sábado, 20 de abril de 2013

Mi abuelo en internet.

 El otro día encontré por casualidad en esta web: http://www.elche.me/ una referencia a un hombre con el mismo nombre y apellidos que mi abuelo:

"Lugar de muerte: 
Desaparecido en frente de guerra
Fecha de muerte: 
3 de diciembre de 1938
Biografía: 
S. M., Joaquín (¿? - 3-XII-1938). Durante la Guerra Civil desapareció en los frentes de guerra. Formó parte de la 49 Brigada Mixta.
A.H.M.E., legajos de correspondencia (1936 - 1939)."

¿Qué hace mi abuelo en internet? Yo sabía que estaba la entrada de mi blog que le dediqué en marzo de 2006 (el enlace está en este post, pinchar en la primera vez que pone "abuelo"). Sé que mi abuelo desapareció en la guerra, pero regresó al cabo de un tiempo así que, ¿era la misma persona? Pero mi abuelo no murió el 3-12-1938, si no, no estaría yo aquí contando esto porque no habría tenido hijos ni nietos. ¿Entonces? Desconozco en qué brigada estuvo y cuándo desapareció y ahí no pone la fecha de nacimiento para poder contrastar la información. Contacté con el administrador de la web y me contestó que era muy probable que fueran la misma persona, porque sería mucha casualidad que hubiera dos con el mismo nombre y apellidos y desaparecidos por las mismas fechas. Así que, ha dado por hecho que son la misma persona y ha ampliado la biografía con la información que le he dado sobre mi abuelo.

Parece que el 3-12-1938 es la fecha en la que se recibe la notificación en el ayuntamiento de que mi abuelo (supongamos que es la misma persona) ha desaparecido. Así que, he escrito al Archivo Militar de Ávila a ver si me pueden proporcionar más información sobre mi abuelo y salimos de dudas.

viernes, 5 de abril de 2013

Primavera verde.




Porque cualquier día nos puede tocar, que también tenemos hipoteca.

Más información, aquí:  aquí

viernes, 22 de marzo de 2013

Mi sobrino.

Te pregunto en inglés de qué color son las cosas y me contestas en castellano, diciendo las última sílabas de los colores: "ul" es "azul", "erde" es "verde", "coco" es "rojo", "illo" es "amarillo"... Pero no te equivocas nunca, te lo sabes todo y da igual que te lo pregunte en inglés porque también me entiendes, aunque no sepas los colores en inglés. Y te digo: "¡Excellent!" y tú repites: "lent". Jugamos con la carretilla, te señalo la rueda diciendo: "It's a wheel" y repites: "wheel". Sin darte cuenta, estás aprendiendo inglés. Tu padre te mira sorprendido, sin decir nada, mientras te canto: "Head, shoulders, knees and toes" y tu repites sólo "head", pero me entiendes, sabes decirlo en español ya y no te sorprende que yo llame a la cabeza, los hombros, las rodillas y los dedos de los pies de otra manera. Tienes un camión con unas letras, te señalo la A y la pronuncio en español. Tú dices "na" para completar mi nombre, Ana, y te como a besos porque eres muy listo y estoy muy orgullosa de ti, porque aún no tienes dos años y las primeras palabras en inglés de tu vida te las he enseñado yo.

sábado, 9 de marzo de 2013

Día de la mujer.

   Hace un mes vi este anuncio en la web y me pareció indignante que en un seguro para mujeres se nos llamara "el asegurado". ¿Acaso en un seguro para hombres, por si tienen cáncer de próstata, se les llama: "la asegurada"? No creo, jamás habrían cometido ese error. Pero claro, nosotras sólo somos mujeres y no nos deben importar estas sutilezas. Un hombre sí tiene derecho a enfadarse si se le trata con un adjetivo femenino. Pues bien, protesté al banco en cuestión el 7 de febrero y, a día de hoy, ni se han dignado en contestar. Por lo cual les he vuelto a mandar un e-mail avisándoles de que pensaba publicarlo en mi blog, para que se viera lo que les importan realmente las mujeres. Les he exigido también una disculpa y que cambien el anuncio. De paso, les he propuesto que pueden comentar aquí si tienen algo que decir al respecto. Además, ya puestas, me he tomado la libertad de enviar el anuncio de marras al Observatorio de la imagen de la mujer. En cualquier país europeo, menos aquí, habrían contestado inmediatamente y rectificado. Pero en España, hasta que no haces una denuncia formal, nadie te hace ni caso.

 

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domingo, 24 de febrero de 2013

Alemán.

