aquél que me buscaba? ¿Por qué necesitaba esperarle? ¿Qué fuerza tenía? Era fornido, musculoso, seguro de sí… Sus ojos atormentados me suplicaban. Eran unos ojos negros, profundos, abismales. ¿Qué misterios encerraban? Por cierto, no sé si lo ves en tu ordenador, Alberto, pero he puesto los distintos trozos en diferentes colores: azul el de Pedro, verde el mío, rojo el de Brujita, naranja el de Merche y lila el de Sofía. Y ahora he añadido en negro el de Bridget y el tuyo.

viernes, 31 de octubre de 2008

Textos "robados".

Al leer este post de Pedro Ojeda Escudero no he podido evitar primero, continuar la historia en un comentario que le he dejado y después, "robárselo" y traerlo aquí, para ver si alguien más se anima a seguir escribiendo y qué nos sale de aquí. Espero que no le importe a Pedro y que se lo tome como el Arcipreste de Hita en El libro del buen amor: "Cualquiera que lo oiga, si hacer versos supiere,/ puede más añadir y enmendar, si quisiere." Después de todo, los blogs van de mano en mano y de plaza en plaza, como la literatura medieval. He aquí la historia hasta ahora:

Recuerdo que te llamé desde la playa. Qué cercana y qué lejos. No te lo dije: me quité la corbata, los zapatos y remangué los bajos del pantalón para caminar por la arena. La Barceloneta estaba tranquila: unos niños jugaban en el patio de un colegio, unas chicas se apoyaban inverosímiles sobre una pared para contarse historias de amor y cigarrillos tempranos. Unos viejos jugaban quizá la última partida al aire libre. Pasó una joven atractiva haciendo deporte. A mi derecha, el Maremagnum equilibraba de modernidad el aire. Frente a mí, unos jóvenes soñaban olas de otros lugares. Recuerdo que te llamé desde la playa para decirte que volvía a mi habitación, que todo había salido bien, que Barcelona hervía en ruido y gente. Te dejé que oyeras el mar, que te llamaba. (Pedro Ojeda Escudero.)


Recuerdo que me llamaste desde la playa, ¿cómo olvidar tu voz alegre por las buenas noticias y aquella forma de decirme "te quiero"? Me costó encontrar el móvil en el fondo del bolso, sonando con tanta urgencia que me puse nerviosa y me volví torpe, sabiendo que eras tú quién llamaba y no podía encontrar el maldito trasto. Pero al final contesté y las piedras de aquella plaza castellana tan sobria se volvieron multicolores al oír tus palabras. Llovía aquel mediodía de finales de octubre en que yo cruzaba la plaza, sin paraguas, como siempre, soy así de desastre, ¿qué le vamos a hacer? Nadie es perfecto.

Me estaba empapando con esa lluvia fina y eterna que parece nada pero acaba calándote hasta los huesos. Hacía un poco de fresco y la mano con la que sujetaba el teléfono se me heló, aunque no lo noté hasta mucho después de colgar. ¿Cómo sentir el frío estando contigo aunque sea en la distancia?

Me llamaste desde la playa y me dejaste oír el mar. O la mar, ¿quién sabe? De repente, volvieron todos los veranos de mi niñez que, como canta Serrat, "sigue jugando en tu playa" porque yo también nací en el Mediterráneo. Me subió una ola de nostalgia del pecho a la garganta y la emoción apenas me dejó decirte: "Te quiero, te echo de menos, vuelve pronto." ¿Cómo olvidar esa llamada tuya desde la playa, que me hizo saber en ese preciso instante el amor inmenso que te tengo? (Amelche.)

...Colgué, mientras las nubes se alejaban sobre mi cabeza empujadas por un viento, furioso por momentos, se iban como se fue tu voz, como se alejó tu palábra calida de mi oído. Consciente ahora de mi soledad y de ese frío inexistente mientras te sentí cerca... Los viejos se alejaban ya, las chica con sus risas y misterios ya no estaban, mientras yo abría la nueva espera, para volver a escuchar tu voz... (Brujita.)


Entonces me acosté pensándote, saboreándote en la distancia sintiendo que tú también, en ese preciso instante, estabas conmigo y gocé ¡cómo gocé...! (Merche Pallarés.)


¿Quién da más?


