miércoles, 22 de febrero de 2006

Los colores de Derry 2

Y comenzó el invierno... El frío era aún un compañero soportable, y un jersey y una buena calefacción permitían mantener una amistosa relación con la temperatura... Las inclemencias del tiempo se alternaban, como si lluvia, viento y frío se pusieran de acuerdo para turnarse, evitando así un excesivo tormento de los ciudadanos. Algunos días, la lluvia era suave, aunque pertinaz, te acompañaba, te envolvía, pero te permitía caminar bajo ella, con ella y hacer tu vida en la ciudad. Otros días, tomaba su rostro más fiero y se aliaba con el viento para hacerte sentir tan impotente como las pobres hojas rojas que ambos habían hecho desaparecer... Y otros días, desaparecían viento y lluvia, y dejaban que el sol fuera protagonista, poniendo un brillo especial en los verdes campos y recortando bellísimas las siluetas de las siempre presentes torres de las catedrales. Eran esos días de seco frío invernal, que me hacían recordar los fríos campos de Castilla... Días claros, fríos, recios, pero bellísimos...
Un nuevo cambio de hoja al calendario, y con diciembre llegó realmente, soberano, potente, imponente, el INVIERNO... Al regresar de Londres nos hizo conocer su presencia, zarandeando nuestro avión en un viento que era más bien un huracán helado, y azotándonos bajo la lluvia al descender la escalerilla (¡cual trémulas estrellas del cine clásico americano!) y atravesar, apenas conservando el equilibrio, la pista del diminuto aeropuerto para buscar refugio y maletas en la terminal. Un taxi nos llevó bajo la tormenta, en medio de la noche.... El ruido del viento era la voz dominante del invierno.... Y el frío fue ya un compañero inseparable, tan cercano a veces que atravesaba nuestros cuerpos y lo sentías invadirte las entrañas. Los jerseys más cálidos, la calefacción constante, no eran protección suficiente. El frío te abrazaba a pesar de todas las corazas, y te encontraba en la madrugada aunque te escondieras bajo los edredones.
Y Derry, esa ciudad de tantos colores, catedrales y murallas grises, ayuntamiento cobrizo, río azul, campos verdes, murales color sangre, Navidad blanca, dorada, verde y roja, puertas multicolores y otoño de ocres infinitos, esa ciudad que me brindaba cada tarde al salir de Santa Cecilia un rostro distinto de sus catedrales y su río desde lo alto de Creggan, esa ciudad de los dos nombres, se convirtió en una ciudad de cristal. La ciudad de las amapolas rojas, de los uniformes rojo y negro de los aprendices, de los bordillos pintados, y de los “colores” que hacen perder la cabeza a algunos fanáticos seguidores del Celtic, esa ciudad de tantos colores, se convirtió en una postal de blanca Navidad.
Y ese fue el milagro, la sorpresa, el guiño inolvidable, que Derry me brindó antes de partir. Cual en un cuento de hadas, la ciudad de ladrillo, cemento y piedra, amaneció una mañana, tan sólo dos días antes de mi marcha, transformada en una ciudad transparente. El campo de enfrente de mi casa no era ya verde, sino blanco, de un blanco brillante, casi un bellísimo espejo. Los árboles no eran ya rojos ni marrones, sino blancos, y sus ramas estaban cubiertas de unos finísimos cristales... Las calles, las puertas, las paredes, los coches, los tejados, hasta las telas de araña, se habían vuelto de cristal... Y una niebla también blanquecina envolvía, fantasmagórica, la ciudad... Al día siguiente, la niebla se disipó, y la ciudad siguió convertida en una joya, cada árbol, cada planta, era una finísima obra de artesanía, una delicadísima talla de cristal... Y al ir a Santa Cecilia por última vez, se me brindó una nueva imagen bellísima. El día era claro, una luz brillante acentuaba la intensidad del blanco cristalino que cubría calles, casas y jardines, pero una niebla blanca, baja, muy baja, formaba una nube alargada que se extendía en el horizonte, sobre Santa Cecilia y el cementerio, ofreciéndose a la vista de todos aquellos que se aproximasen a Bligh’s Lane desde el Creggan.
Adiós Derry. Creo que vi todos tus rostros, salvo el de la primavera... Tus árboles, ahora desnudos, se llenarán entonces de brotes, las flores embellecerán tus campos, los días se alargarán y la vida seguirá renaciendo bajo la lluvia... Pero yo no lo veré, no estaré allí, no subiré cada tarde la cuesta de Great James St., no saludaré al pasar a las casas de puertas y ventanas pintadas de colores, ni encontraré una y otra vez, desde diversos lugares de la ciudad, la silueta de la catedral de St. Eugene. Pero la primavera volverá.. La vida sigue y se renueva constantemente, y desde el lugar donde esté, siempre podré mirar el cielo y saludar a la luna llena.
Adiós, Derry.
(Fin del texto de Pilar)

martes, 21 de febrero de 2006

Los colores de Derry 1

Pilar me ha enviado esta historia que me encanta y me ha devuelto a un tiempo pasado. Como es muy larga, la publico en dos partes.
Durante cuatro meses Derry fue mi hogar. Ahora, la luz de Málaga parece cegarme, borrando las imágenes de las calles que recorrí, de los lugares que fueron cotidianos. Un par de aviones y varias horas en Stansted me arrancaron del cálido verano malagueño, para trasladarme a una pequeña ciudad a las orillas del Foyle. Cambié el azul luminoso de Málaga por el verde de los campos irlandeses y el cielo gris de una ciudad de nombre equívoco. El bullicio del mes de la Feria se trocó en el ajetreado comienzo de curso en una escuela en la que casi todo me era extraño. Pero desde el primer momento me sentí parte de aquel lugar, aquel era mi sitio durante casi cuatro meses. Su lluvia fue mi lluvia, sus calles a veces anodinas fueron las mías, y cuando recorría los pasillos de Santa Cecilia para hacer fotocopias o preparaba la clase en el semi barracón que constituye el Anexo de Lenguas Modernas, aquella era mi clase y mi escuela. Y ahora, la vuelta a los lugares cotidianos, apenas olvidados este tiempo, amenazaba con borrar la inmediatez de los recuerdos, y, antes de que eso pueda suceder, quiero decirte algo, pequeña, gris, casi anodina, ciudad de Derry.
Tu nombre es el primer equívoco que se le presenta al visitante. Y yo tomé partido, hice mi elección casi desde el primer momento, y la confirmé tras visitar por primera vez el Bogside o leer los primeros capítulos del relato de Paddy Doherty. Ya supe que Derry es tu nombre y Derry serás siempre para mí. Y espero que ya ese nombre no te cueste más sangre.
Cuando te conocí me sorprendió la pequeñez de tu puerta de entrada, y la increíble soledad de tus calles en domingo por la mañana, la sordidez del Waterside y su Workhouse, en vigor hasta los años cuarenta del siglo que acaba de terminar. Confundí, ¡terrible error! las torres de tus catedrales, ¿hermanas? ¿rivales?, y me encontré frente por frente con el cartel lealista, cuando buscaba mi camino de vuelta a casa.. la primera tarde que visitaba la ciudad... Tuve que protegerme de la lluvia, que me acompañó, tenaz, en mi primera visita a Buncrana... Pero pronto hubo un milagro, y conocí durante tres semanas la faz del verano de Derry. Un cielo claro, luz del sol en las clases de la tarde, y una temperatura que me hizo comprar una chaqueta ligera en mis queridos Dunnes Stores, y una falda, cómoda, viajera y algo picante, en una “charity” del Diamond.
Y ese septiembre fue verano en Derry. Y Derry se vistió de azul, y el sol iluminaba el campo verde frente a la puerta de mi casa y me brindaba unas preciosas puestas cuando regresaba al atardecer y lo descubría en lo alto de la colina, al comenzar la cuesta de Glen Road.
Llegó octubre y Derry comenzó a ser una ciudad gris. Los últimos días del mes la lluvia azotó la ciudad, y la lluvia, una lluvia sin piedad, me acompañó en Dublín el día que Felipe regresaba a España, y la lluvia, una lluvia más suave, me recibió en Dublín la tarde que llegué camino yo a España.
Y durante los cuatro días que pasé en Málaga, la naturaleza se contagió en Derry de la borrachera general de Halloween, y puso a la ciudad un mágico disfraz. Cuando regresé encontré Derry pintado de los más bellos colores. El campo frente a la casa seguía siendo verde, pero los árboles se habían vestido con una increíble variedad de rojos, marrones y amarillos. Como si un pintor apasionado e imaginativo hubiera recorrido la ciudad, mezclando colores en su paleta y vertiéndolos después en un lienzo compuesto por miles de hojas. Era el otoño. Un bellísimo otoño. Mas tan breve.... Apenas duró una semana. Las mañanas tuvieron entonces una luz especial, y el corto trayecto hasta la casa de Nuala se convertía cada día en una ocasión de gozar de una visión que hubiera deseado ser capaz de plasmar en un cuadro. E incluso la espera en el patio, junto al Peugeot rojo, se transformaba en la posibilidad de gozar un poquito más de esa belleza, antes de encerrarme entre las paredes del Anexo... Al salir de la escuela, el día estaba ya a punto de acabar y apenas podía disfrutar de la fiesta de colores, acaso tan sólo saludar a los árboles rojos frente al Guildhall... Las calles estaban cubiertas de hojas, que mezcladas con el barro formaban un tapiz sucio y poco confortable... Sí, fue el otoño de Derry... fugaz otoño... Al final de aquella semana, el viento, un viento enfurecido (quien sabe si por los odios insensatos de los humanos) y una lluvia que te azota sin que puedas protegerte¸ desnudaron las ramas de los árboles, barrieron las hojas que cubrían las calles y despojaron a la ciudad de su manto rojo y amarillo...

domingo, 19 de febrero de 2006

Belo Horizonte.

No sé si la ciudad hará honor a su nombre. Felipe y Pilar andan recorriéndola y enviándome fotos de rascacielos, edificios raros de no sé qué arquitecto que diseñó Brasilia, parques... Pero a mí, la que más me ha gustado ha sido ésta. Un gato brasileño de Belo Horizonte en un parque. Un gato de lo más común, que podría ser el mío, aunque el mío no tiene esas rayas. "Tantos miles de kilómetros, para quedarse con un gato, después de todas las fotos que le hemos mandado"-pensarán Felipe y Pilar. Pues sí, no sé si es el gato o las palmeritas que lo acompañan y que me recuerdan a Elche, pero me quedo con esta foto, debo de ser así de rara. :D

viernes, 17 de febrero de 2006

La Armada vencida.


Este cartel, situado en Portrush, en la costa de Antrim, Irlanda del Norte, recuerda lo ocurrido con la mal llamada Armada invencible. En rojo los puntos donde naufragaron los galeones españoles, y porque el mapa de Irlanda no está completo, porque más al sur hubo más naufragios. Traduzco del inglés:


LA ARMADA INVENCIBLE EN IRLANDA, EL RASTRO DE DE CUÉLLAR


En 1588 muchos barcos de la Armada invencible (la mayor flota invasora jamás enviada) encallaron en las costas de Irlanda dejando un rastro de innumerables naufragios entre las playas del Norte de Antrim/Donegal y Blasket Sound en Kerry. Un superviviente de uno de ellos, Francisco de Cuéllar, realizó un viaje heroico por tierra desde Sligo a Antrim en un intento de encontrar un camino de vuelta a España.

