domingo, 6 de junio de 2010

Resumen de la semana.

Esta semana creo que ha sido bastante buena en vida social, amistades y emociones. He aquí algunas breves pinceladas:

  • Domingo: Día familiar en casa de mi hermano y la novia en un pueblo de Albacete. Excursiones por la montaña y estudiar valenciano.
  • Lunes por la noche: Cena con Amada sin planearlo en una cafetería y paseo mientras tomábamos un helado y hablábamos de nuestras cosas. A la vuelta hablo por teléfono con un compañero de carrera que se presenta por primera vez a las oposiciones y necesita consejo.

  • Martes por la tarde/ noche: Cena en mi casa con dos compañeras de trabajo con paseo por Elche de una de ellas y yo mientras la otra estudiaba para las oposiciones.
  • Miércoles: Mis alumnos me piropean. Supongo que para hacerme la pelota para que los apruebe, aunque digan que no, que lo dicen en serio. Insisten en que voy muy guapa hoy, que el verde me favorece... La verdad es que llevaba una blusa verde que me compré en Valencia hace 5 años y que me encanta porque creo que sí me sienta muy bien. De hecho, me la he puesto en exámenes de oposiciones porque pensaba que me daba presencia. Igual parte de razón tenían.
  • Jueves por la tarde: Amada viene a mi casa después del trabajo, nos tomamos un zumo fresco y me regala dos camisetas. ¡Me encantan estas sorpresas! Después llamo a una amiga de Barcelona que conocí hace muchos años en Irlanda para felicitarle el cumpleaños.
  • Viernes: Examen de valenciano en la escuela de idiomas. Es un poco largo y pesado, pero espero aprobar. Sobre todo, porque me dan por ello un punto en el concurso de traslados y quiero volver a trabajar en Elche.
  • Sábado: Cena de cumpleaños con una amiga y su hermana en un restaurante griego y luego un batido de turrón en una cafetería.

    sábado, 29 de mayo de 2010

    Tardes de mayo.

    "Tarde tranquila, casi
    con placidez de alma,
    para ser joven, para haberlo sido
    cuando Dios quiso,
    para tener algunas alegrías... lejos,
    y poder dulcemente recordarlas."

    Antonio Machado.


    El otro día, paseando por la ciudad mientras esperaba a unas amigas, recordé este poema de Antonio Machado que tanto me gustaba a los 17 años y que ahora, con la edad, tiene más sentido.

    jueves, 27 de mayo de 2010

    El falso amor.

    El otro día Umma publicó un post muy interesante sobre esos amores que no lo son realmente. Lo podéis ver aquí. Se lo mandé a una amiga y me contestó que qué fácil es ver los toros desde la barrera. Puede que sí, pero espero que abra los ojos de una vez y se dé cuenta de quién es quién. Quiénes son sus amigos verdaderos, que se partirían la cara por ella, y quiénes lo son sólo por un rato y por conveniencia. Y espero que sea lo suficientemente inteligente como para actuar en consecuencia. Y también para entender que no puedo alegrarme de que se vaya a ver a un idiota. Me alegraré cuando vaya a ver a un hombre de verdad, un tío como Dios manda. Pero claro, cuando vaya a ver a un hombre de verdad no me dejará tirada un día antes de irnos de viaje, porque ya sabrá hace tiempo que tiene otro viaje con él y no cambiará de opinión cinco minutos después de hablar conmigo para irse de viaje con él. Porque un hombre de verdad no jugará con ella hasta el último momento, sabiendo que tiene otros compromisos, para luego dejarla tirada como un cobarde gilipollas.






    No creo que el interfecto lea mi blog, aunque ella le dio esta dirección hace tiempo. Lo siento porque me encantaría que supiera lo que pienso de su escasa hombría, de su falta de respeto por las mujeres y de su tendencia a no dar la cara cuando hay que hacerlo. Pero bueno, tampoco vale la pena perder el tiempo con gente así. Como dicen en valenciano: "No vale la pena hacer caso de medios días habiendo días enteros." No vale la pena hacer caso de mediohombres habiendo hombres enteros.

    domingo, 16 de mayo de 2010

    Lambrusco.

    No sé por qué me está saliendo este mayo tan alcohólico en el blog, pero sigamos con el tema. Anoche vinieron a casa mis amigas M. Esther y M. France para enseñarme a preparar un flan de queso y jamón de york que estaba muy bueno. Tengo que aprender a cocinar y, afortunadamente, tengo buenas maestras. Vamos, estoy por organizar unos cursillos de cocina en mi casa los fines de semana y, de paso, cenar o comer y pasárnoslo bien, ¡ja, ja! Que cada uno que venga me enseñe una receta. El problema será que luego me acuerde de todo y que se sepa reproducirlo, porque no soy muy aplicada en la cocina.


    Mientras aprendíamos a usar mi horno, nos comimos el aperitivo y una ensalada, esperando a que se hicieran los flanes. Además ellas también habían hecho un bizcocho para el postre, que estaba buenísimo, y trajeron una botella de lambrusco que cayó durante la espera. El lambrusco lo descubrí en cenas con amigos, ya que en mi casa mi abuelo era el único que bebía un vaso de vino tinto en las comidas. A mí no me gusta el vino tinto (aunque, si hay que beber bebo, pero no me gusta el sabor, me parece muy fuerte, pruebo una copa y acabo bebiendo agua porque no me gusta), pero el lambrusco rosado, con sus burbujas y tal, sí me gusta. Siempre en las comidas, porque yo, beber por beber, tampoco. El caso es que el lambrusco me recuerda siempre a buenos momentos con amigos en restaurantes italianos o en nuestras respectivas casas.

    domingo, 9 de mayo de 2010

    In vino veritas.

    Siempre que abro una botella de vino me acuerdo de ti, Juanjo, por el sacacorchos que me regalaste durante aquella cena en mi casa en Valencia. Acertaste: no tenía, ya lo sabías además, por eso lo trajiste. Y también me acuerdo por las copas de vino con las que te empeñaste en aumentar mi "ajuar". Eso sí, debo confesarte que el escanciador lo uso de jarrón para los ramos de flores. Lo siento, no son tan fina ni tan connoisseur (siendo mujer igual debería decir connoisseuse, no sé). Pero, si es cierto aquello de in vino veritas, me regalaste la clave para llegar a la verdad. Lo cual no es poco. Y, aunque no sea así, al menos me regalaste algo con lo que compartir buenos momentos de amistad.

    sábado, 1 de mayo de 2010

    Licor de ensaimada.

    Cuando estuvimos en Úbeda mientras desayunábamos en una cafetería me fijé en que había una botella de forma extraña llamada Aimada y le comenté a Amada: "Mira, casi como tu nombre". Era licor de ensaimada, ninguna sabíamos de la existencia de un licor así y nos sorprendió. Pasaron las horas y, ya cuando nos disponíamos a dormir, Amada me dijo: "Podríamos volver a salir y tomarnos un licor de ensaimada." Yo me quedé mirándola (ella dice que con una cara que era un poema) pensando si lo decía en serio o me estaba tomando el pelo y, además, pensando también: "yo ahora no me quito el pijama y me vuelvo a vestir" y acabé contestando: "Anda, déjate de tonterías y vamos a dormir".


    Desde entonces, Amada no ha dejado de picarme con frases como: "Mira que no dejarme ir a tomar un licor de ensaimada", "Y no me llevaste a tomar un licor de ensaimada", y similares. Así que, aprovechando que mi hermana estaba trabajando en Mallorca, le pregunté si podía conseguir una botella de licor de ensaimada. En todos los sitios donde buscó la tomaron por loca o le dijeron que eso no existe y, de existir, tendría un sabor horrible. Yo le dije que esa gente no tenía ni idea, que sí existe, que yo había visto la botella y que, además, está en internet: ver aquí. Total, que al final consiguió una botella en el aeropuerto antes de volver. Como hoy es el cumpleaños de Amada, se la he regalado para que tome licor de ensaimada cuando le dé la gana sin tener que quitarse el pijama, volver a vestirse y salir de casa para ir a buscarlo. Además, lo hemos probado y está buenísimo.


    Pdata. Para mí la foto que he puesto simboliza nuestra amistad: Mientras íbamos de excursión yo le aparté, sin pensar, las ramas a Amada, que iba detrás de mí, y ella me sacó una foto. Es una alegoría de cómo me preocupo yo y de cómo ella me saca fotos cuando no me doy cuenta.

    sábado, 24 de abril de 2010

    Reflexiones en el día del libro.

    Me encuentro por la calle con mi profesora de ética de 1º de BUP, cuando yo tenía catorce años. La saludo y le pregunto si se acuerda de mí y me contesta que sí, que me dio clases en el 88. Que conserva las fotos de todos los alumnos que ha tenido y algún día, cuando se jubile, hará una exposición con ellas. Le cuento que soy profesora también, pero de inglés, y me dice que me sea leve, que los adolescentes hoy en día están fatal. Después me encuentro con unas alumnas que tuve hace dos años. Han crecido un montón, están diferentes, hechas unas mujeres. Me saludan también. Un día me las volveré a encontrar, dentro de unos años, y me dirán que son profesoras, astronautas, dependientas de una tienda... y así seguirá el ciclo de la vida y, como decía mi compañero Paco: "Cuando ves que, al cabo de los años, te saludan por la calle con una sonrisa, es que algo pusiste en ellos."


    Aunque sea un poco tarde, porque el día del libro fue ayer, me gustaría compartir con vosotros este vídeo que me mandaron el otro día y que me parece muy bueno:



    martes, 20 de abril de 2010

    20 de abril del 90.

    Me recuerda Alberto que hoy hace veinte años del 20 de abril del 90, la canción de Celtas Cortos que ya mencioné en este blog el mismo día de 2006 (ver aquí). Ese día yo tenía 16 años, estaba en 3º de BUP en el instituto y poco tiempo después es cuando recuerdo haber oído esa canción en la radio y en el pub a donde solía ir con mis amigas, Vine, vine. La última vez que pasé por allí, hace un año o dos, el pub se había convertido en una asesoría y desde la puerta vi que habían hecho un largo pasillo para llegar a los distintos despachos. En qué acaban los lugares míticos de la juventud... ¿Dónde estará aquella barra con la foto en blanco y negro de Nueva York, todavía con las torres gemelas y sin que nadie pensara que nunca pudieran desaparecer, la edad de la inocencia?