Por fin vuelve a ser de día cuando voy a clase de alemán y cuando voy a trabajar por las mañanas. Me gusta que alarguen los días, preludio del buen tiempo. Conduzco con un CD del libro de lectura que aún no me he leído en alemán y van surgiendo las palabras, las frases... A veces presto atención y me sumerjo en la historia, otras estoy distraída y no me entero, otras aunque ponga todos los sentidos en ello, no hay forma de descifrar nada. "La gente de sitios distintos canta distinto", decía Alcaraz y tenía razón. (Para pedir que le pongan una calle en Alicante a mi profesor, pinchar aquí.) El alemán tiene su propio ritmo y no es tan duro como dice la gente que no ha estudiado jamás alemán. Tiene su corazoncito, su forma de expresar amor y más sentido del humor del que habríamos pensado. Se puede ser alemán y ser gracioso, aunque parezca que ambos conceptos son contradictorios.

¿Y la magia de aprender idiomas? Saber que hace año y medio no habría entendido ni jota y ahora escucho y me entero de bastantes cosas. Vale que son historias cortas, sencillitas, narradas despacio. Pero es un logro y es bonito, es como un mensaje secreto que se descifra de repente. Trabajo en inglés, vuelvo a casa y redacto un trabajo para un cursillo de la UNED en inglés. Durante el día también he hablado en español y valenciano. Los idiomas me acompañan cada día y es como vivir varias vidas en una, porque, como dijo Sapir: "Los mundos en que viven sociedades diferentes son mundos distintos y no sólo el mismo mundo con distintas etiquetas pegadas."

sábado, 16 de febrero de 2013

Cool Food Valencia.

Como hay mucha gente en paro, algunos valientes emprendedores se animan a impulsar sus propios negocios, por ejemplo, mi amiga Adela. Junto con su hijo y una compañera de carrera han decidido montar una empresa que se encarga de organizar cursos de cocina en inglés, visitas a las bodegas locales y excursiones por los alrededores. Desde aquí les deseamos mucho éxito en esta nueva aventura empresarial. Os dejo con su página web y un vídeo de la zona de Valencia donde viven, que es preciosa:
coolfood Valencia from Coolfood Valencia on Vimeo.

Contacto:  www.coolfoodvalencia.com/

Y esta entrañable canción de Obrint Pas dice así: 

"Al país de l'olivera
hi ha un riu de paper
unes galtes color terra
i un somriure d'argent
al país de les riberes
hi ha un canyar sota els estels
i un mural de fulles seques
a l'ombra d'un taronger

Al país de l'olivera

Al país que dorm a l'era
hi ha polsim de fruites velles
bicicletes entre sèquies
arracades de cireres
al país de les teulades
hi ha besos d'aigua llimó
arrapades a les cames
parotets a dins del cor
Al país que dorm a l'era

Al país de la infantesa
hi ha il·lusions a les palpentes
somnis dibuixats a l'aire
promeses a les orelles
Al país que jo ara enyore
hi guarde un tresor secret
un lligam que mai no es trenca
un amor que mai no es perd.

Al país de cases blanques
hi ha pins banyats en sal
margallons entre baladres
peus descalços dins el mar
al país de les marines
hi ha un sol roig a les vesprades
catxirulos a les platges
i uns dits pentinant onades
Al país de cases blanques

Al país de les rialles
hi ha raïm a les porxades
ametles i olives negres
un arròs fet amb costelles
al país de les costeres
hi ha llaüts i guitarrons
i la veu de les rondalles
pessigant les emocions

Al país de les rialles

Al país de la infantesa
hi ha il·lusions a les palpentes
somnis dibuixats a l'aire
promeses a les orelles
Al país que jo ara enyore
hi guarde un tresor secret
un lligam que mai no es trenca
un amor que mai no es perd."

martes, 12 de febrero de 2013

martes, 5 de febrero de 2013

Mi sobrino.

Tus padres se han ido a comprar y te has quedado con tus abuelos y conmigo. Hace frío y viento fuera, por eso estamos en el comedor de la casa con la estufa puesta, pero te has cansado de jugar allí y de explorar las otras habitaciones en busca de las bicicletas muertas de risa hace años, desde que dejamos de ser adolescentes. Te empeñas en tocar los pedales mientras te digo: "Es la bici de tu tía N., es la bici del papa" y contestas, señalándola: "Papa, papa". Te has cansado de tocar los imanes de la nevera en la cocina, de tirar de todas las puertas de los armarios y de ir a la habitación de tus abuelos a ver el ventilador, que te encanta. Ahora quieres salir a los bancales, a coger caracoles del suelo y guardarlos en tu jarrón, a pisar la tierra, coger limones, señalar a las hormigas... 