EL CASTILLO DE DUNLUCE

Tras el hundimiento del Girona, de Cuéllar permaneció en la zona durante un tiempo. Debió de haber estado muy próximo al castillo de Dunluce, la fortaleza de Sorley Boy MacDonnell. Los MacDonnell del norte de Antrim no sentían mucha simpatía por las autoridades inglesas de Irlanda, por lo que Sorley Boy había proporcionado refugio a cinco supervivientes del Girona. A pesar de ello, de Cuéllar se sentía intranquilo en la región.
"La causa principal de mi tristeza era que no tenía los medios para embarcarme rumbo al Reino de Escocia, hasta que un día me enteré de la existencia del territorio de un salvaje a quien llamaban Príncipe Ocan (O'Cahan) donde había algunas naves que se dirigían hacia Escocia. Allá me encaminé, arrastrándome, pues casi no podía moverme. Sin embargo, como eso me conducía a ponerme a salvo, me esforcé todo lo que pude por andar y llegué con rapidez, pero para entonces, las naves ya habían partido hacía dos días."
Para saber más de este tema, podéis mirar la página que Umma tuvo a bien enviarme.

jueves, 16 de febrero de 2006

Cómo llegaste a mí

Sugiere Swyx en su post de ayer que expliquemos cómo nos conocimos (no él y yo, sino la gente que escribimos y comentamos en los blogs) así que, voy a hacer memoria y explicar cómo os conocí a todos. De algunos de vuestros blogs ya hablé en webs y blogs, pero hay gente que ha aparecido después, así que un día de estos tendré que hacer un webs y blogs 2 para incluirlos.


  • A Juanjo lo conocí por un amigo común que le dio mi e-mail y Juanjo me escribió. Luego nos llamamos y después quedamos a cenar en Elche el día en que Rosa actuaba en Eurovisión y media España estaba pendiente de su canción Europe is Living a Celebration (¿habrase visto cursilería mayor?) mientras Juanjo y yo cenábamos en una pizzería uruguaya en la ventana que daba al parque de palmeras y veíamos anochecer. Años después él se hizo un blog, empecé a entrar, me empezó a picar la curiosidad y él me animó a acabar de decidirme a hacerme uno.
  • Por los enlaces de Juanjo llegué a los blogs de Marisaddie, Ava y Miu Miu (españoleando). Y también al de Alucard, porque Juanjo una vez dijo: "Me gustaría haber escrito esto" y yo le contesté que además, a mí me habría gustado vivirlo también. ;-) Marisaddie tenía un enlace a Swyx y así llegué a su blog.
  • A Nelson lo encontré en el blog de un amigo suyo al cual llegué buscando la palabra "Sansano" (mi segundo apellido y no muy común en España) y supuse que eso significaba algo en Chile, así que pregunté y me contaron que se llama así la gente que estudia en su universidad. Nelson tenía un enlace a Iradya, ¡qué pequeño es el mundo! No hay más que tirar de los hilos de enlace a enlace y conocer gente.
  • A Bridget la encontré buscando en lo de search blogs un post mío para ver si salía, no lo encontré porque medio mundo había titulado "Día de Reyes" sus posts, pero me llamó la atención eso de "descubriendo el mundo a los 30", entré, le dejé comentarios y hasta hoy.
  • Umma, Mahaya, Cieloazzul y Anavi dejaron comentarios aquí y por eso las conocí, como a otra gente como Danilo, Egosum, Mordiskitos (perdón si no me acuerdo de los nombres de todos) que han dejado por aquí algún comentario suelto alguna vez.
  • También hay amigos míos como Alberto, Pilar, Felipe, Aida, etc. que han ido dejando comentarios por ahí, sobre todo, al principio.

Un abrazo a todos y espero que la amistad continúe muchos años.

martes, 14 de febrero de 2006

San Valentín.

En mi instituto los alumnos llevan como una semana o diez días recogiendo cartas de San Valentín en un buzón que pusieron en conserjería (una caja forrada con papel y una abertura en el centro, como una urna de esas de votar). Parece ser que se han recogido unas cinco mil cartas, lo cual, en un instituto de unos 900 alumnos, no está mal... ¡Ojalá pusieran tanta "pasión" en el estudio como en celebrar San Valentín! Y hoy las han repartidos unos "carteros" (dos chicos y una chica) que no habrán dado clase en todo el día, porque yo los he visto de clase en clase todo el tiempo llevando cartas, tenían una faena increíble. Total, que me han venido a la clase donde estábamos haciendo un examen (ya estaban casi acabando, faltaban 5 minutos, así que, los he dejado entrar) y nos han han traído las cartas. Para mi sorpresa, había un regalo para mí también: una flor de plástico envuelta en papel de regalo con una nota que dice: "Por ser la mejor profesora de inglés. Tu admirador de 4º de ESO." No sé de quién es, pero sospecho que es de un alumno que tenía inglés de un curso anterior pendiente, que le tiene mucha manía a la profesora que tenía el año pasado y que conmigo ha aprobado. Me ha hecho gracia: No sabía yo que pasados los 30 iba a levantar pasiones entre los adolescentes, ¿por qué no me ocurría esto antes? Cuando tenía quince años, no me hacían ni caso, ¡ja, ja!
Ahora, en serio, me ha gustado. Parece mentira que con cosas así de simples se te levante el ánimo y te hagan el día más agradable. Quizá deberíamos reflexionar sobre esto y decirnos de vez en cuando algún piropo: "¡Qué guapa/o estás hoy!", "Te sienta muy bien esa camisa/vestido/etc." Cosas así que hicieran a los demás sentirse mejor. En fin, me voy al cursillo, así que, no me enrollo más.

domingo, 12 de febrero de 2006

Cuando el día es gris (paisaje).



Acantilados de Portstewart con las tierras de Donegal al fondo.

sábado, 11 de febrero de 2006

Palmeral ilicitano.














Vista del palmeral ilicitano desde la torre de la Basílica de Sta. María. El hueco blanco que queda a la izquierda entre las palmeras es el Hort del Xocolater, donde se hace el festival de cine independiente de Elche (de cortometrajes) en verano. Ahí se proyectan cortos de noche y estás rodeado de palmeras, es precioso.

(Umma, ¿te vale como premio? De momento, la visita al palmeral tendrá que ser virtual (pincha en el link), si vienes algún día ya la haremos paseando.)

miércoles, 8 de febrero de 2006

Respuestas a preguntas anteriores.

(Lo que le respondí a Iradya en su blog.)

1. A veces sí recuerdo lo que he soñado. Otras veces no, igual es porque estaba muy cansada al despertar.

2. Pregunta difícil, echar de menos a alguien que está cerca y no lejos. Hmmm. Es verdad que a veces hay gente cerca y los sentimos lejanos. No sé, quizá a mis hermanos.

3. Quisiera que me echaran de menos a mí.

4. ¡Ufff! Tengo demasiada memoria para eso y, encima, si pienso: "tengo que olvidarme de esta persona", aun me acuerdo más.

5. Pues quizá será eso: que aunque hay gente que debería olvidar, prefiero no olvidarlos. (Esto parece un trabalenguas, pero espero que se entienda.)

6. Sí, pero a veces la/s persona/s a las que se lo diría están lejos o no me quieren escuchar.

7. Sí y espero tener tiempo suficiente todavía para hacer todo lo que quisiera hacer en la vida.

8. Amaneceres, todos los que estaba durmiendo en ese momento y atardeceres, unos cuantos si estaba trabajando o en casa.

9. Pues alegrías quizá pasé por alto más que penas, porque las penas se me quedan ahí y no pasan por alto.

10. Sofías, a ninguna y "Sofíos" tampoco. Si doy esperanzas, no dejo a la persona después. Yo cumplo. Son ellos los que me dejan a mí, :-(

11. Ahora mismo, a mi familia.

12. Es difícil saber cuánto he aprendido (¡y lo que me queda por aprender, que es más!)

13. He dejado de lado muchas cosas, pero a cambio de recorrer otros caminos que me parecían más interesantes.

(Preguntas que no le respondí a Alucard en su blog, pero me gustaría haber hecho en su día. Más vale tarde que nunca, te contesto ahora.)

14. He visto llorar a unas cuantas amigas. Desconocidos, no lo recuerdo.

15. ¡Bastantes! Menos mal que mis ataques de ira suelen ser sólo en mi mente, porque si no, ¡uffff!

16. Cuántas veces no lo sé, pero recuerdo especialmente a dos personas a las que se lo dije y me lo dijeron.

17. Todas las ventanas, ¡si yo soy una soñadora! Si cualquier cosa me hace fantasear.

18. Espero que no hayan sufrido muchos por mi culpa...

19. Cada día me salvan unas cuantas y me reconcilian con el género humano. Espero haber salvado a alguna también.

20. Como ya he dicho, soy bastante soñadora y enamoradiza. En cuanto miro a alguien que me parece que puede ser interesante y me mira, ya está. ¡El problema es que me enamoro yo sola, el/los otro/s no se enteran!

21. Espero que me quede mucho de vida o, al menos, lo suficiente como para que me dé tiempo a hacer todo lo que quiero antes de hacer mutis por el foro.

22. Pues ese día, Alucard, estabas muy preguntón, así que, no sé cuántas preguntas van ya. Recuerdo que ese post tuyo me hizo pensar.

23. Todo es importante en esta vida.

martes, 7 de febrero de 2006

Preguntas existenciales.

Iradya hizo estas preguntas inspiradas, según dice, por las de mi búsqueda del tesoro y yo se las contesté en un comentario. Ahora las rescato junto a las que un día también se planteara Alucard, que vienen a continuación. Preguntas existenciales que nos hacen reflexionar sobre nosotros mismos y, quizá, aprender algo. Si alguien las quiere contestar, que lo haga libremente.

¿Recuerdas tus sueños al despertar?
¿Echas de menos a alguien que tienes cerca tuyo?
¿Quisieras echar de menos a alguien?
¿Olvidaste a quién tenías que olvidar?
¿Hay gente que prefieres no olvidar?
¿Quedaste con ganas de decir algo?
¿Quedaste con ganas de hacer algo?
¿Cuántos atardeceres y amaneceres te perdiste?
¿Cuántas penas y alegrías pasaste por alto?
¿A cuántas Sofías esperanzaste y dejaste en el pasado?
¿A quienes tienes a tu lado?
¿Cuánto has aprendido?
¿Qué has dejado de lado?


¿Cuántos amigos han llorado en tu presencia? ¿Y a cuántos desconocidos has visto llorar?
¿Cuántas personas estarían muertas si esos arranques de ira que se produjeron en tu mente, hubiesen sido desencadenados en la realidad?
¿Cuántas veces has dicho un sincero “Te quiero”? ¿A cuántas personas?
¿Cuántas ventanas al iluminarse a tu paso, te han sugerido toda la vida que hay dentro de ese hogar?
¿Cuántos han sufrido por tu culpa?
¿Cúantas personas te han salvado la vida con el mas nimio de sus actos (o el mas loable)? ¿A cuántas has salvado tú?
¿Cuántas chicas has creído poder amar al cruzarse esa mirada en el metro o esa sonrisa en la calle?
¿Cuánto te queda de vida? ¿Cuántas preguntas van ya? ¿Cuántas recuerdas? ¿Cuánto importa?

lunes, 6 de febrero de 2006

Pequeñas cosas de la vida.


