domingo, 15 de febrero de 2009

La buena nueva.

La semana pasada vi en la filmoteca La buena nueva, una película sobre la guerra civil española, pero desde un ángulo distinto. El protagonista es un joven cura que cree en su profesión y en su fe y no le cuadra que, los que se supone que son "los suyos", se dediquen a matar, chantajear y amenazar a los contrarios, por mucho que estén en guerra con ellos. Le parece que eso no es cristiano, es totalmente injusto, y por eso se dedica a ayudar a los represaliados, lo cual, por supuesto, provoca que "los suyos" no entiendan nada y quieran matarlo, a pesar de ser sacerdote.






Sin embargo, él lucha hasta el final de la guerra por mantener sus ideas religiosas y sus convicciones e, incluso, llega a enfrentarse con el obispo y le dice que, si ser parte de la Iglesia es estar a favor de todos los desmanes que él ha visto en el pueblo, no quiere pertenecer a ella. Es una película buenísima, como las de antes.

lunes, 2 de febrero de 2009

Revolutionary Road.

El sábado fui a pasar el día a Alicante con unas amigas que hacía tiempo que no veía y fuimos al cine a ver:



(Quien no la haya visto y piense verla, que deje de leer aquí, el que avisa no es traidor.)


Es una tragedia de película, pero te hace plantearte cuándo dejaste de ser revolucionario para acomodarte en una casa en las afueras de la ciudad con marido/mujer, dos niños, jardín y vecinos iguales a ti. Entonces, si tuvieras la oportunidad de irte a otro sitio, París por poner un ejemplo, ¿qué sería mejor? ¿Irse o quedarse? La clave está en que, como decía Josefina R. Aldecoa en Cuando éramos jóvenes, "Es hermoso vivir en cualquier parte si te das cuenta de que estás viviendo". El problema viene cuando crees que en otro sitio tu vida sería mejor y no calculas que te llevarías todo lo negativo porque el problema no es tu vida, sino tú y cómo te la planteas o la aceptas. No sé si me explico, pero son dos concepciones de la vida que en la película convierten en antagonistas al marido y a la mujer, con lo cual, pues al final acaba mal como era de esperar.

lunes, 26 de enero de 2009

Noche de Reyes.

Ya sé que este post llega algo tarde, pero lo quería escribir a pesar de todo y dedicárselo a ME, MF, J y MC, a quienes invité a cenar en la noche de Reyes y con quienes tuvimos un debate muy interesante sobre las amistades por el blog. En esa conversación, M.E. se mostró reacia a las amistades por internet porque afirmaba que es posible engañarte muy fácilmente y porque una no se puede fiar de desconocidos. Sin embargo, J. (que lee mi blog y algunos de los vuestros) y yo decíamos que, bueno, puede ser, pero también hay engaños en amistades en la vida real y no los has conocido por internet. Además, a alguien que llevas meses o años leyendo en un blog... en fin, puede mentir, pero tarde o temprano se le vería el plumero y se descubriría el engaño.

Otro tema que salió fue si estamos enganchados al blog o a internet. Ella pensaba que sí y yo le decía que no, que las horas que no dedico a ver la tele son las que dedico al blog. Que cada uno tiene aficiones distintas a las que dedica su tiempo y la mía es el blog, como otra gente puede jugar al baloncesto, a las cartas, ir al bingo, ver la tele o cualquier otra cosa. Cada uno es dueño de repartir su tiempo libre como quiera. Y que esta no es una afición tan peligrosa como parece a los que no la conocen ni la practican.


Pdata: Atentos al manifiesto de Cornelius que se publicará el 30 de enero.

domingo, 25 de enero de 2009

Razón de amor.

