"Las batallas hay que darlas, se ganen o se pierdan, hay que darlas por el hecho mismo de darlas."-José Luis Sampedro.
martes, 8 de marzo de 2011
Fin de semana
sábado, 26 de febrero de 2011
Diario de una tía 2.
16-10-2010, Sábado.
Tu madre no quería cenar, porque se había pasado la tarde comiendo chocolate por orden del médico para que te movieras en la ecografía. Y ni aún así te movías, pero al final te han dado tantos meneos que has tenido que moverte. Esta tarde yo había hecho natillas del superpercado donde trabaja tu otra tía y, aunque tu padre no ha querido, el resto sí hemos comido. Así que, supongo que hoy has comido, indirectamente, las primeras natillas hechas por tu tía Ana. Tendré que practicar, porque hoy se me han quemado un poco, mi encimera calienta y no hierve la leche y, cuando te quieres dar cuenta, ya se ha quemado todo el fondo del cazo. Practicaré y, cuando vengas, siempre querrás tomar las natillas de tu tía. Por cierto, tendré que aprender también a hacer flanes. ¡Cuánto me queda por aprender aún!
23-10-2010, Sábado.
martes, 22 de febrero de 2011
Diario de una tía.
Calculo que faltan todavía unos siete meses y medio (qué lento pasa el tiempo) para que nazcas y todo el mundo anda por aquí revolucionado. Tu abuela y yo hemos ido hoy al centro comercial porque está mirando trajes para la boda de tus padres. Luego hemos ido a otra tienda y se nos caía la baba a tu abuela y a mí viendo la ropa de bebés. Tu abuela te habría comprado algo (ya te compró algunas prendas de ropa hace un par de semanas o así), pero era todo rosa o azul y no se ha atrevido porque no sabemos aún lo que vas a ser. Yo le he dicho que comprara algo azul y así acertaba siempre, porque, si eres niña, te gustará el azul, como a mí, y si eres niño, pues también y, además, te pega con los prejuicios habituales de lo que es un color “de chicos”. Al final no te hemos comprado nada, nos reservamos para más adelante. Intentaremos tener paciencia para esperarte, aunque debo confesar que cada viernes pienso que ya tienes una semana más y falta una menos para conocerte. Fue un viernes cuando me enteré de que ibas a nacer, por eso pienso en ti cada viernes.
Ayer vinieron tus padres a enseñarnos tu primera ecografía: apenas un bultito de casi dos centímetros. Ahí ponía que nacerás entre el 25 y el 28 de abril, más tarde de lo que yo pensaba, poco después de Semana Santa. Te estoy hablando en masculino porque tu abuela y yo pensamos que eres chico. Aunque tu abuelo anoche, en la cena, para llevarnos la contraria, dijo que eres niña porque las mujeres acaban carreras y son más listas que los hombres. Además, ¿cómo sabemos que eres chico? Y tu abuela y yo hemos dicho que porque lo sabemos. Es como cuando aprobé las oposiciones: sabía antes del primer examen que las aprobaba.
(Escrito el 9-10-10)
No te he escrito últimamente porque he estado bastante liada, pero sí me he acordado de ti. Tu abuela y yo fuimos el otro día a otro centro comercial y a las tiendas de al lado y estuvimos mirando la ropa de bebé, pero no nos atrevimos aún a comprar nada. Y eso que me encantó un jersey precioso para enseñar inglés, con los nombres de los animales en inglés y luego las iniciales para repetirlos a ver si te acordabas. Tiempo habrá para enseñarte inglés y valenciano, como dice tu abuela.
Si no recuerdo mal, tienes ya dos meses y medio en la barriga de tu madre y ya eres el doble de grande según la última ecografía. El otro día fue el santo de tu abuela materna y tu abuela paterna la llamó para felicitarla y estuvieron hablando de ti, de las ganas que tienen de ser abuelas y de conocerte. Sólo hay una pequeña discrepancia: tu abuela materna piensa que vas a ser niña, mientras que la paterna está convencida de que serás niño. Yo también creo que vas a ser niño. A ver si creces un poco más y nos muestras tus encantos en la ecografía y salimos de dudas.