Me pide Cielo azul que escriba sobre las pequeñas cosas cotidianas que me hacen sentir inmensamente feliz. Creo que no voy a ser muy original, pues me imagino que todos/as diréis lo mismo o algo parecido, pero allá va (no necesariamente en este orden):

1) Ver amanecer o anochecer, sobre todo, si es entre las palmeras de Elche.

2) Pasear, sobre todo, si es con alguien especial, junto al mar, por un bosque, montaña o entre palmeras.

3) Acariciar y jugar con mi gato.

4) Conducir ("manejar" para los de allende los mares) por un paisaje bonito y si es con mi música preferida y bien acompañada, más.

5) Conducir sola y cantar mis canciones preferidas con el CD en marcha.

6) Tomar café (o lo que se tercie) con un amigo/a mientras charlamos.

7) Escribir y leer blogs. Escribir y leer en general.

8) Ver una película en el cine con alguien tomados de la mano. Ir al cine acompañada, aunque sea sin tomarnos de la mano, pero mejor la opción primera. ;-) No me gusta ir al cine sola.

9) Recibir y enviar correspondencia a amigos/as.

10) Ir en tren o en bús mirando el paisaje y pensando en mis cosas.

11) Despertarme y ver que puedo dormir un rato más o que es domingo y me puedo levantar a la hora que quiera.

12) Contemplar una obra de arte (de arquitectura, pintura... lo que sea).

13) A veces (ojalá fuera siempre) dar clase.

14) Disponer de dinero para comprarme un capricho (cosa que, en mis tiempos de estudiante, no podía hacer tan a menudo).

15) Besar, abrazar, querer, sentirme querida, besada, abrazada... Pero esto ya se daba por supuesto y lo diréis todos, ¿no?

16) Viajar y descubrir nuevos paisajes.

17) Aprender idiomas y comunicarme con otra gente.

18) Recibir una llamada inesperada de alguien especial en el momento en que más falta me hacía.

19) Que mi familia y amigos estén bien.

20) Que me digan o decir yo algo para hacer el día más agradable.

Bueno, lo dejo aquí. Supongo que habría más cosas pero, de momento, es lo que se me ocurre. Si alguien se anima, que nos cuente sus pequeñas cosas de la vida.

domingo, 5 de febrero de 2006

La sombra del viento.

En estos días de afonía y reposo obligado, he estado leyendo La sombra del viento, novela que me prestó mi compañera de historia. Prestar un libro que te gusta es mandar un mensaje a la otra persona y, a veces, si ese libro tiene frases subrayadas, nos hace conocer mejor a quien nos lo prestó. Yo suelo subrayar mis libros, para encontrar después las frases que me han gustado, así que, cualquiera que leyera uno de mis libros, encontraría también una parte de mis pensamientos.
Daniel Sempere, un niño de diez años, descubre gracias a su padre librero el cementerio de los libros olvidados, una biblioteca secreta que cuida un guardián. Como cada vez que uno llega a ese sitio, tiene derecho a llevarse un libro. Daniel elige La sombra del viento, de Julián Carax y, a partir de ahí, su vida estará unida a la de Julián, de quién intentará saber más cosas investigando a lo largo de los años, primero solo, luego ayudado por sus amigos, mientras va madurando.
La sombra del viento es una novela sobre el amor a la literatura, a los libros en general, y cómo la realidad y la fantasía se mezclan y coinciden por azar en muchos puntos. También trata de saber qué pasó anteriormente, para no volver a repetirlo. Hay carencias en una época como la guerra civil española y la postguerra, carencias personales de seres queridos que faltan y una crítica a los oportunistas que se aprovechan de esa situación para medrar y para hacer sufrir a sus semejantes. Hay intriga, porque no sabemos hasta el final qué fue de Julián Carax, sus novelas y el amor de su vida. Claro que hay amor, cómo no, hay amor y amistad. Todo ello centrado en una descripción magnífica de Barcelona y su arquitectura, en un ambiente de nostalgia en que los personajes parecen estar atrapados con la esperanza de que lleguen tiempos mejores. Hay momentos duros, dramáticos, pero también mucho sentido del humor y episodios divertidos.
De la página web oficial, lo que más me ha llamado la atención, aparte de las fotos en blanco y negro de la Barcelona de la época, es que existe una banda sonora compuesta por el propio autor de la novela y que te puedes descargar. Para ello, primero tienes que jugar a encontrar las cinco últimas copias de La sombra del viento, pero vale la pena, porque la música es preciosa. (Tuve que jugar varias veces, porque siempre perdía, pero al final conseguí llegar y descargarme la música, ¡ja, ja!) Si queréis jugar: La sombra del viento. Espero que disfrutéis el juego, la música y la novela tanto como yo.

sábado, 4 de febrero de 2006

El billar.

(A los recreativos Dun-dum, que cerraron recientemente tras 30 años de existencia. Y a Javi, por intentar enseñarme a jugar al billar.)

En aquella época yo estudiaba Filología inglesa y quería ser escritora. Tenía un novio que también estudiaba lo mismo (de lo contrario, no me habría podido aguantar) y solíamos ir a unos recreativos a jugar al billar. A mediados de los noventa aquellos recreativos eran los más conocidos en Elche y punto de encuentro los fines de semana. Estaban situados en la Avda. Primo de Rivera (hoy Avenida Juan Carlos I) y tenían dos plantas. En la de arriba estaban las máquinas de videojuegos, los futbolines y otros artilugios para pasar un buen rato con los amigos. Abajo, en el sótano, estaban los billares y el ping-pong. También había otra parte del sótano reservada a las tragaperras pero, como ponía un cartel de "Prohibido menores de 18 años" nunca bajé en mis años mozos y luego tampoco me interesó hacerlo, así que no sé cómo era.
En la parte de los billares y el ping-pong, a mí me llamaba la atención, como mujer y escritora frustrada, que siempre estaba llena de chicos. Las pocas chicas que jugaban al billar iban con sus respectivos novios, aunque alguna rara vez también se veía un grupo de amigas jugando al billar. No es que yo tuviera un interés particular en la vertiente sociológica de este juego y, sin embargo, eso de que la mayoría de jugadores fueran chicos me daba qué pensar. Llegados a este punto, debo confesar que soy un desastre jugando al billar. Nunca he sabido ni sabré jugar, pero que conste que le pongo voluntad al asunto, algo es algo, ¿no?
Una noche, mientras mi novio iba colocando bola tras bola y yo no acertaba ni una, yo pensaba qué tendría aquella sala para que estuviéramos allí y no en un pub, copa en mano y tragando humo del tabaco ajeno, como hacían a esa misma hora miles de jóvenes como nosotros. Recorrí visualmente la sala fijándome en las paredes, la gente, la ropa que llevaban, sus gestos, las palabras que en parte me llegaban y en parte me imaginaba y pensé que tenía que escribir sobre ello. Cogí el taco y conseguí meter una de mis bolas sin saber ni cómo. Muy ufana, besé a Andrés, mi novio, y empecé a desarrollar mentalmente un boceto sobre aquella futura historia de billares. Primer problema: ¿Quién la cuenta? Una mujer, claro. Siendo yo mujer me sería muy difícil meterme en la piel de un hombre. Una chica va a jugar al billar con su novio y cuenta la escena, describe los personajes, etc.
De pronto, vi a dos chicos que jugaban con una bola roja y dos blancas en una mesa de billar sin agujeros. "Mira qué mesa tan rara" -le dije a Andrés- y él respondió que era billar artístico. Uno de los dos chicos le cedió el taco al encargado de la sala, el que encendía los contadores cuando empezaba cada partida y cobraba el importe correspondiente cuando se acababa. Aquel hombre siempre llevaba pantalones grises y jersey azul claro de pico, por el que asomaba una camisa blanca. No era muy alto ni muy delgado, llevaba gafas de pasta marrón, tendría unos sesenta años, estaba un poco calvo y debía de saberlo todo sobre el billar, porque debía de llevar muchos años en aquel sótano. Habría visto muchas partidas e, incluso, habría jugado montones de veces en sus ratos libres. Ése era el protagonista de mi historia, ése era el narrador perfecto. Si yo quería escribir con rigor algo sobre el billar, sólo podía focalizar el relato a través de él.

(Escrito en 1997, me acordé de esto cuando me enteré de que el Dun-dum había cerrado.)

viernes, 3 de febrero de 2006

Castillos de arena II.


Un castillo de arena con dragón y todo para Umma1, por las dos semanas que hace de habernos conocido. Por empezar a conocernos al leer nuestros blogs, escribir sobre las manías y enviarnos comentarios allende los mares y más allá de las fronteras. Este es el castillo al que hacía referencia en castillos de arena y el que estaba en Torrevieja. Lo tengo puesto como fondo de escritorio en el ordenador. Además, tengo cariño a ese post porque fue el primero en el que comentó Alucard, quien me enseñó a poner enlaces a otros posts y ahora que ya sé, estoy como niña con zapatos nuevos y los pongo por todas partes, hoy creo que estoy batiendo mis récords. Ya se me pasará la manía, ¡ja, ja, ja!
Espero que las nuevas amistades que estoy haciendo en el blog desde que lo empecé hace casi dos meses duren, como mínimo, la mitad que la amistad del padre de Umma1, amistades de antaño de las que deberíamos tomar ejemplo. Y, ahora me voy a dormir, que anoche me quedé hasta las 3 am enganchada a La sombra del viento, novela que me prestó la profe de historia y que me ha encantado. Ya me lo advirtió: "Ten cuidado, que el peligro está en no poder dejar de leer." Si hace frío y nieva este fin de semana y os quedáis en casita, ya tenéis para no aburriros. Y los que estáis en el otro hemisferio pasando calor, pues igual un fin de semana en una playa leyendo no os vendría mal.

jueves, 2 de febrero de 2006

Tras el cristal 2.

(No es la segunda parte de una película de acción, sigue de Tras el cristal.)

Esta mañana, cuando la lluvia abría caminos insospechados en la espesura de la ventanilla, mientras iba dejando atrás las calles del centro de Mánchester y las zonas residenciales, he sentido, como tantas otras veces, que soy una mujer mediterránea. No me van las nubecitas y las lluvias diarias porque estoy acostumbrada a ver el sol entre las palmeras de mi tierra y el mar, de color indefinido, eternamente poderoso e inmenso.
¿Qué es lo que veo desde el autobús cuando voy y vengo de Middleton? Veo anuncios que me llaman mucho la atención. Anuncios en los autobuses y en grandes vallas, en las paredes metálicas de algún solar en construcción, en los periódicos y en el banco donde trabajo. Ahora sé, gracias a los anuncios, que hay lugares en Gran Bretaña en que el racismo no existe, "aquí", es decir, en la cabeza de cada uno de los bebés que aparecen en la foto en blanco y negro del anuncio. Sé que la palabra más pronunciada en el mundo es "OK" y la segunda una conocida marca de cola. Que, si no te puedes refrescar, como el chico que en el anuncio lleva los pantalones cortos llenos de cubitos de hielo, debes beber una determinada marca de refresco. He aprendido que no todo el mundo se echa novia en el edificio de al lado, por eso hay trenes que van de Mánchester a Nottingham cada hora. Que las cabinas telefónicas son cajas para charlar (chatboxes) y que el asesino más importante de Gran Bretaña, según una asociación para la prevención de los ataques de corazón, vive en la caja torácica y es el corazón.
Es verano, de nuevo, y hay coches que se estrellan contra los árboles de las carreteras. Después dicen que los anuncios de la DGT son demasiado realistas, pues la DGT británica no se corta un pelo cuando pone una familia entera inmóvil y chorreando de sangre tras chocar contra un árbol. "Llegas pronto", dice una chica que lleva un famoso sujetador. No sé a quién se lo dirá. Una enfermera besa a un niño, así es como entienden la medicina en no sé qué clínica privada. Y, después del trabajo, de tanto anuncio y tal, "¿Has hecho hoy algo que valiera una cerveza X?" He hecho tantas cosas que valen más de una cerveza... Y vuelvo a mi habitación con la GM Buses porque es una compañía con "gente en movimiento", igual que, según el eslógan publicitario, en el banco donde trabajo "la gente es lo que importa".