    Hoy no queda casi nadie de los de antes, y los que quedamos hemos cambiado, sí. No tengo críos y ya hace años que corté con "el tío ese". Sigo currando en lo mismo (que años después, claro, porque en el 90 no trabajaba), aunque a veces también me canse y me sienta vacía.





    (Alberto, si pinchas en las palabras "aquí", "Alberto", "Vine, Vine" al principio del post te llevará a los enlaces y esta es la canción: http://www.youtube.com/watch?v=ULLmdlRv32E&feature=related.)

    viernes, 16 de abril de 2010

    Los pueblos negros.


    Diciembre 2009
    Cuando estuvimos en los pueblos negros (Guadalajara) en diciembre, hizo mal tiempo. Niebla, lluvia, frío... Por eso hemos tenido que volver, para disfrutarlos a pleno sol primaveral. Son pueblos hechos de pizarra, de ahí su color negro. En su día supongo que estarían bastante aislados y en la actualidad también en los largos inviernos. Pero vale la pena visitarlos y probar su gastronomía con las montañas nevadas al fondo. Además, en una web leí una leyenda muy curiosa: Hubo una vez un rey y brujo que tenía tres hijos. Harto de las peleas entre ellos, los hechizó y así quedaron los tres convertidos en montes: el Moncayo, el Ocejón y el Alto Rey, cada uno en un extremo del territorio, para servir de ejemplo.



    Abril 2010

    Para que veáis el día que nos hizo en diciembre y el que nos ha hecho en abril os dejo las dos fotos de la misma iglesia. Además os recomiendo pinchar en los enlaces, en las palabras "gastronomía" y "web" que salieron más arriba.

    sábado, 10 de abril de 2010

    Gente.

    Me encanta la gente que hace bien su trabajo, da igual que sean médicos, profesores, jueces, abogados, fontaneros o cajeras de supermercado, por poner varios ejemplos. Da igual lo que cada uno haga, lo importante es que sea profesional y se esfuerce por hacerlo bien. Además, me encanta la gente que, en este loco y estresado mundo, aún le queda la amabilidad de ceder el paso a otro coche, esperarse sin pitar a que aparque, dejar pasar antes a un señor que sólo lleva una barra de pan en la cola para pagar... Ese tipo de detalles generosos que hacen que vivir en sociedad sea más agradable.



    martes, 6 de abril de 2010

    Visita bloguera.

    El jueves, después de cuatro años esperando este momento, por fin nos conocimos en persona Aylandara y yo. Habíamos intentado quedar varias veces antes, pero, al final todo se había quedado en agua de borrajas. Sin embargo, todo llega y, al final, nos encontramos. Desde el primer momento, no paramos de hablar como cotorras (había muchas cosas que contarse) y no sé si su novio, Luis, se aburriría con nosotras, pero el buen hombre resistió estoicamente sin quejarse.


    Dimos un paseo por varios parques para que admiraran el palmeral, visitamos la Basílica de Sta. María y subimos a la torre, para ver el panorama de palmeras que hay en la foto de arriba. Además, también degustamos la comida típica en el restaurante del Parque Municipal: el arroz con costra. A mí se me hizo un poco corto, el tiempo voló, pero ya habrá ocasión de otros encuentros en Zaragoza, Valencia o cualquier otro lugar del mundo. La primera impresión, para mí, fue muy buena (y no es por hacer la pelota), me cayeron muy bien, me parecieron una pareja estupenda. A él sólo lo conocía por lo que ella me había contado, con ella había hablado varias veces por teléfono, nos habíamos mandado e-mails y nos habíamos dejado comentarios en nuestros respectivos blogs, así que ya sabía lo simpática y lo maja que es. En resumen, balance positivo, a ver si Aylandara se anima a seguir con su blog, que lo tiene un poco parado desde hace tiempo, y que sigamos todos tan bien como hasta ahora, pudiendo disfrutar de la vida y de esos momentos de conversación, paseo y comida.

    miércoles, 31 de marzo de 2010

    Úbeda.

    La visita guiada por Úbeda también fue muy interesante, pero pasamos frío y nos mojamos con la lluvia. Como al salir a desayunar hacía calor, nos dejamos las chaquetas en el hotel, además de los paraguas. Justo al empezar la visita empezó a llover, pero como íbamos entrando y saliendo de iglesias, monasterios y el ayuntamiento, nos refugiábamos un poco. Lo malo es que dentro de esos edificios antiguos hace un frío tremendo, lo cual, unido a la lluvia, hizo que al acabar el recorrido estuviera helada y me doliera bastante el brazo que resultó dañado por la tendinitis que tuve en septiembre y que me costó un mes de rehabilitación. Pensé que no podría conducir a la vuelta, pero el ibuprofeno hizo milagros y, al final, 841 kms. conducidos en total.

    Como no estaba el tiempo para hacer picnic en el lugar del día anterior, nos fuimos a buscar un restaurante para comer y estuvimos contándonos cosas de la infancia y de los mejores momentos vividos. Por la tarde nos fuimos a ver el hospital de Santiago (pinchad para saber más) y luego merendamos en una confitería e hicimos algunas compras antes de volver al hotel a cambiarnos de ropa para ir a cenar. La cena estuvo muy bien, era un menú degustación de unas jornadas gastronómicas, y luego fuimos a dar un paseo nocturno por esa plaza tan impresionante en la que no cabe un milímetro más de arte y de historia. (Pinchad aquí.) La noche, las luces de las farolas, los pocos coches y la poca gente que pasaba (otros turistas como nosotras) hicieron de ese paseo un momento mágico que las dos recordaremos siempre.

    viernes, 26 de marzo de 2010

    Baeza.

    Después de comer, nos fuimos a Baeza. No sabíamos de dónde salía la visita guiada, sólo teníamos el nombre de una plaza en el ticket, pero acabé aparcando justo delante de esa plaza en el único lugar en el que no estaba prohibido aparcar, sólo un espacio para cuatro o cinco coches en batería. Si, en el fondo, creo que tengo suerte en la vida, a pesar de todo.

    Dimos una vuelta por la ciudad por nuestra cuenta, luego fuimos a una tetería árabe y después ya a la visita guiada, que fue muy interesante. Sólo a los de Baeza se les ocurre enterrar a un obispo de pie allá en lo alto de la fachada de la catedral, por si los de Jaén (con quienes habían estado disputando dónde debía ser enterrado) venían a robárselo. Aunque es una pena que, por esa cabezonería, la reina Isabel les tirara las murallas porque las dos familias nobles más importantes del lugar no dejaban de guerrear entre ellas. Y lo de trasladar piedra a piedra un edificio en tiempos de Franco a un lugar donde se supone que iba a tener más esplendor, no medir el terreno y luego ver que se quedaba pequeño y no les cabía el edificio... Pero eso ya fue culpa del arquitecto de turno o, quizá, de los especuladores de la época.

    A pesar de estas curiosidades, a mí lo que me gustó más fue entrar al instituto y al aula donde dio clases Antonio Machado. No me importaría pedir el traslado y dar clases allí. Como el año pasado ya estuve en Segovia, en la pensión donde vivió Machado, sólo me faltan por ver Soria y Colliure. Algún día iré.

    Anécdotas del viaje: Que unos ingleses que pasaban por la calle preguntaran a la guía dónde estaba la oficina de turismo y les contestara que no hablaba inglés, con lo cual me tocó explicárselo a mí. Que no haya hecho fotos. Y, sobre todo, lo más extraño es que Amada haya sido la única persona en seis años y ocho meses que tengo el coche, que haya conseguido que saque la antena del maletero (donde la dejé desde que lo compré, para que no me la robaran) porque siempre escucho CDs y eso de escuchar la radio en mi coche es un hecho inédito. Que me encontrara en Úbeda a una ex-compañera de la oficina de turismo de Elche (bueno, ella sigue trabajando allí, yo no) cenando con sus familiares en la terraza de un restaurante cerca de nuestro hotel y me indicara en un mapa dónde había un bar de tapas, aunque al final, no lo encontramos y nos metimos en otro. Y, como resumen de todo, que no me importaría volver a perderme por los cerros de Úbeda.

    miércoles, 10 de marzo de 2010

    Trueque.

    Ayer aparecieron las farolas y los semáforos de Elche con papelitos que decían lo siguiente:

    "Sólo 20 € ¿Conoce el trueque? De los muchos servicios que puede solicitar aquí tiene un ejemplo:

    Ana, madre de 42 años, solicitó clases de repaso de la ESO para su hija durante el año, a cambio de preparar la comida de la semana a Javier, chico universitario solo en Elche. Javier pudo comer de caliente entre semana sin necesidad de gastar dinero en el bar. Miles de ejemplos como este se encuentran en servicioeconomico. (Y viene un móvil para llamar.)

    Cocinar, limpiar, hacer recados, cuidado de animales, idiomas, pasear, cine, clases de baile, transportes, deporte, consejos de todo tipo, reparación hogar... Nosotros se lo gestionamos. No lo piense, rellene su ficha y verá cuánto beneficio obtendrá."

    La verdad, a mí me parece buena idea ahora con la crisis. Te ahorras dinero y practicas un poco de aquello que antes se llamaba: "hacer favores a la vecindad". Creo que es algo que humaniza este mundo tan deshumanizado en el que vivimos, en el que cada uno va por su lado y no saluda ni al vecino.

    domingo, 28 de febrero de 2010

    Reflexiones de un domingo de febrero.

    Desde que existen los blogs, el mundo ya no es lo que era. Sobre todo, cuando hay una gripe A en México o un terremoto en Chile y conoces a gente allí. Conoces a gente que no has visto nunca, pero que por sus fotos y vídeos del blog, por lo que cuentan, es como si estuvieran en el pueblo de al lado, como si tú hubieras visto esas calles y esos paisajes por los que nunca has pasado. Por eso ayer envié sendos e-mails a Nelson y a Iradya y me alegré de saber que estaban bien cuando me contestaron al cabo de las horas. Además, son dos de los primeros blogueros que conocí al empezar en este mundillo y, concretamente, Nelson fue uno de los que me animó a hacerme un blog.