"¿Serás, amor
un largo adiós que no se acaba?
Vivir, desde el principio, es separarse.
En el primer encuentro
con la luz, con los labios,
el corazón percibe la congoja
de tener que estar ciego y solo un día.
Amor es el retraso milagroso
de su término mismo;
es prolongar el hecho mágico
de que uno y uno sean dos, en contra
de la primer condena de la vida.
Con los besos,
con la pena y el pecho se conquistan
en afanosas lides, entre gozos
parecidos a juegos,
días, tierras, espacios fabulosos,
a la gran disyunción que está esperando,
hermana de la muerte o muerte misma.
Cada beso perfecto aparta el tiempo,
le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.
Ni en el llegar, ni en el hallazgo
tiene el amor su cima:
es en la resistencia a separarse
en donde se le siente,
desnudo, altísimo, temblando.
Y la separación no es el momento
cuando brazos, o voces,
se despiden con señas materiales:
es de antes, de después.
Si se estrechan las manos, si se abraza,
nunca es para apartarse,
es porque el alma ciegamente siente
que la forma posible de estar juntos
es una despedida larga, clara.
Y que lo más seguro es el adiós."


Pedro Salinas.


Yo no lo habría dicho mejor.

lunes, 12 de enero de 2009

Más mail art.



Como los viejos rockeros, el mail art nunca muere y hoy me encontré con esto en el buzón. Del viento, recuerdo la editorial Gregal de mis libros de valenciano, el refrán "De ponent, ni gent, ni vent" (de poniente, ni gente, ni viento) y una cita de una canción de María del Mar Bonet que le puse hace poco a Pedro Ojeda en un comentario en su blog: "Es vent diu que no m'estimes, bon amor, jo no m'ho crec. Es vent xiula, mou els arbres, pero d'amor no en saps res". (El viento dice que no me quiere, buen amor, yo no me lo creo. El viento silba, mueve los árboles, pero de amor no sabe nada.) Como también habla de la luna, se la dedico a Xnem por haberme enviado la postal en esta noche de luna llena. (Aunque fuera ayer.)


domingo, 11 de enero de 2009

No a la guerra.

Como dice Benedetti en este poema: No a la guerra ni a la violencia, en cualquiera de sus formas.

"Mientras pasa la estrella fugaz
acopio este deseo instantáneo
montones de deseos hondos y prioritarios
por ejemplo que el dolor no me apague la rabia
que la alegría no desarme mi amor
que los asesinos del pueblo se traguen
sus molares caninos e incisivos
y se muerdan juiciosamente el hígado
que los barrotes de las celdas
se vuelvan de azúcar o se curven de piedad
y mis hermanos puedan hacer de nuevo
el amor y la revolución
que cuando enfrentemos el implacable espejo
no maldigamos ni nos maldigamos
que los justos avancen
aunque estén imperfectos y heridos
que avancen porfiados como castores
solidarios como abejas
aguerridos como jaguares
y empuñen todos sus noes
para instalar la gran afirmación
que la muerte pierda su asquerosa puntualidad
que cuando el corazón se salga del pecho
pueda encontrar el camino de regreso
que la muerte pierda su asquerosa
y brutal puntualidad
pero si llega puntual no nos agarre
muertos de vergüenza
que el aire vuelva a ser respirable y de todos
y que vos muchachita sigas alegre y dolorida
poniendo en tus ojos el alma
y tu mano en mi mano
y nada más
porque el cielo ya está de nuevo torvo
y sin estrellas
con helicóptero y sin dios"

No sé si habéis visto un helicóptero militar de cerca alguna vez, digamos que es más grande y más ancho que un camión, pero con hélices. Y eso que yo los he visto a cierta distancia, la que hay desde la estación de autobuses en Derry hasta el cuartel donde veíamos aterrizar y despegar los helicópteros, que está al otro lado del río (y el Foyle es bastante ancho). Tal vez uno o dos kilómetros. Todas las noches a las 11 pasaba por nuestro barrio católico el helicóptero del ejército británico. Y eso que estábamos en el proceso de paz... A veces pasaban más tarde y me despertaban con el ruido. Desde entonces, no me gustan los helicópteros.

viernes, 9 de enero de 2009

Con los cinco sentidos.