(Escrito en el verano de 1994.)

miércoles, 1 de febrero de 2006

Compañeras de carrera.

Sigo con la serie, entrega cuarta después de Los hombres de mi vida, Las mujeres de mi vida I y Las mujeres de mi vida II. Resistid, que ya queda poco. Será mucho más corto que El Quijote, ya estoy casi acabando. :-) Hoy lo voy a dedicar a mis compañeras de carrera, hubo más gente importante durante mis años universitarios, pero sólo voy a mencionar a las que seguimos en contacto.


Rosa: No sé si te gustará este regalo post-cumpleaños, porque tú eres una persona discreta. Espero que me perdones el haberte sacado aquí, pero es que sin ti esto no estaría completo. Has sido siempre una persona importante en mi vida porque contigo sentía que teníamos mucho en común y que, con esos pocos años que me llevas, eras más madura que la gente de mi edad, por lo que me comprendías más. Nos unió la literatura, nos separó Irlanda, pero cada vez que volví escuchaste mis historias (cosa que otra gente no supo hacer). Hemos estado juntas en los malos momentos, que no voy a recordar, en los que nos ha faltado alguien querido y en los buenos, como los nacimientos y cumpleaños de tus hijos. Al cabo del tiempo, volvimos a estar juntas en clase de francés y en cursillos del CEFIRE, a contarnos la vida al salir de clase con unas patatas fritas de bolsa como acompañamiento. Espero que te recuperes y verte pronto.


M.José: Contigo recuerdo muchos kilómetros de charlas en el bus de la universidad a Elche, alguna salida en parejas allá por el 97, cumpleaños en tu casa y la mía, un sábado en la pinada de La Marina con J.Juan y Alberto, tu boda, pero, sobre todo, la última comida de Navidad y el paseo que dimos con tu hija, que es un encanto. Y tú eres una persona muy afable, con la que da gusto hablar, muy calmada. Espero que, a pesar de lo liadas que estamos siempre con nuestras cosas, encontremos buenos momentos que compartir.

Paqui: Me gustaron los días que pasamos en Valencia a finales de julio porque, desde que acabamos la carrera, no habíamos tenido tiempo de hablar tranquilamente. Siempre nos veíamos para comer en Navidades, había mucho que contar, más gente... Y esos días en que dejaste al marido en casa y te viniste conmigo estuvieron muy bien por las confidencias, por ponernos al día de lo que había pasado en nuestras vidas en los últimos tiempos, por recordar momentos en la facultad, por conocernos mejor...


Cristina: A pesar de que siempre dices que tienes que llamarme más, que yo sí te llamo, te dedico esto por las cartas que nos escribimos en los tiempos universitarios y que aún guardamos ambas con cariño. Por tus reflexiones, por tu ternura, tu simpatía a pesar de ese sentido pesimista de la vida que también tienes a veces, por tus consejos sobre cómo mejorar mi aspecto. Me alegro de que seas funcionaria de carrera, por fin, porque te lo mereces por tu esfuerzo, y de que hayas encontrado a un chico que te merezca y te haga feliz. La vida compensa al final, ¿ves?


Sigo afónica, pero confío en recuperarme pronto y poder volver al trabajo.

martes, 31 de enero de 2006

Teacher Ana.

Llevo ya un par de semanas resfriada y al final, he caído del todo. Hoy me he levantado completamente afónica. He ido al médico, me ha mandado antibióticos y un antiinflamatorio, me iba a hacer la baja pero he dicho que no y, al final, me ha hecho un justificante de reposo de dos días y me ha dicho que, si en dos días sigo igual, que vaya y me hace la baja. Así que, aquí estoy, en casa y fuera de juego.
El gato ha sido listo y se ha echado a dormir encima de mi cama. He puesto una manta más encima de todo porque estos días hace mucho frío y se ve que le ha gustado esa manta, porque se ha subido, se ha puesto a ronronear, se ha echado y lo he tapado. Ahí está durmiendo a pata suelta. Yo voy a ver si me pongo a corregir cosas pendientes, porque no puedo hablar, pero corregir sí. Me he tomado ya los medicamentos y, a esperar que me hagan efecto. Espero recuperarme pronto e ir a dar clase el jueves.
Susi, mi profesora de latín de COU, dijo una vez: "Nosotros, los profesores, como los médicos, a veces olvidamos que trabajamos con personas." Yo intento que no se me olvide nunca, a pesar de que muchas veces a algunos alumnos se les olvida que los profesores somos personas. Sin embargo, a pesar de todo, creo que tengo una buena relación con la mayoría de ellos y nos llevamos bien. Se nota cuando me saludan a grito pelado por los pasillos y las escaleras: "¡¡¡¡Hola, maestra!!!!" Tengo compañeros que prefieren que los llamen por su nombre, pero a mí, mientras me hablen con respeto, me da igual que me llamen Ana, señorita, seño, maestra, profesora, profe, o teacher. Es más, creo que me gusta más cuando me llaman "maestra" o "profesora" porque me siento más identificada con mi profesión.
La foto me la hizo J. Ángel, de 4ºB, el último día de clase antes de Navidad, un chico un poco rebelde, pero, en el fondo, muy buena persona. Me dijo: "No soy tan buena persona. Te lo digo yo, que me conozco hace más años." Y le contesté: "Pues yo creo que sí lo eres y la respuesta lo demuestra." A veces lo paso mal cuando veo a estos chicos y chicas un poco perdidos en la vida y espero que se encuentren pronto a sí mismos.

domingo, 29 de enero de 2006

Manías.

Entró en casa abriendo la puerta con la llave en la mano izquierda, no porque fuera zurda, sino porque a veces le daba por probar cómo se hacen las cosas con la otra mano. Es un ejercicio interesante para ponerse en el lugar de los otros y, además, pensaba que es útil saber usar bien las dos manos, por si un día tienes la derecha ocupada o herida. Una amiga pianista le había contado una vez que, para tener las manos ágiles, ellos hacen muchos ejercicios para saber usar ambas manos. Jamás había tocado el piano, a pesar de sus manos de dedos largos que llamaban "de pianista" y, sin embargo, entendía perfectamente por qué Juan Ramón Jiménez escribió aquello de: "Nacía gris, la luna, y Beethoven lloraba, bajo la mano blanca, en el piano de ella..." Era difícil escuchar El claro de luna de Beethoven sin que te cayeran unas lagrimitas de emoción, las mismas que resbalaron por la cara de Marta al escuchar el Concierto nº2 de Rachmaninov cuando la llevó en su coche aquella noche de junio. Siempre había pensado que sabía poco de música clásica, y, de pronto, le entró la manía de comprarse CDs de pianistas famosos.
Pasó por delante del espejo sin mirarse, ¿para qué, si ya sabía cómo era? Puede que piensen que no era una mujer coqueta, que en su otra vida fue vampiresa y de ahí su manía de no mirarse casi nunca al espejo o que tenía la autoestima baja y por eso no se miraba, pero lo cierto es que ella pensaba que lo interior vale más que lo exterior. La belleza de la cara y el cuerpo es efímera, mientras que una cabeza bien amueblada, conocerse bien a una misma y saber cómo actuar es algo que te servirá toda la vida. Y, sin embargo, qué ojos cuando se miraba al espejo: eran de un color que no sabría describir. Marrones en el centro, se iban tornando verdosos conforme se alejaban hasta acabar en un círculo gris oscuro que separaba la parte blanca del ojo de la coloreada. No se desmaquilló porque jamás se maquillaba, le parecía una esclavitud innecesaria pues, quien la quisiera de verdad, la querría como era, al natural. Además era una esclavitud para quedar bien con los otros, porque ella no vería si tenía que retocarse el pintalabios o el rímel a no ser que se mirara al espejo y no acostumbraba a hacerlo...
Al llegar a su habitación, se quitó los zapatos, que nunca eran de tacón. Aparte de por una cuestión práctica, ya que los zapatos planos son más cómodos, porque era una persona tímida y discreta a la que le gustaba pasar desapercibida. Y le daba rabia oír el sonido de sus propios pasos cuando usaba zapatos de suela de goma, así que, mucho más el taconeo. Creo que ya he mencionado las cinco manías requeridas: abrir las puertas con la llave en la mano izquierda, escuchar música de piano, no mirarse en el espejo, no maquillarse y no usar zapatos de tacón. Sin embargo, podría seguir: a ella le gustaba llevar el pelo suelto, sin adornos ni complementos. Y le gustaba el azul y muchas veces se vestía de ese color.
Aquella noche se puso un pijama azul. Tomó un libro de la estantería, en la que estaban ordenados por idiomas, editoriales y colores, y se puso a leer. Unos años atrás solía escuchar la radio antes de dormir, ahora le había dado por la lectura. Ambas cosas tenían su riesgo, pues la radio se programaba para apagarse una hora después y, a pesar de ello, si el programa era interesante, una hora después seguía despierta y volvía a programarla para una hora más. Así, sucesivamente hasta las 4 am en que acababa el programa, con lo cual, al día siguiente iba a estudiar o trabajar como zombi. Y los libros, como la engancharan y le diera por leer hasta caer rendida, también podían ser peligrosos. Pero es que le encantaba estar sola de noche leyendo, escribiendo o escuchando la radio.

Espero haber cumplido, Umma1. El juego "Manías a lo Ponto" consiste en contar cinco manías pero, en vez de hacer una simple enumeración de manías se trata de inventar una historia en la que estén incluidas esas cinco manías. Y ahora se supone que yo debería decir cinco personas para que siguieran la cadena, pero en vez de dar nombres, voy a pedir cinco voluntarios/as. Espero que seáis valientes y os atreváis.

sábado, 28 de enero de 2006

Tras el cristal.

Llevo gafas desde los 17 años, lo cual me ha obligado a ver la vida tras un cristal. Por eso esta historia muestra mi visión particular de las cosas, siempre a través de un cristal: el de la ventana de una habitación, el de la ventanilla del autobús, el coche o el tren, pero siempre, tras el cristal.