    ¡Cómo ha pasado el tiempo! En estos cuatro años Nelson terminó sus estudios, se casó y tuvo una hija. Y yo aprobé las oposiciones, me compré el piso, me mudé, conseguí un trabajo fijo... En fin, que la vida sigue. Aunque estos días estoy como la barca de Montse, varada en la orilla, o, más bien, encallada sin saber cómo volver a navegar, aquí estoy. Para que Amada no organice manifestaciones de blogueros pidiendo que escriba, como "amenazó" con hacer si no me animaba a escribir algo ya mismo.

    domingo, 14 de febrero de 2010

    Viaje a Málaga

    Hay más gente de la que creía en la estación de autobuses un sábado por la mañana temprano: aparte de los viajeros, hay niños con el equipo de fútbol jugando al escondite para desesperación de la limpiadora, que piensa que le van a ensuciar todo otra vez, montañeros vestidos con los pantalones típicos, esos que llevan como unas rodilleras negras, sus botas y sus forros polares, que se han dejado el todoterreno en la puerta mientras se toman un café. Cuando llega el autobús nos dice el conductor que no sabe si podremos llegar a Granada por la nieve, pero emprendemos la marcha.
    Al acabarse la provincia de Murcia ya empieza la nieve, sólo unos copos que caen y no llegan a cuajar y una ligera capa de nieve que se extiende sobre los campos. Nunca había visto almendros floridos, nevados. Se supone que, "Quan la candelaria flora, l'hivern ja està fora." Así que, si ya habían florido, en teoría, el invierno ya estaba fuera, pero parece que no. Nunca había visto nieve y nieve y nieve durante tantos kilómetros. Cruzamos toda Almería y una buena parte de Granada con nieve. A veces más fina, otras había una capa más gruesa, pero la nieve no parecía acabarse. Sin embargo, pocos kilómetros antes de llegar a Granada, se termina y da paso a la lluvia, que no para, prácticamente, hasta Málaga.

    miércoles, 10 de febrero de 2010

    Pedro Salinas, de nuevo.

    Siempre me gustó este poema de Pedro Salinas...

    "Si me llamaras, sí...

    ¡Si me llamaras, sí,
    si me llamaras!

    Lo dejaría todo,
    todo lo tiraría:
    los precios, los catálogos,
    el azul del océano en los mapas,
    los días y sus noches,
    los telegramas viejos
    y un amor.
    Tú, que no eres mi amor,
    ¡si me llamaras!"

    domingo, 31 de enero de 2010

    Luna llena.

    "La luna estaba preciosa ayer, es verdad. Mientras estábamos chateando, asomaba su redondez por detrás de la oscuridad de los árboles, cuando volví iluminaba toda la noche y la madrugada, y este amanecer todavía estaba más bella." Tomo prestadas estas palabras que me ha escrito una amiga para empezar este post, porque creo que debería escribir más a menudo y publicar en un blog, aunque sé que le gusta el anonimato.



    Anoche yo tampoco pude resistirme al influjo de la luna llena, contemplándola mientras esperaba a Antonio para ir a cenar. No hay nada como una buena conversación, cenar sin prisa, disfrutando de la comida, dar un paseo bajo la luna y luego, ir a una tetería tranquila a seguir charlando. De vez en cuando, la vida es bella.

    jueves, 28 de enero de 2010

    A veces...

    A última hora tenía un examen con los alumnos de 3º de diversificación. Son gente que ha repetido al menos un curso, que tienen 16 años y que son, más o menos, trabajadores, pero les cuesta y no llegan al nivel requerido. Por eso se les pone en un 3º especial, sólo con 15 personas, se les "perdonan" las asignaturas pendientes de otros cursos, se les juntan asignaturas en "ámbitos" (ámbito lingüístico/ social, ámbito científico, etc.) o sea, que tienen menos asignaturas y menos profesores, para que se saquen la ESO con un nivel más bajo.

    El examen era: por una cara, la hoja que hicimos y corregimos en clase el lunes y por la otra, otros ejercicios que no habíamos visto en clase, pero eran muy parecidos a los que sí y muy fáciles. Sin embargo, todos estaban histéricos, dudosos y preguntándome qué había que hacer en cada ejercicio. Uno de los alumnos había hecho una actividad que me ha dicho que estaría mal porque lo había hecho "a boleo". Lo he mirado y estaba perfecto. Le he contestado que estaba todo bien y que, igual que ese, hiciera el siguiente, que era lo mismo, pero con preguntas. Ha hecho algunas frases y luego quería entregarme el examen porque decía que no sabía más. Me ha dicho: "Toma, suspéndeme y ya está." Le he dicho que no le iba a suspender, que el examen era muy fácil, que lo hicimos el otro día, que se fijara y seguro que algo le sonaba. Y, si estaba mal, mala suerte, pero si recogía algún punto más, mejor. Le he dicho: "Tú eres un tío luchador, ¿no? Pues lúchalo hasta el final, hasta que toque el timbre." Además, tiene una novia inglesa y el inglés hablado lo domina bastante bien, escrito le cuesta, pero algo le puede sonar, digo yo. Total, que al final ha seguido y ha rellenado bastantes cosas y a todos los que se lo querían dejar antes, tampoco les he dejado entregar el examen y les he obligado a seguir.

    Al final, me han entregado los exámenes, han subido las sillas y faltaba un minuto o así para que tocara el timbre. Estaban ya todos de pie en la puerta esperando para salir y les he dicho: "Os voy a contar un cuento con moraleja." Una historia que escuché en la manifestación contra la violencia de género el 25 de noviembre: "En la India, cuando los elefantes son pequeños, los atan con una cadena a un árbol y empiezan a tirar, pero no se pueden soltar. Por eso, cuando son mayores, ya ni se les ocurre tirar, porque piensan que no podrán soltarse de la cadena, cuando justamente tienen mucha más fuerza y se podrían soltar fácilmente con un tirón de nada. Nunca penséis que no podéis hacer algo, porque os estaréis poniendo vosotros mismos la cadena y no podréis. Tenéis que pensar siempre que sí podéis. A lo mejor fracasáis una vez. O dos, Pero seguro que al final, conseguiréis lo que queréis." Silencio absoluto, cosa rara en clase, y hasta yo me estaba emocionando al contar la historia, no sé si me he puesto roja, pero me ha temblado la voz un poco al final. El timbre ha tocado justo cuando yo he terminado de hablar y les he dicho: "Bueno, ya podéis iros, pero que no se os olvide." Y han salido todos pensativos. A veces, sólo a veces, lo bordo y lo sé.

    Algún día me gustaría llegar a ser como aquel profesor de la película El club de los poetas muertos que tanto me habría gustado tener. Espero estar en camino. Oh, Captain. My Captain.



    martes, 26 de enero de 2010

    Enero.

    Conduzco con lluvia y viento en un día desapacible y frío. Tardó en entrar el invierno, pero ahora las estamos pagando todas juntas. Suena Marlango en inglés, me he aprovisionado de CDs baratos en el hipermercado, porque ya estaba cansada de escuchar siempre lo mismo. El cuentakilómetros marca 58.888, qué pena que sean para ir a trabajar, y no para ir de viaje. Entro al instituto en medio del diluvio pensando que la guardia de patio va a ser horrorosa hoy. Y siento que la música de Marlango le pega totalmente al tiempo: "My love is soft when he whispers. My love is tough when he cries..."


    martes, 19 de enero de 2010

    En blanco y negro.

    Once de marzo de 1945, aún no se ha acabado la Segunda guerra mundial, larga postguerra en España. Ni siquiera habían nacido mis padres. Una pareja de novios pasea por el Parque Municipal de Elche y les hacen una foto, un poco de lejos, para mi gusto, apenas se les ve en esa foto pequeña, pero están muy jóvenes y guapos. Y las palmeras, en blanco y negro, son las mismas que yo he puesto muchas veces en este blog, quizá, incluso, la misma que uso en mi perfil de usuario.

    Pasan sesenta y cinco años y, una tarde de enero, la novia, mi tía abuela, nos enseña la foto a mi madre y a mí. "¡Quién pudiera volver a los veinte años, sabiendo lo que sé ahora! Yo creo que ni me casaba, ahorraría todo el jornal y me lo gastaría en viajes." Y le contesto, riéndome: "Eso es lo que hago yo." Aunque es fácil hablar desde un mundo en el que las mujeres tienen más libertad que antes, para decidir sobre sus propias vidas.

    Añadido después de publicar el post:

    Como dice Paco, desde su blog Viena Directo: "Y me he dado cuenta de que el valor de una foto es un valor relativo en el tiempo. El paso de los años hace que se recalcule constantemente lo que suscitan en nosotros. El tiempo las contextualiza, las conecta, las sitúa, cada nueva experiencia las cambia; dota a cada gesto de un significado nuevo, a cada tersura de la piel de una conexión inapelable con la inocencia que todavía conservábamos. Las fotos antiguas nos muestran, invariablemente, más felices, más inocentes y más ingenuos de lo que somos ahora que ya sabemos lo que ignorábamos entonces."

    domingo, 17 de enero de 2010

    ¿Qué escribir?

    Escribiría en el blog acerca de muchas cosas, pero luego me entra la pereza y no lo hago. Por ejemplo, podría escribir sobre los dos viajes de finales de 2009 que no he contado, de hecho, empecé una entrada que nunca publiqué sobre uno de ellos. Ayer, cuando venía del supermercado, pensé que podría escribir sobre la campaña publicitaria que salió hace unos meses, esa en la que una mujer decía: "Ningún hombre en mi vida será más que yo" y un hombre decía: "Ninguna mujer en mi vida será menos que yo". Pero, no sé, yo siempre he considerado que todos los hombres de mi vida y fuera de ella eran iguales que yo, nunca me he sentido distinta, ni mejor ni peor, e incluso he hecho cosas que hace cuarenta o cincuenta años estaban prohibidas o mal vistas en mujeres y aún lo están para nosotras en muchos países del mundo, como llevar pantalones y zapatos deportivos, conducir, hacer senderismo, pensar y opinar, estudiar una carrera, trabajar, leer un montón de libros, escribir, viajar sola y un largo etcétera de mis actividades cotidianas. Y, para más inri, no sé cocinar, ni coser, ni bordar, ni vestirme de mujer, porque odio las faldas, los vestidos, las medias y los zapatos de tacón y todo ello está desterrado de mi vida para siempre, ni maquillarme, ni pintarme (el maquillaje y los pintalabios también están desterrados, me lo gasto en libros y lo disfruto más), ni un largo etcétera de actividades eternamente consideradas "femeninas" y que se supone que todas las mujeres sabemos, casi de nacimiento.