Pdata. Pedro me dice en los comentarios que pongáis los enlaces a su post y a este para saber de dónde viene todo y a dónde vamos con la historia. Me parece bien, porque si no, puede ser un lío encontrar luego las diferentes partes del relato.
Además, como veis, Brujita se ha animado a continuar y he añadido su texto. Y Merche Pallarés creo que se ha adelantado demasiado a los acontecimientos yendo al grano, pero en fin, ahí queda su aportación también.

Pdta 2: Una amiga me ha mandado por e-mail la continuación a partir de mi texto, por eso lo pongo en el mismo color que el de Brujita, porque es la tercera parte. Sin embargo, a mí no me cuadra que la protagonista esté en una plaza y al mismo tiempo en la cama. Puede que se imagine toda la historia, pero es que él empieza diciéndole: "Recuerdo que te llamé desde la playa", así que no se lo ha imaginado, los dos personajes coinciden en eso. En fin, será que soy muy tiquismiquis con que haya una coherencia entre el espacio-tiempo. He aquí la continuación:

O tal vez… soñé tu llamada, imaginé tu voz cálida como una caricia, sentí tus brazos envolviéndome, compartí tu risa sincera… Tal vez tú no existas, o no fue mi número el que marcaste… pero yo soñé, o imaginé o realmente recibí tu llamada… Sólo sé que en aquella tarde lluviosa me llegó un envolvente soplo de afecto y de deseo, y me sentí amada, comprendida, entendida, deseada, libre y acompañada, y me levanté de la cama revuelta con lágrimas, suaves lágrimas bailando en las pestañas, pero alegre por dentro, fuerte de nuevo para retomar la vida, real, esa sí real, que me esperaba tras la puerta de la alcoba. (Sofía)


Pdata 3: Bueno, ahora que lo leo todo, veo que, aunque Sofía lo pensó para continuar después de mi texto, también tiene sentido si lo ponemos a continuación del de Merche. Al final me voy a tener que tragar mis palabras sobre la coherencia del espacio-tiempo... Pido disculpas de rodillas. :-)

lunes, 27 de octubre de 2008

Adolescencia.

(Dedicado a Cristina, una bloguera que hoy cumple 15 años.)

"Siempre echaré de menos tener 14, 15, 16, 17 años, ser adolescente, cuando estás llena de proyectos y sueños, cuando nada es imposible si tú no quieres, cuando la vida te asquea y te encanta a la vez, cuando un rato te ríes a más no poder y más tarde igual te pones triste, cuando te sientes libre, joven y capaz de comerte el mundo.

La adolescencia y la juventud son las mejores etapas de una vida, son las etapas tuyas, verdaderamente tuyas y eres consciente de tus actos. Porque en la niñez, eres feliz, pero no eres responsable ni consciente plenamente de tus actos, en la madurez tienes una responsabilidad con tus hijos y ya no eres libre, y en la vejez ya no tienes esa euforia de la juventud.

(Escrito en mi diario el 4-11-1988, viernes, cuando yo tenía 15 años.)

Y un poema dedicado al instituto:

"Cual negras figuras de bandoleros
las palmeras, paraguas abiertos
contra el azul oscuro del cielo en invierno
cuando el semáforo vergonzoso
nos cierra el paso de nuevo
mostrando su disco rojo.

Conjunto de clases rolleras
y actividades extraescolares
iniciador de sueños y quimeras
desilusión o felicidad a mares.

Buenos y malos profesores,
exámenes y evaluaciones
se suceden de enero a enero
como las horas libres con los compañeros.

Inmensa mole amarilla
donde dejé de ser niña
para convertirme en adulta
al mismo tiempo que ser más culta.

Edificio mil veces odiado
y a pesar de todo mil veces amado
donde aprendí a compartir mi vida
con gente alegre y divertida
entre el patio y la cantina.

Cuando esté a punto de divorciarme y tenga
cinco o seis hijo y cuarenta años de edad
-como dice una compañera-
echaré el instituto a faltar."

17-1-1989.

Así que, para no echarlo a faltar, me hice profesora, para seguir eternamente yendo al instituto, mezclarme con los adolescentes y ser un poco adolescente cada día.


Otro post relacionado, el que escribí sobre las generaciones.

sábado, 25 de octubre de 2008

Carácter.