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Esto son cartas a mi sobrino, llevo ya 26 páginas (con fotos, ¿eh?, no es sólo texto) y aún faltan dos meses para que nazca. Espero que, cuando sea mayor, le guste tener la historia de todo lo que pasó desde antes de nacer.
domingo, 6 de febrero de 2011
Biografía.
domingo, 23 de enero de 2011
Tiempos.
"No és millor ni pitjor el temps,
car tot el temps és temps d'amor,
d'una plaenta convivència
de sentiments i de persones,
de famílies i treball.
Tots els temps són el mateix temps,
perque només hi ha un temps,
i és temps d'amor i de treball,
de contribuir, entre tothom,
i cadascú en allò que faça,
per a l'establiment d'un ordre,
la construcció d'un edifici,
allò que mirarem, feliços,
quan Déu vulga, fora del temps.
Però treballem en el temps,
treballem i amem en el temps.
No hi ha temps millor ni pitjor,
solament existeix el temps,
i no és el temps qui ens justifica,
i ens cal justificar el temps.
En el temps naixem i morim,
i hem de fer nostre tot el temps,
i hem de fer nostres tots els temps,
tal com feren els nostres pares,
com deuen fer els nostres fills.
Tot el temps és el mateix temps,
totes les vides fan la vida.
Fem el temps, i que el temps no ens faça,
car el tems ens fa i ens desfà,
i hem de ser a través del temps.
Nosaltres podem fer el temps,
la construcció de l'edifici.
Foradant en la nit del temps,
obrint la nit com una mina,
obscurament i tenaçment,
ens podrem seure, si Déu vol,
amb les mans brutes de la feina,
a fumar, parlar de la pàtria,
la pàtria sòlida en el temps."
Vicent Andrés Estellés.
No es mejor ni peor el tiempo,
pues todo el tiempo es tiempo de amor,
de una placiente convivencia
de sentimientos y de personas,
de familias y trabajo.
Todos los tiempos son el mismo tiempo,
porque nada más hay un tiempo,
y es tiempo de amor y de trabajo,
de contribuir, entre todos,
y cada uno en aquello que haga,
para el establecimiento de un orden,
la construcción de un edificio,
aquello que miraremos, felices,
cuando Dios quiera, fuera del tiempo.
Pero trabajamos en el tiempo,
trabajamos y amamos en el tiempo.
No hay tiempo mejor ni peor,
solamente existe el tiempo,
y no es el tiempo quien nos justifica,
y debemos justificar el tiempo.
En el tiempo nacemos y morimos,
y hemos de hacer nuestro todo el tiempo,
y hemos de hacer nuestros todos los tiempos,
tal como hicieron nuestros padres,
como deben hacer nuestros hijos.
Todo el tiempo es el mismo tiempo,
todas las vidas hacen la vida.
Hagamos el tiempo, y que el tiempo no nos haga,
pues el tiempo hace y deshace,
y hemos de ser a través del tiempo.
Nosotros podemos hacer el tiempo,
la construcción del edificio.
Horadando en la noche del tiempo,
abriendo la noche como una mina,
oscura y tenazmente,
nos podremos sentar, si Dios quiere,
con las manos sucias de la faena,
a fumar, hablar de la patria,
la patria sólida en el tiempo.
Traducción mía.
A fumar, mejor que no, pero el resto sí me parece bien.
jueves, 6 de enero de 2011
Murcia.
Imagen "robada" del blog de María porque aún no he ido a revelar mis fotos.
María fue una guía excelente y no es peloteo, no hay nada como que alguien enamorado de su ciudad te lleve por todos los rincones y te la explique. Ese amor por las ciudades donde una vive creo que a María y a mí, se nos nota bastante. Valió la pena, habrá que repetir antes de que pasen cuatro años más.
lunes, 3 de enero de 2011
Almagro.