    Podría hablar también de las cenas con amigos, de la cubertería que me regaló mi abuelo antes de morir (él creía que las mujeres debemos coleccionar un ajuar para cuando nos casemos, aunque no nos casemos nunca), de sus copas del mueble del comedor, que debo de haber utilizado yo más en los últimos nueve meses que él en veinte años, de lo orgulloso que estaría si me viera vivir en su casa porque, como decía Pablo Neruda:

    "No quiero que vacilen tu risa ni tus pasos,
    no quiero que se muera mi herencia de alegría,
    no llames a mi pecho, estoy ausente.
    Vive en mi ausencia como en una casa."

    Sólo que yo decidí vivir en la casa de la ausencia e intentar hacer lo que decía Pablo Neruda también en el mismo poema:

    "Es una casa tan transparente la ausencia
    que yo sin vida te veré vivir
    y si sufres, mi amor, me moriré otra vez."


    Y, ¿por qué no escribir también sobre la amistad? Y contar que me gusta que traigas vino o un pastel, roscón de Reyes o lo que sea, cuando vienes a cenar. Que me gusta que te quedes a ayudarme a fregar y a recoger todo, que me des un abrazo de despedida y me riñas cuando tardo en escribir en el blog.

    Sin embargo, al leer el blog de Montse anoche, pensé que debería hablar sobre Haití, pero no sé si hay palabras para describir tanto desastre.

    domingo, 10 de enero de 2010

    Pueblos.

    En los viajes que hice el año pasado por Andalucía y ambas Castillas, me iba fijando al pasar en los pueblos. Ahora la vida allí debe de ser menos dura que hace unos años pero, antiguamente, cuando la única salida de los hombres era el campo o, si querían conocer mundo, el ejército o la Iglesia, y las mujeres lo tenían aún peor, porque sólo podían casarse, tener hijos, trabajar en el campo o hacerse religiosas para vivir el resto de su vida en un convento, debía de ser bastante aburrido vivir en esos pueblos. Sobre todo, en una sociedad que te condenaba desde el nacimiento a lo que iba a ser el resto de tu existencia, donde apenas había movilidad geográfica ni se podía pasar fácilmente de un estamento a otro y había muy pocas opciones para salir de ahí. Claro que, también, como no había televisión, ni medios de comunicación, ni internet, rara vez podías saber qué mundo había fuera del pueblo y los pueblos vecinos, cómo se vivía en las grandes ciudades o en otros países. Tampoco había coches, ni trenes, ni autobuses y viajar era algo peligroso y complicado. Sólo sabían leer los más ricos o los religiosos, así que, quedaban pocos divertimentos para los pobres y, casi todos, para los hombres: el teatro, cuando venía alguna compañía itinerante de actores, la taberna y poco más. Las únicas horas de libertad para las mujeres eran refugiarse en la cocina a preparar exquisitos platos con las otras mujeres de la familia o a coser con vecinas y amigas, mientras se iban contando sus problemas y alegrías.

    jueves, 31 de diciembre de 2009

    Botas.

    Limpio mis botas de montaña después del último viaje y pienso que es curioso: descubrí el senderismo por casualidad, como se descubren los grandes amores y amistades. Cuando me compré las botas para hacer tres excursiones de un cursillo para profesores jamás pensé que iría con ellas a los Alpes, subiría al Mulhacén y las usaría en la Sierra de Grazalema, en la de Aracena, en bosques salmantinos, en cañones sorianos, en Guadalajara, en Cazorla... Jamás pensé que, de ahí, surgiría una afición que practico siempre que puedo, porque me relaja y me viene bien para desconectar de la rutina y el estrés cotidiano. Además me ha servido para conocer a un montón de gente que comparte mi misma afición y con los que suelo viajar por tierras de España y del extranjero.


    Limpio mis botas para recorrer nuevos caminos en el año próximo y ver hasta dónde me llevan mis pies y el destino. Feliz 2010 a todos.

    miércoles, 30 de diciembre de 2009

    Pilar.

    Me gustaría dedicar este post casi de fin de año a mi amiga Pilar por su paciencia, su generosidad, su estar siempre dispuesta a escuchar y a ayudar a quien lo necesite. Sé que este año ha sido difícil para ella en algunos aspectos, pero también ha traído satisfacciones y libertad, una vida nueva que empezar. Así que, espero que el año 2010 sea incluso mejor, para ella y para todos nosotros. No he terminado el poema que empecé a escribirle en Semana Santa, algún día lo haré, pero, mientras tanto, sirva de homenaje incompleto y todo.

    Pilar, columna itálica,
    reina del ajedrez,
    abuela mágica,
    Sophia o Isabel,
    conductora aplicada,
    y ante todo, mujer
    con las manos manchadas
    de compromiso y de tiza.

    Pilar, amable y cálida
    en reuniones feministas
    o llenando páginas
    de doctoras inglesas
    pioneras en medicina,
    consiguiendo metas
    que ella ni se imagina.

    martes, 29 de diciembre de 2009

    La elegancia del erizo.

    Una portera fea y pobre, pero que, a fin de parecer "normal y corriente", esconde su inteligencia y su cultura. Una niña rica de doce años que es más lista de lo que quiere dar a entender y los vecinos de un edificio en un barrio de clase alta en París es todo lo que necesita la autora (profesora de filosofía y se nota en las citas literarias) para hacernos pensar sobre las cuestiones de la vida cotidiana. A mí me ha gustado, al principio, me pareció un poco aburrido por tanto rollo filosófico pero, como todos los buenos libros, a partir de la mitad no hay forma de desengancharse. Es sólo para asustar a los que tengan poca constancia para seguir leyendo. Sin duda, uno de mis libros preferidos.

    (Metis: Como no me has contado si lo has leído y qué te ha parecido, al final, lo he tenido que leer yo.)

    domingo, 27 de diciembre de 2009

    Imagen y letras.

    Nos quejamos de que estamos en una era digital en la que sólo importa la imagen y poca gente lee, pero eso no es nada nuevo, sino antiguo. La Edad Media y los siglos posteriores también fueron de la imagen y de ello dan fe las fachadas de las catedrales e iglesias, en las que se explica con imágenes la historia sagrada. Incluso los palacios y edificaciones civiles eran también un culto a la imagen, de ellos salieron muchos cuadros que andan hoy en los museos. Nos llevamos las manos a la cabeza porque nuestros alumnos no leen pero, seamos sinceros, en nuestra generación, ¿cuántos compañeros/as de clase leían por gusto y no por obligación? Nosotros, que hemos acabado siendo profesores, y poco más. Una gran mayoría no había abierto un libro en su vida sólo por el placer de hacerlo.
    Por eso admiro a dos alumnas de 3º de ESO que leen hasta diez libros al mismo tiempo (no sé cómo lo hacen, yo eso no lo había visto en la vida, ni creo que vea más casos) en este mundo de internet, televisión y mensajes al móvil. Siempre hablamos de los malos alumnos, pero aún queda esperanza en la juventud. Si no, yo por lo menos, habría cambiado ya de profesión.

    viernes, 11 de diciembre de 2009

    Cuatro años de blog.

    Y sigo recibiendo postales cada vez que los blogueros se van de viaje (las últimas, las de Xnem, María y Metis, también de Amada, aunque no sea bloguera), mensajes de feliz cumpleaños y tarjetas navideñas. Cuatro años de blog y sigo conociendo en persona a gente, como Metis y Merche en Ibiza este verano. También sigo conociendo virtualmente a gente nueva que entra por primera vez en mi blog y me sigue sorprendiendo la magia de internet. Cuatro años de blog y sigo escribiendo, que no es poco. No sé si con menos ilusión y más cansancio, pero aquí estoy. Teniendo en cuenta que la mayoría de los blogs no dura más de seis meses, todo un récord.

    lunes, 7 de diciembre de 2009

    Chantaje típico de esta época.

    No voy a decir en qué instituto (no es el de este año) ni quién me mandó esto, pero es verídico. Lo que hace la gente por no estudiar...

    "CARTA PERSONAL PA LA PROFESORA (MEJOR DEL MUNDO) (sino no hubiera echo esta carta)


    Hola profesora, ya ves la mala letra que tengo ahora, es porque e estado desde las 6.44 hasta las 11.37 que son ahora, haciendo la libreta (TODA) la de inglés, creo que es la única asignatura que e estado más tiempo haciendo cosas...

    Profesora, porfavor apruevame porfavor... e estado mucho tiempo (5 h y pico...) haciendo TODA la libreta, si me suspendes voy a tirar ese tiempo a la M...

    POR FAVOOOOOR APRUEVAME ENSERIO, que te juro que en el 3 trimestre voy a aprovarte lo juro... pero ponme un cinco aunque sea profe... anda porfavor.... solo un cinco, valora todo mi empeño que he utilizado en hacer la libreta. (DIOS COMO ME DUELE LA MANO YA!!!!)

    Un saludo cordial de tu alumno

    Kiss"

    Pdata. Estoy de puente. Nos vemos a la vuelta.

    sábado, 28 de noviembre de 2009

    Punto de cruz.




    Para que no me digáis que siempre estoy de viaje, voy a contaros que ayer me fui con mi madre a ver una exposición de cuadros hechos a punto de cruz. Una de las tres mujeres que exponían era la madre de dos amigas mías y las otras, amigas suyas. Como veis en el cartel de la exposición que he puesto, están hechas unas artistas y los cuadros son impresionantes, la de horas que habrán dedicado a ellos para que se vean los diferentes tonos de color que forman los pliegues de la capa y las patas del caballo del S. Jorge que se ve en la imagen, por ejemplo.

    Ayer era la inauguración y hubo una merienda con rollitos buenísimos, unas galletas, unos pastelitos, refrescos y mistela, que se note que ya casi estamos en Navidad. Las tres estaban bastante contentas, la verdad es que les quedó muy bien, y me dijeron que, por lo menos, ahora la gente podría ver sus creaciones, ya que en los pasillos y las habitaciones de sus casas no se luce tanto como en una exposición. Tenían razón: hay mucho talento oculto y ya es hora de sacarlo a la luz.
    Si os animáis a ir, pasad por la Mutua Maz en la plaza de Sta. María hasta el 11 de diciembre y la exposición está en el segundo piso.

    jueves, 19 de noviembre de 2009

    Por tierras de Albacete.