Un paseo junto al mar. Paella valenciana. Chocolate negro con trocitos de naranja. La luz del mediterráneo en un día invernal. Tabarca al fondo. Las rocas, duro asiento. Confesiones. Miradas. El roce de tu piel en un abrazo. No querer soltarnos las manos. La música en mi coche: “Están as nubes chorando/ por un amor que morréu/ están as ruas molladas/ de tanto como choveu.” Sales, dejas la puerta abierta y me das la espalda mirando al mar. Me espero dos minutos, apago la radio, salgo y cierro el coche. Me guardo la llave en el bolsillo mientras me acerco a ti y no me atrevo a tocarte. Te hablo, te giras, me abrazas. “Perdona”. No hay nada que perdonar. Al fondo, Alicante. Detrás, el faro de Santa Pola. “Quero mirarme/ nas meniñas dos teus ollos/ non me deixes/ e ten compasión de min/ sen ti non podo/ sen ti non podo vivir.” Volvemos al coche. Nos vamos a casa.

(Cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia, que conste. )

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Feliz año nuevo.

De repente, se me ocurre mirar las entradas de 2007 y de 2008 y son... 74 en ambos casos. Dudo si escribir esto para desempatar y tener 75 entradas en 2008 o dejarlo estar y empezar ya mañana, con el nuevo año. Pero al final decido publicar hoy mis propuestas o deseos de año nuevo. Lo que los anglosajones llaman: "New Year resolutions".

1. Aprender a cocinar. (Ver posts anteriores.)

2. Aprender a tocar la guitarra. (No sabía yo que era tan difícil, he estado practicando con vídeos de you tube esta mañana y creo que nunca voy a poder estirar los dedos de la mano izquierda tanto como para abarcar el primero, segundo y tercer trastes con cada dedo, amén de poner cada uno en una cuerda distinta y después atravesar el índice pisando todas las cuerdas. ¡Ufff! ¿Quién se inventó eso?)

3. Jubilarme a los 35 años, aunque no creo que me dejen. Pero es que, si tengo que aprender los puntos 1 y 2, necesito media vida. Sobre todo, porque en el caso de la guitarra, no voy a aprender a los 60/65 cuando tenga artrosis y demás. Si ya me cuesta doblar los dedos en esas posturitas ahora, mucho menos voy a ser capaz a esas edades. Así que se impone la jubilación ya, aunque no creo que cuele ante mis jefes, a no ser que falsifique mi fecha de nacimiento.
Y no pido más, porque si no va a ser más difícil de cumplir.

martes, 30 de diciembre de 2008

Los hombres, la cocina y yo.

Llevo varias noches cenando en mi casa con un hombre distinto. El domingo cené con A. y muy bien. Se me quemó un poco la tortilla porque hacía años que no preparaba una y porque no domino aún la encimera de inducción nueva. Pero se podía comer, a pesar de todo, y me dijo, de broma: "De una mujer que se va a la montaña a hacer senderismo los fines de semana no me esperaba que supiera cocinar, así que, no te preocupes." Yo ya sabía que no iba a conquistar a los hombres por el estómago, pero tampoco hacía falta decirlo tan directamente, ¿no? El viernes invité a Al. A este le hice pizza del supermercado y dijo que él hace unas pizzas caseras que están de muerte. "¿Y por qué no me has invitado tú?", pensé. El sábado invité a John, le dije que iba a hacer tortilla y me contestó que para qué, si ya las venden hechas en el supermercado. (Claro, por eso he estado yo como seis años sin hacerlas.) Pero aún así la hice en una sartén nueva, más pequeña que la que tenía, y me salió mucho mejor la tortilla. A John le encantó, aunque todavía me queda que mejorar. Así que, no sé, igual voy por buen camino y aún acabo conquistando a los hombres por el estómago. Si persevero, igual llegaré a medio "arguiñana". Aunque con un cuarto ya me conformaría.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Feliz Navidad.

Estoy encantada reinaugurando mi casa cada día con unos y con otros, quedando con gente a la que hacía tiempo que no veía, aprendiendo a hacer tortillas en la encimera de inducción (me salió un poco quemada y deformada, pero en cuanto domine la sartén nueva y qué númerito hay que poner en la encimera para que no se queme, todo superado, porque estaba buena a pesar de todo), recibiendo postales navideñas de allende los mares e, incluso, un libro de poemas de Clara, como dije en el post anterior. Además me han dado un montón de regalos para mi casa y espero poder irme a vivir pronto allí. Aún faltan unas pequeñas reformas, pintar, comprar algunos muebles...