Si hoy tuviera que empezar una novela, no la empezaría así: Perleta. Si hoy tuviera que empezar una novela, no la empezaría así porque este verano no lo paso en la casa de campo que mi familia tienen en Perleta, de donde procede la anterior descripción. Estoy en la habitación 113 de Allen Hall, una residencia universitaria de Mánchester. Tras la ventana se vislumbra, a través del enmarañado ramaje de los árboles del jardín, un trozo gris oscuro pintado de rayas blancas. Es Wilmslow Road. Pasan muchos coches y autobuses de dos pisos a esta hora y estudiantes en bici con el walkman puesto y, de vez en cuando, algún peatón. Casi siempre, estudiantes, ya que esta es la zona de las residencias universitarias, o mujeres que van a comprar al supermercado de aquí cerca. Mujeres paquistaníes o hindúes, no lo sé, sólo sé que van vestidas como he visto en las películas que se visten las mujeres hindúes, con saris (creo que se llaman así) muy brillantes. Pasan junto a la reja de Allen Hall y el buzón de color rojo al que echo las cartas para mi familia y amigos. Es fantástico poner mi nombre en el remite con una dirección distinta a la habitual, una dirección propia, y escribir bajo el sello naranja de primera clase la dirección de mi casa. Me siento independiente.

La lluvia emborrona los polvorientos cristales de mi habitación, cae la noche sobre Mánchester y cada vez tengo menos luz para seguir escribiendo. Elche queda tan lejos que a veces pienso que no existe y que todo mi pasado ha sido un sueño. Que nunca he sido representante de alumnos en la Junta de facultad, ni me ha quedado una asignatura pendiente para septiembre, ni han existido mis pequeños problemas sentimentales. Que siempre he vivido aquí, en esta habitación de paredes desconchadas, que todas las mañanas de mi vida me he vestido con falda, chaqueta y zapatos de tacón para ir a trabajar y que nací hablando inglés perfectamente.

Esta mañana, cuando iba a trabajar en el minibús que me lleva cada día a Middleton, he llegado a la conclusión de que me gusta este país y no quisiera irme nunca. Está lloviendo, y las gotas de lluvia resbalan por las hojas y el tronco de cada árbol de los que montan guardia a la puerta de Allen Hall. Se estarán mojando las ardillas y esos pájaros negros y gordos que nunca había visto en Elche, los cuervos que habitan en el jardín. Todo sigue igual que ayer, igual que mañana. Porque aquí hay una armonía extraña y monótona que no encuentro en las palmeras de mi tierra natal. Me paso la vida huyendo para acabar descubriendo cuánto echo de menos todo lo que es mío y me pertenece. Que si huyo de Elche es para descubrir cuánto la quiero cuando estoy en un paisaje extraño. Así me reconcilio conmigo misma y con mi ciudad para volver renovada.

(Escrito en Mánchester en el verano de 1994 cuando hice prácticas de trabajo en un banco para mejorar mi inglés.)

viernes, 27 de enero de 2006

Mujeres que conocí en Irlanda del Norte.

Siguiendo con la serie Mujeres que conocí en Derry y Los hombres de mi vida, aquí va otra entrega. Ahora voy a hablar de mujeres que conocí en Irlanda del Norte en el curso 97-98 cuando fui Auxiliar de conversación de español en Ballynahinch y Newcastle, Co. Down.

Aida: Una persona con mucha fuerza de voluntad y trabajo que se merece tener suerte ya de una vez y aprobar las oposiciones. Además, una persona con la que puedo conversar sobre la soltería, con la que descubrí Barcelona, con la que se puede hablar de temas inteligentes, del inglés, de la literatura, de viajes, y que tiene el suficiente sentido del humor como para regalarme El diario de Bridget Jones en inglés por mi cumpleaños.

M.Jesús: Lo que me gusta de ella es que no se altera. Igual la procesión va por dentro, pero no lo demuestra. Una persona muy generosa, que me ayudó mucho el año pasado en Valencia y también cuando nos conocimos en Irlanda. Aún me acuerdo del sofá de Saul Street donde me quedé a dormir tantas veces, ¡ja, ja! Es que en aquellos pueblos no había autobús de vuelta después de las 5 pm. Por cierto, aún tenemos que escribir un día el famoso libro con las batallitas de Irlanda, aunque a Michael no sé si le gustará... Fue un placer trabajar contigo y sustituirte en la baja maternal después de tantos años de amistad. Entre otras razones, Valencia me gusta porque es tu ciudad. A ver cuándo me paso por allá y nos vamos con Helena al parque. Ver a Helena es la excusa, pero la verdad es que me gusta cómo cocinas y, sobre todo, la comida que hace tu madre, que está buenísima.

Maxine: One of the reasons why I love Belfast is because you were born and live there. Well, you live there when you don´t travel due to your job, which is very rare! Also, I love Belfast because you showed me around when I arrived there. I enjoy our conversations in your car while you are driving up and down. Our conversations in the exciting cafés of Newcastle, as you called them once, or into the night sharing what we have in common despite our different ages and nationalities, as you also said once. I like your sense of humor, you are terrible! I like it when you say I'm not Spanish because you think I'm Irish. It was a pleasure to have a boss like you, to work with you and discover N.Ireland. As you know, N.Ireland will always be my country too.

Como dije en los comentarios de Amistad, la mayoría de mis verdaderos amigos viven lejos y nos vemos de vez en cuando. Pero, además, lo que tienen en común muchas de mis amistades es que son gente viajera, que habla varios idiomas, que vive o ha vivido en países ¿extranjeros?, y que sabe ir más allá de las fronteras.

miércoles, 25 de enero de 2006

¿Qué busca el viento esta tarde?


"Aquel árbol que mueve la foxa, algo se le antoxa." Íñigo López de Mendoza.



Las nubes, grises y blancas, desaparecían tras la montaña de roca impenetrable que guardaba la huella de los siglos tallada en sus barrancos y arboledas. ¿Qué buscaba el viento esa tarde, murmurando entre los árboles? Jamás había tenido esa sensación de estar en paz consigo misma y con los demás, de vivir integrada en un medio del que había salido y al que volvería.
La pradera era bella, la montaña era bella, y los árboles verdes que coqueteaban con el viento eran bellos. O, mejor dicho, belleza era esa montaña cortada a dentelladas brutales, que mostraba orgullosa su piel verde y marrón. Belleza era el árbol esbelto que trepaba hasta su ventana para saludarla con sus ramas. Belleza era aquel paisaje de agua, roca y vegetación. Y nada más en el mundo podría ser nunca bello, porque toda la belleza existente se había quedado allí, por los siglos de los siglos.
Ya no podría extasiarse ante la cúpula azul de la iglesia de su pueblo, agazapada entre palmeras al caer la tarde, porque no le parecería bella. Ya no podría contemplar el mar, la alfombra marina de dudosos verdes y azules, ni la arena dorada tostándose al sol, porque ya no era bella. No, claro que no. Indudablemente, la montaña poseía una belleza superior, la única belleza posible, una mezcla de rudeza y candor, fuerza y ternura.
¿Qué buscaba el viento esa tarde, susurrando entre los árboles? Las hojas se contoneaban con un ritmo sensual desconocido que era imposible descifrar porque los ojos humanos no podían abarcar la inmensidad de color verde. Fue entonces cuando comprendió que estaba enamorada y que, al llegar el otoño, cuando las hojas de los árboles, amortajadas de marrón, yacieran en la carretera, necesitaría a alguien en quien invertir caricias y besos hasta exhalar el último suspiro. Fue entonces cuando comprendió que debía entregar su espacio y su tiempo a alguien que supiera hacerla feliz, pues el último latido había de ser el primero de la eternidad. De una eternidad hecha de roca, agua y vegetación.
Entonces tuvo la certeza de algo que había sospechado muchas veces, pero que no se había atrevido jamás a reconocer: La realidad es que allí estaba él, con sus camisas de rayas verticales, sus pantalones bien planchados y esa delicada manera de cederle el paso cuando entraban en alguna cafetería. Su relación no pasaba de ser una buena amistad, iban juntos al cine o a tomar café, pero, ¿eso garantizaba que harían buena pareja? ¡Ojalá supiera qué buscaba el viento esa tarde, susurrando entre los árboles!

(Escrito en septiembre de 1993 tras un viaje a Benasque, en los Pirineos. La foto también es de allí.)

martes, 24 de enero de 2006

Mujeres que conocí en Derry.

Cuando hablé de los hombres de mi vida prometí hablar también un día de las mujeres de mi vida, pero luego me di cuenta de que eran tantas, que tendría que dedicarles varios artículos. Así que, hoy voy a empezar por las mujeres que conocí en Derry. Además, creo que este fin de semana que he pasado en Málaga con Pilar y sus amigas feministas ha sido especialmente propicio para reflexionar sobre muchas cosas, entre ellas, la amistad entre mujeres. A veces se nos acusa de ser muy individualistas, de que no somos verdaderas amigas, pero pienso que eso son falsos mitos machistas. Habrá de todo, por supuesto, pero creo que sí existe la amistad entre mujeres y no sólo eso, sino que encima es más profunda y verdadera que la amistad entre hombres porque nosotras nos sinceramos más, hablamos más de nuestros sentimientos y de cualquier otra cosa, hay más complicidad y por eso también nos duele más que nos traicione una amiga porque para nosotras la mejor amiga es como un alter ego, como una parte de nosotras mismas.

Voy a empezar con la última vez que estuve en Irlanda del Norte. Creo que ahí las dos mujeres más importantes de esa etapa y que luego han seguido conmigo en momentos cruciales fueron Pilar y Verónica. Por lo que respecta a Pilar, nos conocimos en London/derry cuando trabajábamos en el mismo instituto. Fuimos un par de veces de excursión en bus de línea con el frío que hacía aquel otoño. También fuimos a la "Noche francesa" aquella que prepararon los franceses en un pub con todos los símbolos de Francia, y a alguna cosilla del festival de cine de Derry, si no recuerdo mal. Pero lo mejor es que Felipe (El gallo Felipe) y ella me rescataron de mi compañera de casa francesa cuando se puso insoportable y me fui a casa de Pilar unos días hasta que se calmaran los ánimos porque ya era casi Navidad y luego nos íbamos de vacaciones. Luego ha habido mucho contacto por e-mail y también por teléfono y hemos sabido sacar el jugo a lo que tenemos en común a pesar de la distancia y de nuestras diferencias de edad, origen, lugar de residencia, personalidad... Lo mejor después de un largo día de trabajo y preocupaciones es encender el ordenador y encontrar un e-mail de Pilar con esa forma de escribir dando en el clavo de los sentimientos, de la experiencia, trayendo la esperanza, la luz que hay al otro lado del túnel. Con la alquimia de las hierbas y las flores de Bach parece que transforma lo difícil en fácil y, al final, piensas: "Pues si es verdad, tampoco es tan complicado como parece." Pilar, que se va a Brasil y se lleva un trocito de cada una de las que cenamos con ella el sábado en el libanés y, a la vez, nos quedamos cada una con otro trocito suyo.


Verónica: Después de Navidades, se convirtió en mi compañera de casa en Derry y consiguió lo que era casi imposible: llevarse bien con la francesa y conmigo, cerrar heridas, unirnos, acabar con rencillas tontas y hacer un hogar de aquella fría casa donde Verónica andaba siempre con una sonrisa, siempre de buen humor, invitando a todo el mundo a cenar y comer en nuestra casa. Con Verónica el 6 De Burgh Square se convirtió casi en centro social de reuniones con franceses, irlandeses, españoles y todo bicho viviente en general. Verónica es una persona muy especial: cariñosa, simpática, relaciones públicas porque habla cinco idiomas (ella, en su modestia, diría que dos de ellos mal, pero no es verdad), lo suficientemente inteligente como para conseguir lo que quiere (la prueba es que ha conseguido trabajar de lo suyo en Bonn) y lo suficientemente sensible como para dejarlo todo e irse a Alemania por amor.