    Noviembre avanza y en el campo los árboles se tiñen de rojo o amarillo, como pude comprobar el domingo pasado por tierras de Murcia y Albacete. Sonaba la banda sonora de Amélie mientras mi hermano conducía el Suzuki matrícula de Málaga entre las hojas amarillas caídas. Caminos impracticables, un riachuelo, una cascada, descalzarme y meter los pies en un agua que no parecía tan fría hasta que estabas dentro.



    Y, para quién nunca haya escuchado mi voz, que le dé al play:



    Alberto, tú le das al play aquí.

    Y gracias a la inestimable ayuda técnica de Montse, sin la cual esta grabación no habría sido posible.

    sábado, 7 de noviembre de 2009

    Flores.

    Qué bueno cuando un hombre baja del tren con un ramo de flores para recibirte. Creo que es la primera vez que me pasa. Aunque una vez, hace años, me dijera estos versos de Cristina Peri Rossi que considero muy ciertos:

    "Líbranos, Señor,
    de encontrarnos años después,
    con nuestros grandes amores."

    Y es que, ya no tengo dieciocho años ni estamos en primero de carrera. Hace ya dieciocho años de eso.

    jueves, 5 de noviembre de 2009

    The Moon Says Hello.

    No sé por qué, hoy me he estado acordando de esta canción. Será que necesito que me encuentren, aunque últimamente no me dejo encontrar.



    Para los que no hablan inglés:

    Señora, he estado soñando con el pasado, cuando las cosas iban demasiado rápido para mí. Supongo que sabía que no podía durar. Últimamente me he estado escondiendo bajo tierra. Supongo que todo fue demasiado para mí.

    Ahora necesito que me encuentren. Pero hay veces en que te veo marchar y las heridas empiezan a quemar. Pero entonces la luna viene a decir: "hola" y la lluvia se convierte en nieve. Así que, di "hola".

    ¿Te veré de nuevo, lo sabes? ¿Quedaré contigo otra vez, lo sabes? ¿Te encontraré de nuevo, lo sabes?


    domingo, 1 de noviembre de 2009

    Noviembre.

    Noviembre sabe a castañas asadas, frío, días más oscuros, mal tiempo... Hojas que se caen de los árboles y cubren de marrón el suelo. Manga larga, paraguas, chaquetas, abrigos... Días grises en los que apetece quedarse en casa tapada con una manta en el sofá y no hacer nada, ni ver a nadie e hibernar, como los osos. Y, sin embargo, por ahora hace tanto calor como en junio. Pero hay luna llena, algo es algo.

    viernes, 30 de octubre de 2009

    Formentera Tonight.

    Hace años, cuando leí los blogs de Pam y Xnem sobre unas vacaciones a Ibiza y una excursión a Formentera, pensé que me gustaría ir. Y este post de Bruixot me lo acabó de confirmar. Por eso le mandé un mensaje al móvil nada más entrar al puerto de Formentera diciéndole que estaba allí.



    Merche estuvo genial como guía de la isla y Pep, el capitán del Ulises Cat, encantador, como también los conductores de autobuses, a los que Merche conoce. Nos faltó por ver parte de la isla pero, como dice Metis en un comentario anterior, hay que dejarse algo para tener la excusa de volver.

    Yo siempre pensé que Irlanda era mi isla pero, después de conocer Ibiza y Formentera, ya no estoy tan segura. Aún quedan islas donde naufragar, aunque Sabina cantara que no. Porque, ¿quién no se perdería en estas aguas azul turquesa?



    Por eso la canción del verano ha sido la de este anuncio, rodado en Formentera, canción que, por cierto, me cantan a veces mis alumnos más golfos cuando me ven por el pasillo. Bueno, cantar, lo que se dice cantar... Sólo repiten: "tonight".








    (Alberto, para oír la canción, pincha aquí.)

    La verdad es que el estribillo engancha. Y, para los que no sepáis inglés, aquí hay un valiente que la canta en español, aun a riesgo de que llueva. Pero hay que reconocer que lo vive, ¡ja, ja! Pinchad aquí.

    martes, 20 de octubre de 2009

    Fin del viaje a Ibiza.

    Sigo contando el viaje a Ibiza de este verano. Ese miércoles de agosto Metis me llevó a una cala preciosa donde nadaban unos peces que yo no había visto en mi vida. Por la tarde la acompañé al trabajo y me fui a dar una vuelta por el paseo marítimo y a la playa. Luego intentamos ver la puesta de sol en El café del mar, pero llegamos tarde por pocos minutos, así que nos fuimos a cenar al Buda (si no recuerdo mal). Había un grupo de jovenzuelos de Irlanda del Norte (por el acento) en la mesa de al lado, pero no me atreví a preguntarles si eran de Derry.

    Al día siguiente me fui a Ibiza a hacer unas compras mientras Metis trabajaba y, cuando volví a casa ya por la tarde, descansé un rato y luego nos fuimos a cenar mientras veíamos la puesta de sol, como ya dije aquí. El viernes nos fuimos Merche y yo a Formentera, lo cual se merece otro post, así que ya lo contaré con más detalle, y por la noche Juan, Metis y yo fuimos a cenar a Cala Salada. No vimos la puesta de sol, pero para mí también tuvo magia porque esa noche no había luna y se veían todas las estrellas. No como en Mogarraz la noche en que Alicia y yo subimos a la terraza del hotel y me estuvo explicando sobre diversas constelaciones mientras la Vía Láctea se veía mejor que nunca. Esa noche en Ibiza no se veía bien la Vía Láctea, porque el cielo no estaba tan claro, pero también tenía su encanto.

    El sábado, mi último día antes de volver a casa, me levanté tarde porque estaba ya cansada de tantos viajes, hice la maleta y luego me fui a buscar a Metis para comer con ella y con Zahoneo, que venía a Ibiza también. Zahoneo y yo pasamos la tarde tomando cócteles de frutas sin alcohol y dando un paseo por la playa mientras Metis trabajaba. Al salir, me acompañaron al aeropuerto, me despedí de ellos y volví a la vida real, esa que, a veces, también sale en los blogs, pero que suele ser más aburrida.

    sábado, 17 de octubre de 2009

    Dalt Vila.



    Dalt Vila desde el puerto.

    Me gusta ese nombre que describe perfectamente lo que es: una villa en lo alto. El martes 18 de agosto Metis, Merche y yo decidimos hacer frente al calor y subir a Dalt Vila, el casco antiguo de Ibiza. Menos mal que, gracias a las explicaciones de Merche, se nos hizo más llevadero. Lo que más curioso me resultó es que hubiera piratas enterrados en una iglesia y, para más inri, con los símbolos piratas esculpidos en las tumbas. Se ve que la piratería y la religión podían ser compatibles siempre que se aportara a las arcas de la Iglesia una bonita cantidad. Merche también nos llevó a conocer los lugares que describe al principio de su blog, de cuando llegó a Ibiza en los años 70.
    Tras despedirnos de Merche, volvimos a casa porque Metis tenía que irse a trabajar y yo la acompañé, pero me fui a la playa a tostarme. (Me quemé y todo y eso que me puse crema, pero es que no suelo ir tantas horas seguidas a la playa.) Pasé la tarde bañándome y paseando por San Antonio, hasta que fue la hora de ir a buscar a Metis y volver a casa... para salir corriendo a un recital de poesía, que la vida del turista es muy dura. Sin embargo, valió la pena tanta prisa, fue un recital muy interesante.

    martes, 13 de octubre de 2009

    ¿Por qué escribimos un blog?

    El domingo este blog cumplió tres años y diez meses y aún no sé por qué se escriben los blogs. Supongo que, en principio y sobre todo, se escriben para una misma. Y, después, para los demás. A veces, para una persona concreta, otras, para varias. También hay las que se dan por aludidas sin que, en un principio, el bloguero pensara en ellas. Pero está bien, cuando sueltas algo al aire, ya no es tuyo, es de todos, y cada uno lo interpreta como quiere para hacerlo suyo. Se hacen guiños a alguien, se mandan mensajes secretos en público que sólo capta la otra persona o los más avispados, o los que saben de qué va el tema. Un blog puede servir para contar lo que no nos atrevemos a decirle a otra persona, tanto bueno como malo. También puede servir para desahogarnos y sentirnos mejor.

    Hay blogs temáticos: de cocina, poesía, viajes... Hay otros blogs que lo mezclan todo. ¿Qué pasa con los blogs y sus autores cuando desaparecen? A veces, simplemente, borrados de la faz de internet. Otras veces, abandonados a la deriva. Por suerte, algunas de estas desapariciones son temporales y luego volvemos a regocijarnos con la lectura de nuestros blogs preferidos y podemos volver a "hablar", aunque sea por escrito, qué cosas, con los amigos de antaño.

    Hay muchas cosas detrás de los blogs, como me dijo Merche en una mañana de agosto en Formentera. "Eso es lo que hay detrás de los blogs". Y yo le contesté: "Es que, si lo contáramos todo en el blog, seríamos muy aburridos". Y es verdad. Me gusta la gente que se guarda algo para sí misma o para compartirlo con los más íntimos. Y, bueno, hasta ahora, ha sido siempre un placer conocer en persona a la gente que me leéis y a la que leo desde hace tantos años. He pensado en cerrar el blog muchas veces, pero no concibo que esto sean cuatro años de mi vida tirados a la basura, porque no lo son. Aunque lo cerrara no lo serían. Pero es que, escribir es el único vicio que tengo. Si no escribiera, si no escribiera un blog, ¿qué haría? Y el blog está contigo aunque se vayan las personas, aunque vuelvan, aunque te hiera tu mejor amiga, aunque se muera tu tío, aunque cambies de trabajo. Y también cuando es tu cumpleaños y cuando apruebas unas oposiciones o cuando te enamoras, si es que alguna vez te enamoras de algo (de alguien) más que de la vida.

    jueves, 8 de octubre de 2009

    Más Ibiza.

    El primer día Metis y yo nos fuimos a comprar la carne para la torrada de esa noche en su terraza y después fuimos a buscar a Merche Pallarés a Ibiza. Como hacía mucho calor para subir a Dalt Vila, decidimos visitar primero Santa Eulalia, donde Merche nos explicó cosas muy interesantes sobre las iglesias fortaleza y la división que hicieron de la isla tras la conquista de Jaume I el conquistador. (Merche, corrígeme si mi memoria me falla, aunque sé que no hace falta decirlo porque lo harás de todas formas, ¡ja, ja!)