De vez en cuando la vida, toma conmigo café...


lunes, 22 de diciembre de 2008

Lavandera de la noche.

A veces, por esos misterios de la vida, aparecéis en forma de postales navideñas o cartas y, aunque nunca os haya visto más que en fotos colgadas en vuestros blogs y es posible que, en algunos casos, no haya oído vuestra voz, ni siquiera por teléfono, de repente me llegan vuestras letras, escritas a mano y cobráis vida. No es que antes no la tuviérais, pero ahora tengo algo vuestro más tangible que el reflejo de una pantalla de ordenador. El correo ordinario tiene más magia que internet, llega más directo. Y sé que existís, que sois personas de carne y hueso, no sólo un nick en un blog.

También hay veces, como hoy, en que la sorpresa es mayor, porque aparece un libro de poemas que supongo que a Clara le habrá costado sangre, sudor y lágrimas escribir y mucho más que se lo publicaran. Y, de repente, vuelvo a dos años atrás, cuando empezamos el blog común Mc Raven's Generation, y escribí que los artistas de todo tipo hoy en día no se encuentran en un bar de París, como en los años 20 del siglo pasado, ni en las tertulias de un café madrileño o bonaerense, sino en el ciberespacio. Además, siempre supe que aquel grupo de "locos" de Mc Raven's Generation teníamos todos creatividad y muchas cosas que contar, ya fuera por escrito o con imágenes y el libro de Clara que tengo en la mano viene a confirmar mis sospechas. O mis certezas.




Cuando llega un libro que viene de doce mil kilómetros de distancia, lo primero que hace una es abrirlo y leer la dedicatoria, que no transcribo aquí porque no sé si Clara querrá hacer públicas esas palabras. Y esa letra real, de mujer que existe y no se ha quedado en una pantalla de ordenador, es una letra firme, segura, a veces algo enrevesada, pero no llega a ser ininteligible. Y el bolígrafo violeta purpurina que ha usado para escribirlas denota femineidad y, tal vez, sentido artístico. Al menos, para mí, que soy tan clásica que sólo escribo en negro, azul o, cuando corrijo exámenes, rojo o verde.

A continuación, leemos las dedicatorias y después pasamos a hojear el libro al azar y nos llegan los amigos, la familia, el amor, la ciudad... en definitiva, las cosas más importantes en la vida de una persona, en este caso, Clara, pero que podríamos ser nosotros. Y, de repente yo, a doce mil kilómetros de distancia, en otro país y otro acento, tengo mucho en común con alguien a quién no he visto en mi vida. No sé por qué Clara le puso el título Lavandera de la noche, pero cuando me enteré le dije en su blog que me gustaba porque me recuerda a esta canción tradicional que grabó Carlos Núñez con Noa y que es una belleza:





No me queda más que felicitar a la autora y desearle el mayor de los éxitos con este libro y los venideros, decirle que lo leeré tranquilamente y con bolígrafo rojo para subrayar los versos que más me gusten, para así volver a ellos fácilmente cuando me apetezca. Además de mandarle un beso, no por la fría pantalla del ordenador, sino en la portada de su libro, justo donde está escrito su nombre en letras azules, mi color preferido.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Tres años de blog.

Hace tres años empecé así y, como creo que ya he dicho muchas cosas a lo largo de todo este tiempo y ha quedado claro todo lo que el blog ha aportado a mi vida y las amistades que he hecho, todo lo que he vivido dentro y fuera de la pantalla, sobran las palabras. Hubo mucha gente que se quedó en el camino y decidió cerrar sus respectivos blogs en todo este tiempo, pero siempre surgieron amistades nuevas, blogueros por conocer. Nos fuimos eligiendo por afinidades y, al final, nos encontramos aquí. Eso es lo que hay que celebrar hoy. Y que me quedan sólo 34 años y medio de hipoteca por pagar, también. :-)

viernes, 5 de diciembre de 2008

Exámenes.