Sin embargo, hace frío y no encuentro ninguna chaqueta tuya. Quizá tu madre no la trajo porque ibas a estar dentro de casa. Da igual porque ni el viento huracanado ni la falta de chaqueta nos va a impedir salir, tu tía Ana es una mujer de recursos. Me quito el forro polar y te lo pongo. Ni protestas ni te parece extraño, me gusta que no seas un niño delicado. Te doblo las mangas que te vienen gigantes, claro. El resto no lo puedo doblar, te queda como una especie de falda encima de tu ropa, pero puedes andar, por tanto, no hay problema. Afortunadamente, eres un niño alto para tu edad. Me llegas casi a la cintura y mido 1'70. Yo me pongo mi abrigo y salimos a coger limones, que te guardo en los bolsillos. Luego nos vamos a pasear por el camino pero, a la mitad, me da miedo que cojas frío en el cuello porque mi forro polar te viene tan grande que no te lo tapa bien, así que nos volvemos.

Tu abuela sale a la porchada a ver por dónde estamos, te ve con esas pintas que llevas y se parte de risa. Se va a por la cámara, pero como no puede parar de reirse casi no atina a sacarnos una foto.

jueves, 31 de enero de 2013

En el supermercado.

Sábado a mediodía en un supermercado de barrio. Estoy en la cola para pagar cuando se asoma por la puerta un chico joven, de color, y le pregunta al cajero si hay pan. Le contesta que queda poco, pero aún hay algo, así que entra. Coge el pan y se pone detrás de mí en la cola. Cuando pago me sale un descuento de Coca-cola light y el chico le dice al cajero: "¡¡¡¡Pero tíoooooo!!! Así, ¿cómo vais a vender? ¡Coca-cola light! Lo que tenéis que ofrecer es leche, comida... Pero... ¿Coca-cola light?" Me río porque tiene razón y el cajero le contesta, de broma: "¿Por qué no? ¿Porque es muy negra?" El chico, en el poco español que sabe, intenta explicarse, aunque yo lo había entendido desde el principio: "Porque... ¿quién necesita Coca-cola light? Yo no y esta chica (refiriéndose a mí) tampoco." Me río y digo que yo no tomo Coca-cola, ni light ni de la otra. "¿Ves?, ¿ves?", dice el chico, triunfador. Salgo con el papelito de la oferta en la mano y, al ver un contenedor, lo tiro a reciclar. Esas cosas inútiles que nos ofrecen en los supermercados.

sábado, 26 de enero de 2013

Sábado de enero.

Estoy en Alicante, en unos grandes almacenes donde venden libros y artículos tecnológicos, mirando unos CDs cuando, de repente, oigo una voz a mi izquierda: "¡Ana!, ¿eres tú?" Me giro y me encuentro con R., un alumno del año pasado que ya terminó el instituto. Va vestido de negro, con un pendiente y el pelo lila, siempre ha sido muy moderno. Se nota que se alegra de verme, yo también a él. Me pregunta si I. (otra compañera) me pasó un saludo suyo. Le digo que no, pero que le pregunté a su hermano (a quién también le doy clase este año) por él y me estuvo contando cómo le va. 

(Unas horas más tarde.)
Estoy en el tren de vuelta tras la manifestación. Llega el revisor, se le nota contento y de buen humor, hablando con todo el mundo. Hasta que llega casi a mi altura y le pide el billete a una chica de color que está sentada en el asiento delante de mí, pero en el otro lado del pasillo. Se hace un poco la loca y luego saca unas monedas. El revisor dice que el billete se compra en la estación, no en el tren. Ella contesta en inglés que no habla español y se pone a mirar por la ventana. "¡Encima, pasa de mí!", exclama él. Me recuerda cuando estoy en clase y alguno se pone chulo. Está en público y sabe que todo el vagón está pendiente de cómo resuelve el asunto. De ello depende si se gana o no el respeto de los pasajeros. Le pregunta a la chica que a dónde va y le contesta que a Elche. Entonces le comunica que debe pagar 21.10 euros de multa y se lo enseña en la maquinita que lleva, para que la chica vea la cifra. Ella sigue diciendo que no habla español y lo ignora. 


Llevo un rato dudando si meterme o no en la conversación y se me debe de notar en la cara, porque el revisor ya me ha echado varias miradas. Al final, como siempre, me meto. Saber inglés implica hacer de puente comunicativo, de enlace. Le digo al revisor que hablo inglés y que si quiere, le traduzco. Contesta que no, que no es por el idioma, que lo que pasa es que la chica le echa un morro que se lo pisa. A mí también me da un poco esa impresión, pero no sé. El revisor le dice: "You've got a problem" y luego, en español, que cuando lleguemos a Elche, avisará a los de seguridad y le pedirán la documentación. Se va a seguir con su trabajo y se queda en el vagón siguiente. 

En Torrellano me da la impresión de que la chica se va a bajar. Saca dinero del bolsillo, se le cae un billete de diez y la pareja de detrás, que está al lado mío, pero después del pasillo, lo recoge y se lo devuelve. Lleva por lo menos treinta euros, ¿por qué no ha pagado, en vez de meterse en líos? No lo entiendo.