Casa de los fúcares bajo la lluvia (ver la parte superior de la foto con las gotas cayendo).Sin pretenderlo, creo que este viaje nos salió muy histórico y teatral. En Aranjuez vimos el palacio real que empezó a construir Felipe II y hasta bien entrado el siglo XX siguieron utilizando los reyes algunas temporadas, un mes o dos al año, por lo que parece. En Cáceres vimos las casas señoriales de la nobleza que se lanzó a la conquista de América, todas con sus torres defensivas para protegerse de los ataques de otros nobles. Tiempos difíciles aquellos, no sólo había que luchar contra los árabes sino también con los vecinos cristianos para mantener el poder y la riqueza. Y, cuando ibas en contra de los reyes, podías acabar con la torre desmochada, como las de algunos nobles que no habían apoyado a Isabel la Católica y, como castigo, les hizo derribar la parte superior de sus torres, para que no les sirvieran de defensa en futuras guerras. Trujillo fue también de esa época, con más palacios señoriales, más iglesias y conventos (refugio de nobles segundones que no heredaban el patrimonio familiar y tenían que buscar fortuna en otros campos y también de las hijas que decidían no casarse) y una plaza porticada donde, en aquel momento, solían hacer mercado y cada gremio tenía su lugar en un arco concreto. En Mérida retrocedimos a tiempos romanos y árabes y vimos el teatro, precursor de lo que luego veríamos en Almagro en el Corral de comedias y el Museo nacional del teatro, por eso decía que nos salió muy teatral el viaje. Y en Almagro también vimos parte de esos siglos de oro en los cuales los banqueros de los reyes, los Fúcares, extendían su poder y se traían consigo a sirvientes que luego enseñarían a los españoles del lugar a hacer encajes. A ver qué más cosas aprendemos la próxima vez.
lunes, 27 de diciembre de 2010
Mérida.
Teatro romano. Habrá que volver en verano para ver aquí alguna obra.
El domingo por la mañana nos fuimos a Mérida, que está a una hora de Cáceres, más o menos. Allí estuvimos visitando los monumentos más característicos de la ciudad, como el teatro romano, el puente romano o la alcazaba. Y, sobre las seis de la tarde, cuando se hizo de noche, volvimos a Cáceres. Descansamos un poco en la habitación, después de todo el día pateando la ciudad, que cansa bastante. Había estado lloviendo todo el tiempo, aunque hubo también algún breve rayo de sol como el que se ve en la foto pero, justo cuando nos disponíamos a salir a cenar, empezó a caer el diluvio universal acompañado de viento, lo que hizo que nos quedáramos en el hotel y cenáramos allí las provisiones que aún nos quedaban.
jueves, 23 de diciembre de 2010
Aranjuez.
Nos perdimos un poco a la entrada de Aranjuez, pero al final llegamos al hotel y, para mi sorpresa, aparcamos en la misma puerta. Había un montón de sitio para aparcar, no sé si porque, al ser puente, todo el mundo se había ido de vacaciones o porque es habitual encontrar aparcamiento allí. Como hay crisis y hay que ahorrar, nos habíamos llevado comida para hacer picnics y cenamos en la habitación. Después nos atrevimos a dar un paseo con un frío que pelaba y, por la calle, nos encontramos a tres mujeres que también estaban desafiando al mal tiempo y les preguntamos por una cafetería para desayunar un buen chocolate. Nos indicaron varias, dimos una vuelta para localizarlas y así, a la mañana siguiente ya fuimos directas al lugar adecuado. Seguía haciendo tanto frío que casi se me congela la mano por estar hablando por el móvil sin guantes durante cinco minutos.
Decidimos dar una vuelta por los jardines, pero no era el momento perfecto, no sólo por el frío, sino porque en esta época del año los árboles están sin hojas y no tienen el esplendor de la primavera. Así que, antes de congelarnos más, nos metimos en el palacio real, hicimos la visita guiada y, al salir, cogimos el coche otra vez para irnos a Cáceres. Por la radio escuchamos las noticias sobre la huelga de controladores y el estado de alarma y nos alegramos de no haber viajado en avión, pero a mí no me hizo ninguna gracia lo del estado de alarma. Me parece que militarizar la vida civil no conduce a nada bueno y, una vez destapada la caja de Pandora, cualquier gobierno con cualquier excusa puede utilizarlo en contra de cualquier ciudadano. Me parece algo muy peligroso, que nos quita derechos y nos iguala a las dictaduras. Hablando del tema y de otros muchos, se hizo la hora de comer algo y, como ya habíamos recorrido varios kilómetros, decidimos parar en una área de servicio para comernos otro picnic en el coche.
martes, 14 de diciembre de 2010
Este puente.