Tengo varias pilas de exámenes, cuadernos, libretas, etc. que corregir este fin de semana antes de que se acumule más material. Y estoy que me duermo por los rincones, no sé por qué. Esta mañana casi llego tarde a trabajar porque me he despertado a las 7.40. No sé si es que no ha sonado el despertador, o lo he parado. Encima, el gato, que todas las santas mañanas se pone a maullar delante de mi puerta, hoy no lo ha hecho. Con lo cual, el "despertador animal", como yo lo llamo, ha fallado también.

Me he vestido corriendo, he desayunado corriendo y me he ido. Al final, con tantas prisas, he llegado antes que nadie al departamento de inglés. Y eso que está en la otra punta del instituto, lejos de la sala de profesores.
En fin, voy a ver si sigo trabajando.

martes, 2 de diciembre de 2008

Aragoneses por el mundo.

He recibido el siguiente comentario en un post anterior y lo cuelgo aquí por si conocéis a alguien a quién le pueda interesar. Dice así:

"Hola:

Te escribo del programa “Aragoneses por el mundo” de la television autonómica de Aragón. He encontrado tu blog a través del google y te escribo porque vamos a viajar a Irlanda del Norte del 5 al 12 de diciembre y estamos buscando aragoneses que vivan allí. No sé si conoces alguno con el que nos pudiesemos poner en contacto.

Un saludo y muchas gracias de antemano por la ayuda.


DANIEL DE CASTRO, “Aragoneses por el mundo”

EMAIL: ddecast@medinamedia.info

TELEFONO: 647595815"

A ver si encontramos a alguien...

jueves, 27 de noviembre de 2008

Fin de semana bloguero.

Si el fin de semana pasado me quedé con las ganas de conocer a Cornelius, éste sí pude conocer a Marmack, quien vino a Elche. Nos pasamos el sábado de visita turística y también hablando, hablando y hablando hasta quedarme afónica (bueno, ya estaba resfriada previamente, con lo cual, no hizo falta mucho) no sólo sobre mi pueblo, sino también sobre "The Town I Love so Well", es decir, London/derry. Al menos, eso dice esta canción que yo llamo "el Aromas ilicitanos de Derry", porque la cantan siempre, del mismo modo que aquí cantamos "Aromas ilicitanos".




Tras ver casi palma a palma y tronco a tronco (que ya tiene mérito) sólo unas doscientas palmeras de las doscientas mil que hay en Elche, MA ya se cansó, obviamente, y, como de todas formas yo estaba afónica y no podía cantarle "Aromas ilicitanos", ni nada (aunque no por ello se va a librar, que se lo coloco en el vídeo siguiente), nos fuimos a una tetería. Creo que ahora ya entiende por qué mi foto de perfil de usuario es una palmera del Parque Municipal.



Además de palmeras, huertos y jardines, también vimos la basílica de Santa María, un museo sobre el Misterio de Elche y los baños árabes, aunque esto último el domingo, que son gratis. Tras un aperitivo con delicias de Elche (dátiles envueltos en bacon y con una almendra dentro) en el Parque Deportivo, como mandan los cánones ilicitanos, fuimos a la estación de tren, donde nos despedimos. Lástima que, como muchos de mis amigos son de fuera, los aeropuertos y estaciones sean siempre lugar de encuentro y de despedida hasta no se sabe cuándo.

Y eso fue el fin de semana. Fue una pena que yo no estuviera en mi mejor momento, porque no podía hablar mucho, tosía continuamente y me tenía que sonar los mocos, pero creo que vimos lo esencial de Elche y nos conocimos en persona, que fue también muy interesante. MA resultó ser un tío muy majo: simpático, con sentido del humor, pero también reflexivo, serio, con las ideas claras y un caballero. Sorprendentemente, un hombre con el que se puede hablar horas y horas de mil temas distintos sin cansarte e, incluso, quedarte afónica y seguir hablando en susurros porque la conversación lo vale, pues como dice Paco, del blog Viena directo, "lo que la gente nos enseña gratis, no tiene precio" y hay pocas personas con las que se pueda tener una buena conversación.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Besos.