    Luego Metis se tuvo que ir a trabajar tras un pequeño almuerzo y Merche y yo nos fuimos a tomarnos un helado y a dar una vuelta por el paseo marítimo con un calor que derretía hasta las piedras. Decidimos volver a Ibiza en barco, para así ver otro paisaje y refrescarnos con la brisa marina. Pero casi morimos en el intento en aquella playa esperando el barquito de marras. ¡Ufff, qué calor! Eso sí, valió la pena porque desde la costa vimos la inmensidad de pinos que hay en Ibiza (más que palmeras en Elche, que ya es decir) y me sorprendí de los distintos tonos de azul que puede tener el Mediterráneo y yo sin saberlo. Recuerdo además las gaviotas sobrevolando el barquito turístico y nadando en el mar sin asustarse al pasar nosotros cuando nos aproximábamos al puerto de Ibiza mientras la catedral nos observaba desde lo alto. Sé que Merche dijo que apenas hablamos en esa travesía, pero es que, había tanto que contemplar que a mí no me salían las palabras. Hubiera sido como romper el hechizo. Y, hasta que vuelva de Aracena, podéis leer en su blog más aventuras y ver fotos, que hoy no tengo tiempo de subirlas, mañana tengo que levantarme a las 5 am para seguir con el chip del viaje, como diría Xnem. Un abrazo a todos y buen fin de semana de puente.

    sábado, 3 de octubre de 2009

    Ibiza.

    Cuando llegué de Salamanca, apenas tuve tiempo de deshacer la maleta, lavar la ropa y volver a hacerla para irme a Ibiza. Llegué el sábado por la noche y el domingo por la noche ya estaba en Ibiza. Me sorprendió el poco tiempo que se tarda en avión: subes, te pones el cinturón, despega, hay diez minutos en el aire en los que te puedes quitar el cinturón e, inmediatamente, a ponerse el cinturón otra vez, que aterrizamos. Unos cuarenta minutos en total.

    Yo tenía claro que no quería ir a discotecas, a las que dejé de ir cuando tenía quince años o por ahí. Quería descubrir otra Ibiza, por ejemplo, la que muestran las fotos de Juan: pinchad aquí o la que me querían contar Merche Pallarés, guía de Ibiza, y mi anfitriona, Metis. Puestas de sol, playa, aguas de colores diferentes a los que estoy acostumbrada a ver por aquí (jamás pensé que el Mediterráneo pudiera ser azul turquesa), con peces nadando a tu alrededor, torres vigía, iglesias fortaleza, recitales de poesía, excursiones en barco, torradas que yo llamaría barbacoas, cenas junto al mar y vino blanco, pero eso ya lo iremos contando poco a poco.

    miércoles, 30 de septiembre de 2009

    La anécdota del día.

    Cosas que no preguntan en las oposiciones, pero pueden pasar: "¿Cómo arreglar la taquilla de un alumno?" Hoy he visto a un alumno de 1º ESO luchando varias veces a lo largo del día con la cerradura de su taquilla y le he ayudado a cerrarla, aun a riesgo de destrozarme ya del todo el brazo, que me duele desde hace dos semanas y mañana tengo que ir a llevarle la radiografía a la doctora a ver qué pasa. Al final, en el recreo ya no había forma de cerrar la taquilla de las narices. Menos mal que una veía MacGyver de niña, así que, le he preguntado si tenía a mano desodorante o colonia (suelen llevar para educación física) y me ha contestado que tenía desodorante. Así que le he puesto desodorante por dentro a la cerradura y ha funcionado como lubricante: se ha cerrado.

    Luego me he tenido que ir a lavar las manos porque, manchadas de tiza y oliendo a desodorante de hombre... como me ha dicho una compañera partida de risa al contárselo, era para preguntarme: "¿Qué has estado haciendo en el instituto?"

    jueves, 24 de septiembre de 2009

    Las Batuecas.

    La primera vez que oí hablar de Las Batuecas creo que fue en la literatura española del siglo XIX, en artículos como el de Larra: Carta a Andrés desde Las Batuecas. Pongo aquí un enlace sonoro para todos, especialmente para Alberto: pinchad. Parecía un lugar perdido del mundo (y sigue estándolo, a pesar de que ahora tenemos aviones, trenes de alta velocidad, carreteras y coches) donde la gente lo único que hacía era ponerse el traje típico y poco más. Lo que no sabía yo era que Las Batuecas continuaban en Las Hurdes en el lado extremeño, otro lugar mítico como símbolo de pobreza, atraso y aislamiento.

    El caso es que llegamos allí un poco por casualidad, porque nos lo recomendó la recepcionista del hotel, quién nos dijo que solía ir a bañarse al río. La verdad es que valió la pena, por la tranquilidad y la calma que se respiraba allí. Un lugar para perderse y que no venga nadie a buscarte, a no ser que lo pidas tú.


    La ruta del agua por Mogarraz y los pueblos vecinos también estuvo muy bien el día anterior, aunque no hubiera agua. En primavera debe de ser más bonita. Y, al final, conseguimos comer las "patatas meneás" que nos recomendó Ana casi el último día de nuestra estancia por tierras salmantinas.



    En resumen, que fue un viaje muy agradable por la compañía, los paisajes, la ruta cultural y la gastronomía. A pesar de que nos quedáramos sin ver el concierto en la Casa Lis la primera noche por culpa de la lluvia. Pero otra vez será.

    lunes, 21 de septiembre de 2009

    Portugal.

    Después fuimos a Ciudad Rodrigo y cruzamos por una carretera secundaria a Portugal. Esos cruces de fronteras, de estar en un país y, de repente, en otro, siempre me han fascinado, desde que salíamos de Irlanda del Norte y nos metíamos en la República de Irlanda en mi juventud. También en el viaje a los Alpes del año pasado atravesamos fronteras varias veces. Portugal, Las arribes del Duero y las leyendas de contrabandistas de un lado a otro, me recordaron viejas historias familiares: mi bisabuelo en tiempos difíciles ganándose un dinerillo extra con el contrabando de tabaco de Portugal a España, pero esta vez un poco más al sur, en Extremadura. En el Tajo en vez de en el Duero. Y mi abuelo segando en Salamanca en los albores de la Guerra Civil, a saber si no segaría alguno de los campos que, setenta y tres años después, vería yo pasar a través de la ventanilla del coche.

    Portugal me hizo consciente de estar en otro país y de querer hablar en otro idioma, lástima no haber llevado a Pilar, quién aprendió portugués en Brasil. Siempre que estoy en otro país, daría lo que fuera por hablar en su lengua, por muy enrevesada que sea. Intenté acordarme de alguna palabra en portugués y sólo me acordé de: "obrigado". Y, mientras yo pensaba cómo iba a pedirle al camarero lo que quería, Amada, más práctica y en la lengua internacional de signos, señaló en un cartel los helados que queríamos y dijo simplemente: "uno, dos, uno" y el camarero la entendió perfectamente. Si es que, en el fondo, ser lingüista es un problema, porque nos empeñamos en hacer frases gramaticalmente correctas y nos olvidamos del poder de la situación y el contexto, en los que no hacen falta ni palabras para entenderse. Pero yo soy como el protagonista traductor en la novela Corazón tan blanco: "Tengo la tendencia a querer comprenderlo todo, cuanto se dice y llega a mis oídos, tanto en el trabajo como fuera de él, aunque sea a distancia, aunque sea en uno de los innumerables idiomas que desconozco, aunque sea en murmullos indistinguibles o en susurros imperceptibles, aunque sea mejor que no lo comprenda y lo que se diga no esté dicho para que yo lo oiga, o incluso esté dicho justamente para que yo no lo capte." Y, al mismo tiempo, la tendencia a intentar expresarme yo también en una lengua extranjera con la misma fluidez que tengo en español. Lo cual, por supuesto, no siempre es posible.

    sábado, 12 de septiembre de 2009

    Sierra de Francia.

    Al día siguiente, después de ver lo que quedaba de Salamanca, emprendimos la marcha hacia la Sierra de Francia pasando por carreteras muy estrechas por donde sólo cabe un coche, con mil curvas y baches, pero que atravesaban bosques frondosos y unos paisajes impresionantes. Por fin llegamos a Mogarraz, que usamos como base para visitar otros lugares. Dejamos las cosas en el hotel y nos fuimos a comer a uno de los pocos restaurantes que hay en el pueblo.

    Por la tarde descansamos un rato, ellas en el spa del hotel y yo en la habitación, y luego nos fuimos a La alberca, que estaba a tope de gente por ser sus fiestas patronales. En general, los pueblos de la Sierra de Francia, con las casas hechas de madera y piedra, me recordaban a las casas de la época de Shakespeare, que también son del mismo estilo. Se ve que la globalización ya había llegado en aquella época. Lo curioso es que en estos pueblos suelen haber inscripciones religiosas talladas en piedra en la fachada de las casas. Mis compañeras de viaje me explicaron que eso era porque, originalmente, los habitantes eran judíos o árabes conversos que tenían que aparentar que eran muy católicos para evitar visitas de la Inquisición.

    Copyright de la foto de Mogarraz: A. Pérez.
    Más información: aquí y aquí.

    jueves, 10 de septiembre de 2009

    Más Salamanca.

    Como no quiero que Amada me vuelva a reñir (y con razón) por no escribir en el blog, voy a seguir contando nuestro viaje a Salamanca. El domingo 9 de agosto estuvimos recorriendo las calles y monumentos que la tarde anterior no habíamos podido disfrutar por cuestión de tiempo y de la lluvia. A media mañana nos encontramos con Joaquín, Ana y Marcos en la catedral y nos hicieron de guías. Acabamos tomando un aperitivo en la Plaza Mayor mientras Marcos daba de comer a las palomas. Después fuimos a comer a un restaurante del centro, donde el vino me hizo recordar muchas aventuras de cuando Joaquín y yo fuimos Erasmus en Coleraine y contárselas a su mujer y tocaya mía. Ana y yo nos hemos visto sólo cuatro o cinco veces, pero es ya como si nos conociéramos de toda la vida porque es muy maja y cariñosa.