Mi padre y toda su familia es de Extremadura, pero tuvieron que emigrar tras la Guerra Civil. Yo he ido dos veces a Extremadura y me ha encantado. Me la esperaba fea, pobre, desértica y es uno de los lugares más preciosos que he conocido, me recuerda mucho a Irlanda a veces. Sesenta y dos años después de que mis abuelos emigraran con sus hijos andaba yo perdida por esas tierras. No tenemos GPS, ni lo queremos, nos manejamos con hojas impresas del Google Maps y una guía de carreteras del año 2007, tres años atrasada. Así que, acabamos perdidas en unos pueblos en los que no me importaría comprarme una casa para ir en verano: todo verde, montañas impresionantes, robles con las hojas marrones a punto de caer o ya caídas al suelo, ovejas... un regalo para los sentidos.
Al salir de ese paisaje, nos esperaba una sorpresa: nos pasaron volando en grupos por encima del coche unas aves que pensamos que eran cigüeñas. Sólo distinguimos sus siluetas negras volando majestuosamente en el horizonte. Sin embargo, al verlas después en los campos, picoteando antes de dormir (se estaba haciendo de noche y se estaban recogiendo) resultaron ser unos pájaros grandes y grises que no sabíamos lo que eran, hasta que vi un cartel que apenas pude leer desde el coche, que afirmaba que eran grullas. La conductora paró el coche en medio de la carretera (no venía nadie), bajó la ventanilla y las oímos emitir unos sonidos, llamándose unas a otras. Fue impresionante. Por eso no quiero comprarme un GPS, para poder seguir perdiéndome por esos lugares que son lo mejor de un viaje.
sábado, 11 de diciembre de 2010
Cinco años de blog.
"—Nuestro español bosteza.
¿Es hambre? ¿sueño? ¿Hastío?
Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?
—El vacío es más bien en la cabeza."
Pero también tengo mucho trabajo atrasado que terminar este fin de semana, así que, ya contaré más adelante todas estas cosas. Y, para no dejaros con mal sabor de boca, una de mis canciones preferidas:
La misma canción, para Alberto: aquí.
sábado, 27 de noviembre de 2010
Otoño.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Hoy se casa mi hermano.
“Hay una historia que habla de un pueblo en el que la gente tenía unas libretitas donde ir apuntando los momentos en que habían sido felices. Al morir, se sumaba todo y se veía quién había vivido más, porque sólo vivimos cuando somos felices. En 1918 mi bisabuelo empezó esta libreta, en la que se registran los acontecimientos más importantes de la familia: nacimientos, muertes, bodas... Parece ser que todos los López tenían una libreta igual que esta, pero, como mi bisabuela no sabía escribir, lo hizo su marido.
Hoy 20 de noviembre de 2010, vamos a escribir una página más. Seguro que os hemos hecho muchos regalos de boda, pero yo quiero regalaros una libreta nueva, con las páginas en blanco, para escribir vuestra historia a partir de ahora y que se llene de momentos felices. Por ejemplo, de paseos por los álamos del río, como el poema de Antonio Machado que yo recitaba para picar a mi hermano cuando empezó a salir con su novia:
“Allá, en las tierras altas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños..
¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo azul y blanco; dame
tu mano y paseemos.”
Pero, como no todo es perfecto en la vida y muchas veces la rutina hace mella, a fin de evitarlo, me gustaría que mi hermano recitara de vez en cuando este poema de Luis Alberto de Cuenca:
“Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».
Y este discurso debe acabar como acaban los cuentos: “Y fueron felices y comieron perdices.”
domingo, 14 de noviembre de 2010
A veces me siento así.
en mi soledad,
cuando estoy con ellos,
¡qué lejos están!"
Antonio Machado.
jueves, 11 de noviembre de 2010
La Y griega de toda la vida.
sábado, 30 de octubre de 2010
Una tarde muy agradable.
domingo, 24 de octubre de 2010
Orgullosa de ser profesora.