Al llegar a Elche, cuando estábamos a punto de bajar, me encuentro con una compañera que trabajó conmigo hace unos años y empezamos a hablar. Llega el revisor y me pregunta: "Do you speak English?" Le contestó: "Yes, I do." Está de broma otra vez. Va a bajar a buscar a los de seguridad. Le vuelvo a decir que, si quiere, traduzco. Vuelve a contestar que no, que últimamente le pasa mucho y es morro, para no pagar. Al final, mi compañera y yo bajamos y nos vamos, así que, me quedo sin saber cómo acaba la historia.

domingo, 6 de enero de 2013

Empieza el año.

Empieza el año después de las típicas comidas y cenas, a ver cómo se nos da. Estas navidades, aparte de las familiares, las ha habido también reuniones con los amigos y amigas. Celebramos el cumpleaños de M.Esther en grupo, luego Alberto nos invitó a comer a su casa un viernes y anoche cenamos en mi casa otra vez, como viene siendo ya una tradición desde que vivo aquí. Además, he estrenado el juego del Uno que compré hace unos años (aún estaba con el plástico puesto) y una fondú que me regalaron mi hermano y mi cuñada cuando me mudé y estaba muerta de risa en el armario de la cocina. Así que, aprovechando que era la noche del Roscón, hicimos una fondú de chocolate y nos lo pasamos muy bien jugando al Trivial, hacía siglos que no jugaba. Vamos, creo que desde el siglo XX.

Por otro lado, el miércoles quedamos tres compañeras de carrera en casa de una, más otra amiga con la que estudiamos las oposiciones dos de nosotras. Porque en las oposiciones también se hacen amistades, no es todo rivalidad. Vinieron las parejas, vinieron los hijos... ¡Cómo cambia la vida a lo largo de los años! Y es bonito seguir en contacto con gente a la que conociste cuando tenías 18 años.

domingo, 30 de diciembre de 2012

En este fin de año.

En este fin de año todavía me asombra lo contradictorio del ser humano. En este mismo momento hay gente investigando para conseguir curar enfermedades o curándolas y luchando porque la Sanidad pública no se privatice y quede en manos de buitres que nos cobren precios prohibitivos cuando estemos enfermos. Sin embargo, al mismo tiempo, hay otra gente vendiendo la Sanidad pública al mejor postor. (Poderoso caballero es don Dinero.) También hay gente investigando cómo crear armas más potentes para matar más y otra matando en guerras o porque sí. Rizando el rizo, hay hasta quién defiende el tener armas y usarlas como derecho constitucional. Vamos, que el ser humano nunca dejará de sorprenderme.

En este mismo momento, hay quien investiga cómo fueron y vivieron nuestros antepasados, incluso se remontan a miles de años y desentierran esqueletos del Neolítico para ver cómo hemos evolucionado. (Suponiendo que hayamos evolucionado, cosa que dudo a veces, porque seguimos siendo muy primitivos.) Y, al mismo tiempo, hay quién piensa que la memoria histórica es una gilipollez, que no hay que investigar nada para seguir siendo ignorantes y fácilmente manipulables. 

Asimismo, hay personas que nos dedicamos a educar, a dar clases, mientras que otros se empeñan en destruir toda nuestra labor. No sólo la de ahora, sino la que hemos desarrollado durante muchos años. Además, sin contar para nada con nosotros, como si para cambiar un cristal hablaras con el fontanero, en vez de con el cristalero, y para arreglar un grifo, hablaras con el pintor, en vez de con el fontanero. Algo totalmente surrealista, que sólo se explica cuando no tienes ninguna intención de arreglar las cosas, sino de destrozarlas por completo. Una muestra más de la dictadura en que vivimos desde hace un tiempo.


 



viernes, 28 de diciembre de 2012

Resumen del año.

El año empezó con manifestaciones (y acaba igual), con A. preocupada por su hermana convaleciente y con un viaje a Granada con mi amiga Pilar, en el que aproveché para conocer a dos blogueras de la zona: Cristina y Lourdes. Fue un puente muy bien aprovechado para tapear y conocer en persona a gente muy maja a la que ya conocía por internet.

Fue pasando el tiempo, en marzo la cosa ya estaba bastante mejor, así que A. y yo nos fuimos un día de excursión a Cartagena. Fue un día soleado, preludio de Semana Santa, con buena temperatura, en el que vimos un montón de museos, un castillo y paseamos por la orilla del mar. Volvimos, poco a poco a nuestras rutinas, a las cenas de vez en cuando en la pizzería de la playa, a nuestros paseos al salir del trabajo... 

En Semana Santa, por fin, después de muchos meses intentándolo, mi amiga Paqui y su marido me contaron que iban a tener una niña y nos fuimos a comer para celebrarlo. Hubo una cena de los compañeros de alemán en un restaurante de esa nacionalidad en la que nos lo pasamos muy bien. Mi sobrino cumplió un año y lo celebramos toda la familia, aunque por las mismas fechas murió mi tía abuela Teresa, una gran mujer.