Hace poco, sin querer se creó una polémica entre los partidarios de Lorca y Machado en este blog y, aunque dije que siempre fui más de Machado, la verdad es que para mí Pedro Salinas es casi el mejor poeta español de todos los tiempos. Sobre todo, desde que leí a los veinte años:

"¡Si me llamaras, sí;
si me llamaras!
Lo dejaría todo, todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!"

Y también:


"Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada
ya, para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.

Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
—¿adónde se me ha escapado?—.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos."


Pero los cantantes son casi más expertos en besos que los poetas y, si no, que se lo pregunten a Víctor Manuel:






Y también a Carlos Goñi:



Pero en fin, habrá que volver a la vida real y corregir lo que me queda.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Cazorla.



El viaje empezó con un pequeño contratiempo: se nos pinchó una rueda y menos mal que apareció la Guardia Civil para rescatarnos (no siempre están para multar, que conste) y gracias a ellos y a Antonio, que mantuvo el volante, es una anécdota que contar, pero estamos sanos y salvos. El caso es que perdimos tiempo mientras los talleres, compañías de seguros y demás se despertaban un sábado por la mañana y abrían el negocio, así que hubo que cambiar un poco los planes del fin de semana, pero al final salió todo bastante bien y lo disfrutamos.

Descubrí que tengo una capacidad tremenda para adaptarme a las circunstancias y que cuando hay un problema me centro en cómo se puede arreglar e intento colaborar con los demás para lograrlo, no salgo corriendo ni pongo pegas. Afortunadamente, la mayoría del grupo éramos así y por eso conseguimos poner cada uno su granito de arena para que las cosas salieran bien a pesar de los contratiempos. Especialmente cuando una del grupo se hizo un esguince y entre todos nos coordinamos para prestar ayuda, sobre todo, una enfermera que venía con nosotros. Menos mal que con el vendaje pudo bajar por su propio pie apoyada en dos bastones y, aunque ya llegamos a los coches anocheciendo, valió la pena el paseo lento por la sierra.



Cazorla estaba preciosa: unas cascadas impresionantes, ríos, verde por todas partes, montañas con formas diferentes... Sabía que me iba a gustar, pero nunca pensé que tanto. Además, todos estábamos igual de sorprendidos y encantados, con lo cual el buen humor se notaba. Eso sí, hacía bastante frío por la mañana temprano, desde Irlanda no había vuelto a ver escarcha sobre la hierba, y por la tarde, conforme se iba poniendo el sol también bajaron las temperaturas, lo cual, como siempre, me afectó a la garganta y, aunque he estado resistiendo lo posible estos días, hoy ya he caído y no he ido a trabajar porque me dolía mucho al hablar y al tragar.

Fue un viaje también para la reflexión, porque la naturaleza te hace pensar en que los seres humanos jamás deberíamos habernos separado de ella, por todo lo que nos aporta. Deberíamos estar integrados en ella, como nuestros antepasados. Además, como estos días he estado leyendo el libro que me regaló M.F. por mi cumpleaños, El alquimista, también me hizo pensar en todo eso de seguir la leyenda personal, el lenguaje del mundo y si será verdad que cuando deseamos algo el universo entero conspira para que se cumpla.




Al final las cosas salieron de forma diferente a lo previsto y no pude conocer a Cornelius pero, a cambio, hablé con su mujer por teléfono y comprobé que es encantadora, como ya era de suponer tras leer el blog de su marido y los posts que le dedica a veces. Por tanto, queda pendiente conocernos en otra ocasión.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Blogs.

¿Cómo explicar a alguien que no ha blogueado nunca lo que es un blog, cómo funciona, los vínculos que se crean tan fuertes...? Quiero crear un blog para el trabajo y he estado explicándoles a mis compañeros qué es, cómo funciona, cómo podemos usarlo en clase, etc. Como siempre, hay gente muy dispuesta, con muchas ganas de empezar, y otra no tanto porque no usan las nuevas tecnologías en su vida cotidiana. Pero lo más complicado es explicar qué se siente teniendo blog, por qué las amistades son tan fuertes sin habernos visto nunca.