    Por la tarde nos despedimos de nuestros cicerones y continuamos el recorrido a solas por claustros de todo tipo y condición y la Casa Lis hasta acabar agotadas en el hotel. Lo mejor de todo eran las explicaciones de Amada leyendo la guía de Salamanca y atascándose en palabras como: "arquitrabado" y "abaluartado", que no me extraña. Como en inglés, las palabras de más de tres sílabas no deberían existir. Debo reconocer también que una gran parte del éxito del viaje y de lo bien que nos lo pasamos las cuatro, fue gracias a Amada. Ella lo planeó muy bien, reservó los hoteles, se leyó la guía, consultó los mapas para preparar actividades para cada día y, para más inri, hizo de chófer todo el tiempo. Yo sé que es una mujer modesta que no lo reconocerá nunca y que me va a matar cuando lea esto, pero al César lo que es del César y la verdad es que Amada lo bordó. Y otra parte importante del éxito también la tienen Joaquín y Ana, que se portaron fenomenal con nosotras.

    martes, 1 de septiembre de 2009

    Mapa de los sonidos de Tokyo.

    No sé por qué las películas occidentales (las orientales no las he visto, así que, desconozco cómo tratan el tema) sobre Japón sólo muestran ciudades de noche o sórdidos interiores donde la gente intenta ser feliz, la mayoría de veces sin conseguirlo. Muestran un mundo de soledad, incomunicación y aislamiento que no sé si se corresponderá con la realidad japonesa. Tanto el Mapa de los sonidos de Tokyo, como Lost in Translation o Babel responden a esa idea. Parece que, lo mejor que te pueda pasar en Japón es volver a tu país, donde sí se puede disfrutar de la vida. Y, la verdad, no creo que sea para tanto, porque en todas partes cuecen habas y en otros países tampoco se vive tan divinamente.

    Al menos, el Mapa de los sonidos de Tokyo hace que te fijes en los sonidos cotidianos a los que, normalmente, no prestamos atención. Casi que es una película más oída que vista. Y también hay una historia interesante, diferente. Así que, os la recomiendo.

    sábado, 29 de agosto de 2009

    El final del verano.

    Estoy aquí, casi de síndrome postvacacional, porque el martes ya vuelvo a trabajar. Pero la reflexión es que este verano ha sido bastante intenso, compartido con un montón de amigos y amigas, he conocido incluso a Metis y Merche, a las que sólo conocía por el blog. Ha habido cenas y alguna merienda para reinaugurar mi casa a finales de junio y principios de julio. Ha habido descanso, que me hacía falta y más playa y piscina que otros veranos. Además, he leído dos libros sobre Barcelona en distintas épocas: La catedral del mar y El juego del ángel. Empecé también a leer Barrio de maravillas, de Rosa Chacel, uno de los libros de mi tío, pero se me atragantó y ahí está, en la mesita de noche sin saber si lo volveré a poner en la estantería o lo acabaré. Y tengo en inglés Cometas en el cielo en la mesa del despacho, para ver si me animo a leerlo, ya que la película me encantó.

    Ha habido viajes estupendos con gente encantadora a Valencia, Salamanca e Ibiza, muchas comidas y cenas fuera de casa para probar nuevos platos y vinos rosados y blancos. Demasiada comida quizá, me va a tocar hacer la operación bikini en otoño en lugar de en primavera. Queda ver qué hacer a partir de ahora porque, como dice Maribel, siempre tan sabia: "Piensa que cada etapa que empezamos en nuestra vida es como un libro en blanco que nosotras tenemos que escribir, sé positiva y llena esas páginas con esperanza. Piensa que nuestro destino siempre es una incognita y a veces sólo nosotros tenemos la clave para resolverlo. Sólo hay que encontrarla..."

    martes, 25 de agosto de 2009

    Sa posta de sol.

    (Traducción al castellano, a continuación.)

    (Dedicat a Metis i Joan.)

    És la primera vegada que escric en valencià al blog, pero crec que és imprescindible escriure en la nostra llengua aquest post, encara que després el tradueixca al castellà. I ha de ser en valencià perque és la llengua que utilitze per parlar amb Metis i Joan, els quals parlen eivissenc. Em resulta curiós l'ús que fan de "sa" (que per a mi significa "la seua"), de "es" i "ses" perque estic acostumada a un significat diferent d'eixes paraules. I el millor de tot va ser que, quan Joan es va baixar del cotxe, Metis va continuar parlant en eivissenc i jo contestant en valencià, fins que va arribar un punt en que ella va dir: "Bueno, ahora castellano" i em vaig riure dient que no, que ara parlariem en anglés.

    Què més es pot demanar que una posta de sol a Es Vedrà amb vi blanc, salmó i meló? De totes les postes de sol de la meua vida, és la que més recordaré.



    Copyright de la foto: Metis.








    (Dedicado a Metis y Joan.)

    Es la primera vez que escribo en valenciano en el blog, pero creo que resulta imprescindible escribir este post así, porque es la lengua que utilizo para hablar con Metis y Joan, quienes hablan ibicenco. Me resulta curioso el uso que hacen de "sa" como "la", cuando para mí significa "su,", de "es" y "ses", que para mí tienen un significado distinto en valenciano. Lo mejor fue que, cuando Joan se bajó del coche, Metis siguió hablándome en ibicenco y yo contestando en valenciano, hasta que llegó un momento en que se dio cuenta y dijo: "Bueno, ahora castellano" y a mí me pegó la risa y le contesté que no, que ahora íbamos a hablar en inglés.
    ¿Qué más se puede pedir que una puesta de sol en Es Vedrá con vino blanco, salmón y melón? De todas las puestas de sol de mi vida, creo que es la que más recordaré.

    sábado, 22 de agosto de 2009

    Salamanca.

    Llegamos por la tarde a Salamanca con un sol radiante y nos fuimos a dar una vuelta. Mi amigo J. Joaquín ya nos estaba esperando en la puerta de la catedral para hacer de guía. Junto a la Torre del gallo nos explicó la historia de el mariquelo. Mientras tanto, el cielo se empezó a oscurecer con presagios de tormenta. En la Casa de las conchas cayeron las primeras gotas de lo que luego sería casi el diluvio universal. Bromeamos diciendo que veríamos las gárgolas en funcionamiento, pero deben de estar atascadas, porque no las vimos tirar mucha agua.



    Foto: Torre del gallo, Copyright de A. Pérez.

    Mientras hablaba con Joaquín apoyada en la barandilla del primer piso, se me iba mojando la mano con el agua de la lluvia viendo a mis compañeras de viaje sacar fotos o hablar por el móvil. En vista de que no iba a parar de llover, decidimos salir de allí sorteando a toda la gente que se había refugiado en la Casa de las conchas y nos fuimos a un bar a tomar unos vinos y unas tapas. Ya más animados con el estómago lleno, seguía lloviendo y se nos ocurrió la locura de salir a buscar otro bar. Llegamos calados, pero, ¿y lo que nos reímos? Al final, Joaquín se fue a casa y nosotras al hotel a cambiarnos de ropa para volver a salir a dar una vuelta por la Plaza Mayor.

    miércoles, 19 de agosto de 2009

    A veces...

    A veces me entran ganas de llamarte en tardes como esta, con el sol a mi izquierda, el mar a mis pies salpicando con fuerza, mojándome los pantalones cortos y trayéndome un cangrejo que se me sube por el pie y me sacudo. Los barcos en el horizonte, las colinas cubiertas de pinos, Ibiza, ¿qué más se podría pedir? ¿Cómo voy a callar y no contarte todo esto? Pero llamo y el móvil está apagado o fuera de cobertura, o has hecho voto de silencio, no sé. Lo intento un par de veces más mientras camino por la playa y voy cambiando de perspectiva. Sigo enviando señales hasta que anochece a mi espalda y sigo sin saber de ti.

    domingo, 16 de agosto de 2009

    Las arribes del Duero.


    Desde la tarde de agosto en que Joaquín y Ana nos llevaron a ver las Arribes del Duero en Saucelle y paramos a hacer fotos en aquella carretera, he estado pensando en aquel cuento que hablaba de un pueblo en el que la gente tenía unas libretitas donde ir apuntando los momentos en que habían sido felices y, al morir, se sumaba todo y se veía quién había vivido más. Porque, en caso de tener una libretita de esas, sin duda la tarde de Saucelle, frente a aquel paisaje espectacular al que llegamos mientras sonaba la canción principal de La vida es bella en el coche de Amada, sería uno de los momentos dignos de ser apuntados y contabilizados hasta el último segundo. Por no hablar de otra tarde de risas y carreras bajo la lluvia de tasca en tasca probando las tapas salmantinas y sus vinos mientras nos caía el diluvio universal encima y acabábamos empapadas teniendo que ir a cambiarnos al hotel. Pero todo eso ya lo iremos contando poco a poco, que me tengo que ir a Ibiza a conocer en persona a Metis.

    martes, 11 de agosto de 2009

    Ella.

    (English version here.)



    Ella camina al instituto entre las palmeras.



    Ella usa la pizarra digital en el aula 309.



    Ella bromea con sus compañeros



    mientras suena el timbre para ir a clase.



    Ella disfruta cocinando cada día



    y escucha con paciencia a todo el mundo.



    Ella lleva a sus alumnos al teatro en una mañana soleada



    y va a reuniones del instituto cada martes.



    Ella ayuda a su hijo a hacer los deberes



    mientras corrige un montón de exámenes.



    Ella habla inglés delante de la clase.



    Ella consuela a un alumno que está llorando



    porque ha suspendido un examen.



    Ella es una mujer muy trabajadora



    y una persona sensible.



    Maribel es un millón de cosas diferentes



    porque es profesora.


    Traducido de mi versión en inglés (leer aquí) del poema She de Annette Kennerly y dedicado a mi compañera Maribel, que es una gran profesora.)

    viernes, 7 de agosto de 2009

    Fotos.

    Voy a la tienda de siempre a comprar un carrete de fotos y no les quedan. Voy a otra tienda y sólo les queda uno. Salgo a la calle en esta tarde gris de agosto pensando que es el final de una era, que pronto no podré hacer fotos con mi querida cámara, con la que durante más de once años he recorrido España, Irlanda, parte de Alemania, Suiza y Francia, y hasta he estado en los Alpes italianos. Al final me tendré que comprar una de esas cámaras digitales que odio y cabrearme tocando mil botones para que salgan las fotos como quiero, como salen tocando un solo botón de mi cámara antigua.