Después llegó mayo y la fiesta hippy del cumpleaños de A. para celebrar la vida y todo lo que no había podido celebrar la navidad anterior. Siguió pasando el curso entre huelgas, manifestaciones y protestas, y llegaron los exámenes finales, los agobios, acompañar a mis alumnos a selectividad, la gala de fin de estudios y mis exámenes de alemán. Al final, todo acabó bien, a pesar de los nervios de las semanas anteriores.

 Llegó el verano, los días de piscina, de playa, de helados, de preparar el curso siguiente y de empezar a pensar dónde nos íbamos a ir de vacaciones. Al final, decidimos ir a Praga y Budapest, por si en años venideros no nos podemos ir de viaje o no podemos salir al extranjero, tal y como se está poniendo el panorama. De paso, como había que ir a Madrid para coger el avión, quedé con Alberto, el bloguero, y pudimos conocernos y cenar juntos. Además, aprovechando que el Danubio pasa por Viena y debíamos pasar por allí de camino a Budapest, quedé también con Paco, otro bloguero, para vernos las caras, aunque sólo pudo ser media hora porque ya se sabe lo que pasa en los viajes organizados.

Al acabar el verano, llegó mi cumpleaños, los últimos días de piscina y playa, la vuelta al cole y a las clases de alemán. Volvieron también (aunque en verano no habían dejado de estar), las huelgas, las manifestaciones y las protestas. Hubo alguna excursión más, para pasar el día en Altea, Agost, Valencia y una tarde de museo en Alicante. Hubo un puente maravilloso en Albarracín y los pueblos de alrededor. 

Hubo varias cenas en mi casa este año, para juntar a las amigas y los amigos, cenas de solteros y solteras. También hubo noches de filmoteca, que es barata y suelen poner películas que hace poco que han estrenado, y alguna en verano, al aire libre, de festival de cortos, así como cenas en bares de tapas y en alguna pizzería. Y, en el último trimestre, varios fines de semana encerrada en casa trabajando o estudiando alemán.

Como no se acabó el mundo, llegó Navidad. Comer y beber con familia y amigos, las postales de gente de la que no vuelves a saber nada en el resto del año, celebrar el cumpleaños de M.Esther, que es justo antes de Navidad... Lo típico de todos los años. Y hoy, comida en casa de Alberto, para que no siempre sea yo la que junto a todos en mi humilde morada. A ver con qué nos sorprende, porque es muy buen cocinero.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Amar en tiempos revueltos.

Hace siete años, cuando empecé este blog, comenzó también una serie que se ha acabado hace poco, con la excusa de los recortes. Como yo no veo mucho la tele, me sorprendía la cantidad de gente que se había hecho fan de esa serie. Llegó un momento en que me trasladaron a una ciudad costera y llegaba a casa sobre las 4 de la tarde así que, mientras comía, empecé a engancharme ya en la sexta temporada, y ahora estoy viendo capítulos atrasados por internet. Creo que es una serie que tiene muchos paralelismos con la época actual, por ejemplo, esta parrafada que suelta Luisa en el capítulo 89 de la tercera temporada: "Yo quiero que Serafín viva en un país libre, en un país en el que todos tengamos las mismas oportunidades y que las mujeres seamos respetadas y tengamos los mismos derechos que los hombres. Un país que sea abierto y culto, que no haya analfabetos, y que la gente pueda vivir en una casa digna y que buscar la comida del día a día no sea su mayor preocupación. Un país en el que puedan convivir personas de distintas ideologías, sin rencor ni resentimiento." Y Sole le contesta: "Eso no es un país, Luisa, es el paraíso. Y claro que me gustaría algo así para Serafín." A lo que Luisa responde: "Pues para conseguirlo tenemos que seguir luchando." Se supone que todo esto ocurre en 1948 en la ficción, pero ahora, en 2012, se podría decir lo mismo.  

Es una serie en la que también se habla de huelgas de mineros (como en 2012), de las que se enteraban escuchando Radio Pirenaica porque los medios oficiales lo silenciaban. Es una serie bastante barata y con mucho éxito, con lo cual, es curioso que se elimine de la programación. Y a mí que la letra de esta canción que fue banda sonora de la serie me parece muy actual... (la negrita es mía):


"Despertar
con la luz de la mañana
y renovar
otro día más la fuerza para amar
en tiempos revueltos.
Descubrir
sin quererlo así lo frágil que es vivir
decidiendo a cada paso un porvenir
de futuro incierto.
No es sencillo
avanzar olvidando lo vivido 
cuando tanto se ha dado por perdido 
y el camino es volver a comenzar.
Le canto al viento 
por todo el que venció su desaliento,
le canto al mar 
por todo aquel que tuvo que olvidar
para empezar.
Decidir 
avanzar en el camino sin dejar 
que el pasado ni el destino 
puedan destruir 
una vida honesta.
Revolver alegrías y lamentos
y entender
que es verdad, que sólo el tiempo nos dará
todas las respuestas.
No es sencillo
avanzar olvidando lo vivido
cuando tanto se ha dado por perdido
y el camino es volver a comenzar
Le canto al viento
por todo el que venció su desaliento,
le canto al mar
por todo aquel que tuvo que olvidar
para empezar..."

domingo, 23 de diciembre de 2012

Impresionante.