Me da rabia que me juzguen sin conocerme, sin embargo, es mucho peor cuando me juzgan conociéndome. Aunque, cuando lo hacen, parece que ni siquiera me conocieran, a pesar de muchos años de amistad. Parece un trabalenguas, pero yo sé lo que me digo.

Me han acusado varias veces de ser poco sociable, de no querer conocer gente nueva, cuando pienso que, a pesar de mi timidez, soy bastante abierta y estoy siempre dispuesta a hablar con desconocidos. De hecho, cuando he vivido en el extranjero, he llegado a conocer a muchas personas, sin ningún problema. Como también las he conocido en todos los trabajos en los que he estado y me he llevado bien con todos. Además, suelo adaptarme a viajar con gente, a salir con gente e, incluso a la gente con la que he compartido casa, que era en algunos casos bastante peculiar. Vamos, que no creo ser una tiquismiquis. Vosotros lo sabéis porque habéis comprobado que os he mandado e-mails, cartas, postales e, incluso, no he tenido reparos en hablar por teléfono o quedar para conoceros. Llegué a irme a Irlanda y todo para conocer a Anaví. Si fuera una persona cerrada o sosa, no contestaría ni me molestaría en llamar o en ir a conocer a gente nueva.

En resumen, que creo que la teoría de que soy poco sociable se cae por su propio peso. Lo que sí es verdad es que me gusta tener mi espacio y que se respete, que no se metan en mi vida privada, por ejemplo. Que no me digan cómo tengo que hacer las cosas, como si no fuera yo suficiente mayor para saber cómo vivir mi vida. Tampoco entiendo que se piensen que estoy aburrida o triste, sólo porque me apetezca estar sola. Porque hay momentos en que, cuando pasas mucho tiempo metida en un autobús con un grupo, te gusta pararte a contemplar un paisaje o visitar una ciudad tú sola. Y más yo, que trabajo encerrada con treinta personas en clase, cuando salgo al recreo me encuentro a cien personas en la sala de profesores y, al cabo de la jornada laboral me he cruzado con más de mil por los pasillos y el patio. Así que es normal que me apetezca estar sola. Además, soy una persona que, cuando no quiero estarlo, llamo por teléfono a alguien, intento quedar... O sea, que lo digo.

Tampoco me gusta que me critiquen en público sin dirigirse a mí, pero dando a entender que va para mí (y, encima, con risitas y cachondeo) en vez de dar la cara y decirme: "Ana, pasa esto." Que no me contesten cuando doy las gracias por algo y que me ignoren todo el tiempo. Cuando eso pasa, por supuesto, a mala leche a mí no me gana nadie porque yo también sé ponerme borde con los impresentables. Lo que me duele es que mis amigos no se den cuenta de que no fui yo quién empezó, sino que simplemente me defendí del ataque, y que, con la misma actitud que otras personas, a mí me juzgan y yo lo hago mal y, sin embargo, sus otros amigos lo hacen todo correctísimamente y son los buenos de la película. ¡Qué difíciles son las relaciones humanas! Pero en fin, supongo que, después de todo, "ladran, luego cabalgamos". Y que al final el tiempo me dará la razón.

Propaganda de la tierra de mis antepasados:


Cáceres capital cultural europea 2016.

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sábado, 18 de octubre de 2008

Bricolaje.

Para cambiar los tiradores viejos de los armarios y cajones de la cocina hizo falta:

  • Los alicates de mi bisabuelo.
  • El martillo de mi tío.
  • Los destornilladores de mi padre y su truco para sacar los tornillos oxidados que los carpinteros clavaron en la madera. (Hay que ser chapucero...)
  • La fuerza de mis brazos.

Bueno, mi padre sacó la mitad, pero luego yo "me enseñé", que decía mi tío y también Paco en su blog el otro día: ver aquí. Gracias, papá. Ahora, enséñame a pintar.

domingo, 12 de octubre de 2008

Nada que contar.