Al final creo que lo logré y mi compañera M., que parece por ahora ser la más entusiasta en el proyecto, me dijo que entendía perfectamente que, al escribir, nos abrieramos más en la distancia y el no estar cara a cara y que eso llegara a formar una relación muy especial. Además, le parecía una forma muy interesante de conocer a gente. Me estuvo preguntando si se podían subir fotos, si las iba a ver todo el mundo o se podía seleccionar a las personas que querías que las vieran... Así que, espero que pronto tengamos una nueva bloguera por estos mundos, a ver si se anima del todo, que seguro que tiene mucho que contar. (Y nosotros que leer si se decide a escribirlo.)

Este fin de semana me voy a Cazorla a hacer senderismo, Metis me acompañará en otra ocasión a otro viaje, que ya estuvimos hablando del tema cuando me llamó hace un par de semanas o así. Y espero poder conocer el domingo a Cornelius, a ver si hay tiempo en la apretada agenda del viaje. Además, espero conocer también a Marmack la semana que viene, si es posible. Poco a poco vamos poniendo cara y voz a los amigos.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Guitarra.

Mira que no me gusta nada Federico García Lorca, pero este poema lo bordó:


"La guitarra
Empieza el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil
callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.

Es imposible
callarla.
Llora por cosas
lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama.
¡Oh guitarra! Corazón malherido
por cinco espadas."






Aunque yo fui siempre más de Antonio Machado:

"Guitarra del mesón que hoy suenas jota,
mañana petenera,
según quién llega y tañe,
las empolvadas cuerdas.

Guitarra del mesón de los caminos
no fuiste nunca ni serás poeta.

Tú eres el alma que dice su armonía
solitaria las almas pasajeras...
y siempre que te escuche el caminante
sueña con un aire de su tierra.

Guitarra del mesón que hoy suenas jota,
mañana petenera,
según quién llega y tañe,
las empolvadas cuerdas.

Guitarra del mesón de los caminos
no fuiste nunca ni serás poeta."


En fin, que me he comprado una guitarra. Ahora tendré que aprender a tocarla.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Textos "robados" 2.

Viene del post anterior, a quién le interese, que lo lea entero incluso los comentarios. Aquí sólo he puesto un poco de orden en los textos para no liarnos. La historia, por ahora, está así:


Recuerdo que te llamé desde la playa. Qué cercana y qué lejos. No te lo dije: me quité la corbata, los zapatos y remangué los bajos del pantalón para caminar por la arena. La Barceloneta estaba tranquila: unos niños jugaban en el patio de un colegio, unas chicas se apoyaban inverosímiles sobre una pared para contarse historias de amor y cigarrillos tempranos. Unos viejos jugaban quizá la última partida al aire libre. Pasó una joven atractiva haciendo deporte. A mi derecha, el Maremagnum equilibraba de modernidad el aire. Frente a mí, unos jóvenes soñaban olas de otros lugares. Recuerdo que te llamé desde la playa para decirte que volvía a mi habitación, que todo había salido bien, que Barcelona hervía en ruido y gente. Te dejé que oyeras el mar, que te llamaba. (Pedro Ojeda Escudero.)


Recuerdo que me llamaste desde la playa, ¿cómo olvidar tu voz alegre por las buenas noticias y aquella forma de decirme "te quiero"? Me costó encontrar el móvil en el fondo del bolso, sonando con tanta urgencia que me puse nerviosa y me volví torpe, sabiendo que eras tú quién llamaba y no podía encontrar el maldito trasto. Pero al final contesté y las piedras de aquella plaza castellana tan sobria se volvieron multicolores al oír tus palabras. Llovía aquel mediodía de finales de octubre en que yo cruzaba la plaza, sin paraguas, como siempre, soy así de desastre, ¿qué le vamos a hacer? Nadie es perfecto.

Me estaba empapando con esa lluvia fina y eterna que parece nada pero acaba calándote hasta los huesos. Hacía un poco de fresco y la mano con la que sujetaba el teléfono se me heló, aunque no lo noté hasta mucho después de colgar. ¿Cómo sentir el frío estando contigo aunque sea en la distancia?