Impresionante cómo, en medio del barullo, se ponen a tocar, la gente se sienta, canta... Impresionante la letra de la canción, en otro contexto que no es el minero, y que siga teniendo mucho sentido. Me recordó unos versos de Miguel Hernández:

 "Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
 Muerto y veinte veces muerto, 
la boca contra la grama, 
tendré apretados los dientes 
y decidida la barba. 
 Cantando espero a la muerte, 
que hay ruiseñores que cantan 
encima de los fusiles 
y en medio de las batallas." 

 Feliz Navidad con la Solfónica y que no se nos olvide nunca luchar por lo que creemos con esta dignidad.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Tarjeta navideña.

En estas fechas la gente te puede sorprender escribiéndote cuando menos te lo esperas. Por ejemplo, hoy me ha llegado una tarjeta de un chico del que hacía años que no sabía nada. Un antiguo pretendiente, aunque jamás se atreviera a declararse porque creo que era obvio que yo le iba a decir que no, porque no me interesaba lo más mínimo. Se casó hace tiempo y no entiendo cómo sigue escribiéndome, la verdad. Inasequible al desaliento. 

Una de las razones por las que no quise salir con él fue porque sólo se escuchaba a sí mismo. Cuando yo empezaba una frase, no me dejaba acabar, tenía que hablar él y contarme que a él (o a algún conocido suyo) también le había pasado lo mismo y soltarme TODA la historia. Si no me hubiera interrumpido, se habría dado cuenta de que yo no me refería a eso, que lo que le iba a contar iba por otros derroteros. Pero en fin, hay gente que sabe escuchar y otra que sólo sabe hablar. Otra de las razones fue que se puso muy celoso cuando le dije un día que me había ido a cenar con un amigo de toda la vida, al que conozco del instituto. Pensé: "Si este tío no es nada mío (porque nos acabamos de conocer por el trabajo y ni siquiera somos amigos, es un simple conocido) y no respeta mi libertad, si fuéramos novios, ¿qué escenita me montaría? Por tanto, jamás voy a ser su novia."

Se nota que no me conoce en absoluto porque me escribe según la imagen que tiene de mí y que se ha hecho él solo. Por ejemplo, empieza diciendo: "Sé que no eres de escribir (por eso llevo siete años escribiendo un blog, que no le escriba a él, no quiere decir que no me guste escribir) pero yo en estas fechas aún me acuerdo de ti", etc. El motivo principal para no escribirle, es que resulta absurdo mantener el contacto, ya que no tenemos nada en común para mantener una amistad, y que él, a pesar de estar casado, sigue diciéndome: "Eres difícil de olvidar y he tratado de respetar tus tiempos (si los respetaras no estarías escribiendo, pero en fin), perdí tu teléfono (¡afortunadamente!). Si tienes pareja, envidio a la misma pues eres una gran mujer." Y me da su dirección de e-mail y, en el remite, la de sus padres, no la de la casa donde vive con su mujer. Si, incluso cuando él estaba soltero y sin compromiso, yo le di a entender claramente que no pensaba salir con él, ¿por qué supone que ahora puedo haber cambiado de opinión? Si llevo tres o cuatro años desaparecida, será porque no quiero saber nada, porque tengo otras cosas que hacer, otra gente con la que salir. ¿Tan difícil es de entender?

viernes, 9 de noviembre de 2012

Entre usted en el aula.

 Gracias a Isabel por mandarme un e-mail con este enlace que lleva a este texto tan real como la vida misma y a la persona que lo escribió por resumirlo tan bien:

"Mi trabajo no depende de una silla, ni de un ordenador, ni de un jefe autoritario, ni siquiera, muchas veces, de mí misma. En mi trabajo, la puntualidad, las ganas, la preparación o la responsabilidad no son garantía de éxito. Más de 1.000 veces he llegado con 10.000 actividades previstas, de libro, de interacción, de pizarra digital, de audiovisuales, de ficha y de cuadernillo y, de pronto, aunque todo apuntara a que iba a ser una clase maravillosa, la cosa acaba en un sinsabor descafeinado o en un completo desastre. Es el alto precio de educar en los tiempos que corren. Es la dificultad que entraña un trabajo que depende de otras personas. Y, sobre todo, de que estas personas sean treinta adolescentes, metidos en un aula, con edades comprendidas entre los 12 y los 18 años.