Bueno, creo que lo voy a dejar aquí porque me tengo que ir a un cursillo del CEFIRE (centro de formación de profesores) y, con todo lo que tengo que decir de cada mujer, si no, no acabo nunca. Otro día hablaré de más mujeres de mi vida.

jueves, 19 de enero de 2006

Málaga.


Ahí va una foto de la torre de la catedral de Málaga (la que está acabada, porque en la otra torre se ve que se quedaron sin presupuesto y falta el último tramo, por eso creo que la llaman "la manca", con esa guasa de los andaluces) dedicada a mi amiga M.Esther, a quién le gusta mucho el arte, por lo que su ilusión es visitar todas las catedrales de España y ésta creo que todavía no la ha visto in person. También he elegido esta foto porque me voy este fin de semana a Málaga a ver a mi amiga Pilar (ver El gallo Felipe) antes de que se vaya a Brasil y espero pasármelo bien, que ya toca. Además, este verano cuando fui en julio en visita relámpago entre exámenes de oposiciones y adjudicación de plazas a profesores interinos en unos días que me pude escapar de Valencia, me quedaron algunas cosas por ver, como la Alcazaba. Es que, con casi 40º cualquiera se acercaba a ver esas ilustres piedras a pleno sol...
En resumen, que sepáis que estoy viva, que no he escrito esta semana porque he estado liada en el trabajo y la semana que viene también se presenta movidita, así que, os dejo estas líneas para que no penséis que he desertado del blog. Buen fin de semana a todos y a pasarlo bien.

domingo, 15 de enero de 2006

El jardinero fiel.

Anoche fui a ver El jardinero fiel y me dejó bastante pensativa. La historia va de un diplomático inglés de mediana edad, un caballero discreto y atento, que se enamora de una universitaria reivindicativa y defensora de causas perdidas. Total, que se casan y se van a Kenia, donde él trabajaba en la embajada británica. Allí ella se mete en una ONG para ayudar a enfermos de SIDA en los poblados más pobres entre los pobres, se hace amiga de un médico keniano y, entre los dos, empiezan a descubrir una serie de irregularidades, corruptelas, experimentos médicos ilegales para probar vacunas contra la tuberculosis, etc. y empiezan a tirar del hilo. A todo esto, el marido diplomático sospechaba algo, pero no sabía muy bien en qué estaba metida y, puestos a sospechar, también piensa que igual se ha liado con el médico keniata y todo son excusas de trabajo para quedar con el otro, pero como él es muy inglés, no dice nada.

Tanto tiran de la manta, que al final, se los cargan, era de esperar. Entonces el jardinero fiel, o sea, el diplomático aficionado a la jardinería, decide descubrir la verdad y empieza a investigar por su cuenta. Le dan varios avisos (cartitas anónimas y una paliza que le pegan en un hotel de Berlín) para que deje de investigar, pero el tío ha decidido llegar hasta el final y, lo único que le preocupa es que lo maten antes de descubrir todo el pastel. Resulta que el médico keniano era gay, con lo cual, el jardinero se queda más tranquilo porque entonces su mujer no le puso los cuernos como todo el mundo creía y, revisando los documentos de ella (los pocos que puede conseguir, porque a todo esto la policía keniana había confiscado todo con la excusa de investigar la muerte de su esposa, para que no se destapara el tinglado de las empresas farmacéuticas probando vacunas ilegalmente y haciendo desaparecer en una fosa común a las víctimas) descubre que ella estaba enamoradísima de él y no le contó nada para protegerlo. En resumen, que va siguiendo pistas, consigue saber la verdad, consigue enviar pruebas a un primo de su mujer de que la habían matado porque había escrito un informe explicando con pelos y señales quiénes estaban implicados en la trama de la industria farmacéutica y aquellos, obviamente, decidieron liquidarla a ella y al médico cuando se enteraron, y luego se cargan también al marido.

Al final mueren los buenos, pero los malos no se van de rositas porque el primo de ella lee en el funeral delante de todos los medios la carta que prueba que ordenaron matarla para que no hablara más de la cuenta y, se supone que después de eso se armará un escándalo e irán a la cárcel. Te quedas con la sensación de cuánta mierda habrá en el mundo oculta por los intereses económicos de las multinacionales, ya sean empresas farmacéuticas, petroleras, armamentísticas y demás. Y que menos mal que aún hay gente dispuesta a dar su vida si hace falta por tirar de la manta por aquello del "Si no vives como piensas, acabarás pensando cómo vives."

La foto que he puesto no tiene nada que ver. Mi amigo Marcos no es jardinero y no sé si será fiel, pero lleva una camiseta de England y está en la puerta del Jardín de las hespérides en Valencia. (Igual, así, cuela la foto...) Además, a falta de Ralph Fiennes, pues Marcos tampoco está tan mal.

viernes, 13 de enero de 2006

Aviso (traducción libre).

Cuando sea vieja voy a vestirme de lila
con ese sombrero rojo que no combina
ni me sienta bien.
Y me voy a gastar la pensión en el bingo
y en jugar al chinchón con las amigas
y luego diré que no tengo para una lata de sardinas.
Y voy a zamparme todo en las inauguraciones
y degustaciones de supermercados varios
y a tocar los timbres de todo el vecindario
y a arrastrar el bastón, sí, a mi edad,
por todas las rejas de los parques públicos
para compensar toda esa sobriedad
que tuve de jovencilla.
Y voy a mojarme en zapatillas
bajo la lluvia
y a coger flores en los jardines de otra gente
y a aprender a escupir.
Tú ponte esas camisas horribles
y engorda
y cómete tres kilos de salchichas
de una sentada
o sólo pan con aceite durante una semana
y colecciona bolis y lápices y posavasos,
todo revuelto en cajas.
Pero ahora debemos vestir de forma decente
y dar buen ejemplo a los nenes.
Leer el periódico, invitar a amigos a cenar...
Pero, ¿y si empezara a practicar ya
un poco?
Para que los que me conocen
no se asusten ni les dé un telele
el día en que sea vieja
y, de repente,
empiece a vestirme de lila.

(Traducción libre de "Warning", un poema de Jenny Joseph.)
A ver si este poema os gusta más, porque en el otro que puse, Poesía, no me dejásteis comentarios. :-)

martes, 10 de enero de 2006

Webs y blogs.

Mañana hará un mes que empecé este blog y, la verdad, no pensaba que me fuera a enganchar tanto. ¡Esto es como una droga! Creo que ha sido una experiencia positiva porque he aprendido cosas de informática que no sabía (a poner links, por ejemplo), porque he podido expresarme por escrito, que es algo que siempre me ha gustado, porque he podido compartir opiniones con otra gente en mi blog y en el de ellos, porque he conocido (aunque sólo sea virtualmente, de momento) a gente nueva que parece muy interesante... Como le dije a Bridget en un comentario, yo concibo esto como mi casa "virtual" donde todos podéis venir a conversar conmigo cuando queráis y tomaros un café (también virtual, me temo, de momento, los cafés reales no se transmiten por internet) mientras charlamos de temas diversos.

Hace tiempo que tenía pensado contaros por qué me gustan ciertas págs. web y blogs. Por ejemplo, http://www.amediavoz.com/ y el blog de Azul me gustan por las referencias a la poesía, la literatura, el arte... En el caso de la primera, es una pág. con poemas de autores famosos y el segundo, creo que es un blog muy cuidado en los textos, las fotos, la música que suena cuando entras... La persona que lo ha hecho ha tenido muy buen gusto en mi opinión y mucha sensibilidad para escribir y organizar todos los detalles . Otro blog que me gusta es: http://soloesunproyecto.blogspot.com/ porque cuenta historias de mujeres inventadas por ellas. Además, creo que están muy bien redactadas, que hay mucho talento literario desconocido por el mundo, por lo que parece. Hablando de mujeres, creo que en el blog de Bridget me siento identificada por el título ("Descubriendo el mundo a los 30") y por vivencias más o menos parecidas a las mías que hemos tenido sin conocernos de nada hasta ahora. Me gustan mucho las fotos de paisajes, su forma de escribir y describir el mundo con sensibilidad e inteligencia.

Los blogs de Marisaddie y Swyx me gustan por su sentido del humor al contar anécdotas de la vida cotidiana, por su lenguaje fresco, directo, coloquial, como si te estuvieras tomando unas cañas en el bar con los amigos. Además, también me gustan las críticas de cine de Swyx sobre las películas más recientes y su forma de reflexionar tras haber observado el panorama en cualquier sitio que haya estado. Un sentido de la observación muy agudo, sí señor. De Marisaddie me gusta el dominio del inglés que tiene, porque se expresa igual que en español, su forma de experimentar con el lenguaje, como en los posts dadaístas, y esa vena sensible de posts como "Waiting for Godot".

En cuanto al blog de Alucard, me gusta cómo crea la atmósfera en las historias que cuenta, que parece que estés allí viviéndolo, que casi sientes el roce de la mano o el beso de la persona querida o la angustia de tener una camisa de fuerza (como en el post "The Jacket"). También tiene a veces ese punto de ironía necesario ("azúcar particular", lo llamó él) para contar las cosas con gracia y salero. Creo que el sentido del humor es esencial en esta vida. Y las citas literarias, aunque nunca las acierto, están muy bien. :-)

Esta página me gusta simplemente porque vienen las Fases de la luna y en ella descubrí que nací un día en que la luna tenía apenas una rayita de luna creciente.

Por lo que se refiere a las páginas y blogs de los links que tengo puestos, Españoleando me gusta porque es una japonesa que cuenta con mucha gracia (y mucho mérito, teniendo en cuenta que el español no es su lengua madre y lo habla muy bien) anécdotas muy divertidas que le sucedieron mientras aprendía español. La página de mi amigo Alberto cuenta su viaje a Marruecos con fotos incluidas, lo cual puede ser interesante para los que piensen ir allí.
Los blog de Nelson y Juanjo me gustan por sus reflexiones en voz alta, porque se nota que tienen mil ideas en la cabeza e intentan ponerlas en práctica tanto en sus blogs como en su vida cotidiana, porque les interesan muchos temas diferentes, aparte de la tecnología, en la cual son expertos. Además, en el de Nelson aprendo palabras nuevas en chileno y en el de Juanjo descubro esa mente filosófica preocupada por temas como el racionalismo, cómo escribir reseñas literarias, la búsqueda de la felicidad, si todos somos parecidos o no...

En la pág. de Felipe se puede encontrar información sobre el pueblo de Tamariz, en Castilla León, y algunas historias que Felipe escribió basadas en su infancia en el pueblo, aunque se encuentran más en su otra pág. a la que se llega mediante un enlace desde la que tengo yo. Y en la de John se puede ver su creatividad como diseñador gráfico y algunos trabajos que ha hecho de págs. web y pósters. En fin, espero que disfrutéis navegando por estás págs. web y blogs que os he recomendado.

domingo, 8 de enero de 2006

Elche.