Como muy bien dice el vídeo siguiente:
"Señor gobernante, usted es un gobernador, yo soy un docente. Usted pasará a la historia, yo quedaré en la memoria de miles de niños, jóvenes y adultos. Usted hace escuelas, yo vivo la escuela. Usted decreta, yo enseño. Usted dirige la justicia, yo soy justa. Usted, como otros gobernantes, pasará. Yo, como otros docentes, quedaré. Usted nos humilla, yo sólo espero. Usted habla enojado, yo escucho. Usted nos quiere dividir, yo enseño a multiplicar. Usted recibe abrazos comprometidos, yo recibo abrazos sinceros. Usted me ataca, yo me defiendo. Usted tiene 8 años de gobierno, yo tengo muchos más años de docencia. Usted da subsidios, yo pago los impuestos. Usted gobierna, yo educo. Usted corta cintas, yo corto cadenas. Usted resta haberes, yo sumo conocimientos. Usted ordena, yo busco acuerdos. Usted reparte, yo comparto. Usted tiene los gastos pagados, yo pago los gastos. Usted fue elegido, yo elijo. Usted suma votos, yo enseño a votar. Usted es sólo un gobernante, yo soy un docente."
El otro día me encontré por la calle a unas alumnas que tuve hace tres años y vinieron corriendo a saludarme, hablar conmigo, contarme cómo les va en el instituto y preguntarme dónde estoy trabajando y qué hago. Eso, ¿se paga con dinero? Por tanto, hay que estar orgullosos de ser docentes, a pesar de que la sociedad en general aún no se haya dado cuenta de lo importantes que somos y no nos reconozca lo que es nuestro.
sábado, 23 de octubre de 2010
Voy a ser tía.
He intentado hacer scones esta mañana, pero no me salía la masa como quería, así que he añadido leche. Entonces estaba demasiado pegajoso y poco firme, así que he añadido harina y un poco de azúcar, para compensar. Total, que al final he acabado echando todo a ojo, sin seguir las medidas. Pero cuando he intentado amasar todo con un rodillo de madera, estaba demasiado blando, no iba a salir lo que yo quería. Cabreada, he puesto todo en un molde de cristal y lo he metido en el horno. Ha acabado siendo un bizcocho, casi con sabor de scone. Tendré que volver a intentarlo otro día.
Mientras intentaba limpiar todo el desastre, me han llamado mis padres, que estaban de viaje, y yo enfadada porque me llamaran justo cuando más lío tenía, con todo por en medio en la cocina y el bizcocho en el horno. Entonces me he enterado de que voy a ser tía y me ha dado ya todo igual.
domingo, 17 de octubre de 2010
Como la vida misma.
Y, aunque sé que hay que trabajar para ganar dinero para volver a salir de viaje, me mata la rutina de encerrarme en un edificio de ladrillo rojo de 8 a 3, de conducir 90 kms. ida y vuelta cada día, de gastarme un dineral al mes en gasolina, de pagar hipoteca cada día 11 hasta que cumpla 64 años. "Cada mañana trae, como dice Auden, verbos irregulares que es preciso aprender, o decisiones penosas y que aguardan examen", escribió Jaime Gil de Biedma. Aunque a mí, más bien, me gustaría calzarme mis botas y, como dijo Fray Luis de León, seguir la senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido.
miércoles, 13 de octubre de 2010
Comidas y cenas.
Después hubo también una cena con otra amiga en una pizzería cerca del mar, una conversación trascendental y paseo nocturno sin luna, y sin embargo, con siete olas que salté. Ya sé que se supone que hay que saltarlas en San Juan pero, como nunca lo había hecho antes, decidí saltarlas esa noche. Además, hubo una comida de tapas por Benijófar que estuvo bastante bien, completamos los cinco sellos de los establecimientos participantes y a ver si ganamos la cena para dos, ¡ja, ja! Tras la comida hubo un paseo por una playa que me recordó los veranos de mi juventud, cuando trabajaba allí en la oficina de turismo. El día anterior hubo también, con otra amiga distinta, un espectáculo sobre la vida y la obra de Miguel Hernández en el patio de la biblioteca municipal y una cena para volver a celebrar mi cumpleaños, cualquier excusa es buena. Y esa noche hubo, con otra amiga distinta de las anteriores, otra cena de tapeo y un batido tomado en una tetería decorada como una casa de principios del siglo XX. En resumen, qué bueno es juntarse con los amigos, sobre todo cuando hace tiempo que no los ves.