    (Estaré fuera unos días, pero volveré la semana que viene para volverme a ir.)

    martes, 4 de agosto de 2009

    Amistad.

    "La mayoría de la gente iba por la vida sin llegar a conocer la amistad. Por supuesto, conocían sucedáneos. "Te presento a unos amigos." "Mi amigo fulano." "He comido con unos amigos"... la palabra se empleaba con ligereza, pero era un título demasiado importante para dárselo a cualquiera. Él lo había comprendido así, al descubrir que el silencio podía ser acogedor y tibio, que la risa era un don a compartir con alguien, que las lágrimas no tenían nada vergonzoso, que la vida era una experiencia grandiosa y que tal vez existiese Dios, al fin y al cabo." Los 80 son nuestros, Ana Diosdado.

    Yo creo que sí he llegado a conocer la verdadera amistad, aunque también me he llevado grandiosas decepciones por parte de gente que consideré amiga. Sin embargo, como en el amor, no aprendo, y sigo creyendo en la amistad. Afortunadamente. Porque si no, me perdería conocer y cultivar amistades nuevas, gente muy interesante por descubrir, con la que subir al Mulhacén, pasear por Los Alpes o ir a Salamanca. Con la que no poder parar de hablar o esos silencios que son también una forma de comunicación, o, al menos, de dejar que cada una piense en sus cosas tranquilamente, porque no hace falta estar hablando todo el rato. Tú me das siempre las gracias no sé por qué, y quizá debería ser yo la que te diera las gracias por haberme convencido de que fuera a los Alpes (un viaje apasionante), por estar ahí, por mis zapatillas azules, por tu sinceridad. Aunque lo mejor, quizá, es que entiendas la naturaleza de la misma forma que yo.

    La amistad entre mujeres, además de no ser un mito, es buenísima para la salud porque libera oxitocina y nos hace sentirnos la mar de bien. No lo digo yo, sino un estudio de la universidad de California: leer aquí. Parece mentira que haya que investigar estas cosas que nuestras abuelas y bisabuelas ya sabían cuando se reunían en sus cocinas (el único espacio que nos dejaban a las mujeres por aquel entonces) a intercambiar recetas, consejos sobre la crianza de los hijos, cotilleos sobre sus parejas masculinas... y se lo pasaban pipa.

    domingo, 2 de agosto de 2009

    Valencia de nuevo.

    Me gusta ponerme un par de deportivos, una mochila y perderme como turista en la gran ciudad, pero moviéndome como pez en el agua, porque viví allí y conozco los sitios. Ver a los amigos que hace años que no veo.

    El jueves volví a Valencia con mis compañeras, que tenían que ir a las adjudicaciones. Por primera vez yo no tenía que ir, pues ya me han dado la plaza definitiva, así que, me lo tomé con más calma, aunque me contagiaron los nervios de la víspera y me costó dormir esa noche. Mientras ellas se iban corriendo en un taxi, yo terminé de desayunar tranquilamente (para una vez que nos entra el desayuno en el precio... la crisis tiene sus ventajas: el hotel diez euros menos por noche respecto al año pasado y, encima, con desayuno, que nunca entraba). Luego me fui a Llíria en autobús a ver a mi amiga M.Jesús, más de un año sin vernos, pero en un "decíamos ayer" nos pusimos al día enseguida almorzando un par de tostadas con tomate en un bar. Después J.Miguel me llevó de vuelta a Valencia y fuimos a comer con nuestros compañeros, que ya habían salido de las adjudicaciones y estaban bastante contentos, dentro de lo que cabe, con lo que les había tocado. Juanjo se apuntó también, así que, no sufriría tanto el año pasado con nosotros, si ha repetido. Volvimos a comer en el mismo restaurante del año anterior y luego, cada uno se fue a su casa o sus quehaceres. Paqui y yo nos quedamos solas y decidimos irnos a Alboraya a tomar una horchata.

    Esta vez no fuimos de rebajas, sino de librerías, y, cuando ya nos cansamos, volvimos al hotel, dejamos las compras (el saber no ocupará lugar, pero los libros pesan), nos duchamos y nos fuimos a cenar. Estábamos cansadas porque llevábamos en pie desde las 7 de la mañana y al día siguiente queríamos ver más cosas, así que, no nos acostamos muy tarde. Aunque nos quedamos hablando hasta las tantas.

    Ayer estuvimos en un museo que me encanta y, encima, es gratuito, el Museo de la Ilustración. He ido un montón de veces y nunca me aburro. Las exposiciones temporales bien, pero lo que me gusta es la permanente: La aventura del pensamiento, que es un recorrido desde los monjes de la época medieval, pasando por la invención de la imprenta, los ilustrados, los que tuvieron que defender sus ideas científicas contra la Inquisición y las ideas más retrógradas de la Iglesia católica, como Galileo ("y, sin embargo, se mueve"), hasta nuestros días, en el mundo de la imagen y el sonido. Después fuimos a la tienda recién inaugurada de Cielo Drive. No sé si querrá que le hagamos propaganda, pero la voy a hacer igual: que vayáis a Valencia y compréis en su tienda frente a Santa Catalina. De ahí nos fuimos a comer en nuestra pizzería preferida y a ponernos al día de las últimas novedades. Luego ya, la vida es dura, Cielo Drive se tuvo que ir a trabajar otra vez y nosotras a recoger las maletas, que habíamos dejado en el hotel, y a por el autobús para volver a casa.

    domingo, 12 de julio de 2009

    Entre todos 2.

    (Viene de aquí.) Hace unos días Aylandara me mandó el siguiente e-mail, que publico porque me rogó que lo difundiera:


    "Muchos de vosotros sabéis que formo parte activa de Entretodos, una Ong de desarrollo con cooperación en Bihar, un estado muy pobre de India. Los que no, os informo en este correo. Me encargo de la parte de comunicación y sensibilización. Estamos de enhorabuena pues ya tenemos Web. En esta causa he metido mis horillas y mi ilusión y creo que ha quedado bastante bien. No tengo abuela!! :)

    Os paso el enlace para que le echéis un vistazo, faltan cosillas de animación y retoque y ampliación de fotos pero ya está colgada en la red. http://www.entretodos.org/. Hay un blog actualizado y podréis ver cuáles son los sucesos más recientes. No tiene desperdicio la ayuda recibida por parte de un colegio de Zaragoza cuya ong "Ayuda sin límites" está formada y gestionada por alumnos de 6º de primaria. Con distintas actividades han recaudado dinero que han destinado a Entretodos. Un hecho que ha sido una gran lección para todos. Es una pasada verlos funcionando y haciendo socios entre alumnos del colegio que donan un euro al mes y tienen su cartilla sellada y actualizada. Fui a dar una charla sobre mi viaje a India y se fueron presentando: secretaria, tesorero, jefes de recogida de dinero por ciclos.... la repera!!

    Asímismo os agradeceríamos que reenviaráis este correo o la dirección de la Web a vuestros respectivos contactos. Si tienes blog o un portal personal (facebook, msn, twenty, etc...) puedes poner una reseña en él, los efectos de su repercusión son de sobra conocidos. Hace unas semanas tuvimos un encuentro en Madrid con varios colaboradores para revisar cómo marchan las cosas, muchos acuerdos tomados y una generalizada satisfacción por un trabajo responsable y enfocado desde la mayor calidad posible. Dado que son varios proyectos los que están puestos en marcha necesitamos más socios para cubrir esas necesidades. Reformas y ampliación en escuelas, contratación de profesores, pago de becas para continuar los estudios, empleos para discapacitados... muchas son las demandas necesarias y actualmente cubrimos las que están en nuestras manos. Creemos que con el lanzamiento de la Web, podemos obtener socios u aportaciones puntuales que den un empujoncito económico al proyecto. Verdaderamente lo necesitamos. Entendemos que nos hallamos en un momento crítico en cuanto a la situación económico-social de nuestro entorno. Pero también apostamos por el valor de la empatía, porque es quizá ahora cuando más valoremos que si nuestro bienestar personal se ve afectado, cuan complicado es el suyo. Anímate a seguir esa cita de Gandhi que te da la bienvenida en la Web de entretodos, anímate a ser ese cambio en el mundo... Besos y gracias por vuestra colaboración. Elisa."
    Bueno, he sido vaga para escribir una reseña y me he limitado a copiar y publicar el e-mail, pero supongo que se me perdonará porque ya la escribí en el post que cito al principio.

    sábado, 4 de julio de 2009

    Mediterráneo todo el año.

    Como ya conté aquí, soy una mujer mediterránea. Y eso quiere decir que tengo los ojos castaños, el pelo castaño y una piel que en verano toma el color de la arena sobre la que extiendo mi toalla. Y también significa que me siento parte de una civilización antigua que vio días de esplendor y gloria ahora acabados, tal vez, para siempre. Y esta noche siento descalza sobre la arena el baño del mar en mis pies, las huellas que dejo y que duran hasta que la próxima ola las borre de la orilla.

    Bueno, más que esta noche, ha sido esta tarde, cuando he ido a la playa de siempre, la de mi infancia, con Antonio, José Miguel y Amada, mediterráneos todos. El martes también fui con Vanessa y estaba fenomenal, como hoy, con bandera verde y casi sin olas, como a mí me gusta. Es curioso porque esa playa a Vanessa, Antonio y Amada también les recuerda a su infancia. Y es que yo, supongo que ellos también, en cualquier playa del mundo donde esté, siempre busco instintivamente, Alicante y las montañas a la izquierda, el faro de Santa Pola y Tabarca a la derecha. Ese paisaje es la playa, sin ese paisaje la playa es un lugar donde me pierdo y no sé reconocer mis pasos.

    No sé lo que será la playa para alguien de interior, para mí son veranos de mi infancia, adolescencia y juventud con mi familia, las primeras salidas con amigas y amigos, primero en autobús y, unos años más tarde, en el coche viejo de nuestros padres cuando ya nos sacamos el carnet de conducir. Fue también lugar de trabajo durante cuatro veranos en que aborrecí ir a la playa y es un buen sitio para pasear en invierno, otoño o primavera sin tantos turistas y forasteros. ¿Qué le voy a hacer si yo, como Serrat, nací en el Mediterráneo?