Cosas que aprendí en los veranos, Semanasantas y un otoño que trabajé en la oficina de turismo:

La Dama de Elche es una escultura ibérica de los siglos IV-V a.c. que apareció en lo que hoy es el yacimiento arqueológico de La Alcudia (a 2 kms. de Elche) el 4 de agosto de 1897 cuando unos agricultores estaban arando el campo. Un francés llamado Pierre Paris, amigo de Pedro Ibarra (un historiador ilicitano al que homenajearon poniendo su nombre a mi instituto, por lo que Pedro Ibarra siempre me cayó bien) andaba por aquí visitando la ciudad para ver las fiestas y el Misterio, la compró por cinco mil pelas de la época y se la llevó a París, donde estuvo en el Museo del Louvre hasta 1941, año en que los gobiernos francés y español intercambiaron piezas de arte y la Dama volvió. Estuvo en Madrid en el Museo del Prado hasta 1970 y hoy en día está en el Museo arqueológico nacional. No está en Elche como todo el mundo cree (sobre todo, los madrileños) cuando entra en la oficina de turismo preguntando por la Dama. En Madrid no hay playa, pero hay Dama de Elche, nos guste o no a los ilicitanos. Claro que yo, cuando la vi por fin después haber oído hablar toda mi vida de ella, haber visto damas de todos los tamaños y colores por todas partes, y haberlas regalado a mis amigos repartidos por el mundo, me llevé una desilusión. Me pareció pequeña, no sé, me pareció sosa, era mejor el mito que me había imaginado que la Dama real. Toda mi vida soñando con ver a la Dama de Elche y luego, total, no era para tanto. Pero que la traigan este año, que la quiero ver en el Palacio de Altamira, a ver si gana con el paisaje. ;-)

El palmeral, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, consta de unas doscientas mil palmeras, casi una por cada habitante. La mía cuando vivo fuera, como hago de vez en cuando, es esa que en el Parque Municipal está dedicada: "Al ilicitano ausente. A la gente de Elche que se encuentra fuera". Y, cuando vivo aquí, no sé, cualquiera de las de Elche, no tengo preferencias. Alguna de las que salen en la foto. Y espero que la plaga del picudo rojo no nos deje sin palmeras, porque creo que es un privilegio vivir en un lugar así. Miguel Hernández decía: "Alto soy, de mirar a las palmeras" y yo me siento un poco así porque también soy alta. No se sabe muy bien si los fenicios plantaron las palmeras o fueron los árabes. En algún lugar oí algo de una leyenda sobre que los árabes habían plantado las palmeras de Elche formando una media luna que se veía desde el cielo. No sé si es verdad, pero me parece una imagen muy poética. En unos versos que escribí a los 15 años decía: "Cual negras figuras de bandoleros/ la palmeras, paraguas abiertos/ contra el azul oscuro del cielo en invierno". Esas sombras negras cuando está amaneciendo o anocheciendo son algo muy especial. El privilegio de ver amanecer o anochecer entre palmeras o de pasear con la luna llena filtrándose entre las palmeras, es algo que no se paga con todo el oro del mundo. Y esto va por Nelson y Alucard, que son los amos de la informática: Jardines (para que veáis que, siguiendo vuestros sabios consejos, he conseguido aprender a poner enlaces a otros archivos, vamos, ¡os voy a dedicar una palmera a cada uno!) Rezaremos todo lo que sepamos pa que funcione y no quede yo en ridículo...

El misterio de Elche, también declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es una representación de origen medieval sobre la muerte y subida al cielo en cuerpo y alma de la Virgen (la Virgen de la Asunción es la patrona de Elche) que se celebra todos los años el 14 ("la vespra", víspera en castellano) y 15 de agosto por la tarde ("la festa", la fiesta, porque es cuando la Virgen sube al cielo y es coronada por los ángeles). Además, se representa un "ensayo general", un resumen vamos, el 11 y 12 por la noche y el 13 por la tarde. Pero eso ya es pagando entrada. El Misterio se canta en valenciano antiguo, aunque también hay partes en latín. Los actores son todos amateur y de Elche, todos hombres porque el teatro medieval así lo exigía. Sin embargo, espero que algún día el papel de la Virgen lo haga una mujer en vez de un niño. O, al menos, una niña. De todas formas, el resto de papeles son masculinos, porque son los apóstoles y los judíos o, en todo caso, los ángeles también podrían ser niñas. Y hay dos papeles que tienen que ser sacerdotes: el Ángel Mayor (porque se lleva el alma de la Virgen) y San Pedro. ¿Hay algo más grande que haber sido ángel en el Misterio y haber bajado 42 metros en la Mangrana (un aparato de color rojo que se abre como una "mangrana", la fruta de la granada en valenciano) o en el Araceli (otro aparato para cinco personas, cuatro de ellas de rodillas tocando guitarras y un arpa) sujeto sólo por una cuerda? Quizá haber sido San Juan o alguno de los actores del Ternari.
Pero mi favorito es Santo Tomás, que llega tarde porque ha estado predicando en las Indias y ve que la Virgen va subiendo con los ángeles al cielo en el Araceli. Le canta emocionado: "Vos m'hajau per excusat/ que les Indies m'han ocupat". (Vos me déis por excusado, que las Indias me han ocupado.) Se para el Araceli a medio camino, toda la iglesia conteniendo la respiración mirando si la cuerda vibra mucho o no, si alguno de los niños se mueve incómodo porque casi no cabe (los niños de ahora son más altos que los de hace siglos, cuando se hizo el Araceli) y pone en peligro el equilibrio del aparato. Te imaginas a los hombres de la tramoya allí arriba, detrás de la tela que representa el cielo, aguantando el tipo y agarrando todos a la vez la cuerda para que no se mueva... Cae Santo Tomás de rodillas agachando la cabeza, el Araceli sigue subiendo, entonces suena el órgano, se abren las puertas del cielo otra vez, baja la Coronación (otro aparato con tres ángelitos más, por hubiera pocos ya en el aire...), tiran una corona, uno de los ángeles del Araceli se la coloca disimuladamente a la imagen de la Virgen y entran todos al cielo mientras los apóstoles y los judíos en el cadafal (escenario) se quedan paralizados con las manos en alto, suena el órgano y las campanas, se tiran cohetes desde la torre de Santa María... Bueno, es un escándalo, una catarsis, hay que vivirlo para comprenderlo. A mí me impresiona y no soy nada religiosa, así que supongo que a la gente de siglos pasados, que no sabían leer ni escribir ni tenían tele, cine ni internet les impresionaría aún más.

sábado, 7 de enero de 2006

Los hombres de mi vida.

Repasando el blog me he dado cuenta de que les he dedicado muchas líneas a mis amigas y eso está muy bien, pero creo que ya les toca a ellos porque también se lo merecen. ¿Verdad, chicos? Sobre todo, para que veáis que no siempre las mujeres hablamos de vosotros para criticaros. A veces también decimos cosas buenas... Los primeros hombres de mi vida, hombres extraordinarios que ya no están conmigo, pero de los que aprendí mucho, son mis abuelos Julio y Joaquín y mi tío Joaquín. También mis tíos y primos de Barcelona y, por su puesto, mi padre y mi hermano. Otros hombres importantes en mi vida:

Alberto: Nos conocemos, literalmente, hace media vida porque íbamos juntos al instituto. Él me ayudó a aprobar las matemáticas de 3º de BUP, que las tenía pendientes en COU. De él recuerdo sus e-mails, llamadas y cartas cuando estuve en Irlanda, muchas veces que nos hemos ido de fiesta con mis amigos y/o los suyos. Una noche de verano en Benidorm con Victoria, ¿te acuerdas? Una tarde en una tetería árabe con los franceses, cuando se llevó a unas amigas irlandesas a Alicante porque yo trabajaba, muchos cumpleaños, momentos no tan agradables cuando nuestros familiares estuvieron en el hospital, la visita a su nuevo piso, que ya está casi acabado, todas las nocheviejas que hemos celebrado... Muchos recuerdos y sensaciones, porque somos de la misma edad y hemos crecido juntos.

Juanjo: ¿Qué sería Valencia sin ti? Contigo recuerdo largos paseos por el centro de Valencia hasta la calle Cuenca o, a veces, hasta la puerta de mi casa. Una tarde en la feria del libro y un paseo por el antiguo cauce del Turia en el que me contaste tu viaje a Japón. Muchas llamadas para ver cómo estaba. Varias cenas y algunas noches de marcha. El único hombre que ha conducido 200 kms. sólo para venir a cenar conmigo y otros tantos para volver a casa. Gracias por cocinar y preparar esos cócteles tan bien. Te definiría como alguien que no notas que está ahí hasta que, de pronto, te das cuenta de todo lo que ha hecho por ti.

John: Mi otro yo en la academia :-) cuando no podía ir a dar clase. Sabios consejos y acompañarme a varias tiendas para comprarme un ordenador portátil. Una excursión a Benidorm. Alguna vez que hemos ido al cine. Dos fines de semana en Valencia yendo en metro a todas partes para que lo disfrutaras y no te quejaras de que en Elche no hay. Muchas tardes aburridas de domingo salvadas en cafeterías. El hombre con el que más me he reído en mi vida. A ver cuándo hace buen tiempo y nos vamos a tomar "una leche de esas". (Leche preparada con canela.)

Javier: Por doce años de amistad y algo más de un año de amor en su día. Por nuestras conversaciones en inglés. Por habernos peleado mil veces y habernos sabido perdonar. Por todas las películas que hemos visto en el cine. Por nuestras charlas en la tetería y en el Parque Municipal. Por nuestras cenas y paseos por Elche. Por Irlanda, que nos unió y desunió. Por tus poesías, e-mails y cartas. Por acompañarme "en este mundo de ritmo incierto", como escribiste una vez.

Felipe: (con permiso de Pilar) por sus doscientas mil fotos de Cuba, Uruguay, Chile, Málaga y no sé cuántos sitios más que me enseñó una vez en el ordenador y que me envía de vez en cuando. Y por sus historias de su pueblo, que son preciosas y escritas en un castellano que se está perdiendo, lo cual es una pena.

J.Joaquín: (con permiso de mi tocaya Ana, a quien me tiene que presentar un día de estos) por los cuatro meses que pasamos en Irlanda del Norte con M.Ángeles. Por bailar conmigo With o without You, de U2 en la International evening. Por la primera cerveza de mi vida, que me tomé con él en la barra de un pub de Westport. Por darme trabajo de traductora. Por una excursión con mis amigos a Villena y Biar.

Juan: (con permiso de Mari Carmen) por ser un buen crítico de cine y literatura, por su sentido del humor sarcástico (a veces, tirando a corrosivo), por sus e-mails con chistes y gracietas. Por saber jugar al Uno y perder con tanta deportividad y sin acritud. Por las cenas y las noches de Roscón de Reyes que hemos pasado contigo y M.Carmen.

A todos ellos y a los futuros hombres de mi vida, por aportar un punto de vista masculino, por su inteligencia, su sentido del humor, por su bondad, por poder hablar con ellos de infinitos temas sin cansarme nunca. Y, antes de que las mujeres se me echen encima quejándose, otro día hablaré de las mujeres de mi vida, ¿vale?

viernes, 6 de enero de 2006

Día de Reyes.