Entre la lluvia, el viento, que la gente se había ido de puente y los que no parece que estaban sin ganas de salir, me he pasado el fin de semana haciendo honor al lema de la Real Academia de la Lengua Española, que, por si alguien no lo sabe, es "Limpia, fija y da esplendor". Pero en sentido literal, que yo me tomo las cosas al pie de la letra, es decir: sacando brillo y esplendor a los azulejos del lavadero y la galería, fregando la vajilla nueva y limpiando armarios de la cocina, en los que he encontrado (o se me ha aparecido, no sé) hasta la Virgen del Pilar. Una que compró mi abuelo cuando hizo la mili en Zaragoza años ha. Y no debía ya ni acordarse de que estaba ahí, porque a los trece años le regalé otra cuando fui de viaje de fin de curso por tierras aragonesas y esa sí que estaba localizada. O igual la guardó cuando le regalé la mía y nunca más se supo, hasta ayer, cuando saqué todos los trastos de un armario de abajo, en la esquina, de difícil acceso, me dio por sacar la tabla y todo, para lo cual tuve que desatornillar las bisagras de la puerta del armario (¿A qué mente privilegiada se le ocurriría que se abra a la derecha, cuando el armario se mete un metro o así hacia la izquierda y con la puerta a la derecha no puedes sacar nada?) y, de repente, había algo que no me dejaba sacar la tabla. Era un bote de café vacío en el fondo de los fondos. Vale, me puse a sacar la tabla otra vez y... otra cosa con la que se atascaba. Metí el brazo y saqué... ¡una Virgen del Pilar de metal! "Pero, ¿qué hace esto aquí?"-pensé. Y mira que ya, casi ni me sorprendo de nada, porque han salido las cosas más variopintas de esa casa donde vivían mi abuelo y mi tío, por ejemplo, el carnet de identidad de mi bisabuelo, pero esto no me lo esperaba. Si es alguna señal divina (ya que hoy es el día del Pilar) espero que sea buena...

viernes, 3 de octubre de 2008

Entre todos.

La bloguera Aylandara, rebautizada como Asha tras su viaje a la India, me llamó hace unas semanas y estuvimos hablando de su estancia en ese país. Me parece precioso dedicar las vacaciones de verano a un proyecto solidario que, para ella, no sólo se limita al verano, ya que también durante todo el año dedica muchas horas al día a esa labor. Así que le prometí que escribiría un post sobre su ONG, aquí tenéis el enlace: entretodos porque creo que es mejor que lo leáis por vosotros mismos y veáis los proyectos tan interesantes que tienen en la India a nivel de educación, talleres de formación para mujeres y sanidad.

Como le dije, yo no sería capaz de ir a la India (ni siquiera de vacaciones) pero admiro a la gente que va allí y a otros países similares a aprender y a ayudar. Esos son los imprescindibles, como parece ser que dijo Bertolt Brecht. Aunque supongo que cada uno de nosotros, a nuestra manera y en nuestro ámbito, podemos hacer mucho cada día por mejorar las cosas.

Por si alguien no recuerda la frase:

"Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles."


Ps. For the person who came from Ontario and translated the post about my trip to Aragon. I speak English, so please, next time just tell me and I´ll translate the post for you because I see the internet translator destroyed my text completely! Ha, ha! But thanks for having the interest to read me, even if it wasn't written on your language.
(Postdata para la persona que llegó a mi blog desde Ontario y tradujo un post de 2006 sobre mi viaje a Aragón. Hablo inglés, así que, por favor, la próxima vez me lo dices y lo traduciré para ti porque veo que el traductor de internet destruyó por completo mi texto, ¡ja,ja! Pero gracias por mostrar interés por leerme, incluso estando escrito en otro idioma distinto del tuyo.)

Ver el destrozo, aquí.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Casi salimos nadando...

Ayer hubo una fuerte tormenta que parecía un huracán: no se veía nada de la cortina de agua que caía y luego empezó a granizar. Dos gorriones cayeron al suelo muertos, los árboles de la calle casi se parten y se han quedado con pocas hojas. Los móviles se quedaron sin cobertura, aunque el mío sí funcionaba. Como el alcantarillado general no aguantaba más agua, se salía por los desagües de las casas, los inodoros... En un momento se nos empezó a llenar de agua la casa y los cuatro que éramos no dábamos a basto a recogerla con cubos y fregonas. En fin, aquí tenéis la noticia con vídeo incluído para que veáis a qué me refiero. No he hecho fotos porque, con achicar el agua, ya tenía bastante trabajo.

Más vídeos aquí.