En mi trabajo, los cambios de humor son una constante. Tan pronto sonríes por el pasillo al encontrarte un compañero como tu semblante se torna serio y dictatorial nada más cruzar el umbral del aula que te toque. Vamos, de ángel a sargentona en un santiamén. Todo un ejercicio de camuflaje. Y más te vale tenerlo ensayado, o beberte tres actimels, o dos beroccas, cinco supradyns o siete redoxon complex porque, en mi trabajo, los días flojos, o tristes, o apagados no se permiten. De hecho, se pagan muy caro.

En mi trabajo, te pasas el día expuesto, hablando en alto, mirando con un ojo lo que escribes en la pizarra y con el otro lo que hace Ayoze, o Alfonso o Gerardo, que están fabricando un avión de papel, que escriben sobre la mesa o que se burlan de la negrita nueva en clase. Y luego explicas y preguntas y ninguno respeta el turno de palabra, pero bueno, te dices, al menos participan. Explicas treinta veces lo mismo, porque no te atienden, corriges los ejercicios, calmas los ánimos de dos que se pelean por un estuche, le regalas una sonrisa a Laura, la introvertida, e incluso, pese al caos, propones actividades dinámicas: un taller de crêpes, una salida al Teide, una obra de teatro... Y vuelves a mandar a callar, levanta la mano, saca el cuaderno, no tires las cosas al suelo, escribe la fecha, copia el esquema...¡uf! Si eres profesor, te sentirás ahora mismo identificado.

Me decía el otro día la compañera de Biología: esto se está convirtiendo en un 10% educar y un 90% en cuidar niños. Y no le faltaba razón.

En mi trabajo ya hay tres profesores de baja por ser incapaces de dominar un 1º de la ESO. Son alumnos de 12 años, que se esconden antes de que llegue la profesora para asustarle, que le tiran balones a la cabeza, que le ponen la zancadilla para que se caiga redonda encima de todas las mesas... Me pregunto si esto ocurre en otro tipo de trabajos. Y todo por ser demasiado permisivo, ¿demasiado amable? Ya se lo decía antes: con los niños que tenemos, cualquier signo de debilidad se paga muy caro. Me pregunto también, con cierta tristeza, con qué autoestima y seguridad se enfrenta uno de estos compañeros de nuevo a una clase entera. Lo pienso y da miedo.

Y, sin embargo, me gusta. Me gusta esta profesión, porque, a pesar de lo vacíos (de cariño, de conocimientos, de madurez, de familia...) que están los alumnos, picando y picando todo el año, uno consigue hacer un hoyo en su cerebro, entrar por esa rendija, imprimirles el mensaje de que sabiendo serán más libres, de que no todo tiene utilidad práctica, pero sí mental y, más aún, de que hay que ser honestos y solidarios y comprometidos y, ligeramente, ambiciosos y valientes y decididos. Esto último, no nos lo dice nadie. Pero lo hacemos.

Por eso me dan rabia estos recortes. No por el dinero que restan a un sueldo, que tan poco es el que, por ley, nos corresponde, sino por el empeoramiento en la calidad de nuestra educación pública. La ecuación es sencilla: incremento de alumnos en el aula + supresión de la gratuidad de los libros de texto + incremento del horario lectivo del profesorado: alumnos ignorantes y profesores desquiciados. ¿Qué resquemor hay hacia el gremio de los enseñantes? ¿cuál es el problema? ¿Que tenemos muchas vacaciones? Póngannos el mes de julio, y todos tan contentos. Pero no nos digan que no trabajamos. No, señor. Y si usted lo duda, le invito yo misma a que acuda a mi centro, a que vea la cantidad de proyectos educativos promovidos, pese a todo, por el profesorado, a que se quede a las tardes de formación, a que rellene a mi lado los informes de competencias básicas de mis 160 alumnos, la memoria del departamento, el inventario, las programaciones de aula, las pruebas de septiembre o que asista a mis once sesiones de evaluación.

Y ya que estamos, le preparo un té de descanso en mi casa, antes de comenzar a organizar las clases de la semana, de corregir los trabajos y los exámenes o de organizar las actividades para los alumnos con necesidades especiales. Y, por supuesto, si aún le quedan dudas, amigo, no lo piense más. Tengo la solución para su incertidumbre: entre usted en el aula. Y luego, ya me cuenta."

jueves, 1 de noviembre de 2012

La primera letra del abecedario.

 A veces tus padres se van a comprar y te quedas con tus abuelos y conmigo, así que aprovecho para cantarte canciones infantiles en inglés, que luego reconoces en el vídeo que te regalé, según me cuenta tu madre. No las cantas aún, pero te tocas los pies como yo te he enseñado al cantar: "Head, shoulders, knees and toes". Te llevo a pasear por los bancales que trabajó mi bisabuelo y te sigo hablando en inglés mientras me miras muy serio, como pensando: "¿Qué le pasa a mi tía en la boca, si antes hablaba en castellano?" 