Hoy día tranquilo, de descanso, sin hacer nada, en el que tampoco me ha tocado la lotería del Niño. Sin embargo, queda una pequeña esperanza... Resulta que en el sorteo del gordo nos tocó la devolución de un décimo que mi madre y yo cambiamos por otro para el sorteo del Niño y nos ha vuelto a tocar la devolución, con lo cual, lo volveremos a invertir a ver si a la tercera va la vencida y nos toca algo más. Sin embargo, no sé por qué me temo que a la tercera lo perderemos ya definitivamente...
El que vive feliz sin preocuparse de la lotería ni de nada es Tristán, que en la foto está metido en la caja de la freidora que compró mi madre en Navidades porque la que teníamos pasó a mejor vida. Aquí veis que tiene un ojo de cada color, como dije en el post titulado "Tristán" y, como no he aprendido aún a poner links a los archivos (lo siento, Nelson) si lo queréis ver, tendréis que ir manualmente a archivos diciembre y buscarlo. A Tristán le gusta correr por toda la casa, saltar por los sofás del comedor y las camas, esconderse en todas partes, como veis en la foto, dormir tapado con la manta en el sofá o en la cama de alguien, asomarse a la ventana con gran revuelo para los vecinos, que piensan que se va a caer porque al hacer piruetas en la estrecha repisa de la ventan se va a escurrir entre los barrotes del balcón, maullar a los pájaros y maullar para que le abramos las puertas de las habitaciones cuando él quiere entrar. Pronto habrá que llevarlo al veterinario a que le ponga las vacunas pertinentes y ya veremos qué escándalo nos arma por la calle... En fin, esperemos que no nos avergüence mucho.

Information about my cat in English, please go to: Tristan

jueves, 5 de enero de 2006

Cosas varias.

  • Resulta que ayer era el centenario del nacimiento de Louis Braille y me enteré por la página de Google, que le habían puesto el logo en braille. Si lo sé, en vez de escribir el día 2 sobre ese tema, habría escrito ayer... Bueno, de todas formas, me parece bien que Google difunda temas culturales y sociales para que todos aprendamos cosas nuevas. Por cierto, hay un curso básico interactivo de braille para personas videntes en la página de la Organización nacional de ciegos: http://www.once.es Mirad la columna de la izquierda y veréis "servicios sociales". Pinchad ahí y después en "braille" si os interesa.
  • A la gente que me lee y luego me manda un e-mail o un sms para contármelo (y a la gente que no puede contactar conmigo porque no me conoce): no seáis tímidos y dejad de vez en cuando algún comentario aquí para que sepa que existís y me leéis. Si no queréis poner vuestro nombre, inventad un apodo/pseudónimo que os guste. Más que nada, para que esto no sea un monólogo mío, sino que haya un poco de debate. Y, a los que ya habéis comentado, gracias por enriquecer esta página con vuestras aportaciones.
  • En el enlace que he puesto a la página del Ayuntamiento de Elche veréis información de todo tipo sobre mi ciudad. Para los que viváis en Elche, entre otras cosas, podéis consultar ahí la programación cultural del Gran teatro y los cines Odeón y las fechas en que hay que pagar impuestos municipales. ("Ai, trista vida corporal!", que dicen en el Misteri, no todo van a ser alegrías en esta vida, por desgracia.) Para los que no son de Elche, ahí tenéis información turística sobre los monumentos, el palmeral, el Misterio de Elche, fiestas y tradiciones ilicitanas. Bueno, todo este rollo, sólo era para fardar de que ya he aprendido a poner enlaces a otras páginas y estoy orgullosísima de mí misma.
  • Ya se acaba la Navidad y me da un poco de pena, sobre todo, porque el lunes vuelvo al trabajo después de dos semanas sin dar ni golpe y me quedan 13 semanas seguidas hasta las próximas vacaciones, en Semana Santa. Perdón por la repetición, pero "Ai trista vida corporal, o món cruel tan desigual!" (Como siga así, voy a decir todos los versos del Misteri en esta entrada.) Esta tarde-noche, Cabalgata de Reyes y roscón y mañana, día de Reyes. A mí, como ya me lo trajeron todo el día de Navidad, no me toca nada. Bueno, algo podría tocarme, para variar: la lotería del Niño.
  • Respecto a los Reyes Magos, recordad que están enterrados en la catedral de Colonia, como ya os conté el 17 de diciembre. (Buscad archivos, diciembre , si lo queréis volver a leer o no lo leísteis en su día.) ¡Uff! Se nota ya que se acerca el lunes y me está saliendo el ramalazo de profesora: "¿Habéis leído esto? Página tal. ¿Habéis hecho los deberes? Pues os voy a poner un negativo." Ese tipo de cosas que digo todos los días en clase.
  • En fin, feliz Roscón y día de Reyes y que os traigan muchas cosas si habéis sido buenos, que espero que sí. Y a ver si nos toca la lotería del Niño esta vez (ver archivos, diciembre, "El gordo") y salimos de pobres, aunque sea sólo un poco. Un abrazo a todos.

martes, 3 de enero de 2006

Poesía.

De todas las poesías que escribí en mi adolescencia, creo que las mejores fueron las de los 17 años. Se ve que en esa época estaba inspirada. Hoy en día, a pesar de que me sonrojo cuando las leo en la intimidad, creo que todavía hay alguna que se podría salvar de la hoguera. Como esta que publiqué en Koma etíliko, la revista de la facultad, el 3-2-1993. Escrita el 29-4-1991.


Despedida

Hemos llegado ya a la encrucijada,
el punto que adjudica dos caminos,
dos vidas, dos futuros bien distintos,
el momento de la última palabra.
Por no saber decir nada importante,
escribo y mojo pluma en corazón
y guarda miel vivida este buzón
que me endulza de recuerdos la sangre.
Sonríe, quiero tatuarme tu risa
en un profundo rincón del ánima
para, así, rememorarte sin prisa.
Cuando pongamos fin a esta página,
verás, de la ventana en la repisa,
cristalino ojo cuajarse en lágrima.

lunes, 2 de enero de 2006

Braille.

El braille, como todos sabemos, es un método de lectoescritura para invidentes inventado por Luis Braille en 1825. Anteriormente, se habían hecho algunos intentos con letras en relieve para que los ciegos pudieran leer y escribir, pero siempre tenían el fallo de que era complicado leer así y resultaba aun más difícil escribir si había que estar tallando cada letra en relieve, lo cual no era muy práctico. Por eso acabó adaptándose finalmente el alfabeto Braille, ya que permitía escribir a mano sin tantas dificultades y, además, los puntos constituían un sistema más fácil de identificar al tacto que las líneas.
El sistema braille se basa en seis puntos en dos columnas de tres filas que, combinados de diferentes formas, permiten representar todas las letras, signos de ortografía, de numeración y aritméticos y ser utilizados también para la notación musical. Actualmente, se puede escribir en braille a mano mediante pautas y regletas usando un punzón y también con la máquina Perkins. La ventaja que tiene esta última sobre la escritura a mano, es que al emplear la pauta y la regleta hay que sacar el papel del bastidor y darle la vuelta para poder leerlo, mientras que en la máquina Perkins los puntos se van marcando directamente, de forma que se puede ir leyendo conforme se escribe sin necesidad de darle la vuelta al papel. Además, resulta más cómodo y rápido escribir a máquina que con punzón.
Todo esto lo aprendí en un curso de braille que organizó el CEFIRE (centro de formación de profesores) y la ONCE (Organización nacional de ciegos), en el que aprendimos a leer y escribir en braille de forma muy elemental. Leer, leíamos con la vista porque con el tacto no estamos acostumbrados y nos falta práctica, pero escribir con la máquina Perkins es bastante fácil, lo más difícil es coordinar los dedos para pulsar las teclas a la vez. Como hay seis puntos en braille, hay seis teclas en la máquina. Los seis puntos se dividen en dos columnas, como el seis de los dados. El punto uno es el de arriba de la primera columna, dos el del medio de la primera columna, tres el de abajo de la primera columna, cuatro el primero de la segunda columna y así, hasta seis. Por tanto, para escribir las letras a máquina, con la mano izquierda de los dedos índice a anular son los puntos 1, 2 y 3 y, con la derecha, igual, 4, 5, 6. A mí me encantaba escribir las letras fáciles, como la A, que es sólo el punto uno (dedo índice de la mano izquierda), la L, los tres puntos de la primera columna (todos los dedos de la mano izquierda a la vez, si no, no se marcan bien en el papel los puntos), la C (puntos 1 y 4, o sea, los dos índices), la P (la primera columna y el punto 4, o sea, los tres dedos de la mano izquierda y el índice de la derecha). No me gustaban nada la E y la I porque siempre las confundo (la E son los puntos 1, 5, índice de la izquierda y dedo medio de la derecha, mientras que la I es al revés: puntos 4, 2, índice de la derecha, dedo medio de la izquierda).
El braille es muy fácil y creo que deberían enseñarlo en las escuelas, junto a la lengua de signos de los sordos, para que todos pudiéramos comunicarnos sin discriminaciones por tener una discapacidad. A mí me habría gustado saber el año pasado lo que sé ahora de braille, para poder ayudar mejor a un alumno invidente que tuve. Cada semana venía una profesora de la ONCE y pasaba a braille el material que íbamos a utilizar en clase pero, si yo hubiera sabido braille, habría podido pasar el material yo misma, sin tener que esperar al miércoles. Si tenéis ocasión, aprended braille, que es muy interesante.

domingo, 1 de enero de 2006

Año nuevo.

(Escrito el 10-5-1995 cuando tenía 21 años y era estudiante Erasmus en la Ulster University en el campus de Coleraine.)
"Estoy aquí en la playa de Portrush sentada en un banco. Irlanda es preciosa cuando no llueve, cuando no nieva, cuando no hace viento frío huracanado, es decir, casi nunca. Pero hay días como hoy en que, aunque esté nublado, Irlanda es preciosa. Y hay días en que estoy harta de pasarme la vida encerrada en la universidad y necesito salir a dar una vuelta por el mundo. Porque el mundo no es sólo la universidad y Portstewart. El mundo es también Coleraine y Portrush. Y la República de Irlanda y España, por supuesto, y muchos sitios más.
Y hay veces en que tienes 21 años, pero te sientes como si tuvieras sesenta, y sientes, aunque estés rodeada de gente, que estás sola. Y cuando estás sola, te sientes más sola aún. Sabes que te gusta la carrera que elegiste a los 18 años, que no te equivocaste y que no la cambiarías por nada. Sabes que te queda un año para acabarla y te alegras porque, a pesar de todo, ya estás un poco harta de tanto estudiar, pero también te entristeces porque sabes que todo tu mundo se te va a venir abajo en cuanto termines y que tu futuro está tan en el aire como la sonrisa del crío que, desde el cochecito que lleva su abuela, me acaba de mirar.
Hay veces en que te gustaría tener 30 años, una casa con un marido y con un crío como el del cochecito. Hay veces en que te gustaría sentirte necesaria, saber que alguien depende de ti y no dependes de nadie. Hay veces en que te gustaría que un niño te cogiera de la mano para pasear y te preguntara: "Mamá, ¿por qué el mar es de color azul?" o cualquier cosa típica de las que preguntan los niños. Entonces le dirías que el mar no es azul, que el mar es algo indefinido entre el azul y el verde en Los Arenales del Sol y es gris en las rocas de Portstewart."
Dedicado a mi amiga Rosa, ella ya sabe por qué. Y espero que no volvamos a discutir este año, que con lo de hoy ya ha habido bastante.