Me llamaste desde la playa y me dejaste oír el mar. O la mar, ¿quién sabe? De repente, volvieron todos los veranos de mi niñez que, como canta Serrat, "sigue jugando en tu playa" porque yo también nací en el Mediterráneo. Me subió una ola de nostalgia del pecho a la garganta y la emoción apenas me dejó decirte: "Te quiero, te echo de menos, vuelve pronto." ¿Cómo olvidar esa llamada tuya desde la playa, que me hizo saber en ese preciso instante el amor inmenso que te tengo? (Amelche.)

...Colgué, mientras las nubes se alejaban sobre mi cabeza empujadas por un viento, furioso por momentos, se iban como se fue tu voz, como se alejó tu palábra calida de mi oído. Consciente ahora de mi soledad y de ese frío inexistente mientras te sentí cerca... Los viejos se alejaban ya, las chica con sus risas y misterios ya no estaban, mientras yo abría la nueva espera, para volver a escuchar tu voz... (Brujita.)


Entonces me acosté pensándote, saboreándote en la distancia sintiendo que tú también, en ese preciso instante, estabas conmigo y gocé ¡cómo gocé...! (Merche Pallarés.)

(Provisionalmente lo coloco aquí mientras pienso qué hacer porque, como le he dicho a Bridget, creo que su texto sería mejor colocarlo en lugar del mío.) Recibí tu llamada desde la playa. Yo, acostada en la cama, enredada en mis cabilaciones, le brazo ocultandome de la luz. Me contabas que la Barceloneta estaba tranquila, se oía a los niños jugar, que todo estaba bien. Tu voz sonaba acelerada. Te imaginé gesticulando en medio del paseo, mirando al mar y pensando en mi. Imagino que desde el Maremagnum hasta la playa corriste para dejar atrás el nerviosismo con el que habías salido de tu habitación para enfrentarte al nerviosismo de llamarme a mi. Recibí tu llamada desde la playa. Oí tu sonrisa através del teléfono cuando me dijiste que todo saldría bien. Que seríamos felices en Barcelona, que lo sabías porque veías el mar. El silencio nos envolvió. Repetiste que todo saldría bien. En ese momento aparté el brazo, la luz lo inundó todo y yo también pude ver el mar. (Bridget.)


O tal vez… soñé tu llamada, imaginé tu voz cálida como una caricia, sentí tus brazos envolviéndome, compartí tu risa sincera… Tal vez tú no existas, o no fue mi número el que marcaste… pero yo soñé, o imaginé o realmente recibí tu llamada… Sólo sé que en aquella tarde lluviosa me llegó un envolvente soplo de afecto y de deseo, y me sentí amada, comprendida, entendida, deseada, libre y acompañada, y me levanté de la cama revuelta con lágrimas, suaves lágrimas bailando en las pestañas, pero alegre por dentro, fuerte de nuevo para retomar la vida, real, esa sí real, que me esperaba tras la puerta de la alcoba. (Sofía)

Y Alberto sigue con la versión masculina (corrígeme si me equivoco): Sí, iba a regresar a mi habitación, a revivir tu aliento, tu sonoridad, tus manos. Entonces pasé por delante de aquella dársena. De un barco negro salían hombres negros como esscupidos de la boca del dragón. Me lo quedé mirando. Quería volver a la calidez de tu recuerdo, pero algo me impulsaba a mirar. Mi retina se cubrió de agua salada, de bravo oleaje, de piratas de otro tiempo. ¿Qué podía hacer? ¿Seguir mis deseos o dejarme atrapar por aquel férreo imán que me atraía como una sirena?Quise que tu fueras mi sirena, pero no… el destino me tenía reservada otra.

Uno de aquellos pasajeros del infierno se dirigía a mí rápidamente. Quise huir pero no pude. ¿Quién era aquél que me buscaba? ¿Por qué necesitaba esperarle? ¿Qué fuerza tenía? Era fornido, musculoso, seguro de sí… Sus ojos atormentados me suplicaban. Eran unos ojos negros, profundos, abismales. ¿Qué misterios encerraban? Por cierto, no sé si lo ves en tu ordenador, Alberto, pero he puesto los distintos trozos en diferentes colores: azul el de Pedro, verde el mío, rojo el de Brujita, naranja el de Merche y lila el de Sofía. Y ahora he añadido en negro el de Bridget y el tuyo.