Ya tienes dos años. Lo celebramos el sábado con una tormenta que te asustó y te hizo esconderte en el comedor y no querer salir a soplar las velas de tu tarta. Ya tienes dos años y estás contento con tus regalos, tus juguetes. Te sorprendes al vernos a todos juntos, todos tus abuelos y tus tíos, porque siempre nos ves por separado. Pero te acostumbras enseguida.
Hoy, los dos solos y sin lluvia, hemos arrastrado el tractor hasta la puerta. Tú querías salir a la carretera, yo quería volver a casa. Entonces ha ladrado el perro del vecino y te has asustado. Me has echado los brazos para que te cogiera, así que te he llevado en brazos de vuelta a tus padres, a tus abuelos, a la seguridad de la casa. Te preocupaba dejar el tractor allí, pero te has convencido cuando has visto que agarraba la cuerda para llevarlo a rastras con nosotros de vuelta. Te abrazabas a mí buscando protección y te besaba en la frente. Después te he columpiado y cantado canciones infantiles en inglés, que has coreado con tu lengua de trapo. También te he cantado canciones irlandesas como "Molly Malone" y "Oh, Danny boy" y me has llevado al puzzle que hace de alfombra en el comedor para sacar la A y decirme: "La A de Ana". Antes de todo eso, te lo has pasado bomba jugando con "la pala azul", "la pala verde" (aquella que encontré el año pasado abandonada en la playa y te la traje), "el rastrillo", "el camión", "los caracoles", todas esas cosas que ya sabes nombrar. "¡Cuántas flores!", has exclamado al ver las margaritas que había cogido tu abuela. Ya tienes dos años y se te nota.