Volvemos a la porchada y juegas con tus camiones, señalas las hormigas y sacas las piezas del puzzle de colores que te hace de alfombra. De entre todas las letras, números y dibujos de animales, te señalo la A y la marco con el dedo mientras la pronuncio: "A, la A de Ana". Pero sigues sin nombrarme, no sabes cómo me llamo. Los otros son: "Mama, papa, yayo, yaya", pero yo no soy nadie. Bueno, a veces soy: "tata" o "mamapapa", alguien de la familia, pero que no se sabe muy bien cómo describir. Yo insisto en que me llames "Ana", pero no hay manera. Sin embargo, al día siguiente, cuando te levantas te vas directo al puzzle y le dices a tu madre: "A", señalando la letra que te enseñé ayer. Y luego se lo dices también a tu abuela. Cuando llego a comer, me enseñas la letra y la pronuncias. Al menos, te acuerdas de algo, aunque no sepas decir mi nombre. Luego, por la tarde, paseando miras al suelo y exclamas: "A". Tu abuela se ríe porque piensa que estás usando la A para todo, pero yo me fijo en lo que has señalado y, seria, le digo: "Ven a ver esto". Porque resulta que hay una pinza de madera, rota, en el suelo y sus dos trozos forman un triángulo como una A mayúscula. Ya no reconoces la A sólo en el puzzle de goma, sino también en otros sitios. "¡Pero si sólo tiene año y medio!", se asombra tu abuela cuando le explico lo que has descubierto. Le contesto: "Pues a los tres años sabrá leer" y te como a besos mientras te prometo: "Te voy a enseñar inglés, alemán y todo lo que tú quieras. ¡Qué niño más listo!". Ya sabes la primera letra del abecedario, la inicial de tu primer apellido. Y te la he enseñado yo.

jueves, 25 de octubre de 2012

Se busca (por una buena causa).

 Hace diez años, tras la catástrofe del Prestige, muchos voluntarios colaboraron en limpiar las playas gallegas. Hoy buscamos a estos dos (pinchad en el enlace de abajo):

¿Quiénes son estos voluntarios? Ayúdanos a encontrarlos | Greenpeace España

Y, como estamos ya casi en el fin de semana, por si tenéis tiempo de ir a verla, una exposición en Tarragona en la que ha participado nuestro vecino de blog, Xnem. Aquí está el vídeo de presentación. Le deseamos mucho éxito. Abrazo patrullero, como siempre:



SOTTO LUCE trailer from xavier mulet on Vimeo.

domingo, 21 de octubre de 2012

¿Para qué sirven las manifestaciones?

Hay mucha gente que opina que no sirve de nada manifestarse, que llevamos cientos de manifestaciones y no ha servido para nada. Yo creo que sí sirve, si no, ¿por qué los poderosos se ponen tan nerviosos cada vez que nos manifestamos? ¿Por qué quieren prohibirlas o "limitarlas", incluso, impedir que se graben? ¿Por qué insisten en que da "mala imagen ante Europa"? También a mí y a mucha gente la Unión Europea nos está dando una pésima imagen robándonos nuestros derechos y sueldos con toda la caradura del mundo para dárselos a los bancos y, para más inri, nos tenemos que tragar ¡que le den el Nobel de la Paz! Como se nota que todo queda en casa y, entre ellos, se premian, se defienden y, sobre todo, se llevan nuestro dinero en nuestros morros mientras se ríen de nosotros. Así que, si no les gusta que nos manifestemos, que se jodan, como dijo la ínclita Andrea Fabra.





 Pero, volvamos al tema, ¿por qué se empeñan en impedir que nos pongamos camisetas con lemas en defensa de la Educación y Sanidad públicas o que los pongamos a la puerta de los centros educativos? (Leer aquí.) Intentan que nadie conozca sus desmanes y cómo han derrochado el dinero de todos, por lo que ahora ya no hay para lo imprescindible, aunque sí para seguir pagando sus escandalosos sueldos. El otro día leí en la puerta de una farmacia (las cuales llevan en mi región seis meses sin cobrar) una gran verdad: "Seguro que ningún político pasa seis meses sin cobrar". Ellos quieren ciudadanos dóciles, en su casa, calladitos y aguantando todo lo que ellos quieran echarnos encima. Eso, precisamente, es lo que no debemos consentir nunca porque hace años que dejamos de ser esclavos y no podemos permitirnos el lujo de que nos hagan volver a serlo.

 (Para pedir que el presupuesto en Educación vuelva a ser lo que era, pinchar aquí: http://www.loquehayquewert.org/)